=5. Declaración de Guerra=
=Por la tarde… (2:30 pm)=
=Parque cercano al departamento de Allison=
El entrenamiento de esa mañana había resultado ser una práctica corta y poco entretenida debido a que el equipo número uno de toda Alemania, solo había realizado algunos ejercicios de calentamiento y vueltas al campo. El entrenador, había planeado para ese sábado tan perfecto que se realizaran también prácticas de tiro, una actividad simple para que los jugadores chutaran el balón un ratito y entrenaran a Genzo quién tenía que prepararse para defender la portería del actual campeón de la Champions League, que peleaba el segundo año consecutivo de victoria. Solo que la práctica no había alcanzado a llevarse a cabo, dado el extraordinario acontecimiento de esa mañana: Genzo estaba ausente.
Y no era para menos. Después de la práctica, Schneider, Levin y Sho, habían acudido en la búsqueda de su amigo, plantándose frente a su departamento, vacío (está demás aclarar) y se habían terminado encontrando con Edeline y Arianne, que juntas, habían acudido en la búsqueda de Allison también desaparecida. Los sucesos, claro que se habían explicado, los dos desaparecidos, claro que habían aparecido y en esos momentos, aprovechando un día perfecto, Sho, Levin, Arianne, Genzo, Allison, Schneider y Edeline, disfrutaban de la tarde de sábado, jugando como chiquitines con una pelota.
-¡Hey eso es trampa!- exclamó Sho a Allison y Arianne que juntas bloqueaban su improvisada portería. Por supuesto, la ardua cascarita de aquella tarde, era nada más y nada menos un encuentro chicos vs chicas y justo en ese momento, los chicos trataban de lograr el empate tras un gol de Edeline que por cosas del destino, había anotado tras hacer rebotar la pelota contra la cabeza de Levin. Para que el juego fuera culminado con honores, Sho se había ganado el honor de realizar el último gol, pero era claramente bloqueado por Allison y Arianne, juntas, como una sola portera.
-Vamos Sho, si no anotas, en serio que estás menso- se mofó Levin. Arianne miró a su novio con los ojos entrecerrados, acusándolo de no ser buena portera y obviamente no lo era, más no necesitaba recordarlo. El rubio solo atinó a mandarle un beso, antes de que Sho pateara el balón. Allison y Arianne no tuvieron si quiera que mover un solo músculo, pues Sho había fallado monumentalmente el tiro gracias a que Schneider y Genzo, al lado de él, se las habían ingeniado para darle un pequeño empujón. Así pues y declarando que eran las ganadoras, las chicas comenzaron a mofarse tanto como podían del cuarteto maravilla de Alemania:
-Sí así jugarán en la Champions, es mejor que nosotras estemos en su equipo- rió Allison
-¿Lo imaginas?- preguntó Edeline entre risas- ¿Edeline Loev la nueva Kaiser de Alemania?
-¿Eso quiere decir que debo ocupar el puesto de Stephan?- preguntó Arianne sorprendida- No se sí me quede teñirme de rubia- rió
-JA, JA, JA- renegó Sho- Las dejamos ganar- aseguró
-Sí, lo que digas Sho…- alegó Allison sonriendo mientras le daba el avión al chino- Pero bueno, ¿vamos a mí depa? ¡Pizzas, cerveza y películas para todos!- vitoreó con alegría, siendo coreada por todos menos por Genzo, que desde aquella mañana la miraba distinto y eso era, algo muy perceptible, para Edeline.
Así pues y entre risas y cotilleos, el grupo alemán se retiró al departamento de la pianista, pasando por la tienda para comprar cervezas y claro, pasar a rentar unas películas en BlockBuster, lugar que fue testigo, de otra pelea entre géneros, las chicas abogando por Guerra Mundial Z y chicos en favor de Destino Final.
-¿Por qué una de terror, cuando podemos ver a Brad Pitt "chiquito mi amor"?- preguntó Allison entre risas. Genzo carraspeó y comentó.
-¿Para qué ver a Brad Pitt si podemos ver algo mejor?- comentó molesto.
-¿Qué tienes contra Brad Pitt?- preguntó Edeline arqueando una ceja-¿Celos porque él es rubio y ojiazul y tú no?- se mofó la alemana. Levin y Schneider secundaron a su amigo al unísono:
-Yo soy rubio y ojiazul y tampoco quiero ver a ese- las tres chicas presentes rieron ante el cometario de los chicos y sus miradas de: "¿Qué tiene ese de especial?"
