=6. Celosos=
=Al otro día… (09:30 am)=
=Teatro Nacional de Munich=
El ensayo ya había comenzado, las hadas bailaban sobre el escenario acompañados de algunos cuantos músicos. Dietrich y Syd se estaban esforzando con creses por que las prácticas fueran provechosas y que se avanzara notoriamente con la puesta en escena del ballet. El estreno estaba a 6 semanas de estrenarse y prontamente debían terminar. Mientras el ensayo se estaba llevando a cabo y aprovechando que ninguna de las dos estaba participando, Allison y Edeline, se habían acomodado en las butacas más altas y más apartadas, para charlar un rato. Esa mañana, Edeline le comentaba a la pianista, con todo lujo de detalles como había estado Schneider la tarde anterior, luego del encuentro con Harry.
-¡Ese Schneider!- exclamó Allison divertida- Es un celoso incorregible- se mofó
-Lo hubieras visto de verdad, toda la comida se la paso queriéndome hacer reír y luego me llevó al cine, vimos una peli y me devolvió a casa, es muy lindo. ¿Es muy malo que se vuelva así a causa de Harry?- preguntó la bailarina algo preocupada
-Para nada. Porque en realidad Harry solo le dio cuerda, creo que tú misma has dicho, lo lindo que es el menso de Karl, desde que lo conociste-le aseguró la americana con una sonrisa- Además de todo, te doy mi testimonio, de que nunca lo había visto ser así-
-Ja, ja, ja de acuerdo, creo que me siento mejor. ¿Sabes? Karl en verdad me gusta- la alemana se sonrojó un poco y agachó la cabeza para ocultarlo. Allison tomó su mano y la alegró:
-No te apures, ya lo había notado. Y me alegro… pero… ¿qué pasó con tu amor por Harry? Tarde que temprano tendrás que elegir… no sabemos si ellos dos tuvieron alguna charla ayer, así que no sabemos si ya hay rivalidades. Si no existen, creo que lo mejor es que entonces te decidas a dejarles claras las cosas a ambos…-
-No niego que quiero a Harry, siempre me parecerá el chico más genial y adorable, además de guapo, que pude haber conseguido como mejor amigo, siempre en verdad. Pero… sin duda que no he podido dejar de pensar en Karl. Además de todo, con él si existe algo, no solo una relación que quizás trascienda o se quede estancada. Harry y yo jamás hemos hablado de eso y…- Edeline fue interrumpida por los aplausos estruendosos de Syd, que llamaba a Allison para la nueva pieza que se iba a ensayar. La pianista sin más, tuvo que disculpase, ponerse de pie y bajar al escenario, donde prontamente comenzó su ensayo.
Edeline se quedó en la misma butaca, pensando en todo lo que giraba en torno a su relación con Harry. Como bien había dicho, el bailarín y ella nunca habían charlado sobre ser algo más que amigos. Sus miradas los delataban y su amistad a veces se malinterpretaba, el uno sabía que el otro le quería y siempre habían sido sinceros con ese tipo de cariño, pero solo eso. No más. ¿Entonces…? ¿Debía hablar con Harry sobre ello? Estaba en esos pensamientos, cuando alguien tomó asiento a su lado y puso un vaso de café en su regazo. Ella prestó atención entonces y se encontró con Harry, muy alegre y sujetando la bebida, con una idéntica en la otra mano:
-Te noto medio dormida, así que te traje café para que despiertes- comentó el chico, sin dejar de sonreír. Edeline tomó el vaso de café y sonrió.
-Gracias- susurró
-No agradezcas, estos días casi no te veo- le comentó el bailarín melancólico.
-Pero nos veremos más, ya estamos ensayando juntos, ¿no?- rió ella bebiendo café
-Sí, eso es lo bueno. Pero aun así… deberíamos salir por las tardes- comentó despreocupado
-Ja, ja, ja ¿qué quieres hacer?
-¿Qué tal ir al Karaoke? ¿O al parque de diversiones? Siempre es un buen lugar para pasar el rato- comentó el chico bastante divertido
-Eso que ni qué. Deberíamos ir un día- comentó Edeline despreocupada y mirando el ensayo. Harry la miró con ternura y tomó su mano libre. La chica volteó justo cuando sintió aquel movimiento:
-¿De dónde conoces a Karl Heinz Schneider?- preguntó Harry entonces
-Allison me lo presentó- sonrió la chica. Gesto, que desagrado a Harry.
