"Ninguna persona puede ver y comprender en otros lo que ella misma no ha vivido "

Hermann Hesse —

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Capítulo XI: Lo que brota del interior.

Esa mañana la azabache se levantó temprano, antes de que sonara su alarma. Caminó hasta su armario, sacó unas toallas y tomó rumbo al baño cuando Souta apenas despertaba. Bajó a desayunar con su saco en la mano, usualmente terminaba de vestirse luego de desayunar.

— ¡Kagome-chan! ¡Buenos días! —aquel saludo tan animado hizo que la chica trastabillara en la escalera.

— ¡Anker-san! ¿Porque está aquí? ¿Taisho-senpai vino también?

—Él está en casa, no te preocupes que Huper lo llevará a la academia —dijo mientras comía —Hoy te llevaré a clases, Kagome-chan, Souta-chan también puede ir con nosotros.

Dijo para el niño que entraba a desayunar.

— ¡Qué bien, iré como niño rico! —expresó contento el pelinegro.

—No sabía que su relación había avanzado tanto —dijo Naomi a su hija, cuando sirvió su desayuno y el del abuelo —También escuché del programa matrimonial... Van muy en serio...

— ¡Mamá! —se avergonzó la chica por las insinuaciones.

— ¡Kagome! —Llamó su abuelo haciendo que todos guardaran silencio —Como una Higurashi debes honrar a la familia y casarte en este templo, el joven Taisho es...

De momento el aire de la cocina enrarece y se pone denso, la temperatura desciende unos grados bajo cero, hay estática en el ambiente.

— ¿No ha aclarado antes que él y yo sólo somos senpai y Kouhai? —preguntó con una voz de ultratumba, tres personas en la habitación temblaron de miedo, todos eran hombres. — ¿Por qué Taisho-senpai envía a Anker-san para llevarme a la academia?

—K... Kagome-chaaaaan —lloriqueó el pelinegro, cubriendo su cara con el tazón de sopa para no verla directamente —Es mejor que se lo pregunte usted directamente...

—Her...mana? Va-vamos a llegar tarde a clases... —dijo el miedoso de Souta.

El abuelo como medida de supervivencia se quedó callado, Naomi sólo reía por lo ocurrido.

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El paisaje de la calle desde el auto lucía distinto. De alguna manera ser capaz de no caminar y no preocuparse del autobús o de llegar a tiempo se volvió irrelevante. Ella estaba segura de llegar a tiempo, ver a otros caminar desde la ventana le hizo recordar que esa era la vida de su senpai, la vida a la que está acostumbrado.

—Kagome-chan? —El pelinegro la vio muy pensativa — ¿Sucede algo? Sesshomaru-sama me ordenó no decir nada, su deseo es contar todo por su propia boca.

—No es eso, Anker-san —respondió ella con una nostálgica sonrisa —Estaba pensando en lo distinto que se ve el mundo cuando se observa desde un lugar seguro...

— ¿Y a qué conclusión llegó?

—Este tipo de seguridad es completamente inútil si se está sólo. Este tipo de seguridad es la que se anhela cuando se tiene una familia... La que quiero algún día poseer.

—Si Kagome-chan se casa en realidad con Sesshomaru-sama, esta seguridad estará con usted y también tendrá un esposo que hará todo lo que esté a su alcance para hacerla feliz.

La chica sonrió y volvió a fijar su vista en el paisaje de afuera. Anker se sintió ignorado, aunque el silencio otorga, en esta ocasión no sabía si ella negó o aceptó lo sentimientos que tenía hacia su amo.

—Taisho-senpai...

"Quererlo desde la distancia es lo mismo que soñar con él, aunque el sentimiento que ahora intenta surgir de mi interior nunca lo he experimentado, reconozco estos síntomas, estos deseos egoístas de tenerlo a mi lado y disfrutar de sus sonrisas y su atención; estas palpitaciones tan fuertes que surgen de sólo pensar en el reencuentro, la semilla del amor está en mi corazón..."

—Estamos llegando —avisó el pelinegro.

"Por más que lo quiera, mis sentimientos no lograrán alcanzarlo, porque dentro de él se esconden mil secretos que hacen distancia entre nosotros. Por eso cerraré las puertas de mi corazón, arrancaré ese pequeño brote de un sólo tajo y no dejaré que esto crezca... Mis sentimientos sólo traerán problemas a Taisho-senpai. Después de todo él no me ve más que una Kouhai y yo debo hacer lo mismo, debo dejar esto a un lado y caminar hacia delante, sólo espero que él no me aparte de su lado..."

