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~ Parte V ~

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Sherry escuchó la petición de Ikki, y como siempre pasaba ella la había acatado con prisa. Fue a donde platicaban Rin y Toma demasiado alegres como siempre; él le contaba sobre sus partidos o los detalles de aquellos años donde aún no se conocían.

—Te la robo un rato — le informó al chico y jaló a su prima del brazo — te gustará — dijo y le guiño un ojo.

—¿Puedo saber qué cosa le va a gustar? — intervino el chico

—No — respondió Sherry cortante. Rin le lanzo a Toma una mirada de Está bien y la dejó marcharse pero con el ceño fruncido por separarse de ella. Sherry separó a las parejas, dejándolos a ellos confundidos y ellas entendían menos lo que pasaba. A Toma fue al único que le dijo algo más, pero ni por eso se dio una idea de lo que planeaban. Las chicas bajaron por las escaleras hasta el departamento de Ikki en silencio. Una vez dentro, y con la puerta cerrada con seguro Sherry habló seriamente.

—Todo esto fue planeado por algo más que amor ¿verdad? — hablo Felicita. Bonnie y Rin, las únicas que no sospechaban algo de lo ocurrido voltearon a ver a la joven. —Salieron temprano del trabajo según para organizar todo esto, pero ¿recuerdan a los tipos de esta tarde? Los que no paraban de hacer escandalo — Bonnie asintió con la cabeza. Felicita continuó — se fueron a encargar que no vuelvan al café.

—En lo que les reste de vida — terminó Sherry con tono dramático para luego estallar en carcajadas. —Aunque fue muy tonto. Nosotras nos encargaríamos mañana en el colegio. — volteó a ver a Rin. Ésta asintió confiada.

—Eso fue lo que le dije a Ukyo, que ustedes les dejarían las cosas claras pero se puso serio y dijo que les haría saber a Ikki y a Toma que se esforzaran más en mantenerlas bajo cuidado.

—Me imagino que justo ahora Toma está pensando como encerrarte para que no hagas algo

Rin bufó.

—Es bueno saber que alguien te protege. — dijo Bonnie con su usual tono meloso. Imaginando a su salvador Kent deshaciéndose de una vez por todas de los pervertidos acosadores. Luego, ella le agradecería con besos y mucho amor.

—Deberíamos investigar cómo están los chicos. — la voz autoritaria de Felicita le cortó la inspiración, pero el color rojo en sus mejillas siguió como prueba innegable que Kent era el mejor chico en todo el universo. Y era solo para ella. Nadie más tenía la dicha de estar a su lado y recibir aquel amor que tanto el costaba trabajo demostrar, pero cuando lo hacía, era uno de los más dulces néctares conocidos por el humano.

La socialité Sherry tenía el número del chico de saco que acosó a Sumire. Marco el número y esperaron ansiosas. Cuatro timbres y no había respuesta. Sherry intento una vez más obteniendo el mismo resultado; nadie contestaba o nadie quería contestar.

— ¿Qué les habrán hecho? — farfulló Rin. La mueca divertida en su cara contrastaba con la de preocupación de Sumire.

— ¡Pagaría por haberlo visto! — exclamó Sherry con júbilo. Para ella era poco usual que Ikki tomara ese tipo de acciones. Normalmente no le interesan los chicos que se acerquen a ella, solo va y la besa frente a todos para demostrarles a quien pertenece su amor.

En cuanto a los demás: Shin bien era conocido por ser quisquilloso y malhumorado, bien era capaz de usar la violencia en cuanto lo sacaban de sus casillas –cosa que ocurría muy a menudo-; Kent un chico tranquilo y de ciencia, que interpone la razón antes de la violencia. No sería capaz de usar métodos físicos. A diferencia de Ukyo o Toma, que en cuanto las cosas se ponían feas o alguien amenazaba a sus novias sacaban las garras…. Los chicos se metieron con lo más preciado para ello y si ignoraron las palabras de Ikki o de Kent, tuvieron que aprender la lección de la forma difícil.

—No deberían estar felices por algo así — las regañó Bonnie. Felicita asintió con la cabeza, dándole apoyo.

— ¿Por qué no? — Masculló Rin. — Tu misma dijiste que es buenos saber que alguien te protege. Ahí está el resultado de ser protegido por alguien.