-¿Están saliendo?- preguntó el alemán apenado. Edeline iba a responder, justo cuando su celular, que estaba junto al de Allison en la butaca al lado de ella, al extremo contrario de Harry, sonó con insistencia. Al tomarlo y mirar de quién se trataba, Edeline se apresuró a responder con un pequeño gesto de disculpa a su amigo al lado de ella:
-¿Bueno?- respondió con una sonrisa
-Hola bonita… ¿estás ocupada?- preguntó Karl, al otro lado de la línea
-Ja, ja, ja en este momento no, espero mi turno para ensayar- comentó ella alegre
-¿Te puedo ver en la tarde?- preguntó el Kaiser también sonriendo
-Karl, te veo a diario- comentó Edeline extremadamente feliz. A su lado, Harry, que había puesto más atención al ensayo, notó de repente el nombre y el dato que Edeline estaba dando y se decidió a llamar la atención del director que giraba a todos lados en la búsqueda de alguien. Finalmente y encontrando a Harry con Edeline, los llamó con una seña, que Harry agradeció- ¿Te puedo llamar después?- preguntó Edeline en cuanto Harry llamó su atención
-Claro pequeña, ve a ensayar. Pasaré por ti al rato- comentó el Kaiser al otro lado de la línea.
-Cariño date prisa- dijo Harry lo más alto que pudo, esperando que su voz se escuchara hasta el otro lado de la línea. Y lo logró.
-¿Hay alguien contigo?- preguntó en Kaiser, a sabiendas de quién se trataba y de repente, muy irritado
-Sí, Harry- respondió Edeline mordiéndose un labio- Enseguida voy, dile a Dietrich que no tardó- le susurró a Harry instándolo a retirarse. Ante tal comentario, Harry no tuvo de otra más que sonreír y bajar al escenario.
-Tu amigo me empieza a caer mal…-comentó Schneider al otro lado de la línea-
-¿Por qué?
-Te llamó cariño…- confesó el Kaiser- Está claro que cualquiera que le hablé lindo a la chica que me gusta, no me agrada del todo-
-Ja, ja, ja no creo que debas preocuparte- lo tranquilizó la alemana
-¿Ah no? ¡Oh! Lo olvide, ve a ensayar. Charlamos al rato. Por cierto, hoy te ves muy linda. Lo sé sin tener que verte en persona. Nos vemos- y sin más que decir, el Kaiser colgó la llamada, dejando a una bailarina muy alegre y con muchas ganas de bailar para demostrar su felicidad.
Y en el escenario, la música ya estaba por comenzar, sin demasiado tiempo, Edeline se unió al ensayo que terminó en una y otra y otra pieza, hasta llegar al Pas de Deux, la pieza principal. Esa tarde, la pieza fue distinta, porque Edeline alegre, dio todo de sí en el ensayo rememorando el momento en que lo había practicado con Karl. Entre más lo pensaba, entre más se lo imaginaba, no podía concebir volver a estar sin Schneider en su vida, de repente y sin saber cómo, él se había robado al muy especial.
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=Campo de entrenamiento del Bayern Munich=
-¡Perdón!- exclamó Schneider desde el área de tiro. Genzo desde la portería, solo atinó a quejarse tras el balonazo que Schneider había mandado, el cuál de la potencia, había sido imposible detener y solo había conseguido golpearle la cara.
La práctica de esa mañana, era un pequeño partido donde los jugadores debían esforzarse en realizar sus mejores técnicas y así poder anotarle a Genzo. La primera mitad del partido había sido tranquila y con jugadores totalmente serenos. La segunda, había sido iniciada con un Schneider bastante molesto que pateaba el balón a lo bruto.
-¡Perdón!- volvió a exclamar el Kaiser, cuando su pase más directo golpeó con fuerza la pierna derecha de Sho, haciéndolo caer con brusquedad.