-Pero Brad tiene un no sé qué que…. ¡ay! ¡Es irresistible!- alegó Arianne ensoñada.
-No tiene nada de especial- le recriminó Levin.
-¡Dahh!- exclamaron las tres a coro-¡Es Brad Pitt!
-Tiene todo de especial- comentó Allison con una sonrisa.
-No, no lo tiene, es uno más del resto- se quejó Genzo.
-No es cierto, Pitt esta como quiere- alegó Sho, ganándose un zape, por parte de sus tres amigos.
-¿Y tú qué? ¿Eres gay?- lo regañó Schneider. Edeline rió ante el comentario del Kaiser y se acercó al chino, con una sonrisa en los labios.
-No puedes culparlo, Brad claro que está como quiere-
-Pues si yo quisiera, también podría estar así- replicó el Kaiser
-¿Quién dice que no lo estamos?- secundó Genzo
-Detén tu caballo vaquero- se burló Allison- No empiecen con sus "somos excelentes ejemplares masculinos" el punto aquí es elegir una peli-
-Bueno, eso es verdad- opinó Genzo- Pero me niego a ver a este tipejo si no dejaran de suspirar por él-
-¿Y si prometemos que solo veremos a los zombies?- preguntó pícara la pianista
-Entonces si vemos esa, si no, mejor veamos a Ali Larter, nosotros también podemos suspirar por ella- alegó Levin aún enfurruñado. Arianne se acercó y besó su mejilla antes de decir:
-Solo veremos zombies
-De todas formas, Ali solo es guapa en Resident Evil- se burló Levin
-No importa, lo importante aquí es que ganamos otra vez y veremos Guerra Mundial Z- festejó Allison. Al tiempo que con Genzo se acercaba al mostrador para rentar la película, seguidos por todos los demás. Cuando el encargado les permitió salir, los cinco cruzaron las puertas del local y solo entonces, Schneider aclaró:
-Pero para que conste, sí somos ejemplares masculinos. Encontraran pocos como nosotros- el ego masculino y el orgullo de los varones propició que Genzo, Levin y Sho secundaran a su capitán y se ganaran grandes burlas por parte de las chicas. La tarde culminó él casa de Allison, con pizzas que encargaron al llegar, zombies en la pantalla, bebidas en los vasos y muchas, muchas risas. Una tarde perfecta y un momento para que una enorme amistad, cobrara fuerza y unión.
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Dos días después… (Lunes. 03:00 PM)
=Teatro Nacional de Munich=
El ensayo de esa mañana, era particularmente especial, dado los bailarines que estarían practicando. Por primera vez en la temporada, Edeline y Harry practicarían juntos. Dietrich, el director del espectáculo, estaba verdaderamente contento con su decisión de poner juntos a esos dos, no solo porque los había visto crecer en el baile desde pequeños, sino también por el conocimiento que tenía acerca de la hermosa amistad que mantenían los jóvenes alemanes. Dado el sentimiento que los invadía, suponía que no sería demasiado difícil que demostraran cercanía y sobre todo cariño entre los dos, no es un secreto para nadie que cuando se conoce bien a tu compañero de trabajo, este tiende a ser perfecto.
Y justamente así era. En esos momentos, Edeline y Harry practicaban las primeras piezas que interpretarían juntos, se movían de un lado a otro con sincronía y con maestría. Su técnica era por demás maravillosa y su amistad les servía para mantener confianza en el otro al momento de bailar, cada giro, cada salto y cada paso, demostraba a Dietrich que sus jóvenes estudiantes, una vez más, no le defraudarían y serían lo que él había esperado todo ese tiempo desde que los acogió bajo su enseñanza.
De parte de Edeline y Harry, no había mucho que decir, ambos se esforzaban en verdad porque la pieza quedara, más por el hecho de que el estreno estaba cerca que por el tratar de impresionar a su maestro de baile. Para Harry era una total alegría poder bailar con ella, ya que su propósito esa temporada, al enterarse de que estarían juntos como príncipe y princesa, había sido el de demostrarle a la joven que dentro y fuera del escenario, resultaban ser una pareja echa para ser pareja. Para Edeline, aunque al principio había resultado una hermosa idea la de bailar con Harry, en esos momentos palidecía de hermosa, ante el nuevo sentimiento que se había forjado en su corazón o más bien, que alguien… había forjado.
