=7. Ella es mía =

=Por la mañana(11:30 am)=

=Camerinos del Teatro Nacional de Munich=

El ensayo de ese día, era el preferido de Edeline, pues era el día en que salía temprano del teatro. Las semanas anteriores, Karl había estado yendo ese día a casa de la bailarina a comer y luego salir de paseo, apenas terminaba su práctica en el campo de entrenamiento. Hasta ese día.

Aquella mañana, Edeline y Karl, habían llegado al acuerdo de que sería ella quién acudiría al campo, pues deseaba ver entrenar al Kaiser y posteriormente acudir a alguno de sus encuentros. ¡Y en verdad que estaba ansiosa! Porque además de todo, la tarde anterior y la mañana de ese mismo día, habían resultado ser dos tiempos bastante pesados. Por la tarde, al salir del teatro, Edeline se había arrojado en brazos de Arianne y Allison, quienes no solo la habían consolado, sino que también la habían escuchado y dejado que se desahogara, la alemana tenía demasiado que decir, pues pesaba sobre ella el hecho de que su mejor amigo y primer amor, había optado por confesarle que la amaba, justo cuando ella, ya amaba a otro. Y no un amor pasajero, no. Edeline era consciente de lo que sentía por Schneider, no lo sentía por alguien más, de que lo que la unía al Kaiser, era algo tan especial, que jamás podría olvidarlo siquiera. Así pues, por la tarde había llorado y saciado la desesperación con compras entre chicas, una tarde melancólica que había acabado con tres chicas vagando por las tiendas de Munich y comprando lo que les gustaba.

Ahora bien, si Edeline pensaba que la mañana sería sencilla, por tratarse del día que ensayaba muy poco, se equivocó. A penas había puesto un pie en el teatro, había sido abordada por Harry con una café y una rebanada de pastel en las manos, sorprendiéndola con un dulce desayuno, que no solo había ido acompañado de un lindo cumplido, sino también de un largo beso en la mejilla. El baile no la había tranquilizado, pues había pasado sus 4 horas de ensayo, pegada a Harry, que la sujetaba, la acariciaba, la cargaba y la hacía girar, acercándola cada vez más y susurrándole lindas palabras al oído que al final, solo la habían incomodado.

Pero el final había llegado. Finalmente y en la seguridad de su camerino, Edeline se había podido tranquilizar y alegrar, por una tarde que pintaba a ser fantástica. Karl había dicho, que él sería el chef y que aparte de todo, tenía algo muy especial que decirle, así que solo eso le bastaba a la rubia, para emocionarse al máximo y esperar que fuera ese momento, el que salvara toda su semana. Se quitó el traje de ensayo y se soltó el cabello rubio, que solía amarrarse para bailar, se puso unos jeans claros y una blusa rojo cereza, de cuello redondo y bonitos detalles en el frente. Sus tacones eran unos monos botines rojos oscuros, altos y llamativos. Su chaqueta era beige y su cabello ya acomodado y peinado, caís sobre sus hombros, como de costumbre lacio y sedoso. Sin más y mirándose al espejo, optó por ponerse un poco de rímel en las pestañas y algo de brillo en los labios, de esos que evitan que se partan con el frío. Así pues y contenta con su imagen, tomó su bolsa del mueble donde la ponía y salió del camerino, rumbo a la salida trasera del teatro, para ir al auto de Allison, donde la americana seguro ya la estaría esperando. Ambas, se dirigían al campo del Bayern Munich, aunque Allison la excusa de que quería ver qué le diría Karl y no dejarla ir sola (Edeline, bien sabía, que en realidad lo que su amiga quería, era ver a Genzo a quién la tarde anterior, no había visto hasta llegar a su edificio. ¡Y eso que no eran novios!)

Justo cuando subió al Beetle de Allison y amabas arrancaron rumbo al concentrado del Bayern, un auto, un Porsche negro y del año pasado, encendió el motor detrás de ellas, dispuesto a seguirlas: Harry.

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=Campo de entrenamiento del Bayern Munich (estacionamiento)=

Allison aparcó el auto con tranquilidad y apagó el motor, luego ella y Edeline se quitaron los cinturones de seguridad y bajaron del auto con calma, dirigiéndose al interior de las instalaciones. Sin embargo y para su sorpresa, Sho las esperaba recargado en la entrada de las mismas, para interceptarlas antes de que pusieran un pie dentro:

-Hola Sho ¿pasa algo?- preguntó Allison en una sonrisa

-Sí. No pueden pasar- respondió el chino en una sonrisa

-¿Ah sí? ¿Y eso por qué?- preguntó Edeline, bastante sorprendida y ansiosa, por ver a Karl

-Pues porque lo digo yo- se mofó el futbolista

-¡Ay, no me digas!- alegó Allison muerta de risa

-Ok, ok. Lo dice el capitán. Karl dijo que ustedes no pueden entrar… bueno, en realidad, solo dijo Edeline. Pero quiero que Genzo se vuelva loco por no verte, así que tú tampoco- concluyó Sho riendo