-Se supone que debes tirarle a Genzo, no a mí- se quejó el chino, quien poniéndose de pie, mandó de regreso el balón a su capitán. El rubio, recibió el esférico con precisión y se decidió a dejar de pensar en lo que lo estaba irritando y concentrarse en el juego. Ya cuando terminara, tendría tiempo de ir y desquitarse. Siguió corriendo rumbo a la portería, mientras pensaba en exactamente como era posible que ese idiota de Harry, se tomará esos derechos para hablarle como le hablaba a Edeline. No tenía ni 30 minutos de que hubiera hablado con ella y aún escuchaba incesantemente el mote de afecto que el alemán había empelado para referirse a su bailarina. Pensando en esas cosas, no se dio cuenta de que ya estaba cerca de la portería, hasta que Levin le gritó:
-¡Schneider! ¡Pásalo!- sin mucho tiempo para pensar, Karl mandó el esférico al sueco y este de tanta fuerza que había recibido al ser pateado se estampó en el estómago de Stephan.
-¡Ah!- gritó el sueco. Schneider, volvió a la realidad
-¡Perdón!- exclamó el Kaiser apenado. Genzo se decidió a aprovechar la ausencia del entrenador y se atrevió a indicar a sus compañeros:
-El entrenamiento se acabó, vayamos a casa. Y ¡tú!- exclamó mirando a Karl- ¿Qué demonios te pasa?
-Nada, nada- respondió el Kaiser al aire y dirigiéndose a la banca
-¿Cómo diantres nada? ¡Nos has estado atacando con el balón, toda la santa mañana!- le acusó Sho al darle alcance al Kaiser en las bancas de los jugadores. Donde Genzo y Levin les seguían.
-Tal vez estoy un poco distraído y molesto…
-¡Uy! ¿Apoco? ¡Si no me dices me cae que pienso que estás de lo más feliz!- exclamó Levin irónico
-No es para tanto…- se disculpó el Kaiser
-¡No que va! Para tanto será cuando nos hayas lesionado- continuó Genzo.
-Ya, ya, ya, ya, ya de acuerdo. Lo lamento. Pero es que no me saco a ese idiota de la cabeza- se quejó
-¿Y por qué piensas tanto en Genzo? Si ya lo tienes aquí…- se mofó Sho, ganándose un guantazo de parte del portero
-Ja… no. Me refiero a Harry, el príncipe Cascanueces del ballet de Edeline- respondió el Kaiser
-¡No me digas! Ya te la bajaron…- comentó Levin
-Están en proceso de… si dejó que lo haga. Obviamente no lo haré, pero ese imbécil me saca de mis casillas hablándole como le habla a Edeline…
-Pues entonces díselo ya. Pídele que sea tu novia- le indicó Genzo restándole importancia al asunto.
-Ya sé…- susurró Karl- ¡Ash! Odio sentirme así. Nunca me había puesto celoso, a causa de una chica- se quejó
-Es porque Edeline te importa… así que mejor no refunfuñes y lárgate de aquí. Ve a darle una sorpresa al teatro- le animó Levin. Schneider sonrió ante la idea y concluyó que después de todo, no era para nada mala idea, entonces guardó sus espinilleras en su maleta, se quitó las calcetas y se las cambió, se puso el pants negro del Bayern encima del short y se cubrió la camiseta con la chamarra del pants, entonces se encaminó a la salida del campo, deteniéndose en la entrada para mirar a Genzo:
-¿No vienes?
-¿Y yo para qué iría?- le preguntó el SGGK
-Allison….
-Ah, la veré en la tarde. Ve con tu bailarina, corre- lo instó el portero con una sonrisa. Sin más, Schneider se lanzó al estacionamiento para montar su Corvette y salir directo al Teatro.
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=Teatro Nacional de Munich=
Harry trataba de concentrarse en el baile que estaba presentando. Hacía un rato que Edeline había tomado un descanso con él y Allison y en esos momentos ambas chicas se mantenían en las bancas charlando animadamente, mientras él se seguía matando con el recuerdo desagradable que le provocaba el pensar que Edeline sonreía tan hermosamente debido a un chico que no era él. ¡Bendito Kaiser! De repente y de un día para otro, el chico que un día había admirado por su manera de jugar soccer, se había convertido en el número 1 en su lista de odiados, que a decir verdad, solo tenía 1 nombre escrito en ella. Siguió pensando mejor en su baile antes de perder el control de sus pensamientos y andar hablando solo, mientras despotricaba en contra de Schneider.
En las butacas, Allison le contaba a Edeline el cómo su relación con Genzo había mejorado notablemente y el cómo poco a poco le iba tomando cariño al portero, Edeline la animaba diciéndole lo mucho que se alegraba por ello y dándole el firme consejo de que se dejara querer.
