"El amor es la materia prima de cada sueño"

Paulo Coelho—

Capítulo VI: Ecos Del Recuerdo

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— ¡Irasue, Irasue!…—una chica de castaña cabellera caminaba hacia ella ondeando la mano.

— ¿Nueva amiga?...—dijo Kyouta, el amigo de la platinada— eso es raro en ti…

— ¡Cállate Higurashi!—gruño la chica.

Naomi Omura se había convertido rápidamente en su amiga, desde que la conoció en la biblioteca se volvieron inseparables.

—Naomi…—era muy difícil ocultar su alegría frente a Kyouta, quien conocía muy bien a Irasue.

—Me han dado pases para ir al acuario este fin de semana, son dos pases dobles—le explicó la castaña.

— ¿Entonces Higurashi también viene?—la castaña asintió enérgicamente.

—Y Touga, por supuesto… no puedo dejarlo fuera.

Touga Taisho, capitán del equipo de básquetbol. Él y Kyouta llamaban demasiado la atención, ella no entendía como Naomi podía soportar las miradas inquisidoras y malignas de otras chicas, su carácter dulce y blando hacían para Irasue creer imposible tal acción.

Cerro el casillero donde guardaba sus zapatos, era un fastidio estar en edificios contrarios.

—Te veo al almuerzo, Omura—la platinada se marchó con su amigo tras ella.

—Nos vemos Shirogami—ella ondeo su mano en gesto de despedida.

— ¡Esos inútiles! Piensan que se pueden burlar de nosotros…—la platinada estaba exaltada, otros chicos llegaron a apoderarse de su juego en la caja de bateo y los habían llamado perdedores.

—Ca-Calma… Irasue que no te moleste…—Naomi intentaba en vano apaciguar su ira.

—Hay que darles una lección—propuso Touga con aires asesinos—deben pagar con sangre…

— ¿To…Touga?—la castaña se volvió hacia su platinado amigo— ¿tú también?

—Iré a hablar con el encargado—Kyouta se alejó de los furibundos platinados. —ya regreso. Irasue no hagas nada estúpido.

— ¿Quién crees que soy?—pregunto con retorica— ¡Estúpido Higurashi, regresa aquí y patéales la vida!

—Chicos la violencia no es la solución…—Naomi estaba que se moría de los nervios.

—Estoy harto, ¡eh Onigumo que mierda crees que haces!, es nuestro crédito—grito Touga.

—Taisho… Omura… Shirogami… —ve a Kyouta llegar con el encargado— y Higurashi… extraño grupo.

—Me temo que tendré que sacarlos del lugar—dijo el gerente del local—por favor retírense y arreglen sus problemas afuera. El grupo de Onigumo se fue a regañadientes.

—Vamos por unos refrescos, tanta pelea me ha dejado cansada—propuso la platinada.

—No es mala idea—Touga la siguió de cerca.

Naomi veía cansada como el grupo cambiaba rápidamente de semblante. Ella no había sentido el cambio de aires.

—Omura-san, ¿estás bien?—Kyouta Higurashi estaba junto a ella.

—La atmosfera cambió muy rápido, creo que tener a dos personas tan parecidas lo hace más cansado.

—Entiendo a lo que te refieres—dijo Kyouta—vamos, no quiero ver a Irasue molesta.

—Tampoco quiero que Touga se preocupe—dijo la castaña sonriendo hacia el pelinegro.

—Estos son los anuarios de hace 28 años—dijo el anciano mostrando los libros— y este es mi muro personal.

— ¿Muro personal?—pregunto la azabache.

—Las mejores Generaciones SK pasan a este lugar, mi padre fue quien lo inicio—tomo un retrato de la pared—sus padres están aquí.

Sesshomaru admiro el cuadro, su madre estaba en medio de un grupo de estudiantes, ella fue la presidenta de consejo estudiantil los tres años que estuvo en la academia.

— ¡Okaa-san!—dijo Kagome tomando un cuadro—Era la presidenta del club de tiro con arco. Y Otou-san del grupo de Karate.

—Kyouta era un chico muy tranquilo, Naomi una chica muy dulce… aún recuerdo cuando los empecé a ver juntos.

—Otou-san—Sesshomaru tenía un cuadro donde su padre salía como capitán del club de básquetbol.

—Ese Touga era muy atlético, prosperaba en cualquier deporte, pero su favorito era el básquet. A Irasue le gustaba mandar…—un sonoro suspiro salió de sus labios—sus métodos de persuasión aterraban… y nadie le contradecía.

