~ Parte VII ~
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—¡Mírense les queda PER-FEC-TO! — vociferó Sherry separando la última palabra para darle énfasis a su ánimo. Bonnie estaba sonrojada y temerosa de que al menos movimiento su busto saliera de entre la poca tela del vestido de Ratón. ¿Cómo reaccionaría Kent al verla así? Sherry le había explicado que era una sorpresa y que todos la disfrutarían pero Kent se salía de lo convencional y lo que para otros era un elixir, para él podría ser desde confuso hasta incómodo. —Bien, cada una vaya a la habitación que les dije. Sumire, en la terraza hay un futón ¡Disfruten y mucha suerte a todas!
— ¿Y las chicas? — pregunto Felicita cuando salió de cambiarse. Sherry le indicó que esperara en la sala
—Bonnie está en la cocina y Sumire en la terraza
— ¿Por qué en la terraza?
—Por qué a Shin le gusta el aire libre. — Felicita no comprendió el significado de aquella frase, pero algo le decía que no quería enterarse y no preguntó otra cosa. Sherry le deseó suerte en todo y fue hasta la puerta. Les hizo una señal con la mano para que los chicos entraran en silencio. El primero en entrar fue Ikki. Le agarró la mano a Sherry y se hicieron a un lado dejando el paso libre. En poco tiempo, los cinco estaban en el recibidor.
—Conocen la casa — les dijo en un murmullo — aun con poca luz, pueden llegar a donde les diga. Kent, cocina; Ukyo, sala; Shin, terraza. Toma, segunda puerta a la derecha, Amor… — volteo a ver a Ikki — a tu habitación. Bien chicos, les aseguro que desde hoy amarán a los animales. Son muy confiados, sean dulces con ellas… con ellos quise decir.
Ninguno comprendió porque ikki sonrió de forma maquiavélica de repente. Por la poca luz en el lugar –apenas dos lámparas, una en la sala y otra en el pasillo- nadie pudo ver la ropa que Sherry llevaba puesta, por lo que ninguno se alarmó y siguieron en silencio sus indicaciones.
Cuando Toma pasaba delante de ella, lo agarró del brazo alejándolo de los demás. Sherry no supo cómo hablar, como decirle al chico tan amoroso que tenía por novia a la Irracionalidad en persona; no pudo convencerla de usar el hermoso cosplay de neko para complacerlo, y lo peor de todo, ahora estaba hecha una furia en la habitación. Tuvo que encerrarla con llave para que no se fuera del departamento. Aún tenía los recuerdos frescos de la discusión, pero no iba a atormentar al chico con esas cosas. Solo pedía al cielo iluminación para poder decirle Termina con ella, eres demasiado bueno para alguien que solo piensa en si misma
— ¿Qué pasa? — dijo él. Apenas notó las orejas puntiagudas de ella y se negó a ver otra cosa q no fuera su cara.
—Rin… — tuvo que cerrar los ojos y tomar valor para apenas poder farfullar. El corazón se le venía abajo de ser tan cruel, pero él tenía la culpa por haberse fijado en ella ¿no? Toma no comprendía nada, cuando quiso avanzar, Sherry soltó la lengua a velocidad supersónica —debes cambiar de novia. Rin es una tonta que no es capaz de dar amor a nadie más que no se a ella misma. No sé qué te mantiene a su lado, pero es mejor que la dejes. A su lado solo sufrirás. Si no es que ya lo estás haciendo.
— ¿Ella… dijo algo? ¿Dónde está? —Sherry entornó los ojos. Sus palabras no tuvieron el impacto que hubiera querido o el chico era muy ingenuo e idealista. — ¿Dónde está Rin? — repitió él.
—Encerrada. No pude dejarla ir, y ella está de acuerdo en que deben terminar.
Toma sintió un hueco en el pecho, hizo una mueca cuando una sensación fría le recorrió la espalda conforme Sherry hablaba.
— ¿Rin… dijo… qué? — balbuceó. No esperó una respuesta, ni supo ni cómo llegó pero en dos pasos ya estaba afuera de la única habitación con una llave metida en la cerradura.