-¿Dejarme querer?- preguntó Allison entre risas
-¡Sí! Deja de ser amargada y dale la oportunidad a Genzo…- le respondió Edeline
-Yo creo que lo amargada nunca se le va a quitar- comentó alguien a sus espaldas, sentado en la fila de atrás. Al girarse y mira de quién se trataba, Allison rió y Edeline sonrió de oreja a oreja.
-¡Karl!- exclamó la alemana
-Hola bonitas- saludó el Kaiser con una sonrisa- Tú no tan bonita- se mofó al dirigirse a Allison
-Ja, ja, ja, ¿Qué no se supone que debes estar entrenando?- preguntó la pianista
-Nah… soy el capitán, cuando quiero puedo no ir- se jactó el Kaiser- Eso quiere decir que tu amado Genzo, no andará por aquí- se burló
-¡Listo, me voy! Eres irritante- le recriminó la chica poniéndose de pie- Te veo al rato nena, cuídate que puedes acabar siendo como este rubiete- rió al dirigirse a Edeline que solo atinó a tratar de ocultar su risa. Cuando la pianista se retiró, Edeline se giró lo más que pudo para estar frente a Karl.
-¿En serio sales de entrenar cuándo quieras?- preguntó risueña
-No tan así… pero hoy me fugué. Por eso hasta traigo el uniforme- Karl guiñó un ojo y señaló su pants
-Me gusta el pants, te ves muy bien- lo aludió ella
-Ja, ja, ja gracias pero no es para tanto. ¿No ensayas?
-Por el momento no. Allison al parecer sí- se mofó mirando como su amiga se posicionaba de nuevo al piano para tocar.
-Me gusta como toca, tanto como me gusta como bailas- comentó el Kaiser en una sonrisa- Las dos son geniales en lo que hacen
-Bueno, no te quedas atrás, tú también eres genial en el soccer, como Genzo y Stephan… Y Sho- respondió Edeline.
Mientras en el escenario, Harry miraba sin saber cómo demonios había llegado ese rubio al teatro y a esas butacas. Claro que estaba bailando pero no podía perder de vista, a Edeline y Schneider que charlaban felices de la vida en las butacas. Había advertido la presencia del Kaiser desde que se deslizó por el pasillo pero no había podido acercarse a interceptarlo, antes de que llegara con la bailarina. Sin más, tendría que resignarse a mirarlos, dado que no podía dejar su ensayo. La canción que Allison tocó, fue ejecutada de maravilla por parte de los músicos y de los bailarines, así que Dietrich y Syd, pendientes de que tenían una cita para revisar la escenografía, decidieron terminar con el ensayo y dejar ir a todos a comer, al menos durante unas dos horas, mientras ellos realizaban sus actividades. Harry entonces no perdió tiempo para correr al pasillo que dirigía a la salida del teatro donde Edeline y Schneider iban de salida. La chica llevaba el traje de ensayo, sus finas medias y unos calentadores encima de las puntillas de ballet, pero ya no era lo único con lo que se cubría, la chamarra negra que anteriormente había llevado puesta el Kaiser, ahora cubría el delgado cuerpo de Edeline.
-Entonces mañana en el campo…- dijo Edeline acurrucándose en la chamarra del Kaiser, con Karl a su lado.
-¡Cariño!- exclamó Harry al momento que tomó a Edeline entre sus brazos y la cargó para llevarla lo más rápido que pudo a la salida del teatro, con Karl detrás de ellos bastante enfadado.
