"A veces la gente no quiere escuchar la verdad porque no quiere que sus ilusiones se vean destruidas"

Friedrich Nietzsche—

Capítulo V: Punto De Quiebre

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Eran alrededor de las seis de la tarde y Kagome estaba atendiendo el Café, había una parte del local donde solo servían helados pero en si era un café. Se había quedado estudiando un poco después de la escuela, por tal razón hoy saldría a las ocho de trabajar.

—Buenas noches Kagome-chan—uno de sus clientes cruzaba la puerta—vengo por un poco de café y un delicioso pastel.

—Touru-kun, bienvenido—dijo la azabache haciendo una reverencia—ya le llevo su pedido.

—Kagome-chan es la mejor—se sentó en una de las mesas y saco una pequeña libreta y una portátil—hoy saldré muy tarde de mi trabajo, así que vine para tomar un pequeño descanso.

—Gracias por visitar nuestra tienda—coloco la orden en la mesa— ¿Nuevo libro?

—Así es, estoy revisando unos escritos y veremos si nuestra editorial publica algunos.

— ¿Alguna nueva recomendación para mí, Touru-kun?—Touru era el encargado de una gran editorial en Tokio, que era muy famosa por publicar historias que al final terminaban siendo merecedoras a premios internacionales. Él siempre recomendaba a Kagome leer algún libro.

— ¿Has leído Tokio Blues? —Fue el libro que le había recomendado anteriormente, ella asintió— ¿Qué te pareció, Kagome-chan?

—Fue muy entretenido, al final sentí un profundo pesar por el protagonista y su personalidad un tanto introvertida, me hizo recordar a alguien.

— ¿Estas enamorada Kagome-chan?—a la chica se le subieron los colores a la cara, ella no estaba enamorada.

—N-no, Touru-kun—su teléfono comenzó a vibrar. Un mensaje.

—Kagome-chan, ¿puedo ver tu teléfono?—la azabache se lo presto. El chico lo observo fascinado y luego se lo entrego.

—Este modelo aún no ha sido lanzado Kagome-chan, es lo último en tecnología de esa compañía… debe valer una fortuna…

Ella estaba muy sonrojada, sabia poco de celulares y andar el último modelo de algo la hacía sentirse tonta, Taisho-senpai era muy grosero al hacerle eso a ella. Además le había enviado un mensaje tan simple que no sabía que responder.

Date: -/-/-

From: Taisho Sesshomaru

Subject:

Hola Kagome.

Decidió responder. Y respondió de la manera más simple.

Date: -/-/-

From: Higurashi Kagome

Subject:

Hola

Date: -/-/-

From: Taisho Sesshomaru

Subject:

Mi regalo de cumpleaños, me gusta.

Date: -/-/-

From: Higurashi Kagome

Subject:

Sabía que te gustaría, a mí también me gusto.

Date: -/-/-

From: Taisho Sesshomaru

Subject:

¿Te gusta leer?

—Kagome-chan—Ayumi venia rápidamente hacia ella —la mesa 4 necesita ser atendida.

—Oh, ya voy Ayumi-chan—respondió rápidamente y siguió haciendo su trabajo.

Date: -/-/-

From: Higurashi Kagome.

Subject:

Me gusta mucho.

Debo seguir trabajando.

Cuando le toco salir las calles se veían poco pobladas y resolvió irse en autobús, no se daba cuenta que estaba siendo seguida de cerca por alguien. Casi iba llegando a la estación cuando vio a su autobús partir.

—"No, mi autobús"—se desplomo en la banca—"hoy llegare muy tarde."

—Disculpe.

Nunca había escuchado ese timbre de voz, alzo la vista y se topó con un chico de cabellos blancos casi lila y ojos morados.

—Voy hacia el distrito de Akihabara.

—Vas bien, pero ya es noche y te recomiendo usar el autobús 129 que va del lado contrario.

