"Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,... tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía, tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño".

Pablo Neruda—

Capítulo XII: El pasado detrás de las historias.

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El inicio del nuevo semestre trajo para Naomi una nueva perspectiva. Un nuevo grupo de amigos y sobre todo una nueva y sincera amiga, Irasue Shirogami. Naomi Omura, era huérfana casi de nacimiento, sus padres murieron a causa de una epidemia en un país extranjero, su hermano mayor quién era abogado y también le llevaba dieciocho años se hizo cargo de ella, al grado de que ella misma lo reconocía como su padre.

Hiro Omura era abogado de los Taisho, de ahí que Touga y Naomi fuesen amigos desde pequeños, Hiro no podía cuidar todo el tiempo de su hermana por eso la madre de Touga también cuidaba de ella como una hija.

La academia Shikon fue su etapa de mayores cambios, y el club de tiro con arco era su lugar favorito, excepto que su capitán la detestaba.

— Onigumo-senpai? — la castaña entró al área de entrenamiento — La competencia con los de Tama será pronto, ¿No vamos a entrenar?

La principal competencia de Shikon, la academia Tama, era casi tan buenos como lo alumnos de Shikon, excepto que Shikon tenía más años de ser fundada.

— Las prácticas comenzaron la semana pasada Omura... — su voz era dura, su semblante serio — Tu nueva amiga te tiene perdida.

Naomi supo lo que su senpai le insinuó. Él conocía a Irasue desde pequeño, al igual que Higurashi.

— Lo siento mucho, senpai — se disculpó con mucha cortesía. Onigumo la vio rara.

— Eres nuestra mejor carta Omura — Onigumo tomó su arco y se acercó al área de tiro — Tienes un buen ojo y siempre aciertas. No me decepciones.

— Prometo no hacerlo senpai — respondió la chica, Onigumo le dedicó una mirada. — Harás práctica extra conmigo y Raji.

— Entonces, por favor cuide de mí — ella se fue a otro blanco a practicar, bajo la seria mirada de su senpai.

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— ¿Práctica extra? — Dijo Irasue consternada — Ese idiota de Akago está loco.

— No es locura Irasue, yo también anuncie práctica extra en Karate y mi senpai hizo lo mismo en Kendo. — contestó Higurashi.

— Sólo falta que Taisho diga lo mismo de su club de básquet... —insinuó para el platinado frente a ella.

El almuerzo era la mejor hora de actualización, y era el único momento en que lograban estar reunidos, aunque todos compartían la misma clase, cortesía de las persuasiones de Irasue con Bokousenou-sensei.

— ¿Hay algún problema? — Touga tenía sobre él todas las miradas de la mesa. — Es un festival deportivo, debemos ganar a Tama.

— Escuché que el año pasado Tama ganó en arquería y básquet — comentó Kyouta.

— El año pasado Naomi y yo no estábamos en esta academia, tampoco Shirogami — respondió Touga.

— Yo estudio aquí desde secundaria baja, Irasue estudiaba en Londres y ustedes en Kioto, ¿Quién pensaría que todos nos íbamos a reunir en este lugar? — Kyouta sonrió para él mismo con misterio.

— Deja de perderte en tu mundo Higurashi — le reprochó su amiga.

— Oí rumores sobre nuestra mesa de almuerzo — Naomi intentó acabar con el sermón de Irasue hacia Higurashi, este empezaba con un cambio de actitud.

— ¿Qué tipo de rumores, Omura-san? — Kyouta también no quería ser regañado.

— Bokousenou-sensei dijo que esta es la mesa del destino. — Touga la vio raro al igual que Irasue, Kyouta sólo sonrió. — ¡Es cierto! Higurashi-Kun también estaba ahí.

Dos miradas ambarinas se posaron en el pelinegro de ojos azules.

— ¿No vas a creer los disparates de nuestro profesor, Omura-san? Él dijo que su padre, el director la bautizó de esa manera por varios acontecimientos que convergen en esta mesa. — Kyouta golpeó la mesa con sus palmas — Fue mera coincidencia.

— ¿Qué es eso de la mesa del destino? Explícate bien Higurashi — reclamó la platinada.