-¡Sho!- exclamó Allison, irritada

-Ya va, ya va. Las dejaré pasar… pero, como lo indicó Schneider- comentó desatándose de la muñeca un pañuelo rojo, que extendió en dirección de Edeline- te vendare los ojos y luego Allison y yo, te guiaremos a donde esta Karl- explicó- Y antes de que preguntes, es porque el güerito, te tiene una sorpresa- comentó en una sonrisa. Allison miró a Edeline en complicidad y ayudó a Sho a guiar a Edeline al interior del lugar, en cuanto le hubieron cubierto los ojos. La alemana, caminaba por las instalaciones del Bayern, bastante insegura y un poco desconfiada, pero firme en la meta de que así, llegaría con Karl. Sho, miraba de vez en vez a Allison para indicarle a donde iban y entre los dos, la llevaron hasta el centro del campo, colocándola justo en la línea de tiro, frente a la portería.

-No te muevas y no te vayas a quitar la venda, ahorita viene Karl- le dijo Allison alegre, al ver lo que el rubio, había preparado para su amiga. Luego, en compañía de Sho, la americana y el chino, se retiraron del campo dejando sola a Edeline y uniéndose a todo el equipo del Bayern que aguardaba expectante en las bancas. Mientras tanto la rubia, permaneció ahí donde la habían abandonado, a la espera de que alguien llegara y le quitara el pañuelo de los ojos.

Karl, desde la banca de jugadores, se acercó con calma a donde Edeline estaba, llevaba puesto el uniforme del equipo ya que por la mañana había estado entrenando, pero en esos momentos, el equipo estaba en su descanso, que quizás y si todos accedían, se extendiera y diera fin a la práctica de ese día. Cuando llegó a donde la rubia lo esperaba y consciente de que todos sus amigos lo miraban, se colocó detrás de Edeline y la rodeó por la cintura, acercando su boca a su oído. Edeline respingó al sentir el brazo de alguien rodearla, pero pronto se calmó cuando escuchó la voz de quién le hablaba:

-Hola, bonita- susurró Karl

-Hola güerito- rió la chica

-Ja, ja, ja no suena tan mal si lo dices tú…-

-¿Me puedes quitar la venda?- preguntó ella impaciente

-Claro, lo haré. Pero…

-¿Pero?

-Cuando veas lo que vas a ver, quiero que por favor, digas que sí. También puedes decir que no, pero yo en serio deseo escuchar un sí…. De todas formas, sea cuál sea la respuesta, solo quiero que sepas que, te quiero y que estoy muy enamorado de ti. Nunca antes lo había estado, lo sé, porque todo lo que siento contigo es nuevo y único… gracias por eso- susurró él y acto seguido, quitó las manos de la cintura de Edeline y desató poco a poco la pañoleta de sus ojos.

Cuando Edeline miró al frente, sus ojos inmediatamente se llenaron de lágrimas. La portería del campo, había sido adornada con flores enrolladas en los tubos y amarrada al travesaño, una manta con las palabras: "¿Quieres ser mí novia?". Al girarse, Edeline se dio cuenta de que ella y Karl, estaban dentro de un corazón formado con balones de futbol y que el equipo entero, incluidas Allison y Arianne, miraba la escena desde la banca, todos a la espera de la respuesta de la rubia. Genzo, Levin y Sho, alzaron los pulgares a su amigo y capitán en señal de que se había lucido y lo había cumplido: había impresionado a Edeline.

La chica no pudo más con la espera y se acercó al Kaiser que la miró con dulzura, acarició sus mejillas suaves y tersas y gracias a que los botines que llevaba puestos, le proporcionaban la suficiente altura para estar a la de Karl, solo tuvo que inclinarse un poco y besar sus labios. Un mero roce que poco a poco se fue transformando en una caricia de puro cariño y amor. Los labios de ambos, se movían en sincronía, como hechos los unos para las otro y con una increíble práctica, se saboreaban queriendo embriagarse con la sensación de éxtasis que estaban sintiendo. Pronto las manos de Edeline abandonaron las mejillas de Karl para enredarse en su cabello rubio y sedoso y las manos de Karl, atrajeron a la bailarina a él, cuando la tomaron por la cintura con ternura y calma.

-Si quiero ser tu novia- dijo Edeline al separarse, un poco, solo un poco, pues el Kaiser no la iba a soltar

-Me alegro de escuchar eso- sonrió el chico antes de besarla de nuevo. El equipo detrás de ellos aplaudió y poco a poco se fueron acercando a felicitarlos.

-¡Por fin los tortolitos, están juntos!- vitoreó Sho

-Y son unos cursis…- dijo Levin con mofa recordando que el Kaiser siempre había asegurado, que no sería un ridículo cursi como el sueco lo era con Arianne.