-¡Harry!- exclamó Edeline bastante sorprendida
-¿Qué dices entonces? ¡Vamos a comer! Dijiste que saldríamos por las tardes- le recordó el alemán sin bajarla y ya fuera del teatro
-Bájame…- pidió la chica- Por favor…
-¿Qué tal si vamos a Augustiner? Tenemos dos horas…- siguió el chico rumbo a las escalerillas de bajada
-Bájame… Harry, bájame…- siguió pidiendo la bailarina
-¿O que tal a Starbucks? Tarta de frambuesa y café… a mí me gusta la idea- siguió Harry sin desear bajarla y sin querer detenerse. Entonces, alguien lo tomó del hombro haciéndolo parar:
-Ella dijo que la bajaras- espetó Schneider molesto
-¿Qué haces aquí?- preguntó Harry dándose la media vuelta, con Edeline en brazos
-Bájala. ¡Bájala!- estalló el Kaiser. Harry se negó a hacer caso y con una mirada retadora, habló sin miramientos
-No quiero
-¡Harry!- exclamó Edeline
-No tienes nada que hacer aquí. Vete, güerito- le dijo Harry
-Es la última vez que te lo digo… ¡bájala ahora mismo!- amenazó el Kaiser
-He dicho que te vayas, Edeline y yo, tenemos planes- siguió Harry bajando a Edeline pero tomando su mano sin dejar que ella se fuera de su lado. Karl estuvo a punto de arrebatar a la chica de sus brazos de no ser porque Allison apareció:
-¡Hey! ¡Hey! ¡Basta ya!- exclamó la americana- No sé a dónde quieren llegar, pero sí sé que este no es el lugar. Karl, recuerda quién eres, los escándalos no te vendrán bien. Harry, ¿qué pasa contigo? No olvides que Dietrich anda por ahí…
-Allison tú no te metas- le pidió Harry
-Oh, claro que me meto. Si quieren pelearse por Edeline bien, háganlo allá donde nadie los mire y no con ella en medio. Mátense donde nadie advierte su presencia, pero aquí por supuesto que no- continuó la americana acercándose a Edeline y tomándola de la mano para apartarla de Harry- Vamos nena, acompáñame a ver a Arianne, ella va para Hofbraühaus, nos espera para comer- comentó sin más y dándose la vuelta para apartarse de los alemanes. Edeline caminó con ella y al cabo de un momento susurró:
-¿Debemos dejarlos?
-No te apures, el Corvette anda por allá, el menso de Schneider no tardará en venir- sonrió la americana. Edeline asintió con la cabeza y esperó que esos dos, no fueran a hacer caso a Allison y se mataran en las escaleras.
-Deja a Edeline en paz- advirtió Karl dando los primeros pasos para ir detrás de las chicas. Harry lo tomó del hombro, deteniendo su andar.
-No tan rápido….
-Suéltame-
-Eres tú quien debe dejar a Edeline, ella no siente nada por ti
-Deja que ella misma te lo diga- espetó sin más el rubio alemán y de un jalón escapando de las manos de Harry, momentos antes de salir tras las jóvenes. Harry se quedó ahí sin saber qué hacer. Bueno, de momento, tenía dos horas para volver a ver a Edeline y pedirle una disculpa. El reloj marcaba apenas las 10:00 y el ensayo de esa tarde, volvería a empezar a las 12, para acabar hasta las 3. Tenía tiempo para arreglar lo que había hecho y solo rogaba que Schneider no estuviera por ahí, porque si no, era capaz de volver a perder el control.
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=Restaurante Hofbraühaus (entrada)
-Lo siento- dijo Karl a Edeline en un susurro. Allison estaba dentro, con Arianne pidiendo una mesa, mientras concedían espacio a los dos enamorados para aclarar el asunto de antes
-No tienes porqué…
-Sí, si tengo. Sé que Harry es tu mejor amigo y también sé que él está enamorado de ti. Tan enamorado, como yo mismo lo estoy de ti Edeline. Lo sé y sé que aunque esto puede ser entre nosotros una competencia, para ti es una situación difícil. No quiero que lo sea. No quiero que creas que solo estoy contigo por ganarle a él o a quien sea, estoy aquí, porque estoy enamorado de ti y hasta hace unos momentos celoso de cómo él es contigo. Así que perdón… perdóname por ponerte en una difícil situación- dijo el Kaiser muy apenado
-Tranquilo Karl. No pasa nada. Ya me lo imaginaba esta mañana, por tu actitud de ayer después de verlo… Yo, bueno, sé que tengo que hablar con Harry de todo esto porque no quiero que él me malinterprete y…
-¿A qué te refieres?
-A que pensé que no era necesario decirle a Harry, nunca habíamos hablado acerca de él y yo… todo era más un amor platónico. Pero la verdad… la verdad es que debo decirle a Harry que no debe malinterpretar nuestra amistad como algo más, porque yo también estoy muy enamorada de ti…
-¿En serio?- preguntó Karl de repente, lleno de felicidad
-Pues claro que sí- sonrió ella. Karl la abrazó y la cargó, la hizo girar y siguió abrazándola, hasta que sintió que llamaba mucho la atención
-Entonces, Harry y tú….