—Pero no me refería a eso…

—Como quiera que sea, creo que ese asunto se terminó. Si Ukyo habló fue porque es el más débil y ninguno de los otros dirá algo. Hay que dejar las cosas así antes que los enfademos. Pero para la próxima, tienes que estar alerta a todos los clientes que lleguen al Café. —Felicita se le quedó viendo Imposible ver qué tipos son pervertidos y cuales no pensó la chica, pero no lo dijo. —Imagino que ahí los vieron

—O tienen un localizador que nos espía a cada momento —Rin soltó una carcajada cuando Bonnie enrojeció. Su comentario fue dirigido solo para molestarla, ya que Felicita la ignoró —Imagínate… mientras Kent encuentra otro teorema, ¡espía cuando entras en la ducha!

— ¡Cállate, pervertida! —y de nuevo Bonnie rompiendo el record del tiempo que tarda en que hasta las orejas se le tiñan de color rojo. Quiso golpear a Rin pero ella lo esquivo fácilmente, aun para estar atacada de risa y seguir añadiendo más a la lista de traumas de Bonnie. Felicita optó por divertirse del espectáculo.

Sherry se alejó de ellas rumbo a la sala. Cuando estaban en la azotea, Ikki la atrajo suavemente a su cuerpo pidiéndole un favor y ella aceptó de inmediato; Ahora el favor estaba ahí delante de ella y no tenía idea cómo hacer para que ellas aceptaran tal obsequio. Revisó minuciosamente el contenido de las cajas sobre el sofá. Por fuera todas eran iguales: grandes y de color negro y en la esquina inferior tenían un símbolo en color plata diferente para cada una. Agarró la caja con el símbolo de una espada de la baraja americana y la apartó del resto. Le importo poco que sus amigas siguieran ahí y se desabrochó el vestido. Recordó entonces que Rin la regañaría y eso no la iba a ayudar a que ellas accedieran a usar los trajes de las cajas. Una pequeña sorpresa para ustedes y un gran regalo para nosotros le dijo Ikki. Ahora veía que esa pequeña sorpresa le iba a costar la vida si no trataba de suavizar el tema y convencerlas una por una: ropa con muy poca tela como para usar en un ambiente familiar, con lugares estratégicos para mostrar piel que ningún chico que viera a su novia así, podría resistir las tentaciones.

Ellos las amaban y respetaban, pero como Shin acertadamente le hizo ver a Sumire También soy un hombre y claro, tienen necesidades que las mujeres pueden controlar pero ellos no. Al menos no sin hacer un esfuerzo sobrehumano. Pero con eso no las convencería, lo único que iba a ganar era una reprimenda de Felicita, la cara indignada de Sumire, Bonnie avergonzada y un severo golpe de Rin. Lo último, no le agradaba en particular.

— ¿Y qué era lo que querías enseñarnos? — Sherry estaba tan metida en sus cavilaciones, que no notó que la charla había concluido. Estaba detrás de la mesa de centro esperando su respuesta. — ¿Qué son esas cajas?

Sumire y Rin se habían sentado. La primera malhumorada cuando Bonnie le respondió que lo mismo hacia Toma cuando ella se cambiaba de ropa o cuando se ponía a escribir poesía pensando en el rubio. Enrojeció de coraje-vergüenza y dejó a Bonnie sonriendo por la vendetta bien realizada.

—Son… emm algo que ellos merecen por todo lo que han hecho por nosotras

—Yo no le pedí que hiciera nada. Ya dije que sola pude hacer que esos tontos nos dejaran en paz. Yo no soy debilucha como otras — escupió RIn

—Si claro — respondió Bonnie aun feliz por su victoria.

—Sí, y por qué no eres una debilucha es que vas a usar esto. — Ordenó Sherry. Abrió la caja con un diamante y sacó un vestido color negro ajustado, con una diminuta falda con holanes y detalles en amarillo. —Por Toma y porque el siempre esta haciendo lo que quieres, así que por una vez en tu vida, has algo bonito por él. — no supo cómo, pero esa fue la oportunidad perfecta. Sumire soltó una risita al ver semejante atuendo. Felicita y Bonnie miraban expectantes la escena. Rin la miró confusa e incapaz de decir algo por contradecirla. Sherry seguía manteniendo en alto el vestido hasta que Rin fuera por él, pero no sucedió. —Todas usaran algo similar, es el regalo y la sorpresa que quería enseñarles. Creo que Felicita y Bonnie no tendrán problemas en usarlo ¿verdad? Recuerden que es para ellos, Ikki dijo que les gustará a todos.

Las chicas aceptaron y fueron hasta las cajas: Bonnie sintió una chispa eléctrica al agarrar la primera caja con un trébol de tres hojas en ella. Felicita se sintió atraída por la peculiar forma de dos lunas crecientes, una siendo abrazada por la otra; Sumire fue a agarrar la caja con un corazón. Rin seguía sin aceptar, Sherry comenzaba a perder la paciencia. El tiempo iba en su contra.