— Estoy algo confundido... — mencionó Touga.

— En resumidas cuentas, las parejas que se sientan a esta mesa, por giros del destino terminan juntas. — dijo Kyouta.

— Y sus hijos terminan en este lugar. — completó la castaña.

— ¡Tonterías! — Bufó Touga.

— No andes siguiendo consejos de viejos como Bokousenou-sensei y arrastres a Naomi en el proceso... — amenazó Irasue.

— Bueno, es sólo mera coincidencia — repitió el de ojos zafiros — Mis abuelos y mis padres se sentaron aquí, es más mis padres se conocieron aquí... Por eso estudio aquí.

— Puede que sea sólo coincidencia... — Touga dudaba un poco de las supersticiones.

— Yo creo lo mismo... — comentó escéptica la ambarina.

— Mis hijos vendrán a esta academia, y supongo que serán tan buenos como yo en las artes marciales... — Era un hecho que Higurashi no hablaba por hablar — ¿Qué opinas Omura-san? Has estado callada.

Naomi no hallaba que pensar, una parte de ella creía en dichas supersticiones, pero otra se portaba incrédula. La sonrisa misteriosa de Kyouta le ganó confianza, con total naturalidad contestó.

— Todo misterio es impresionante, no puedo negarme a no creer... — Y sonrió dulcemente, esa sonrisa natural y sincera podía derretir un iceberg. Era simplemente deslumbrante. Un chico que pasaba por casualidad cayó ante el encanto de esa sonrisa, Touga se cruzó de brazos porque tenía ganas de abrazarla y Kyouta Higurashi, sintió muy profundo en su corazón un extrañó tirón, un latido de más que por un momento lo confundió. Sólo un momento.

— ¡Oh Vamos! El director Bokousenou es tan raro como su hijo Bokousenou-sensei. — Exclamó la platinada — Dejemos eso de lado y volvamos a lo que importa.

— ¿Qué? ¿De qué hablamos que era muy importante? — preguntó Touga. La hora de almuerzo pronto acabaría.

— Akago Onigumo... Ese yakuza malvado que atormenta a Naomi... — Los chicos podían ser idiotas a veces.

— La molesta porque es tu amiga, eso es todo Irasue — respondió Kyouta.

— Está enamorado de ti y por eso molesta a Naomi, para que tú tomes cartas en el asunto y tener la ocasión de ser cercano a ti — dijo el ambarino para Irasue.

— ¡¿Qué?!

— No se preocupen, Onigumo-senpai sólo es estricto conmigo, soy la mejor al igual que él, por eso tengo más responsabilidad y compromiso que otros miembros — el tono conciliador de Naomi no bastó para apaciguar la incomodidad del grupo.

— Sí vuelve a molestar a Naomi le daremos una lección — dijo la platinada para el grupo, Touga asintió enérgico y Kyouta suspiro.

Cuando terminó el almuerzo y todos se dirigían al salón, Naomi que iba de último vio a sus platinados amigos entrar y armándose de valor sujetó la manga del uniforme de Kyouta que iba en penúltimo lugar.

— Sucede algo, Omura-san? — dijo el pelinegro, era raro que ella intentara hablarle, no era tan conversadora como Irasue o Touga.

— Siento causarte molestias, Higurashi-Kun — titubeo un poco — yo... te vi suspirar cuando Irasue dijo eso y pensé que...

— No te preocupes — Kyouta le sonrió, esta vez sin misterio — Es sólo que esa chica se mete mucho en problemas, a veces piensa que todo se puede arreglar con golpes y amenazas... En realidad ella tiene extraños métodos de persuasión...

Naomi sonrió para ella misma.

— Higurashi-Kun se preocupa mucho por Irasue, me siento muy bien por eso, que Touga le siga también me preocupa, esos dos pueden iniciar una guerra contra un gumi de mafiosos.

— No los dejaremos, Omura-san.

— ¡Higurashi! ¡Omura! — regañó el docente que iba por el pasillo — ¿Que hacen fuera? Ya sonó el timbre.

— Lo sentimos, Bokousenou-sensei — dijeron al unísono.

