Capitulo 6

Un pequeño gusano llamado simpatía


Habían pasado casi una semana, una puta semana cumpliéndole caprichitos a Izaya, haciéndole el aseo, haciéndole la comida, una semana completa de cargarlo de un lado a otro, de servirle de secretaria, de contestar el teléfono, de dormir en el sillón, de lavarle la ropa, de ser molestado todo el jodido día en el celular, su bandeja de mensajes estaba llena de Izaya y para colmo Shinra se burlaba de él.

Shizuo se había convertido en la cenicienta personal de Izaya y lo peor es que el chantaje todavía funcionaba bien en el, se sentía culpable, pero eso ya eran chingaderas.

Hoy era su día libre, uno de esos días en los que bebería un poco, tomaría una siesta, comería sushi ruso, pero el problema es que estaba viviendo en la casa de Izaya y vivir en la casa de Izaya es un martirio, estaba apunto de tender la ropa recién lavada cuando escucho la puerta recién reparada abrirse.

– ¡Iza-chan! –Dos pequeñas gemelas había entrado al departamento, una de cabello castaño corto y sudadera negra, la otra tenia una trenza de lado, usaba lentes y su sudadera era la misma pero amarilla, al instante Shizuo supo que eran las hermanas menores de Izaya.

– ¡Shizuo-san! –La gemela de sudadera amarilla que por lo que recordaba Shizuo se llamaba Mairu corrió hacia Shizuo mientras que la gemela de la sudadera negra; Kururi caminaba tranquilamente.

– Shizuo-san, tanto tiempo sin vernos ¿Por fin estas saliendo con nuestro hermano? –Mairu la hermana menor sonrió ampliamente y Shizuo suspiro, esas bromitas no le gustaban nada.

– ¿Cómo esta Iza-chan? –Kururi miro hacia los dos lados buscando a su hermano –¿Quién les dijo?–Shizuo bajo la canasta de ropa que tenia que secar en el suelo.

– ¡Daaa! Shinra lo hizo, creo que es obvio–Shizuo mataria al imbecil de Shinra, si apenas podía con el maldito de Izaya, ahora tenia que soportar a sus hermanitas malcriadas, Shizuo suspiro cansado, desabrocho los tres primeros botones de su camisa ahora sin chaleco.

–Esta dormido y tiene una pierna fracturada–Por fin despues de un silencioso segundo Shizuo contesto la pregunta, Kururi camino hacia las escaleras seguida por Mairu.

–Entonces lo despertaremos –Diciendo esto Mairu empezó a subir las escaleras animadamente.

– ¡NO! –Shizuo conocía bien a esas gemelas, eran igual de malditas y listas que Izaya, si lo despertaban, tendría que lidiar con Izaya malhumorado y eso no era nada bueno, podría asesinarlo pero la culpa siempre impedía el acto, levanto a ambas gemelas de la sudadera y las regreso a la sala.

– ¡Shizuo-san!, ¡Bajame! –Mairu pataleaba con fuerza, Shizuo no las bajo, estaba más preocupado por su fin de semana que por el cabrón de Izaya, las iba a llevar fuera de la casa cuando una duda pasó por su mente.

– ¿Con quien viven? –Las hermanas habían dejado de patalear.

–Con nuestra abuela, ¿acaso no lo sabias? –Shizuo dejo a las hermanas en el suelo –Incluso Shinra sabe, nuestra mamá murió cuando teníamos 9 –Shizuo jamás se había interesado en Izaya, pero siempre había tenido una pregunta cada vez que lo veía, la duda era el porque de su comportamiento, el porque le encantaba dañar a los demás, las hermanas lo observaron en silencio, duraron así un segundo hasta que la mayor hablo.

– ¿Quieres saber? –Shizuo observo interesado a la menor, camino hacia el sillón y se sentó, invito a las gemelas a sentarse, las dos se sentaron en el sillón que estaba frente a Shizuo, a continuación el silencio se torno incomodo, hasta que una de las gemelas Orihara, Kururi empezó a relatarle suavemente la historia que su hermano y ellas compartían.

Orihara Izaya siempre había sido un chico inteligente, el jamás fue un niño común y corriente, y todos aquellos que vivan a su alrededor lo sabían, Izaya vivo una infancia tranquila hasta que los padres de Izaya se divorciaron justo después de que su madre hubiera tenido gemelas, el tenia solo 7 años cuando sucedió, sus padres trataron de ocultarlo pero como se menciono anteriormente Izaya era un niño listo, el día en que su padre se despidió Izaya sabia que jamás lo volvería a ver y así fue, pero a Izaya no le importaba mucho en realidad que su padre los hubiera abandonado, le causaba un poco de… diversión, le divertía por que el sabia que eso sucedería meses atrás.