-Solo somos y seremos amigos. No te preocupes. Pero por favor, tampoco vayas a matarlo como dijo Allison…
-Ja, ja, ja claro que no lo haré pequeña… Es más. Para disculparme por completo contigo, porque jamás lo haré con él, te invito a comer a mi casa. Yo cocinaré. Te veré mañana en el campo como habíamos quedado, ya que mi práctica termina algo tarde y de ahí vamos a mi casa. Tengo algo muy especial que quiero decirte de una manera especial- comentó el chico animado. Edeline contagiada, por el nuevo ánimo de su Kaiser, aceptó gustosa el plan y se despidió del chico, quién esa tarde no se quedaría con ella, pues deseaba otorgarle una comida entre amigas y una tarde con Allison y Arianne quienes estaban ahí para ello, así, Karl tendría más tiempo para planear lo que haría. Y no tendría que molestarse por Harry, Allison y Arianne estarían ahí.
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=Teatro Nacional de Munich=
-¿Y Edeline?- preguntó Arianne a Allison. Ambas esperaban en la puerta trasera del teatro.
-Fue a cambiarse, no anda por ahí en su trajecito de ensayo- comentó Allison con una sonrisa. El reloj ya había marcado las 3:30 y el ensayo finalmente había terminado por ese día. En lo que había sido de la comida, las chicas se habían entretenido poniéndose al día con la relación de Edeline que amenazaba tremendamente con convertirse en una hermosa y sin fin historia de amor verdadero. Al final, las tres habían vuelto al teatro y Arianne había podido admirar a sus amigas bailar y tocar como solo ellas lo hacían.
Al entrar al teatro, claro que se habían topado con Harry, pero con una sola mirada, Allison lo había apartado de Edeline sin que Harry refutara nada. Para el final del día, no vendría nada mal que esos dos hablaran, pues Edeline había comentado que quería contarle a Harry sobre sus sentimientos para con Schneider y por ende, Edeline le había pedido a la pianista que no la esperaran fuera del camerino, tal vez así tendría una oportunidad de cruzarse con Harry. ¡Y sí que la tuvo! Después de cambiarse, Edeline salió del camerino, para encontrarse con Harry quien en su mano sostenía, un pequeño objeto dorado, un chocolate Ferrero Roché.
-Lo siento- fue lo único que dijo el chico, mientras extendía el chocolate a la bailarina, que con una sonrisa tomó el presente.
-No te preocupes, no pasó nada. Karl….
-No me disculpé por el rubiete, me disculpe por haberte cargado y no soltarte, aun cuando me lo pediste- aclaró el alemán
-Harry…- Edeline suspiró, era claro el gran odio que Harry sentía por Karl.
-No, no me digas nada. Solo quería decirte que lo siento y también aclararte que, no tengo derecho alguno para armarte una escena como la de hace rato. Es solo que… Bueno, hemos estado juntos desde los 6 años, siempre fuimos amigos, pero ambos sabíamos que entre los dos había algo más. Es justo por eso, que esta mañana perdí el control. He vivido enamorado de ti en silencio y esperaba que esta temporada, en que el estelar era de ambos, en que tendríamos que estar juntos, bueno… tenía la idea de que nadie más me haría competencia y que sería algo obvio y sencillo el decirte lo que siento… darme cuenta de que fui un tonto y que dejé pasar a un oponente como lo es el güerito, bueno, es difícil. Así que, quiero que a partir de hoy estés pendiente. Sé que te gusta, lo veo en tus ojos… pero sé que yo también te gusto y que es por eso, que no me voy a rendir y sea como sea, seré yo el que gané esta partida. Tu corazón es mío… Una vez más, perdona mis celos. Hasta mañana, cariño- fue lo último que dijo el chico, antes de salir corriendo de ahí, rumbo a la salida principal del teatro y dejando atrás a una Edeline, melancólica, triste y desesperada, que sin más opciones, salió del lugar a donde sus amigas la esperaban y al verlas se arrojó en sus brazos, para soltarse a llorar.
Continuará…
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NOTAS:
*Ferrero Roché es una marca de chocolates, que a mí parecer, están muy ricos.
¡Hola a todas! Bueno… heme aquí con la nueva actualización, que espero les guste y que las deje picadas. Creo que fue una buena contienda entre los dos chicos, ¿o no? Esperando se animen a dejarme algún review, agradezco todas sus palabras y espero sus nuevas opiniones. Gracias a todas.
Con cariño.
JulietaG.28
