~ Parte III ~ .
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El reloj marcaba las ocho de la noche con seis minutos: los chicos del restaurante caminaban nerviosos hacia un lugar casi deshabitado. Su curiosidad y ambición fue mucha, así que sin importarles que el líder no estuviera, fueron a la dirección que el mesero les había dado. Le mandaron mensajes, le llamaron, pero él no contestó. Llegaron a un edificio algo viejo, en un lugar apartado de la cuidad.
—Ya quiero saber que nos darán— dijo el chico de ropa deportiva
— ¿Y si son fotos de las chicas? Así como cuando hacen eventos, que se visten de diferentes cosas — dijo el chico de saco. Imaginó a Rin en un traje casi sin tela que la cubriera y su expresión fue casi enferma.
— ¡Tal vez las chicas nos están esperando aquí! — dijo el de camisa a cuadros. Ninguno esperaba que una voz, proveniente de un lugar cercano le respondiera.
—No cuentes mucho con eso — una sombra iba acercándose a ellos tomando poco a poco la figura de un joven delgado muy conocido para ellos. Se extrañaron al ver a Ikki sin uniforme y más cuando les pidió que se movieran a la izquierda tres pasos. Obedecieron sin tener la menor idea, que ese sería su fin. —Están a cien metros de la Cafetería ¿lo sabían? — otros tres chicos salieron del mismo lugar que Ikki y se pusieron frente a los jóvenes que, intimidados y sin saber la razón, retrocedieron hacia la pared del edificio. —sus palabras de esta tarde, fueron groseras. No saben cómo tratar a una dama — pronunció Ikki lentamente, como si ellos no pudieran comprender lo que les decía.
— ¡Pero si ellas no llegan ni a damas! — Toma, estaba lo suficientemente cercano a ellos golpeó la pared con el puño a centímetros de la cabeza del chico que había dicho aquello. Curiosamente, era el mismo que quería a Rin para unas noches.
—Oye, Kent — habló Ikki sin quitarle la vista de encima al tipo que lo llamó afeminado y que iría con Sherry después de haber terminado con él. No era nada nuevo saber quién acabaría con quien. — ¿Escuchaste que este tipo quería hacer cosas indebidas con Bonnie, tu adorada novia? Y Shin, él se refirió a Sumire como Pollita. Y dime Toma, recuerdas que…
— ¿Que éste pedazo de imbécil fantaseaba con Rin? Como olvidarlo… — farfulló colérico el rubio. Un aura oscura peligrosa emanaba de él invadiendo todo alrededor. El chico frente a él se sintió empequeñecer conforme Toma terminaba de hablar.
La voz de Ikki impidió, de momento que las cosas siguieran adelante. El chico que iba a tomar la foto de las piernas de las chicas quedó anonadado: el playboy, el chico malo, el agresivo y el posesivo estaban ahí, frente a ellos, en un lugar remoto y sin posibilidades de que alguien los salvara. Intuyó, para su desgracia y las de sus amigos, que habían escuchado lo que hablaron en la tarde, y que no estaban ahí para darles el premio que ellos se imaginaban.
—Escuchamos su… interesante charla. Y tenemos algo que decir — Los chicos se vieron unos a otros; ahora sí que sabían porque estaban intimidados. Ikki fue amable cuando les dijo información valiosa, pero inútil para esa situación. —Su amigo no pudo venir hoy. Él cometió dos errores: hablar de Felicita y el segundo encontrarse con Ukyo, nuestro amigo. Sin algo más que decir, escuchen nuestra respuesta…
—Deberíamos llamar a urgencias — farfulló Shin
—Servicios funerarios — corrigió Toma.
Esa noche, los chicos pagaron por haber cometido dos errores: equivocarse de lugar y de conversación, y el segundo, aceptar lo que un chico de bella apariencia les ofreció como regalo.
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¡Se me ha pasado el tiempo volando! Perdón por no actualizar ^^U