—Kagome-chan... Debe darse prisa, Sesshomaru-sama la verá en el almuerzo...

—Gracias Anker-san —regresó a tierra —Nos vemos luego.

La distraída chica entró por las verjas negras de la academia Shikon, aunque los chismes volaran como pan caliente, hoy se podían oír como zumbidos de abejas, Kagome logró sacar en claro unas frases: 'Estudiante transferido' 'Demonio Blanco' 'Yankee'.

Cuando entró al salón una alborotada Eri y una tímida Ayumi la llevaron a un rincón.

—Has oído Ka-chan? —Le preguntó la castaña de tiara —Tiene que ver con Taisho-senpai.

— ¿Qué ocurre? —preguntó alarmada la de ojos zafiros.

—Esperábamos que tú confirmaras algunas cosas, ya que eres cercana a Taisho-senpai y también su esposa en el programa.

La chica rodó los ojos, hoy no era su día. Alguien arriba debía odiarla, el problema era que para todos los que conocían al Taisho mayor y la chica era obvia que terminarán juntos, pero la azabache quería apartarse de ese destino y cada vez que intentaba hacerlo, algo terminaba por acercarla.

— ¡No es todo como parece! ¿Por qué tiene que ver con Taisho-senpai?

Eri y Ayumi compartieron miradas de complicidad y luego se llevaron a la chica hasta su pupitre, las clases estaban por comenzar.

—Dos nuevos estudiantes fueron transferidos a la academia Shikon luego de nuestro viaje a Kinki —contó Eri desde su pupitre al lado de Kagome — Uno de ellos de esa región y otro de esta.

—Según mi hermana, Yura uno es de tercer curso y otro de segundo. —dijo Yuka desde detrás de la azabache uniéndose a la conversación.

—Y se rumora que uno de esos chicos es conocido de Taisho-senpai...

Kagome llevó sus manos a su boca, no podía créelo, ahora todo tenía sentido. Un chico la amenazó en Osaka, dos chicos se transfieren a Shikon, su senpai sabe más de lo que aparenta y por eso envió a Anker por ella; quería protegerla!

— ¡No puedo creerlo! —exclamó asombrada.

—Higurashi-san —regañó el sensei —puede que para usted sea fácil calcular límites de una serie, pero sus compañeros no son tan listos como usted y necesitan concentración...

—Disculpe —dijo avergonzada. Cuando sonara el timbre del almuerzo ella iría hasta su mesa y platicaría un rato con él.

— ¿Almorzamos juntas, Ka-chan? —Preguntó Eri en nombre de todo el grupo — ¿O tienes planes?

—Tengo planes... —respondió en un susurro —Las veré después de clases.

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Las noticias no pintaban muy bien para Sesshomaru, luego del viaje recibió otra visita de Naraku.

—Renkotsu, uno de los miembros del Kotsugumi que me vende información, me reveló que Bankotsu piensa hacer pronto su movimiento. —anunció el pelinegro.

Sesshomaru arrugo su entrecejo, Bankotsu estaba cegado por la venganza, pero el bastardo no iba tras él o los que le rodeaban, no supo cómo descubrió su secreto, aunque en ese momento no sabía su nombre cuando asesinó a Rin le dejo un mensaje: La copia no reemplaza al original.

El golpe fue maestro, el dolor insoportable, quería a Rin como una hermana pequeña, dejó de ver a Aome en ella luego de unos años, pero en resumidas cuentas la niña siempre le iba a recordar a su Aome.

—Sesshomaru, ya he pensado en algo —continuó Naraku —También me transferiré a Shikon, Hakudoshi me acompañará.

— ¿Dos personas? —preguntó dudoso. No hacía mucho tiempo el pelinegro usó a su sirviente para molestar a su Kagome.

—Es mi mano derecha, y también mi guardaespaldas, él no duraría en matar a alguien por mí —se ufanó el líder del Onigumi.

—Deberías aprender a defenderte por ti mismo. —le reprochó.

—La seguridad no es sólo para mí... —Sesshomaru le dedicó su total atención —Hay una chica muy especial en esa academia que atrae a cierto yakuza rencoroso. Será cuestión de tiempo para que algo le suceda.

El ambarino se cruzó de brazos, caminó hasta el escritorio de su estudio y llamó a Anker. Cinco minutos después el joven pelinegro de ojos oscuros estaba con él.

