~ Parte VI ~
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Había pasado casi una hora desde que las chicas se fueron a petición de Sherry. Ikki tranquilizó a los chicos unos momentos hasta que recibieran la señal y pudieran bajar, pero al fin el frio de la noche los venció y acabaron por ir a esperarlas en las escaleras frente al departamento. Ikki les prohibió entrar porque según el Lo bueno no puede apresurarse y no contestó ninguna pregunta. Toma era el más ansioso, importándole poco, que los demás vieran a que grado quería estar con Rin, no tanto saber qué era lo que hacían.
— ¿Qué estarán haciendo? —preguntó Ukyo por quinta vez. Ikki lo miró con una sonrisa de lado en su rostro.
—No te lo diré. Toma por favor, deja de apuñalar la puerta con la mirada, eso no la abrirá.
—Tardan demasiado — siseó Shin, recargado en la pared. Su voz era de alguien que ha esperado mucho tiempo en una fila y solo ha avanzado treinta centímetros.
—Tardaran lo que deban tardar. — La voz tranquila y fría de Kent, que parecía no molestarle encontrarse lejos de Bonnie, molestó sobremanera a Ukyo, que estaba ansioso por ver a su novia y no se molestaba en ocultarlo; revisaba en su móvil las fotos que le tomaba a cada minuto, para así no extrañarla tanto.
— ¿Así eres siempre con Bonnie? — reclamó Ukyo después de ver por quinta vez la misma foto, donde la mirada de Felicita brillaba con fulgor. Kent lo miró sin expresión alguna.
—No entiendo porque debería ser diferente con ella. — el fotógrafo lo miró indignado, como si la respuesta estuviera enmarcada con colores neón y Kent no pudiera verla — ¿Hay algo que quieras destacar para saber a qué te refieres?
Ukyo bufó, rendido.
—No tienes remedio. Aun es un misterio como la tierna Bonnie se fijó en ti. Ella debería estar con alguien alegre, no con un absoluto iceberg.
—Exijo que no te metas en mi relación y deja de mencionar a Bonnie como si supieras todo de ella.
—Calmante Kent. Ukyo, es suficiente
El fotógrafo estaba dejándose llevar por sus emociones negativas, y eso daba paso a que la pare que dormía en el, aquella que hacía de todo por evitarla, estaba tomando el control. Toma entendió de inmediato en que situaciones estaba y le ayudó enseguida. Shin y Kent estaban preparados para llevarlo lejos y que nadie estuviera a su alcance si las cosas empeoraban.
—Piensa en Felicita — le susurró, agarrándolo por los hombros y obligándolo a sostenerle la mirada — ¿Qué sentiría si te ve así? —Ukyo respiró con calma. Obedeció a su amigo invocando la imagen de Felicita, quien siempre estaba ahí para rescatarlo: en forma física o en sus pensamientos. Supo que tenía que enfocarse en algo positivo y desechar aquello que se acumulaba en su pecho en forma de una nube espesa. Siguiendo el mejor tema que podían hacerse cargo, le preguntó a Kent como se habían enamorado. El chico dudó unos instantes, en lo que descubrió los motivos de Ukyo para hacerle aquella pregunta.
—Solo es por curiosidad. Ya no quiero hablar de más — explicó el fotógrafo. Kent accedió.
—Fue una tarde en la Universidad — dijo más calmado y con un tono de voz bajo —Ikki y Sherry iban a ir a comer y me invitaron, pero yo no podía ir. Insistieron demasiado y cuando llegamos a la cafetería Bonnie estaba ahí. Nos presentaron oficialmente, aunque ya la había visto antes, vistiaba a Felicita cada vez y cuando nos cruzábamos de frente se ponía roja o volteaba la mirada. Ese mismo semestre, entró al curso de Zoología donde o iba, Sherry también lo metió (y sé que lo hizo solo para seguir juntándonos) y hacia conversaciones donde nos obligaba a hablar. El último día del curso estaba lloviendo y Bonnie extravió su paraguas. Le ofrecí a acompañarla a su casa. Ella aceptó casi enseguida pero al contrario de cómo se portaba cuando Sherry estaba presente, en todo el trayecto fue poco lo que hablamos. Al otro día, recibí una carta con varios versos y letra rosada… y supuse que esa fue su confesión.