—Una chica tan guapa como tú, no debería andar sola por las calles de Tokio, con tantos locos por ahí, te puedes topar con uno.

—Lo tendré en mente—vio otra unidad de su autobús venir hacia ellos—Debo irme.

—Por cierto, me llamo Hakudoshi.

—Un gusto Hakudoshi-san, Soy Kagome—y abordo rápidamente la unidad.

—El gusto es mío—una siniestra sonrisa adorna su pálido rostro—al fin te encontré.

Eran pasadas la ocho cuando subió al autobús, busco un lugar al final del autobús, habían alrededor de ocho personas, generalmente a esas horas eran pocos los que venían de regreso y usaban más los trenes. Siente su teléfono vibrar, una llamada de su querido senpai.

¿Kagome, estas bien?

—Hola… ¿si, estoy bien?

Escucho un suspiro.

¿No ha sucedido nada extraño hoy?

—Solo lo usual, Taisho-senpai… ¿sucede algo? Es raro que me llames de noche.

No ocurre nada, te veré mañana en la biblioteca.

—A decir verdad… conocí a alguien el día de hoy, pero solo fue un chico albino preguntando una dirección.

Te dijo algo más

—Dijo que se llamaba… hakashi… hakushi…

Hakudoshi

—Sí, ese es ¿Cómo lo sabes?

Eso no importa, de ahora en adelante no camines sola muy tarde.

—Está bien…

No es que desconfiara de su senpai, pero estaba segura que había gato encerrado.

Buenas noches.

¿Qué fue todo aquello? Su senpai estaba muy extraño, encima de eso sí había visto algo inusual mientras salía del trabajo, de una bonita joyería salía Miroku junto a otra chica quien presumía un hermoso collar de diamantes, él la tenía sujetada de la cintura y ella se aferraba a su pecho. La azabache quiso continuar de la largo, mas su curiosidad aumento y se quedó ahí viendo como la pareja se besaba y entraban al auto de ese chico.

— ¿Kagome-chan, participaras en el festival deportivo de la escuela?—Ayame, la pelirroja que se autoproclamo su enemiga estaba ahora tratándola de amiga.

—Posiblemente entre en tiro con arco o Aikido

— ¿¡Estás loca!?—le grito Ayame—Judo, Aikido o Karate, el demonio blanco está en todas, solo los participantes de otras escuelas se atreven a enfrentarse a él. Una vez casi mata a un chico, el muy tonto era un principiante y lo desafío, termino tres meses en el hospital.

— ¿Demonio Blanco?—se preguntó si su senpai sabía de su sobrenombre.

—Sesshomaru Taisho, el medio-hermano mayor de Inuyasha. El único que se sienta solo a la hora del almuerzo y nadie se aproxima a él.

— ¿Por qué?

— ¿Eres tonta o qué? Muchas intentan acercarse a él porque les parece atractivo, él les lanza una mirada y el infierno se congela.

—Voy a participar en arquería.

—Bien dicho, nosotros te apoyaremos, los chicos participaran en beisbol; Sango y yo en voleibol.

—Iré a inscribirme, nos vemos luego Ayame-chan.

La azabache camino hasta las lista de inscripción, se asomó a la lista de aikido, solamente la solicitud de Sesshomaru estaba, su abuela le había pagado clases de defensa personal que con el tiempo había perfeccionado muy bien, amaba los retos y porque no, quería saber que tan bueno era su senpai. Aplico a ambos deportes.

Los chicos estaban reunidos en el gimnasio, Sango y Ayame les acompañaban.

—Oye, Kagome-chan—Kagome le había dicho a Inuyasha que no podía llamarla sin honorifico— ¿a qué deporte te inscribiste?

—Arquería por supuesto.

—Que bien, Sanguito ¿no crees que Kagome-chan es un poco engañosa?—la castaña lo vio dudosa.

— ¿Porque lo dices Miroku?