—Llamó usted, amo Sesshomaru —se inclinó ligeramente.

—Tu desempeño en el manejo de armas, técnicas de espionaje y uso de equipos es muy notable, sobre todo no eres distraído, siempre precavido y una agradable compañía.

Anker estaba sonrojado, nunca su amo le dijo todo lo que pensaba de él, pero esa repentina cantidad de halagos debía tener un motivo.

—Muchas gracias, Sesshomaru-sama. —Expresó contento —Todo esto es por su bienestar... pero...

—Más que mi propia seguridad, hay alguien a quién debo proteger —afirmó estoico —Voy a poner en tus manos la seguridad de Kagome...

Naraku soltó una risilla, Anker estaba mudo.

—Kagome-chan...

—La recogerás para ir y venir de la academia, estarás con ella todo el día como si fueras su sombra, me enviaras un reporte diario de actividades y me comunicaras todos los sucesos de relevancia por muy insignificantes que se vean. —sentenció el peliplata a un perplejo Anker.

—En resumen debo tratar y tomar todas las medidas de seguridad con Kagome-chan como si fuera mi ama... ¿No me diga que usted sedujo a Kagome-chan la noche que estuvo en su habitación y ahora ella... y por eso tanta seguridad...

La vena en la sien de Sesshomaru estaba a punto de explotar, Naraku reía a carcajadas.

— ¡Es correcto! —gritó el de cabello ondulado —Pero sólo la mitad...

— ¿Anker... Acaso no recuerdas al acosador de Osaka? —Dijo con retórica —Es Bankotsu, el líder del club de arquería.

Anker dio un largo suspiro aliviado —Pensé que estaba embarazada o algo así...

Nadie supo en que momento ocurrió, pero Naraku vio claramente como el ambarino tomaba un portaplumas de piedra de oxidana y lo estampaba en la cabeza del pelinegro.

—No hagas eso o debemos buscar un remplazo —comentó con sarcasmo el de ojos rojizos —Aunque sus conclusiones no son tan erradas, Taisho.

—Sus conclusiones son inútiles —respondió el ambarino usando nuevamente la línea telefónica para llamar a alguien.

—Está tan preocupado por ella como tú y yo, no lo culpes.

Un sentimiento desconocido brotó de su interior, uno egoísta y un tanto oscuro.

— ¿Porque te preocupa Kagome y te tomas tantas molestias como su seguridad? —espetó a su amigo, que sentado en un sofá cerca de la ventana lo observaba sonriente. — Desde antes de conocerla enviaste a Hakudoshi a molestarla y seguirla...

— ¿Aún no lo sabes, eh? —Respondió con una pregunta —Te preocupa tanto esa chica, la chica que siempre buscaste, la chica de la cual te encaprichaste y que te atrae; Aome o Kagome, no importa el nombre mientras sea ella. La chica de la cual te enamoraste, Sesshomaru.

Celos, ese era el nombre de los deseos egoístas que rodeaban su corazón y volaban en su cabeza. Naraku no debía preocuparse por ella, ni siquiera la conocía.

—Si ese fuera el caso, sigo sin entender porque te preocupa Kagome Higurashi.

—Ella será mí problema y preocupación porque es la mujer a la que amas y también será la próxima señora Taisho... Así funciona el amor Sesshomaru.

—Tienes una gran imaginación... —respondió saliendo del estudio para dirigirse al baño. No podía aceptar que la amaba, no cuando tenía tantos enemigos. Si ella moría jamás se lo iba a perdonar, no tendría el valor de enfrentar a Naomi, Souta o el abuelo Higurashi, quiénes le sonreían y aceptaban en su familia, como un integrante más. Ya sabía lo que tenía que hacer.

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La cafetería estaba abarrotada de gente, estudiantes iban y venían de un lado a otro, cierta azabache con su bandeja de almuerzo en la mano, buscó la mesa de su senpai, que siempre estaba vacía, su sorpresa fue encontrar a otras personas en esa misma mesa, comiendo junto a su senpai. Ella se abrió paso entre el cúmulo de estudiantes y llegó hasta ese lugar, sin pedir permiso se sentó frente al ambarino.

—Taisho-senpai, disculpa mi descortesía yo... —no logró terminar la frase, porque los ojos de Sesshomaru la veía con verdadero enfado y su mirada cortaba como cuchilla, todo su rostro expresaba un descontento y desagrado total hacia la inocente chica.