— ¿De nuevo fue Sherry quien los unió? — Kent se sobrecogió levemente y asintió con un movimiento de cabeza. — Ya veo… la verdad no te imagino diciéndole "leí tu carta, salgamos" — Ukyo dijo aquello sin intenciones de ofender y se mostró feliz por ellos. —Tu turno — le dijo a Shin.
— ¡Yo puedo contarlo mejor! — admitió Toma con una enorme sonrisa. —Sumire se enamoró de él en el Café, y aunque al principio solo le atrajo su cara, se desilusionó cuando Shin no la acompañó a la excursión de la Preparatoria. Pero ahí se dio cuenta que lo empezaba a querer de forma más intensa.
— ¿Y tú porque sabes todo eso? — siseó Shin, colérico y sonrojado
—Fácil — respondió el rubio alzando los hombros como si fuera obvio —Rin me contó la historia, y no es la primera vez que ustedes salen a colación. Ah… y te le declaraste el día de su cumpleaños. Le llevaste un peluche de oso panda gracias a una sugerencia de Bonnie — finalizó triunfante.
Ikki soltó una risita cuando notó que Shin se debatía entre la vergüenza y la sensación extraña de recordar aquel momento. Toma lo tranquilizaba diciéndole que no tenía nada de qué avergonzarse y que era hermoso que hubiera encontrado el amor en una chica como Sumire, que aparte de hacer bonita pareja, ella podría enseñarle a ser menos arisco.
—¿Cómo fue que Rin y tu comenzaron a salir? — balbuceó Shin con malicia en un intento de desviar la atención de su persona. Quiso devolverle la jugada, aunque olvidó por un momento que los temas que a él lo molestaban, con su hermano mayor no tenían ningún efecto.
—Es cierto. ¿Cómo te enamoraste? Son una pareja casi tan opuesta como la de ellos — Ukyo volteó a ver a Kent. — O debería decir ¿Qué vio ella en ti?
Toma estaba por responder, pero se quedó callado al instante; conocía a la perfección la respuesta de la primera pregunta, pero la segunda era complicada. —Supongo que… — empezó a decir y se detuvo. El rostro se le endureció y no supo como continuar.
—La enamoró tu tenacidad — le aseguró Ikki. — Sherry y yo también hablamos de ustedes — explicó con una sonrisa. Toma lo vio extrañado y luego suspiró.
Ukyo miraba a los chicos, sin prestarles atención realmente. Buscaba las palabras precisas, para contar su Love Story.
— ¿Conocen la historia de la bella y la bestia? No encuentro un ejemplo más cercano. — su voz había adquirido un tono bajo y misterioso. — La conocí por casualidad, no, más que eso. El destino encaminó nuestras vidas, uniéndolas hasta la eternidad. Desde que nuestras miradas se cruzaron por primera vez, nuestros corazones se reconocieron y de alguna manera supe que ella era la única para mí y… debía estar a la altura. Felicita… ella me devolvió la vida, y ahora… le pertenezco.
—Eres demasiado intenso — farfulló Shin. Kent meditó en las palabras de Ukyo; Nuestros corazones se reconocieron ¿El corazón de Bonnie lo había reconocido? ¿Siquiera existía algo así? tenía varias cosas que tratar con ella cuando la viera.
Bien reza el dicho Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, entonces no lo digas y los chicos no pudieron articular palabra, solo escuchaban atentos las palabras hermosas, entregadas y sinceras de Ukyo. Se grabaron que ninguno, nunca, podría entender hasta qué grado estaban unidos como pareja, como un solo ser.