— Ya entren — la pareja entró enseguida — Estos jóvenes de ahora... qué forma es esa de ligar... En mis tiempos no andábamos con rodeos.

El treintañero Bokousenou-sensei no sabía que sus malos cálculos iban a ser acertados en un futuro no muy distante. Donde un Kyouta Higurashi se iba a enamorar de una Naomi Omura y de ahí nacería una Kagome Higurashi.

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El festival deportivo fue un éxito total, Shikon ganó en casi todos los deportes, excepto natación y carreras de relevo.

— Te felicito Omura — le dijo su senpai al sentarse a su lado, Naomi contemplaba el campo de tiro sentada en la grama, su arco y flechas estaban cerca de ella — Mereces la medalla que posees.

— Fue gracias a su duro entrenamiento, senpai — respondió ella.

Onigumo le dedicó una significativa mirada. Sentados en el campo de tiro, justo frente a la línea que empieza a marcar distancia entre el arquero y el blanco. La grama artificial ni siquiera la sentía.

— ¿Por qué no me enamoré de una chica como tú, Omura? — le preguntó a ella. — Eres linda, de un carácter pasible y benevolente, también eres muy lista, cándida. Eres el sueño tranquilo de un hombre que nunca ha conocido el amor.

— No lo sé, senpai — respondió con dulzura — Esas cosas pasan porque la conoces desde hace mucho, es normal que ocurra.

— ¿No te da celos que esa persona esté tan cerca de tu amigo de la infancia? — la malicia iba implícita.

— No, ella ya quiere a alguien — le sostuvo la mirada — ese alguien no eres tú, Onigumo-senpai.

— Eso sonó duro viniendo de alguien cómo tú — le respondió a la castaña chica. — ¿De verdad no tengo ninguna oportunidad?

— Eso no lo sé, pero con molestarme a mí no lograras nada — y volvía a acudir a su rostro su sonrisa natural, las palabras de Naomi no concordaban con su dulce rostro.

— Lo tendré en cuenta... — Akago Onigumo se fue dejando sola a la castaña.

— Y yo que pensé en intervenir... — dijo Kyouta saliendo de su escondite — Tal parece que tu apariencia puede ser engañosa... Eso me gusta.

Naomi se sonrojó por las palabras del pelinegro, ser directo y honesto eran las características principales de la personalidad de Kyouta, además de su extraño sentido del humor.

— Oh, ¿Por qué estás aquí, Higurashi-Kun? — preguntó un tanto confundida, ella amaba a Touga... eso pensaba desde hace mucho, no debía existir confusión sólo porque un chico le dijo lo que pensaba.

— Irasue me envió por ti, se quedó a ver el juego de básquet... — Naomi no era alguien celosa, pero en esa ocasión su cara expresó su descontento. — ¿Estás molesta?

Después del enojo repentino a causa de los celos, vino una triste resignación. Ella no era dueña de Touga, no podía mandar en el corazón de su mejor amigo. Tristes lágrimas cruzaron sus ojos. Kyouta perdió la compostura.

— ¡Maldita sea! — gruñó impotente. Kyouta detestaba ver una chica llorar, era su debilidad.

— No estoy enojada, Higurashi-kun — musitó al instante. Muy egoístamente no pensó en los sentimientos de los ojos zafiros — Lo siento, para ti debe ser muy doloroso, ver que ella prefiere quedarse...

— Me estás malinterpretando, Omura-san — respondió acercándose a ella, se sentó en la grama a su lado y le extendió un pañuelo que sacó de su bolsillo. — Soy consciente de los sentimientos de Irasue, pero no los correspondo.

— No puede ser... tú siempre te preocupas y cuidas de ella. — dijo tomando el pañuelo. — Yo creí que...

— Estaba enamorado de Irasue, así como tú estás enamorada de Touga y él de ti — respondió al acto, se volvió un hábito en Kyouta terminar las líneas de Naomi.

Ella asintió.

— Hay distintos tipos de amor, quiero a Irasue como una hermana, pero desapruebo sus técnicas infantiles — Naomi lo vio extrañada.

— Esto tiene que ver con Touga?

— Ellos intentan provocar celos en nosotros, por esa razón siempre nos dejan de último. — Kyouta observó a la chica enjugarse las lágrimas — Esta vez se han pasado... Hacerte llorar, es imperdonable.