— ¿Qué es lo que haces en este lugar? —Escupió con mordacidad — ¿Te has perdido o no sabes ubicarte?

Kagome enrojeció de la pena, en la cafetería de pronto se hizo silencio. Sesshomaru y su grupo se levantaron para irse. La chica quedó sola en la mesa, con el corazón herido y los murmullos en su espalda. Otra vez era el hazmerreír de la academia.

Con la poca dignidad que le quedaba se levantó de ese lugar y cuando cruzó las puertas de la cafetería corrió todo lo que sus piernas dieron, hasta llegar al jardín del club de horticultura. Sus lágrimas mojaban su rostro y ella no lo notaba, hasta que chocó con quién nunca esperó.

—Vaya, no eres a alguien que esperaba encontrar por aquí...

—InuYasha Taisho? —dijo ella, su corazón corría como loco y las lágrimas no dejaban de fluir. Ella que esperaba todo de otras personas, ella que no sufrió tanto cuando sus amigos le dieron la espalda y hablaron mal de ella, que no lloró cuando Ayame y Sango no le creyeron. Pero él quién siempre estuvo de su lado y siempre la apoyo, le tratara tan feo y la humillara de esa forma ante el alumnado. No soportó ese golpe, porque dio directo donde no se lo esperaba.

— ¿Estás bien, Kagome...san? —recordó que a ella no le agradaba. — ¿Porque estás llorando? ¿El idiota de Sesshomaru te hizo algo?

—Taisho-senpai... No tiene nada que ver en esto —seco sus lágrimas, y reflexionó: para todo hay una explicación.

—Mi hermano es un bastardo engreído, si te lastimó es de esperarse de alguien tan antipático. —Reconforto el peliplata menor —Su trato hacia otros seres se resume en dar órdenes y ser obedecido. Se cree absoluto y superior... es un miserable, si hirió a la única chica que cree en él.

—... ¿Qué haces en este lugar Taisho-kun?

Kagome no sabía que pensar, pero temía enfrentarse a su senpai, no quería volver a oír esas palabras salir de su boca. InuYasha por su lado nota que la chica desea evitar el tema.

—Antes preguntabas mucho por Sesshomaru —recordó —Ahora no quieres hablar de él y lo entiendo. Soy un miembro ocasional del club, me gusta sembrar y cosechar patatas. Al final de cada cosecha exitosa hacemos botanas.

— ¡Oh! Ignoraba tu amor por las frituras y los chips. — fingió estar interesada en la conversación.

—Miroku dice que no me hace atractivo a las chicas ser horticultor. — imaginar esas cosas eran motivo de risa, Miroku regañando a InuYasha como si fuera un niño por ser granjero.

Ambos estaban riendo, sentados en una de las bancas frente a los plantíos, el estómago de la chica rugió de hambre, en su carrera olvidó su almuerzo.

—Tengo unas botanas recién hechas, y también Totosai me trajo una caja de bentou, puedo compartirlo.

—No es necesario.

—No le diré a nadie, no te preocupes —colocó su mano en la cabeza contraria —No tengo novia y coqueteo con todas las chicas, no te odiaran porque pensaran que sólo eres un juego.

—Eso no es nada reconfortante, Taisho-k... — InuYasha negó con sus manos.

—Es molesto que me llames casi de la misma forma que al bastardo de Sesshomaru. Sólo dime InuYasha.

—No puedo... —contestó ella, el chico extendió la caja de almuerzo a la chica.

—Entonces, te llamare por tu nombre sin honorífico... que dices a eso Kagome... —se llevó un bocado grande a la boca.

—Digo que te vas a ahogar y que ¡No! InuYasha.

—Buena chica, Kagome-chan.

Comer el almuerzo del chico que en el pasado le causó daño no era su manera de reconciliación, pero se veía como una pequeña retribución y por eso lo aceptó. InuYasha Taisho no era tan malo cuando sólo era un amigo en lugar de un tunante.

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—Te mueres por ir y escuchar de que platican... —le dijo Naraku a su encolerizado amigo —Esas fueron tus medidas y estos los resultados.

En la cafetería Bankotsu se sentó a dos mesas de ellos en diagonal junto a sus compañeros del club, sus ojos lo observaron todo el tiempo; lo peor de todo es que estaban en la misma clase, lo que más temía se hizo realidad. Por eso alejaba a la Higurashi de su lado.

—No pasa nada, Bankotsu no hará nada mientras estemos en la academia.