—Bueno, su apariencia de chica delicada al principio me hacía pensar que no pasaba del promedio y término siendo mucho mejor que nosotros juntos y ahora resulta que es arquera.

—Le das mucha notoriedad a la apariencia Miroku-kun—dijo la pelirroja.

—Sí, las apariencias engañan—concordó la azabache recordando el suceso de la noche anterior.

La campana de clases sonó, todos se retiraron al salón de clases. El festival cultural seria mañana y Kagome estaba ansiosa por que llegara, ella se sentía con la responsabilidad moral de decirle unas cuantas cosas a Miroku. Vio su oportunidad cuando se dio el cambio de clases.

—Miroku-kun, tienes un momento.

—Claro.

Kagome camino hacia la escalera de emergencia para no ser oída por nadie.

—Miroku-kun, ¿tú quieres a Sango-chan?—su rostro se mostraba serio.

—Quiero mucho a Sanguito, ¿a qué viene esta pregunta?—el pelinegro creyó comprenderlo por un momento— ¿Kagome-chan, te gusto?

—Yo te vi—se sonrojo un momento—ayer te vi salir de la joyería con otra chica.

Miroku miro indeciso a Kagome, sentirse descubierto no es algo que le gustara.

—No lo comprenderías, así funciona el mundo en el que vivo—aparto la vista de ella—Quiero a Sango, pero estoy comprometido con esa chica desde la secundaria baja.

—Si la amas, déjala—le sugirió ella—solo le romperás el corazón a Sango-chan.

—No puedo dejarla, ¡Sango es mía!—exploto—Lo siento mucho Kagome-chan, espero me disculpes por esto.

Ella no entendió a que se refería, de pronto se sintió arrastrada y besada por Miroku, cuando por fin se separó vio a Sango frente a ellos con Ayame e Inuyasha.

—S-sanguito… ella… ella se me confeso y luego me beso—la actuación del pelinegro era muy indiscutible y los nervios de Kagome no le permitieron defenderse.

—Sango-chan yo…

— ¡Te odio!—grito la castaña antes de salir corriendo hacia el patio.

— ¡Espera Sango!—grito Ayame corriendo tras de ella—Esto no se queda así "roba novios"

Inuyasha veía todo impasible, ella volvió a intentar defenderse.

—Yo…

— ¿Tu qué Kagome?—el ambarino paso de largo junto a ella—deberías aprender a hablar, la actuación de Miroku es buena pero no puede engañarme.

El pelinegro sonrió, solo quedaban ellos tres.

—Ella descubrió mi secreto—murmuro el chico—Lo siento mucho Kagome-chan.

Ambos chicos se fueron dejándola sola en esa escaleras, ella no pudo soportar tanto malentendido y lloro, sin saber que era observada desde la ventana de la biblioteca por cierto ambarino quien no se perdió nada del show.

Esa mañana se levantó muy temprano, la alegría que la había acompañado se esfumo y los amargos recuerdos de los malentendidos la hicieron volverse a acostar en su cama, no era justo, ella solo quería ayudar a Sango, y ahora las cosas solamente empeoraban.

Llego al salón más temprano de lo usual, si se encontraba con Sango le aclararía el malentendido, sus plegarias fueron escuchadas, Sango estaba entrando al salón.

—Sango-chan…—su saludo fue cortado con una furibunda mirada.

—No me hables "Roba novios"—eso le dolió, que Ayame le dijera así era una cosa, pero que Sango quien fue su primer amiga en Japón lo diga era peor.

—Oye Sango-chan, aléjate de esa chica—Ayame entraba al salón—si te haces su amiga intentara robar a tu novio.

Los murmullos no se hicieron esperar, la noticia de que la chica azabache era una "roba novios" corrió por todo el salón. Que las clases comenzaran fue una alegría. La mañana deportiva empezaría pronto.

— ¿Lo escuchaste cierto?