Pero su madre no opinaba lo mismo, por las noches su madre sufría y lloraba, tan fuerte fue para ella el abandono de su esposo que se sumergió en la desesperación e inmediatamente cayo en una terrible depresión, tanta fue su amargura que intento suicidarse 10 veces, todas ellas sin éxito y en presencia del pequeño Izaya el cual no le sorprendió mucho, no le importaba realmente, empezó a desatender a sus hijas, con esto ellas quedaron al cuidado de Izaya, Izaya aprendió a cuidarlas e incluso eran demasiado consentidas por él razón por la cual ahora están desatadas, incluso Izaya admite que no puede controlarlas.

El tiempo paso e Izaya creció con una capacidad de retención sorprendente, el chico era un genio tanto así que fastidiaba los maestros, solo fue cuando tenia 10 años que Izaya empezó a notar su cualidad, el podía controlar a sus compañeros a su antojo, podía predecir sus movimientos, sus expresiones, amaba todo en si de ellos en general, incluso de sus maestros, todo ello le fascinaba y de pronto sintió que había descubierto la razón de su existencia.

Se divertía causando desastres en la escuela, siempre que había una pelea el era el que la empezaba y nadie lo notaba, Izaya conectaba pequeños hilos para después usar a las personas a su antojo, su mayor placer era hacer un caos, mirarlos de lejos, disfrutar viendo sus expresiones y no ser perjudicado por ello era su hobbie, incluso experimentaba con su madre de vez en cuando, la cual a pesar de los años, no había podido superar su depresión, pero su hijo no la ayudaba del todo, no es que la tratara mal, simplemente el problema existía en su legua que expulsaba veneno todo el tiempo, la madre de Izaya empezaba a ahogarse de tanto dolor y en su intento decimo cuarto los intentos habían dado frutos cuando Izaya cumplió dieciséis, su madre había muerto.

Izaya no lloro, nunca lloro, ni cuando su padre lo abandono, ni siquiera cuando su madre había muerto, no lo lamentaba, no sentía nada, si eso era algo que no le perjudicaba no importaba, así de simple, la razón por la que siempre estaba solo era por esta, jamás procuraba por nadie entonces nadie procuraría por el.

Izaya y sus hermanas se fueron a vivir con su abuela, una dulce anciana que vivía sola, ella los trataba de maravilla, era una casa humilde y pequeña, pero sus hermanas eran bien cuidadas, lo único que le agradaba a Izaya de vivir allí era que sus hermanas estaban comodas y eso era lo único importante para él en ese momento.

Izaya entro a la preparatoria Raira, creía conocer todo, creía que no habría ni un solo ser humano del cual no conociera sus decisiones, hasta que lo conoció a él, el monstruo que odio cuando Shinra se lo presento por primera vez, sintió hostilidad desde el momento en que lo vio, sonrió divertido pensando lo entretenido que seria golpearlo, eso hizo, en pocos minutos de conocerse Izaya había cortado la camisa de Shizuo, corrió perseguido por este, corrió burlándose de él, y después de verlo tirado en el suelo, después de verlo atropellado por un camión de carga, con una herida sangrante que el mismo le había causado sintió un peligroso placer.

Izaya había decidido que jamás lo dejaría tranquilo, haría que se acordara de él a la fuerza, rasgaría cada parte de su cuerpo de ser necesario, quería que cada vez que viera las cicatrices recordara su nombre, un deseo oscuro y retorcido de posesión nublo su mente, llego a sus entrañas con un delicioso placer, Shizuo era ahora el desafortunado ser que Izaya eligió para liberar todo su sadismo.

Izaya tenía la edad de dieciocho años cuando empezó a entrar en el mundo de la información y con ello llego pronto a ser un vendedor de ella, su influencia creía de manera desmesurada, pronto hacia un imperio. Para cuando se gradúo Izaya tenia una casa y dinero, su trabajo era arriesgado por lo cual se alejo de sus hermanas para vivir solo, los apoya económicamente ahora.

Lo demás es algo que tú ya conoces.

Shizuo se encontraba pensativo, calmado, con una expresión neutra que las hermanas pocas veces veían cuando el tema relacionaba a Izaya.

– ¿Así que siempre esta solo, eh? –Las hermanas solo asintieron con un simple movimiento de cabeza, no es que Shizuo sintiera pena o compasión, Shizuo no era de ese tipo de persona, solo sentía una pequeña simpatía, una simpatía que pensó jamás tener que sentir por Izaya, entendía solo un poco lo que Izaya sentía, eran parecidos en algo, eran sobre protectores con sus hermanos, ambos eran unas malditas bestias, ambos estaban locos de atar y a ambos tenían el mismo gusto en cuanto a comida.