La mano de Kyouta tomó el pañuelo de sus dedos y con suma delicadeza, limpió los rastros de lágrimas de sus ojos.

— Higurashi-Kun?...

Kyouta le devolvió el pañuelo, el corazón de Naomi latía más rápido.

— Será nuestro secreto — le guiño un ojo — No más lágrimas.

Él se levantó primero y luego la ayudó a ella. La chica quién nunca fue tratada de esa manera, incluso por Touga, su mejor amigo. No sabía que pensar del pelinegro que ahora caminaba delante de ella, según él primero debía retocarse en un baño y después se reunirán con los demás. Una cosa trajo a la otra; cuando Naomi salió del baño de chicas, Kyouta no estaba. Tal vez se fue a ver el juego, o fue al baño de chicos. Lo cierto es que esa pequeña y dulce castaña chica se sentía muy sola. Lentamente se deslizo por la pared hasta sentarse en el piso del pasillo.

Era tonto esperar por alguien que no iba a volver. Ella sacó el fino pañuelo de seda, debía costar una fortuna ese finísimo pedazo de tela. Con nerviosismo lo retorció entre sus manos y ocultó su cara entre sus piernas. Sintió algo helado en la coronilla de su cabeza.

— Omura-san, disculpa la tardanza — era una botella de jugo en la mano de Kyouta — Es té, ayudará a calmarte.

¿Cómo podía Kyouta Higurashi, ser tan perfecto? Despedía un aire de caballero inglés, mezclado con el formalismo de la cultura japonesa, en pocas palabras lo cubría un aire principesco.

— Gracias... — susurró tomando la botella. Kyouta le extendió la mano.

— Hay un partido que ver, Omura-san — nuevamente la sonrisa misteriosa acudía a su rostro. Naomi tomó esa mano, sin saber que al aceptarla muchas cosas empezarían a cambiar.

— ¡Tardaste Higurashi! — gruñó la platinada, quedaban diez minutos de juego y los de Shikon iban ganando por doce puntos.

— Omura-san no estaba lista — respondió — debiste quedarte con ella desde un principio.

Ya que Irasue era la única que no competía fue difícil asistir a la mayoría de los eventos. Kyouta fue el primero en terminar su competencia, Naomi e Irasue sólo vieron la primera pelea y fue muy rápido. Luego le tocó a Touga, y unos minutos después a Naomi; así que los tres estaban compitiendo al mismo tiempo, la platinada hizo turnos y al final de tan cansada de ir de un gimnasio a otro se quedó a ver el juego de básquet, al salir Kyouta le pidió que fuese por Naomi mientras ella se quedaba con Touga. Lejos de sentir celos, Kyouta Higurashi pensó que ese era el plan más ridículo de Irasue. A causa de los celos iba a sentir amor... era estúpido.

— Luego de esto quiero ir por una hamburguesa... — dijo Naomi sorprendiendo a sus amigos por su apetito.

— Eso me gusta de ti, Omura-san — expresó Kyouta — Tus palabras no concuerdan contigo, eres toda una paradoja.

— Uh. Son ustedes quienes me han tipificado. — Naomi se sentó al lado de Irasue y Kyouta a su lado.

— ¡Miren! Taisho tiene el balón... — a la platinada la atrapó el encanto del juego. — ¡Anota! ¡Anota! ¡Vamos Shikon!

— ¡Vamos Shikon! — corearon el pelinegro y la castaña. — ¡Shikon! ¡Shikon! ¡Shikon!

Fue un agradable momento ver como su equipo vencía sobre los visitantes, el nuevo capitán, Touga Taisho se volvió el chico del momento junto a su pelinegro amigo, capitán del club de karate y 'Dragón Negro' que guió al equipo a una victoria limpia, los movimientos del Higurashi eran rápidos y estratégicos, fue invicto toda su carrera en Shikon.

La cafetería de WacDonal's era su lugar de reunión común, chicos ricos como ellos debían buscar lugares más exclusivos. Sin embargo los lugares exclusivos no eran necesariamente agradables, estaban lejos de dar privacidad y personas indeseables surcaban la zona (Akago Onigumo).