El fin de semana, sin ensayos y con tiempo suficiente para ella, lo había pasado en compañía de Schneider. El sábado habían pasado toda la tarde con sus amigos y el domingo, habían quedado para ir a jugar a ciertas fuentes de agua que el alemán conocía en la ciudad. Se habían divertido tanto, habían comido helado y claro, habían aprovechado la hermosura del día para tomarse fotos. Desde su confesión en la pista de patinaje, no habían hablado de ello ni habían profundizado en sus sentimientos, tan solo lo habían dejado fluir. Se tomaban de las manos cuando podían y sus miradas delataban lo que sentían, pero no habían tomado decisiones, ambos querían estar el uno con el otro, más no estaba en sus planes arruinar el hermoso romance que habían mantenido, tal vez así debían ser las cosas, apenas empezaban, deseaban conocerse y deseaban ser algo más pero poco a poco, cuando fuera el momento. Y era justamente ese hermoso romance, el que mantenía a Edeline alejada, aislada e indiferente a Harry. En esas semanas, no solo lo había evitado sin darse cuenta sino también que ya no lo miraba como antes. Y eso él lo notó, pero no le dio importancia.
Harry notaba como la amistad de Edeline y Allison crecía día a día desde que se habían conocido y no deseaba interponerse, adjudicando a esto su distancia con él, el alemán se mantenía al margen sin intromisiones o dudas extrañas, claro, él sabía lo que provocaba en Edeline, sabía que le gustaba y que ella lo quería, que estaba enamorada de él, claro que lo sabía. Harry también estaba enamorado de ella.
La pieza cambió y se transformó en el "Pas de Deux", entonces, solo entonces, Harry notó un extraño y muy notorio cambio en Edeline. Su cuerpo, se tornó rígido, sus movimientos eran más mecánicos y por supuesto guardaba más distancia con él. Y eso estaba mal. Se suponía, que aquella pieza, la que marcaba y demostraba todo el amor que el príncipe Cascanueces y la princesa Clara se profesaban, era la pieza en la que más entrega debían poner en el otro, en que la cercanía no debería ser incómoda y en que claro, claro, claro, ella caería rendida a él. Sin embargo, eso no paso. Dietrich notó también la rigidez con la que de repente se movía Edeline y sin aguantar hasta el término de la pieza, pidió que los músicos, dejaran de tocar.
-¿Edeline, cariño, pasa algo?- preguntó el directo con su típico afeminado.
-Este…- la rubia no sabía cómo explicarse, había notado el cambio que la invadió al escuchar la pieza y el cómo poco a poco había marcado cierta distancia con Harry, pero…- Yo… perdóname Dietrich, es que el ensayo ha sido extenuante y no desayuné esta mañana, supongo que las energías se me vienen abajo- se disculpó, Dietrich miró el reloj, el director apreciaba a cada estudiante que tenía, pero en especial a esos dos sobre el escenario, los había guiado desde los 6 años y en todos esos años transcurridos, claro que les había tomado afecto.
-Ay mi niña, debiste decirme. Anden ya… se pueden ir a casa, su práctica termina aquí, nos vemos mañana. Por favor, por favor, que venga mi ejército de ratones- pidió al staff del lugar. Harry preocupado por lo que la chica había dicho, la ayudó con amabilidad a bajar del escenario y en silencio la acompañó hasta los camerinos donde decidió irse, cambiarse y luego abordarla para saber que le pasaba, si estaba bien, si quería que la llevara a comer. Edeline por su parte, poco notó su presencia rumbo a los camerinos, su mente estaba absorta en lo que le había ocurrido.
Desde el principio de la presentación, ella sabía que esa pieza era la que marcaba todo en la obra, que era lo importante y aquella donde más que nunca debía entregarse y demostrar el cariño que había entre los bailarines. Pero no podía. No podía hacerlo, como habría podido al inicio… No podía porque había conocido a Schneider y había sido Karl, el rubio, guapo y famoso Kaiser, el que sin ser bailarín, el que con una sonrisa y confesándole que le gustaba, la había cargado, la había sujetado, la había hecho girar y reír. El "Pas de Deux" de repente, se había vuelto su pieza, solo de ellos. ¿Y cómo demostrar amor con alguien que no era Schneider?
