"El deseo muere automáticamente cuando se logra; fenece al satisfacerse. El amor, en cambio, es un eterno deseo insatisfecho."
—José Ortega y Gasset—
Capítulo XIV: Deseos Imposibles
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¿Qué era lo que quería lograr con su galante bienvenida? Sesshomaru observó de reojos a Touga durante la cena, y de ninguna forma permitió que se sentaran muy lejos. Su madrastra lucía nerviosa, como si la presencia de Kagome trajera a su mente el recuerdo de una herida supurante.
— ¿Arquera, eh? Eres muy parecida a Naomi en ese sentido. —Touga tenía curiosidad por la chica, cuando la veía junto a su hijo su mente volaba al pasado —Pero físicamente eres la versión femenina de Kyouta...
— ¿Cómo era mi Otou-san en clases? Mi madre habla muy poco de ello. —Los tres platinados hicieron una pausa, la mujer pelinegra contuvo el aliento —No tienen que sentirlo, hoy más que nunca deseo conocerlo.
Todas las miradas se fueron a Touga, el más calificado para habla. Sesshomaru no espero que Kagome preguntara por su padre. Nunca dijo nada al respecto y es que hasta ahora ellos nunca habían hablado salvo que fuese necesario.
— Kyouta era muy... él tenía una extraña manera de ver las cosas, podía ver a través de las mentiras y las personas... — El hombre platinado dio una carcajada — Irasue decía que debía ser psicológico o antropólogo...
Kagome sonrió también — Mi madre dijo eso una vez, pero también dijo que eso fue lo que le ayudó en los negocios.
— Sí, era muy listo, siempre estuvo en el primer lugar, luego seguía Naomi — Bajo la vista a su plato — Irasue y yo compartíamos el tercer lugar, aunque a veces derrocábamos a Naomi, pero nunca lo logramos con Kyouta.
— Taisho-senpai es el más listo de todos y está en el primer lugar en promedios globales, yo me esfuerzo por alcanzarlo pero aún tengo mucho que aprender. — le dedicó una mirada a su senpai.
Sesshomaru sonrió a su cena, ella lo estaba observando, pensó que no se fijaba mucho en lo que hacía.
— En promedios globales sólo Kyouta aparecía, como siempre de primero, era un bicho de biblioteca. — Touga se llevó un bocado de cena, la mesa quedó en silencio.
— ¿Naomi está bien? Supongo — dijo Izayoi de repente — ¿Está de acuerdo en que vivas aquí?
— Taisho-senpai habló con ella y se mostró de acuerdo, mientras se soluciona el problema en mi casa.
Sesshomaru le dijo a Kagome que no debía revelar las verdaderas razones de su mudanza y mucho menos a su familia.
— Irasue siempre soñó con que nuestras familias se unieran. Casi estoy seguro que amenazó a Kyouta para que tu nacieras, le dijo que debía ser una niña — rememoró nostálgico — Sesshomaru iba a nacer y Naomi la acompañó... ellas hacían todo juntas.
— La señora Irasue debió ser alguien muy fuerte para hacer que mi padre cumpliese con sus demandas — sonrió la azabache.
Izayoi ya no lo soportaba, ella misma conocía las circunstancias que la obligaron a estar en ese lugar, no figuraba en el pasado de Touga como un grato recuerdo. La sombra de Irasue la perseguía por toda esa casa diciendo que se marchara, que nada ahí era suyo, ni siquiera su esposo.
— Nunca me han hablado de eso... — se dijo sorprendida.
— Por supuesto que nunca te lo contaron, para cuando tu naciste Kyouta ya había cortado su amistad conmigo.
Kagome no supo que decir para controlar su estupor. No conocía detalles pero estaba segura que tenía que ver con InuYasha y su madre.
— Escuché que tienes un hermano menor — dijo cambiando rápidamente de tema. Izayoi se veía pálida e InuYasha no le daba frío o calor esa aburrida conversación.
— Souta, está en cuarto de primaria. Es un niño muy listo.
— Igual que su padre. — alzó la copa para brindar en su honor y luego bebió.
— Tiene los ojos de mi madre y también su cabello. — respondió ella.
— Entonces sabe karate como Kyouta. — afirmó el platinado.
— Yo soy quién sabe Aikido y judo — sonrió nerviosa — Souta comenzó hace unos meses sus prácticas de karate.
— Creo que pueden platicar después — interrumpió Sesshomaru — La cena de Kagome se enfría.