¿Qué pasa Yukino-chan?

La chica que fue transferida hace unos meses… intento robar el novio de Sango-chan.

¿En serio? Esa chica no lo aparentaba.

Eso no es todo.

¿Hay más…?

Sabía que a Ayame-chan le gustaba Kouga-kun y aun así coqueteaba con él y con Inuyasha-kun.

Sera mejor no acercarse a ella.

Lo mejor es ignorarla, chicas tan falsas como ella… no merecen tener amigas.

Kagome entro al gimnasio con su traje de arquera, los murmullo se acallaron en cuanto entro, varios chicos competían en las pruebas de tiro con arco, en especial los miembros del grupo.

El blanco estaba a más de treinta metros y Kagome ya había pasado todas las rondas, ahora solo quedaban los senpais del club de tiro con arco y ella, la única estudiante de primer año. Las rondas fueron pasando hasta que al final solo quedaron el líder del club y ella.

—Es admirable que hayas llegado tan lejos—era un chico alto de cabellos negros y ojos oscuros—Soy Bankotsu y espero que cuando termine esto te unas a nuestro club.

—Soy Kagome y no creo pertenecer a ningún club.

El silbato de inicio sonó, tanto ella como Bankotsu se colocaron frente a los blancos a cincuenta metros. El primero en lanzar fue Bankotsu y su flecha dio muy cerca del blanco, el sentía que no iba a perder, difícilmente alguien lo superaba, pero Kagome tenía una vista muy aguda y ella dio en el blanco.

Los gritos y ovas llenaron el gimnasio, el orgullo tiránico de Bankotsu fue derrocado. Su ex grupo de amigos la veían desde la distancia y el ambarino también la observaba.

Guardo su arco y flechas, después de almuerzo seria su siguiente competencia. La cafetería se veía inmensa, una sola mesa no quedaba vacía, vio a sus ex amigos en la mesa de siempre ignorándola, todas las demás mesas y chicas la veían con desprecio. Ella era la "roba novios", no se relacionó con nadie más a parte del grupo de Sango y ahora pagaba las consecuencias, sus ojos se aguaron, esto no podía pasarle a ella, sus lágrimas estaban a punto de caer cuando lo vio. Su senpai estaba frente a ella dándole una manzana. Sus ojos se toparon con los de él, la calma y serenidad que mostraban sus ojos ambarinos le dio fuerzas para no llorar.

—Vamos a comer—dijo llevándola a la única mesa desocupada, la mesa exclusiva para él.

—G-gracias senpai—ella limpio los rastros de dolor—siento mucho no habernos visto ayer en la biblioteca.

Sesshomaru y ella sacaron sus cajas de bentou, Kagome por alguna razón no comía.

— ¿Sucede algo?—pregunto el ambarino.

—Olvide mis cubiertos—Kagome no sabía usar los palillos.

—Entonces bebe algo, iré por unos palillos—ella tomo la botella de jugo de Sesshomaru.

Una presencia extraña estaba a su alrededor, eran las molestas miradas de todas las admiradoras del Taisho mayor, era la primera vez que Sesshomaru era amable con alguien y también que le permitía sentarse en su mesa y le daba de su jugo. Kagome sentía que en vez de salir a flote su reputación se hundía más.

—Toma—Sesshomaru le extendió los palillos— ¿sabes usarlos? ¿No?

Ella negó rotundamente, Sesshomaru volvió a tomar asiento, quito el jugo de la mano de Kagome y tomo de la misma botella, un silencio profundo invadió la cafetería. Sesshomaru Taisho se ha dado un beso indirecto con Kagome Higurashi, era la noticia que circulaba por toda la cafetería.

—Senpai…—los colores se subían a su cara—yo… debí comprar otro jugo.

—No es necesario—vio que ella no probaba bocado—déjame ayudarte con eso.

Sesshomaru agarró los palillos de ella y tomo un poco de su caja de bentou.