Sin más, miró el reloj y notó que justamente, el ensayo había acabado a la hora que debería. Rebosante de unas nuevas energías, se comenzó a cambiar. Se quitó el traje de ensayo y se puso sus jeans blancos que combinó con una blusa café de cuello en V y un collar dorado con forma de caballito de mar. Sus botas eran beige y su chaqueta de cuero también era café caramelo. Al final, lista y dispuesta a salir corriendo, para encontrarse con el chico que a diario había esperado por ella fuera del teatro a la misma hora, salió del camerino. Pero alguien también la estaba esperando, Harry.
-¿Prisa?- preguntó el pelinegro con una sonrisa
-Ja, ja, ja no… solo que tengo hambre- se excusó la chica, ella y Harry comenzaron a caminar rumbo a la salida principal del teatro.
-¿En serio no desayunaste?- pregunto el bailarín. Edeline asintió con la cabeza, no había mentido.
-Ya veo… ¿Y eso? Tú siempre comes bien… ¿Estás enferma pequeña?- le preguntó preocupado. Edeline sonrió, Harry era un estupendo amigo, el mejor, de hecho.
-No, no lo estoy, es solo que hoy en la mañana, no tenía mucho apetito- explicó sonriente. Estaban por llegar a la puerta de salida y ella en verdad, deseaba poder dejar a Harry ahí, no quería que Karl la viera con él, por el simple hecho de que podía apreciar que a veces el Kaiser, era celoso.
-¿Y si vamos a comer? Podemos ir a un restaurante o a mi casa. Sabes que me defiendo bien en la cocina- preguntó el chico, notando que a diferencia de los días pasados, ese lunes Allison no esperaba a Edeline y que probablemente la chica se iría sola. Edeline se sonrojó y agachó la mirada:
-Esta tarde no puedo…- se disculpó. Harry abrió la puerta principal instándola a salir, la chica salió y espero que el chico hubiera captado su negativa.
-¡Venga! No te niegues, será divertido, tiene mucho que no salimos juntos- le recordó tomándola de la mano y guiándola a bajar las escalerillas.
-Harry, en serio hoy…- comenzó Edeline mientras bajaba los escalones, entonces miró al frente y ahí, como a diario recargado en su Corvette, vestido con jeans claros, una camisa algo formal café con leche y cuadritos oscuros, zapatos de vestir y una gabardina del mismo color que su chaqueta. Al parecer, por casualidad, iban uniformados en el color. El Kaiser miraba a los dos frente a él, con la mirada fija solo en un detalle, sus manos.
Desde su punto de vista, resultaba personalmente enfadoso mirar como ese chico, el tal Harry, mejor amigo y bailarín principal de la obra de Edeline, sujetaba la mano de la rubia. Claro que Karl había notado como ella trataba de zafarse, por eso más le molestaba que él no la soltara. Cuando ambos, pelinegro y rubia terminaron de bajar las escaleras, el Kaiser decidió acercarse y hacer frente a la escena.
-Hola Karl- le saludó Edeline sonriente al tenerlo en frente y por fin, soltándose de Harry
-Hola nena- respondió el chico rubio con una sonrisa y la última palabra, captó por completo la atención de Harry.
-¿Karl Heinz Schneider?- preguntó el pelinegro con interés
-El mismo, ¿y tú eres?- preguntó Schneider con un tono de superioridad que Edeline nunca le había escuchado
-Harry Niemann- se presentó el joven, desdeñoso, imitando el tono de Karl.
-Ja, ja- rió Edeline nerviosa- Bueno, ya que se conocen, porque no… ¿nos vamos?- preguntó. Harry la miró y se apresuró a responder
-A, cierto. Te dije que te llevaré a comer, joven Kaiser, lo veremos después- Schneider lo miró crédulo. Edeline se había referido a él, no al bailarín. Abrió la boca para hablar, en el momento en que el celular de Edeline sonó. La chica lo sacó para responder y notó que era Allison:
-¿Bueno?- respondió. Los chicos presentes la miraron un momento y volvieron a examinarse en uno al otro con detalle en una batalla de miradas, para saber qué tan bueno era el otro.