Sesshomaru le dio a su padre una gélida mirada, Touga se la regresó y se quedó callado mientras terminaban de cenar. InuYasha fue el primero en levantarse y salir a quién-sabe-donde en su auto.
Izayoi se levantó después de su hijo y se fue a descansar a la sala antes de ir a su recámara.
— Fue un momento muy... ameno; señor Taisho — dijo con cortesía Kagome.
Izayoi no le habló mucho y su sonrisa se veía fingida. InuYasha estaba como siempre, no hizo nada estúpido porque Sesshomaru estaba ahí. Touga de verdad estaba contento. Veía en Kagome el medio de reconciliación con su antigua mejor amiga. Kyouta e Irasue los dejaron primero, ellos siempre fueron amigos hasta que Izayoi regresó y todo cambio.
La última voluntad de Irasue fue que su hijo se casara con una Higurashi, eso era lo que ella más deseaba y si existía el inconveniente de que los Higurashi también tuvieran un hijo ella buscaría la forma de tener una hija, pero ella anhelaba ser familia de sus amigos, cosa que los cuatro compartían.
— Eres bienvenida siempre, Kagome — Touga se retiró a la sala donde estaba su esposa.
Sesshomaru y Kagome se iban a sus habitaciones cuando Kagome vio que era muy descortés irse sin saludar a la señora de la casa.
— ¿Pasa algo? — preguntó el ambarino a la dudosa chica.
— Quiero despedirme de la señora Izayoi
— Subiré a mi habitación, tengo asuntos que atender — respondió cansado, no quería irse pero los negocios llamaban y muy pronto debía viajar a Shanghái para resolver unos problemas.
— Descansa senpai — se despidió ella. Sesshomaru dio medio vuelta y ella caminó hacia la sala.
Kagome toco el pomo de la puerta que estaba entre abierta, iba a entrar pero las palabras de Izayoi la alarmaron.
— ¡QUIERO QUE SE MARCHE DE ESTA CASA! — gritó la mujer.
— ¡Por favor baja la voz, Izayoi! ¡No haré eso! — El hombre peli plata soltó un suspiro contenido — Sesshomaru la ha invitado, yo no puedo hacer nada.
— ¡Pareces muy contento con su compañía! ¡Porque no vas a ver a Naomi y de paso te casas con ella! — Barboto la mujer de mirada castaña — ¡Estoy segura que tus padres estarán felices!
— ¡Que tienes contra la chica! ¡No te ha hecho nada! — Exclamó Touga enojado — ¡Ninguno de ellos te ha hecho algo!
— ¡NO ME MOLESTA ELLA! ¡ME MOLESTA TU TRATO TAN DEFERENTE SÓLO PORQUE ES HIGURASHI Y ES HIJA DE NAOMI, LA MEJOR AMIGA DE IRASUE!
— ¡NO HABLES ASÍ DE ELLOS! ¡NO HABLES ASÍ DE ELLA!
Aunque Kagome no entendió a que 'Ella' se referían, Izayoi ya lo sabía 'Ella' su amiga, 'Ella' su novia, 'Ella' la madre de Sesshomaru, 'Ella' Irasue. Que estuviera muerta no era suficiente.
— ¡HABLARÉ TODO LO QUE DEBA HABLAR! — Exclamó frustrada — ¡Sesshomaru puede hacer y deshacer todo en esta casa y tú no haces nada! ¡Te quedas mirando nada más!
— ¡ES SU CASA! ¿Acaso no entiendes eso? — Moderó su voz — Todo lo que tengo le pertenece a Sesshomaru, todo lo que era de Irasue le pertenece a él.
— Tienes otro hijo — espetó rencorosa — ¿Lo olvidas?
Pasaron unos segundos antes de que pudiera volver a oír sonido. Las piernas de Kagome se sentían de plomo, quería correr lejos y no estar oyendo tras la puerta como una intrusa.
— Sí, lo recuerdo — dijo por fin — Y estoy trabajando para aumentar su caudal antes de morir.
— ¿Porque no le dejas la mitad de tus acciones en la compañía? ¡Has algo por mi hijo!
— ¡NO PUEDO IZAYOI! — Alzó la voz — ¡Mis padres me quitaron todo cuando me casé contigo, lo sabes! ¡Para ellos y mis amigos ofendí la memoria de Irasue al casarme contigo! ¡Si ellos supieran que sólo fue porque estabas embarazada nada habría ocurrido!