—Estás hablando de mi madre, viejo—Bokousenou estaba aterrado, eran los mismos aires de Irasue.

—Sesshomaru-sama—lloriqueaba el viejo—Es tan traumático… igual que ser el sensei de tu madre.

—Creo que Bokousenou-sensei está exagerando…—pensó Kagome en voz alta.

— ¡No estoy exagerando niña!—se defendió el viejo— Ahora vayan a sus clases, tocaron la campana hace mucho tiempo.

— ¿Podre volver otro día?—pregunto ella.

—Tú y Sesshomaru son bienvenidos cuando sea—Kagome vio al anciano y tuvo gran afecto hacia él.

—Gracias Bokousenou-sensei—dijo haciendo una reverencia.

Hacía un calor de los mil demonios luego de terminar las practicas de vóleibol, Miroku se sentía cansado, Inuyasha falto porque tenía un compromiso en con sus malas notas, el verano estaba próximo y si no quería hacer clases de verano debía pasar los extracurriculares.

Todo el murmullo que había en las duchas cesó de pronto, no le importo.

Salió de la ducha solo con su toalla enrollada a la cintura y otra secándose el cabello, de pronto sintió algo en su cuello, una katana de madera estaba presionando su garganta y al identificar su origen se encuentra con una mirada demoniaca que lo mira con desprecio.

—S-se-se…—la katana presiona fuerte su cuello. — ¡Ugh!

El ambarino vestia un tradicional traje de sacerdote de shinto, el mismo que se usaba para tiro con arco y kendo.

—Es mejor que no digas nada—una sonrisa hostil asomaba sus labios—sabes porque estoy aquí.

Aparto un poco la katana, Miroku estaba asustado.

—No… no tengo idea—dijo titubeante— ¡no entiendo nada!

—Kagome…

Y a su mente vinieron todos los recuerdos relacionados a ese nombre, y como la azabache había terminado apartada de todos los de su grupo por su causa, ella estaba sola; recordó que el chico frente a él le había permitido sentarse en su mesa e incluso le había dado de comer en la boca… ¿acaso la Higurashi era amante del Taisho?

—No me dejo otra opción…—Sesshomaru se giro rápidamente tomando la katana por el filo y presionando el cuello del pelinegro desde atrás. Como era más alto se acerco a su oído y le susurro.

—Arregla el malentendido y hazlo pronto—presiono aun más el agarre— sino lo otro que veras será a tu familia en la ruina y tu reputación por el suelo. Tienes tres días.

La katana fue retirada bruscamente de su cuello y el cayo de rodillas intentando tomar aire a bocanadas.

— ¿Por qué?—tosió.

—No le digas esto a nadie—sentencio el ambarino antes de irse con la katana al hombro.

Miroku nunca imagino que la azabache tuviese alguna relación con el hermano de su amigo y tampoco pensó que este le reclamaría por el daño que le hizo, ¿Qué tan profunda era su relación? Al parecer el ambarino lo sabía todo como si hubiese estado ahí.

—Sango…

Las vacaciones de verano estaban a la vuelta de la esquina y Kagome soñaba con ir a la playa, lo único que la entristecía era que no iba a ver a su sempai en todo un mes, aun era de tarde y había pocos clientes, tal vez podría ir a ver los fuegos artificiales con él o ir al festival en el templo, de alguna manera ella quería pasar más tiempo con Sesshomaru.

— ¡Que daño!—se pincho con una astilla en la mesa del mostrador, solo a ella podía pasarle.

Un cliente entraba al local, el mismo que se topo en la parada de buses.

—Hola Kagome—dijo con mucha confianza—Tiempo sin verte… ¿dónde está tu amigo? ¿Dónde está Sesshomaru?

Kagome tuvo un mal presentimiento de ese albino y dio un paso atrás. Los ojos de ese chico solo reflejaban malicia.

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TA—DA

Hola, yo aquí reconquistando al mundo tardando horrores y evitando los malvados pensamientos de mis lectores quienes me asesinan en sus sueños pero no lo hacen en la vida real… porque sino quien les traería sus historias… jajaja me salvo por poquito… gracias a todos por esperar. Agradezco a esos nuevos lectores que han dejado sus reviews, a los que siguen fiel a mis historias :-D a los que leen pero no comentan y a los que por allá comentan, muchas gracias.

Se despide,

Selene T. H.

Su bohemia escritora enamorada 3