Un chico que nadie conocía, de cortos cabellos castaños rojizos, ojos grises y lentes se acercó a su mesa, portaba el uniforme de su academia, a simple vista era un tanto alto y de complexión musculosa.

— ¿Naomi-chan, es raro verte por este lugar? — aquel chico demostraba en su hablar finura, elegancia y aristocracia.

— Daichi-sempai, estamos celebrando las victorias de nuestra academia — explicó ella, Touga se puso celoso, y Kyouta con más cabeza fría reconoció al extraño.

Daichi Arakawa, era hijo del banquero más influyente de Japón, también era el presidente del club de fotografía, las imágenes de ellos eran usadas por el club de tecnología en su blog escolar y el diario escolar. Naomi era aficionada a las fotografías.

— ¿Quién es tu amigo, Naomi? — dijo la ambarina sintiéndose ignorada.

— Es Daichi Arakawa-sempai, está en el grupo 3-B; algunas de mis fotos son usadas por él — dijo la castaña. Para el grupo fue obvio que Arakawa tenía interés por la castaña.

— No hace falta que me presentes al resto, los conozco — respondió el castaño rojizo — Touga Taisho: capitán del equipo de básquet; Kyouta Higurashi: capitán del equipo de Karate; Irasue Shirogami: presidente de la asociación de alumnos... y Naomi Omura: Miembro No. 1 del club de tiro con arco.

— ¿Cómo es que sabes todo eso? — preguntó con recelo el ambarino.

— Soy el editor en jefe del periódico escolar y del blog ' Shikon Hoy' todo artículo que será añadido debe ser revisado por mí. — expresó con orgullo, pero para tres personas en esa mesa lo que dijo poco importaba.

— Arakawa-senpai, ha leído mucho sobre los alumnos de nuevo ingreso... — dijo Kyouta, no le gustaba Arakawa para Naomi, aunque lucía perfecto su sexto sentido masculino advertía peligro.

— Sólo leí lo que cayó en mis manos — respondió, le extendió a Naomi un sobre de fotos en tamaño pequeño. — Te veré después Naomi-chan.

— Muchas gracias, senpai.

Cuando hubo salido del local la mesa de Naomi quedó en silencio. La chica para aliviar la tensión decidió ver las fotos de su senpai.

En su mayoría eran fotos de ella durante la competencia, otras de Higurashi y Touga, unas cuantas de Irasue. Estaban mezcladas las fotos tomadas por ella y las fotos tomadas por él durante el festival deportivo.

Kyouta Higurashi, que se sentó al lado de Naomi y justo frente a Irasue no pudo evitar observar las fotos.

— ¿Son del festival deportivo? — preguntó con curiosidad.

— Algunas...

Touga e Irasue también tuvieron curiosidad y decidieron ver las fotos, eso trajo nuevamente la atmósfera tranquila a su mesa.

— ¡Que es esta foto! Parece que Higurashi está cargando como una novia a este chico — reía la ambarina.

— Nunca pensé que Omura-san tuviera esa mirada feroz — dijo el pelinegro al ver una de las fotos de Naomi concentrada en el blanco.

— ¡Está es la foto de la canasta de Touga! — dijo contenta la castaña.

— Shirogami sale dormida en esta foto... — dijo entre risas el ambarino.

Era un momento ameno, el principio de los cambios en sus vidas.

— Conserven la que les guste, el resto irá a mi álbum y mi favorita — una fotos de los cuatro ellos reunidos — irá a mi diario...

— Omura-san escribe un diario igual que Irasue — comentó el de ojos azules — ¿A todas las chicas les gusta escribir diarios?

Touga, para quién iba la pregunta levantó los hombros en seña de desconocer tales hechos.

— ¿Escribes un diario? — a la platinada le interesaba las aficiones de su amiga.

— Sí, mañana después de clases podemos hacer una tarde de chicas y compartir nuestros diarios... — propuso la castaña.

— ¡Excelente idea! — Exclamó emocionada — Que sea en mi casa, le diré a mi padre...

— Yo avisaré al mío — Las chicas estaban en su propio mundo.