—Todas deben cambiarse de ropa ¡ahora! No hay que perder más tiempo ni hacerlos esperar…

— ¿Esto cuenta cómo ropa? — Felicita se animó por fin y saco de la caja una suave tela de seda color morado y bellos decorados asiáticos. Midió lo que parecía ser un vestido que le llegaba a medio muslo; una vez puesto quedaría más arriba.

Bonnie sacó un mini vestido color verde y un moño rosa en el pecho similar al negro de Rin La chica frunció el ceño ¿Enserio Sherry le había dado algo tan… ajustado?

—No te preocupes… — la consoló Sherry como si leyera su mente — El vestido quedará en su lugar hasta que Kent así lo quiera.

¿Debería eso tranquilizarla? Solo provoco que tuviera un retortijón en el estómago y quisiera salir corriendo de ahí, que la tierra se la tragara y la escupiera en Edimburgo. Bonnie ignoró el latido de su corazón y sacó de la caja un par de orejas redondas y suaves. Se las puso y con una sonrisa de miel, volteó a ver a las chicas — ¡Es un ratón! ¿Cómo me veo?

Felicita sonrió, y fue la única que le hizo caso. Sacó de su caja un par de orejas también, pero las suyas eran largas, caídas a los lados y de color blanco y un broche para el cabello con las figuras de dos zanahorias regordetas entrecruzadas — ¿Son…?

— ¡Orejas de conejo! — gritó Bonnie, emocionada. — ¡Vamos, póntelas! — Felicita y Bonnie se divertían como nunca: poniendo caras y gestos intentando imitar a los animales de forma tierna.

Sumire seguía debatiéndose entre el estado catatónico y relajado y reviso su caja: una vez afuera vio que no era tan mala: una blusa blanca con cuello rojo tipo marinero, falda tableada roja a medio muslo, un par de zapatos escolares, un collar con dos bolas peludas y un par de orejas largas, despeinadas y color café que caerían seguramente a ambos lados de su cabeza. —Menos mal no me toco algo peor — dijo para consolarse. Volvió a meter todo y fue en silencio al baño a cambiarse de ropa. Todas se le quedaron viendo extrañadas: nunca antes había obedecido en nada que Sherry dijera. —Al mal paso… — se le escuchó decir antes que cerrara la puerta.

— ¡Hasta ella lo hará sin protestar! Anda Rin, — imploró Sherry más calmada. Vieron a Felicita agarrar la caja y abrir la puerta siguiente a la del baño donde Sumire entró. Bonnie la imitó poco después cuando vio que la ira de Rin aumentaba hasta casi parecer un volcán en erupción. — Se linda y coopera, haz un esfuerzo por demostrarle cuanto lo quieres. Ah… y cuando hables tienes que terminar tus frases con "nyan"

— ¡Te mataré, claro que no haré eso! Además no es como si pudieras obligarme a usarlo. — Rin torció la boca y se cruzó de brazos esperando el siguiente movimiento de Sherry.

— ¿En verdad no quieres hacerlo? ¿No quieres verlo por una vez feliz y complacido?

—Él es feliz

—¡Pero nunca haces algo por hacerlo feliz! En esa relación solo él aporta los detalles románticos.

—¿Y cómo es que un traje de … ese tipo cuenta como detalle romántico?

—Confía en mí. Le gustará. Toma se volverá un saco de amor y te amara mucho más. Es un gesto de amor hacer esto por ellos. Regresarles algo de todo lo que nos dan. Y pienso que será divertido. ¡Mira! hasta Sumire ha aceptado.

—Uy si, divertido. No le veo NADA de divertido. Me rehúso. En vergonzoso. Y yo no tengo nada que demostrarle, si me quiere dejar que lo haga. Me da igual. — siseó Rin— y no me compares con Sumire, Ella y yo somos diferentes.

— Rin… tú lo pediste. Lo diré solo una vez… ¡hazlo!

Ella se sobresaltó. Era la primera vez que Sherry le hablaba en ese tono autoritario. Suspiró con fuerza y soltó los brazos a los costados de su cuerpo. Sherry vio el gesto y sonrió triunfal. Enseguida, declaró

— ¡Oblígame!

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Oh, lindísimas parejs ^^ Jajaja lo dejo a su opinion, ¿creen Toma y Rin, y Sumire y Shin, son el uno para el otro? Yo digo que...

¡Gracias por leer!