Después de eso sólo escuchó murmullos y luego sollozos, Kagome se dijo a sí misma que era el momento de irse, que escuchó demasiado y que deseaba irse de ese lugar. Corrió por el comedor y llegando al pasillo alguien aprisiono su muñeca.
— No hagas nada de lo que estés pensando — dijo su captor, — subamos de una vez y olvidemos lo que oíste, Kagome.
— Ella no me quiere aquí senpai — sus ojos picaban por las lágrimas que salían — No quiero estar donde no me quieren.
— Si escuchaste lo mismo que yo, sabrás que este lugar me pertenece, puede que se llame 'Mansión Taisho' pero en el pasado este lugar era conocido como la 'Mansión Shirogami'.
Sesshomaru llevaba a la chica de la mano, ella con sus lágrimas no miraba muy bien el camino, no imaginaba cuan armonioso se veían.
— ¿Y la real mansión Taisho? — preguntó para distraer a su aturdido corazón.
— Mis abuelos viven en ella, nunca estuvieron de acuerdo con las segundas nupcias de mi padre. Ellos eran muy cercanos a nuestras madres.
— ¿Okaa-san?
— Sí, fue tu madre quién convenció a mis abuelos de que mi madre era la elegida para mi padre. — Las escaleras eran lo que faltaba para llegar a sus habitaciones.
— No lo sabía... mi madre no me cuenta mucho del pasado...
— Todos los años en días festivos, mis abuelos reciben tarjetas de tu madre y también visitas de ella. En una de ellas llevó a tu hermano Souta, por eso mi padre supo de él.
Llegaron a los dormitorios, Kagome no lo pensó dos veces cuando entró con Sesshomaru en su habitación. No quería estar sola en ese lugar donde no la querían.
— ¿Que sucede contigo, pensé que te había convencido? — murmuró el ambarino a la chica tras él.
— Te haré compañía hasta que termines tus asuntos... — Sesshomaru arqueo una ceja — Uh. Pero si son privados mejor voy... ¿saliendo?
El ambarino suspiró resignado, hora de luchar contra las ganas de abrazarla y besarla — Sólo quédate quieta y no hagas ruido.
Siguió a Sesshomaru a través de la habitación hasta llegar al estudio, donde el Taisho se sentó al escritorio y ella se acostó en el sofá. Eran muchos papeles los que alcanzaba a ver, se iba a tardar toda la noche suponía. Era un tanto egoísta querer quedarse con él cuando tenía miedo. Sus sentimientos parecían un poco confusos; su senpai le gustaba o estaba enamorada?
Existe una gran brecha entre el gustar y el estar enamorada. El gustar es pasajero y así como hoy podía gustarle un chico, mañana puede que no; es algo que puede elegirse. Mientras que estar enamorada es algo que no podía elegir, algo que simplemente pasa un día sin que te des cuenta. El amor toma rehenes y no los suelta, y si uno se suelta el otro termina dañado, no es que los dos no lo estén, pero el que se queda sufre más.
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Muy entrada la noche no supo en qué momento se durmió, la despertó una sutil caricia en su pelo, sintió una mano correr por su cara, dedos largos y fríos dejaban su rastro cuando tocaban su tez. Ella conocía esos dedos, esa mano que podía ser cálida, fría y fuerte al mismo tiempo.
— Sesshomaru... — murmuró casi dormida.
Un casto beso quemó sus labios, sintió que flotaba por los cielos y luego se volvió a dormir. Esa noche soñó con besos, que besaba al platinado de ojos fríos y largos dedos, que su cabeza descansaba en su regazo mientras él trabajaba; y de vez en cuando su mano bajaba para acariciar su rostro, sus labios, su cabello. Que ella levantaba su cabeza y buscaba sedienta sus labios. ¿Si eso no era amor, entonces que era?
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TA — DA
Gracias muchas gracias porque hemos llegado hasta aquí. No soy yo, sino ustedes quienes me impulsan a continuar. Ya saben que me retiraré de la página, pero es muy mala onda dejar mis escritos inconclusos, por eso sacaré a la luz todo lo que tengo en mi carpeta de Fics. Lo siento mucho, el trabajo, las clases de último año, el estrés y mis otras actividades extracurriculares no me dejan tiempo para escribir como en un principio. Me sentiré feliz de seguir visitando Fanfiction cada vez que pueda y seguir encontrando maravillosas historias que fueron de inspiración para mí.
Se despide,
Selene Taisho Higurashi.