— ¿Planes para mañana? — preguntó Touga.

— Pelea clandestina en el parque frente a Tama, Ki boxing — informó el ojos zafiro.

— Hora y precio — preguntó interesado.

— 8:00 pm, $3000 por asalto — respondió en complicidad — Hay duelos dobles, ganas el doble por asalto.

— Nos veremos en mi casa, mi padre puede darnos unos consejos. Los Higurashi no conocen la derrota. — finalizó el pelinegro. Touga asintió.

Lo que más sorprendió a Irasue fue saber que su diario era igual al de su mejor amiga. Al parecer ambas lo compraron el mismo día y con el mismo propósito. Escribir sus memorias de la secundaria alta, ellas que toda su vida vivieron opacadas por la sombra de ser amigas de chicos tan guapos, pensaban que Shikon representaba el comienzo de un cambio.

Los tres años que Higurashi no estuvo junto a Irasue en la secundaria baja, fueron peores que estar con él, porque las secuelas de la primaria quedaran en ella y en los otros. La culpaban de su partida y de la poca atención que brindó a sus compañeros por complacerla. Cuando llegó a Tokio, dentro del aeropuerto estaba una librería mística que tenía un hermoso libro en exhibición, fue amor a primera vista y se llevó el ejemplar sin saber que era un diario. A Naomi le sucedió lo mismo, salvo que ella supo desde el principio que era un diario gemelo y que existía otro ejemplar idéntico.

— Es increíble, espera que Higurashi lo sepa. Yo ni siquiera sabía que era un diario, sólo me llamó la atención desde el momento que lo vi.

— Me pasó algo similar, hasta Touga se sorprendió de mi interés repentino por un libro...

Las chicas platicaban en la mansión Shirogami, la habitación de Irasue era la mejor del lugar, su padre se desvivía por mimarla. Su cama era enorme, era más deslumbrante que la mansión Taisho, donde ella y Touga vivían.

— Los chicos realmente no nos entienden... ¿Verdad Naomi? — pensó la ambarina en su pijama de perritos blanca.

— Y que lo digas, a ellos no los molestan como a nosotras — comentó Naomi en su pijama de gatitos amarilla.

— ¿Cómo es la vida junto a Taisho? ¿Cómo ha sido? — preguntó intrigada.

— Bueno... Él es alguien que siempre llama la atención, a veces es tosco; dice que yo soy la típica damisela en apuros, para la única vez que me salvó cuando me caí de un árbol y él trató de agarrarme... Yo me fracturé el tobillo y él la muñeca...

Las chicas reían juntas

— ¡Qué recuerdos! Higurashi y yo tenemos uno donde... bueno donde me salva... pero...

En todos sus recuerdos aparecía la cara frustrada de su amigo salvándola de las cosas que le advertía, no eran recuerdos felices en los que ambos rieran.

— Sí, Touga y yo no reímos mucho de esos recuerdos, una vez comenzamos una lucha de pasteles de lodo... ¿Te puedes imaginar el lindo cabello de Touga cubierto de barro?

Esta vez Naomi reía sólo. Irasue medio sonrió, ella casi no tenía buenos recuerdos con Higurashi, él siempre era obligado por ella a hacer las cosas, luego ella se metía en problemas y él la rescataba. Todas sus historias eran casi iguales, por eso él pelinegro no la veía como prospecto amoroso.

— ¿Irasue?

— Me estoy... — susurró apenas — dando cuenta... de que Higurashi no está interesado en alguien como yo... todo mi plan...

Vio a la castaña apartar la vista un momento.

— Lo siento... por robarte a Taisho todos estos días... pensé que tú te darías cuenta de tus sentimientos y se los confesarías a Taisho al igual que Higurashi.

— No... Yo... no me di cuenta — mintió.

— Higurashi me envió un mensaje la noche después del festival — la platinada buscó en sus papeles la nota — lo dejó en mi bolsillo antes de separarnos.

La nota dice lo siguiente:

"Has el favor de no hacer planes que involucren al mejor amigo de tu mejor amiga, ya que lejos de conservarlos, los vas a perder. No quiero que ella esté triste por tu causa"

— Higurashi-Kun, hizo esto... — no podía revelar el secreto ni decir lo que el propio Kyouta le reveló. — Supe que se estuvieron viendo... — dijo la castaña con una sonrisa, pero oculto tras ella estaba su tristeza.