-Edeline… ¿Dónde estás?- preguntó Allison al otro lado de la línea y en susurros
-Fuera del teatro ¿Y tú?- preguntó la bailarina
-Dile a Karl que no sea malo. Necesito ayuda, no te vayas… Kris me está buscando como loco y no puedo salir sin zafarme de él. Estoy en el almacén de ropa, dos pisos debajo de ti, por favor, auxilio- pidió desesperadamente la americana y aunque Edeline quiso reír, se limitó a pedirle que la esperara y colgar, luego miró a los dos frente a ella, no podía dejarlos solos, pero tenía que irse.
-Volveré en un momento. Harry, comeré con Karl y Allison, dejemos la comida para otra ocasión, ¿vale?- explicó-
-Oh ya veo, de acuerdo pequeña- accedió Harry recalcando la última palabra.
-Ve a casa y tú…- dijo Edeline dirigiéndose a Karl- Espera, salvare a cierta pelinegra- sonrió.
-Claro, nena, ve, corre- dijo sonriente y así la chica se retiró. Sin embargo, Harry no se fue.
-¿De dónde conoce el Kaiser a Edeline?- preguntó. Claro que había notado el interés que el rubio tenía en Edeline y se maldijo mil veces por no haber notado si antes el futbolista había merodeado por el teatro. Quizás lo había visto una vez, pero en compañía de Allison y como la chica era soltera y una auténtica peculiaridad, pensó que en realidad el Kaiser estaba con ella, jamás cruzó por su cabezota que en realidad el blanco del rubio, fuera SU Edeline.
-Somos amigos, gracias a Allison- respondió a secas el rubio, sin mirarlo si quiera.
-¿Amigos…?
-Bueno…- Karl sonrió y lo miró- Estamos por ser algo más- afirmó. Harry se tornó serio y lo fulminó con la mirada, pero no se doblegó, luego de un momento, rió- ¿De qué te ríes?- preguntó el Kaiser, enfadado
-Es obvio güerito, de ti- le espetó el pelinegro. Karl estalló, nadie –excepto Levin, Genzo, Sho y a veces Arianne y Allison-le decía güerito y aparte de todo, se burlaba de él.
-¿Qué dijiste?
-Esperas ser algo más de Edeline, pero lamentó decirte, que eso no pasará. Por si no lo sabes…- comenzó a explicarse- Desde hace mucho tiempo, Edeline y yo mantenemos un romance implícito entre los dos, tal vez no seamos una pareja, pero ella es mi adoración y sé que soy correspondido- Harry sabía cómo hablar, eso no podía negarlo, pero Karl, tenía la carta de la ventaja.
-Oh, eso- comentó relajado y restándole importancia- Ya sabía… su amor platónico y todo eso… creo que estas algo atrasado. Temo decir que mientras tú te confiabas por su amistad, yo he pasado el último mes a su lado y desde el principio enamorándola, así que creo que deberías pensar más si eres correspondido o no…- se burló. Harry lo miró dudoso, el comentario lo había tomado con la guardia baja…
-Tienes razón… tal vez no me di cuenta de que llegaste a su vida. Pero ahora que lo se….- comenzó Harry
-¿Nos dejaras en paz? Porque en serio detesto a la gente que se interpone en mi camino- le advirtió el Kaiser
-No, para nada- sonrió Harry- Ahora que lo sé, le recordaré a Edeline lo que siente por mí…- en eso, aparecieron Allison y Edeline por las escaleras, riendo y al parecer, no muy pendientes de la presencia de ambos, antes de que llegaran a donde ellos, Harry sonrió y afirmó:
-Considéralo, el inicio de la guerra, porque no me voy a rendir. Su corazón, es mío-
El joven bailarín se retiró, justo cuando Edeline advirtió su presencia, Karl estuvo a punto de obligarlo a detenerse y decirle algo, pero al girar y ver a Edeline, simplemente decidió no seguirle el juego. Si eso era una guerra, bien, porque el vencedor, sería él. Jamás se permitiría perder a Edeline.
Continuará…
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
¡Hola a todos! Bueno, espero que este capítulo les agrade y… ¿lo habían notado? Ya estamos a la mitad del camino. Por ende, espero que se den cuenta que esto se torna emocionante, el drama no puede faltar en todo buen romance y aquí está un poco de lo que traigo para ustedes. Gracias a LaChica1799 por recordarme acerca de Karl "Personalidades locas" Schneider y también gracias todos los que me están leyendo. Esperando se animen a comentar, recuerden que ustedes me animan a seguir.
GRACIAS A:
LaChica1799, CANDY, Kaarlaa
Con cariño.
JulietaG.28