—Abre tu boca—ordenó.

Un nuevo silencio se instaló en la cafetería, un silencio expectante, ella abrió tímidamente la boca. Sesshomaru le estaba dando de comer en la boca y nuevos rumores circulaban por la cafetería. Kagome veía su reputación tocas las profundidades oscuras del mar, el aura asesina en su nuca se intensificaba. ¿Por qué Sesshomaru le hacía esto? Si esto continuaba terminarían por pensar que ellos estaban saliendo. ¿Pero cómo decirle que acabara? ¿Cómo?

—Te enseñare a usarlos. Coloca tu dedo pulgar…—era admirable, la paciencia con la que Sesshomaru le enseñaba a Kagome sobre usar los palillos.

Lejos de prestar atención ella sentía su corazón vibrar, al verlo tan concentrado explicándole algo que ella no quería, los palillos nunca fueron su fuerte, su senpai estaba muy amable y sus ex amigos le lanzaban miradas desdeñosas, pero algo no cuadraba, a ella nunca la habían visto con Sesshomaru y ni siquiera sabían que se conocían o se llamasen por teléfono, para todos ellos era lógico pensar en la extraña situación de la cafetería.

— ¿Regresaste de Lalalandia?—esa voz, su senpai estaba molesto.

— ¿Eh? Yo… lo siento mucho—inclino un poco su cabeza.

—Te estás disculpando por nada—sorbió el jugo— ¿qué sucede con mi hermano y su grupo?

Ella se tenso mucho, y aparto la mirada de Sesshomaru.

—Yo hice lo que tú me pediste que no hiciera.

—Te preocupas demasiado por otros y al final todo termino mal para ti—sesshomaru le tomo de la barbilla y le pidió que lo viera en un gesto mudo—hay algo más.

No era pregunta, era una afirmación. Como si el estuviese leyendo toda la verdad en sus ojos, sus ojos la estaban traicionando y también su corazón que latía con intensidad ante el toque del ambarino.

—El me beso—murmuro—nunca me habían besado y ese fue mi primer beso…

—Lo entiendo…—las chicas y la importancia del primer beso, eso lo conocía perfectamente.

Sus ojos estaban fijos el uno en el otro, como si él "lo entiendo" de Sesshomaru fuese un aliciente para los desbocados latidos de su corazón, ella se estaba enamorando del chico frente a ella.

— ¡Taisho!—un anciano barbudo y muy demacrado estaba junto a su mesa—¿Quién es tu amiga?

La mirada de Sesshomaru fue muy ruda y su gesto agrio.

—Bokousenou-sensei…—escupió ácidamente.

—Sesshomaru no me ha respondido…—dijo inocentemente el anciano.

—Kagome—dirigiéndose a ella—Este viejo decrepito es el director de la academia Shikon.

—Un gusto, bokousenou-sensei—ella se levanto e hizo una reverencia—Soy Higurashi Kagome.

—La hija de Kyouta y Naomi…—miro hacia Sesshomaru—El hijo de Touga e Irazue…

— ¡¿Conoce a mis padres?!—la azabache estaba exaltada.

—Si ya terminaron de comer par de tórtolos—vio el sonrojo de la chica y como Sesshomaru miraba hacia otro lado—sigan a este viejo, que les enseñara su pasado.

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TA—DA

Bueno bueno, no tengo perdón divino, ha sido mucho desde que actualice algo, pero como explicar esto… simple… me enamore, su escritora está enamorada de un chico mayor que lleva una clase con ella. Llevaba mucho tiempo soltera pero este chico me cautivo… ando viendo flores y corazones (Que horror) y yo que pensé que eran trivialidades eso de enamorarse… cuidado con el amor mis pimpollos… nos leemos pronto.

Psdt. Dije q iba a publicar un extra… será para el próximo capítulo! Lo prometo.

Se despide,

Selene T. H.

Escritora enamorada 3