— Eran salidas de planificación, en una de esas una malvada chiquilla vendedora de dulces se nos acercó pidiendo dinero, Taisho le dio suficiente para comprarse seis almuerzos, pero a los pocos minutos regresó por más, pero Taisho se rehusó; nos maldijo y vocifero mil maldiciones, el peor de los casos es que nos escupió! pasamos parte de la tarde ocultándonos de la chiquilla... fue un día agitada y un tanto divertido.

— Eso parece... ¿Porque lo llamas 'Higurashi' en lugar de 'Kyouta' como hacemos Touga y yo...

— A Higurashi no le agrada la idea, dice: una chica no debe hablarle así a alguien que no es su novio o su familia.

— Debe censurar mi relación con Touga... — propuso Naomi — Ya que nos llamamos por nuestros nombres sin honorífico.

— Sí, algo supe que no le agradó cuando Touga comentó que sólo eran amigos de infancia que vivían en la misma casa. — Irasue se tiró en la cama con los brazos extendidos. No le comentó a su amiga que después de esa salida de planificación, ocurrieron varias cosas que le gustaron. A diferencia de Naomi, Irasue amaba el sabor de la aventura que a Touga le encantaba y entre los dos descubrieron que eran excelentes compañeros de salidas.

— Ya veo... para mí siempre ha sido así, no conozco otro estilo de vida ni otra familia que los Taisho.

— ¡Lo tengo! Hay que ir con Higurashi a Londres... su madre tiene tres villas y podemos hospedarnos en una de ellas.

— ¡Tres villas! — dijo asombrada.

— Dos palacetes y una mansión, las usas como lugares de recreación, son arrendados al público también — informó la ambarina. — Mi padre desea tanto comprarle una pero ella no las vende porque han sido heredadas por generaciones.

— ¿No crees que Higurashi-Kun se va a molestar?

— Higurashi no tiene mansión en Tokio como Taisho y yo, su residencia se ubica en el pent-house del lujoso edificio Saitou, es un hermoso lugar, puedes ver la torre desde tu ventana.

— Yo tampoco tengo mansión alguna o mucho dinero... soy una chica normal.

— Shikon es exclusivo de ricos, el idealista Bokousenou-sensei abrió un programa de becas... ya recordé... ¿Eres becada?

— No, mi hermano tiene el dinero suficiente para mis gastos, pero no puedo vivir sola y por eso vivo con Touga.

— Ya veo, ¿Qué hay de tu padre? Dijiste que te dio permiso...

— Mi padre ya no está conmigo al igual que mi madre, yo no los recuerdo ni los extraño.

— Lo siento mucho Naomi.

— Mi padre es mi hermano, no debes disculparte; soy feliz por el padre que me tocó. — dijo a su disculpa.

— Definitivamente necesitamos ese viaje a Londres... Un cambio de aires nos sentará bien durante las vacaciones de fin de año, y luego el segundo año!

— Creo que puedo hacerme a la idea... — dijo la castaña sin saber las jugarretas del destino.

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TA — DA

Hola pimpollos amantes de la lectura y los fanfics. ¿Cómo va su mundo? Está girando a como se debe o tiene uno que otro bache? Bien, quise introducir un poco del pasado de esos cuatro amigos porque hay cosas que deben saber antes del fin! Calma que todavía no termina, no quiero que les de la crisis del libro terminado... ¿Les ha pasado? Queda ese vacío en nuestras vidas y rutinas, que antes lo llenaba la lectura de ese libro y ahora que se fue... ¿Qué será de nosotros? ¿Existirá otro libro tan bueno como el que terminamos?

Y mejor me dejo de cosas existencialistas y me voy a darle las gracias a todos mis lectores: a los que siempre comentan, a los que leen pero no comentan y los que leen y comentan de vez en cuando... ¡Gracias! Sus comentarios son un aliciente para mi inspiración :)

A los nuevos lectores… Bienvenidos!

Se despide,

Selene T. H.