— ¿Te refieres al poder de la academia? —Desde lo alto del tercer piso observaban a la pareja de primer año que platicaba frente a los cultivos — ¿Esa influencia capaz de hacer desaparecer un gumi y la existencia de alguien en minutos?

Sesshomaru sonrió —Sí, estoy hablando de ese poder, y el poder que posee mi apellido.

—Puede que tengas razón, sin embargo Kagome-chan terminará alejándose de ti.

—Es momentáneo, en algún momento acabará. —dijo el peliplata quitándose de la ventana.

— ¿Y si no lo es? —respondió su amigo tras de él — ¿Que harás?

—No dejaré que se acerque a ella. —contestó.

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Unos días después, Anker seguía de cerca a la azabache por la calle, rogando que regresara y subiera en el auto, pero Kagome estaba dispuesta a hacerse oír, Sesshomaru ignoraba sus llamadas, sus mensajes y también se atrevía a ignorarla durante las charlas del programa matrimonial, eso era lo peor de todo.

—Kagome-chaaaaan! Deje que la lleve a la academia, es mi deber. —suplicaba el pelinegro.

— ¡No lo haré! No tengo ninguna explicación por parte de él y tampoco contesta mis llamadas, si no somos senpai y Kouhai, ni amigos, no tengo ningún derecho de usar sus cosas. —sentenció con vehemencia.

—El amo piensa mucho en usted, por eso me ha pedido que la cuide.

La chica se detuvo en la parada de autobuses, vio su autobús venir y preparó su tarjeta de bono-bus.

—Lo siento, Anker-san. —Dijo cuándo el bus aparco —Si para Taisho-senpai soy una molestia, será como si nunca nos hubiéramos conocido.

Dicho esto subió a la unidad, Anker trató de seguirle, pero el conductor lo detuvo por no portar una tarjeta de bono-bus, la chica lo vio desde su ventanilla, ella quería llorar, aunque resultara contradictorio no deseaba jugar el mismo juego que su senpai. Ella quería estar cerca, por eso lo dejaría de molestar con su presencia.

Más no sabía que era seguida de cerca por Hakudoshi. El guardaespaldas de Naraku y también la fuente de información de Bankotsu.

— Las chicas guapas como tú no deberían ir solas a clases — le dijo Hakudoshi sentándose a su lado. Kagome tuvo miedo de él, pero no lo demostró.

— Porque me estás siguiendo... — se dio un momento para observar mejor y notó que traía el uniforme masculino de su academia. — ¿Desde cuándo estas en Shikon?

— Acaso no escuchaste las noticias? — dijo ofendido.

— ¿Eres amigo de Taisho-senpai? — Muchas ideas cruzaron por su cabeza, pero siempre que ella se sentía acosada o con miedo llamaba a su senpai. Estaba 100% segura de que si lo llamaba en ese momento, él contestaría.

— No lo soy — contestó al acto — Naraku se puede decir que sí.

— ¿Quién es Naraku? — preguntó intrigada por saber más de su senpai.

— Ellos se conocen desde hace mucho tiempo, sus abuelos eran algo así como amigos. — Hakudoshi vio la curiosidad en los ojos de Kagome.

— Aún hay cosas que no entiendo... — murmuró ella cavilando. — ¿Porque ese chico me amenaza? Siento que lo he visto antes...

— Será porque es el capitán del club de tiro con arco? — Dijo con sarcasmo, Kagome lo observó asombrada — Hay un dicho que dice: Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca. Bankotsu es de Kanto.

Hakudoshi se levantó para bajar de la unidad de transporte colectivo, Kagome lo siguió. Su comprensión aumento. Las razones por las que Sesshomaru Taisho le decía que se alejara de él cobraron sentido. El peligro siempre estuvo en sus narices, pasaba que ella no lo conocía, ni su relación, ni porque desea hacerle daño. Necesitaba hablar con él y buscar una solución. No lo dejaría sólo con esto. Si ella era parte del problema, también seria parte de la solución.

"Estúpido senpai" ella caminó hasta donde se encontraba el edificio de los terceros años. Se metería en la boca del lobo, pero hablaría con su senpai cueste lo que cueste.

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TA — DA

Ya agoté todas mis excusas... Siento mucho la tardanza, pero ya adelante el próximo capítulo, veremos un poco del pasado de Naomi y su grupo. Me agradó escribir de ellos, son parte indirecta de la historia. No olviden comentar y dejar sus reviews!

Se despide,

Selene T. H.