Una asquerosa sensación llego a Shizuo, había juzgado a Izaya en el momento en el que lo vio, aun que siguiera siendo un maldito cabrón, eso no cambiaria por nada del mundo, Izaya era un ser retorcido, pero estar solo siempre había sido para Shizuo el mayor problema, su mayor miedo siempre fue alejar a las personas que amaban por miedo a ser lastimadas, pero sus dudas se habían disipado cuando supo que él podía contar con Celty, con su hermano, incluso con el imbécil de Shinra, pero Izaya no tenia a nadie, ni siquiera a sus hermanas y la única persona con la que hablaba había renunciado.

Izaya no es bueno, eso lo sabía, incluso sus hermanas lo sabían, pero tampoco era Hitler, tenía su amabilidad de vez en cuando, tenia sus malos puntos que eran la mayoría, pero también tenía los buenos.

El problema de Shizuo es que es un sentimentalista, debajo de ese rostro serio y duro, había una amabilidad y dulzura que salían debes en cuando, era un tipo rudo, pero cuando se trataba de proteger, de ayudar, de escuchar, Shizuo era el mejor, Celty y su hermano son los únicos que conoce esa parte de él, Shizuo es un ser bastante pacifico si no lo irritas, ahora, Shizuo deseaba ayudar en algo, así como cuando ve a Celty en un lio, tenia la necesidad de ayudarlo, a pesar de que Izaya estaba demente, eso significaría que lo había perdonado y eso no era del todo cierto.

– Se que mi hermano te ha hecho mucho daño pero, ¿Lo ayudaras? –Kururi interrumpió los pensamientos de Shizuo – ¿Hmm…? –Shizuo volvió a la tierra y miro a los ojos a la pequeña.

–A Izaya –Mairu termino la frase de su hermana, Shizuo no sabia a muy bien a lo que se referían, pero ellas estaban allí, esperando una respuesta, poniendo la carita de una maldito cerdito apunto de ir a un matadero, Shizuo revolvió su cabello con ímpetu.

–Ah… bien, tratare de, bueno, llevarme bien con el –Las dos pequeñas sonrieron, Shizuo se rascaba la cabeza, ¿en que rayos estaba pensando cuando dijo eso?

–Bien, te lo agradecemos, la verdad es que nos preocupa que se vuelva loco, siempre tratamos de acercarnos a Iza-chan, pero no sabemos bien como –Shizuo se rio del comentario de Mairu, Izaya ya estaba loco de remate, las hermanas se levantaron dispuestas a irse pero antes miraron seriamente a Shizuo.

–Es una promesa, ¿de acuerdo? –Mairu alzo su mano para sellar el tratado, Shizuo tomo la pequeña mano de la chica fuertemente –Jamás dije que era una promesa –Shizuo soltó la mano de Mairu y esta hizo un pequeño puchero que divirtió a Shizuo, ambas caminaron hacia la puerta y con un ultimo movimiento de mano se despidieron de Shizuo sin ni siquiera ver a su hermano, pero sabían que estaba en buenas manos, cerraron la puerta con Shizuo mirándolas atentamente hasta que se perdió el sonido de sus pasos.

– ¿Promesa de que? –Izaya se había despertado y ahora se encontraba recargado en el marco de la puerta de su habitación.

–Me hicieron prometer que no te matara, pero no te aseguro nada –Tomo un cigarrillo del bolsillo de su camisa, saco del bolsillo de sus pantalones su mechero y encendió el cigarrillo.

–No deberías fumar enfrente de un enfermo –Izaya aun recordaba con rencor su sagrada alfombra quemada –Te fracturaste la pierna, no la puta nariz –Buen punto, Shizuo tomo una calada del cigarrillo, sintiendo así que el humo llenaba sus pulmones

–Shizu-chaan~ – Shizuo arrugo el cigarrillo, Izaya había usado un tono de voz melosa que hizo reventar sus nervios y de paso sus tímpanos –Hazme algo de comer, tengo hambre Shi-zu-chan~ -Izaya sabia que odiaba que le dijera su nombre de esa manera.

"¿Llevarse bien? ¡Mi trasero!" todo parecía indicar que Shizuo no mantendría la promesa.


¡Hola!

Se lo que piensan "¿a que horas los abrazos, besos y apapachos?" y "¿que rayos hacen las hermanitas de izaya alli?"xD

la cosa es que no es tan simple D: me enruede en el aprieto de que Shizuo tiene que empezar a confiar y apreciar de cierta forma a Izaya

La historia de Izaya jamas ah salido a la luz, ni siquiera en la novela, asi que yo le invente una, no es muy dramatica, es triste y sencilla como muchas historias de divorcios e hijos con problemas, me parecio mejor hacerlo asi por que no queria que Izaya fuera un martir por que Izaya no es asi

El es un hijo de perra insensible y todo el mundo lo sabe xD

y sobre el suguiente capitulo creo que saldra algo lento, pero actualizare pronto eso se los aseguro :3

MUCHAS GRACIAS