-Esto merece celebración… ¿no?- preguntó Allison guiñando un ojo

-¿Qué tal Schumann's?- pregunto Genzo arqueando una ceja, refiriéndose al grandioso bar, al que en ocasiones, acudían el cuarteto maravilla de Munich

-Me parece una buena idea, deberíamos ir- comentó Karl con una sonrisa y abrazando a Edeline por detrás de ella misma que asentía con la cabeza al sentirse completamente feliz.

-Entonces… ¿creen que el capitán de este equipo, nos deje ir temprano para poder ir al bar?- preguntó Sho con una sonrisa en dirección de Karl

-Creo que deberíamos primero ir a comer- comentó Edeline antes de que el Kaiser respondiera

-Eso sí, pero no creo que al capitán le moleste. Vamos a cambiarnos y las vemos en un rato, ¿vale?- confirmó Karl a las tres chicas presentes

-Vale, estaremos en mi auto- respondió Allison y así, el equipo se fue retirando poco a poco hasta que solo quedaron Karl y Edeline en el centro

-Prometo que iremos a comer a mi casa mañana- le dijo el Kaiser en disculpa

-No te preocupes… me gusta pasar tiempo con los amigos y no tengo ningún problema si tú estás ahí- le respondió la bailarina en una sonrisa, tomando su camino a la banca, donde Arianne y Allison la esperaban. El Kaiser no perdió más tiempo y se dirigió con sus amigos a los vestidores del campo.

Finalmente reunidas, Allison, Arianne y Edeline, se dirigieron al estacionamiento del complejo alemán, para poder encontrar el auto de la americana, en su camino, no pudieron evitar hablar sobre la pedida de noviazgo de Schneider, que en serio se había esforzado y las había sorprendido.

-Me alegra mucho que por fin estén juntos. Son una hermosa pareja- dijo Arianne en una sonrisa, que sonrojó a Edeline.

-Gracias, a mí también me alegra mucho estar…- Edeline no continuó. Delante de las tres, recargado en su Mercedes Benz P8, Harry esperaba a que la alemana hiciera su aparición.

-¿Qué estás haciendo aquí?- preguntó Allison irritada. Harry no tenía nada que hacer ahí.

-No estoy aquí por ti- comentó el pelinegro con tranquilidad- Hola cariño- le dijo Edeline en una sonrisa

-¿Harry, que haces aquí?- preguntó entonces la alemana

-Te estaba esperando. Si te preguntas como llegué, fácil, te seguí, pero es que… ¿Qué haces aquí? Digo, si Allison está saliendo con el rubiete ese, ¿eso que tiene que ver contigo? Tú no tienes nada que hacer aquí. Dijiste que saldríamos más por las tardes, ¿no? Salgamos hoy… por favor- pidió. Su voz clamaba piedad, pedía a gritos que la chica se marchara con él y que de una vez por todas diera fin con ese asunto que lo volvía loco.

-Harry, yo… necesito que hablemos- dijo Edeline acercándose al chico

-¡Oh no! ¡No, Edeline!- exclamó Harry desesperado- Si quieres que hablemos para decirme que estás enamorada de ese idiota yo en verdad prefiero que no tengamos esa absurda conversación. Ni siquiera lo conoces, él es nuevo en tu vida y pronto acabará por irse… ¡es un futbolista! ¡Solo vive para jugar futbol!

-No es como tú lo estás pensando…- siguió Edeline queriendo que su mejor amigo se calmara, para poder explicarle la situación que estaban viviendo.

-Si no es como lo pienso, entonces no digas nada más y vámonos de aquí. Vamos a otro lugar, el que quieras. Si no es como lo estoy pensando entonces dime que aceptaras volver a lo de antes, que aceptas que te corteje abiertamente y que todo este amorío de un día con el rubiete famoso por fin se va a terminar- pidió Harry con clemencia.

-No puedo… no puedo aceptar eso. Ya no puede haber un "nosotros". Acéptalo, si hubiera habido alguna oportunidad para que tú y yo fuéramos algo, eso habría pasado hace mucho tiempo. Pero no fue así. En realidad, jamás hubo un nosotros. Solo éramos buenos amigos, creyendo que podría haber algo más… la falta de valor de ambos nos probó que no. No lo hubo y no lo habrá. Yo… estoy con Karl ahora- terminó diciendo Edeline muy a su pesar y a su deseo de no herir a su amigo.

Los ojos de Harry se abrieron grandes de ira y desesperación, de repente el mundo se le vino abajo y poco a poco sintió el sentimiento de rencor en su corazón. Dando grandes zancadas, se acercó hasta la bailarina para tomarla de los hombros y agitarla un poco.

-Por favor, por favor, Edeline. Entra en razón. Esa relación, no tiene ningún futuro. No lo tiene- le dijo casi en un ruego, sin dar crédito a lo que la rubia había afirmado momentos atrás.

-Harry, entiéndelo, te quiero, te quiero mucho… pero solo eres mi mejor amigo-

-¡No!- exclamó Harry iracundo y de repente apretando con fuerza los hombros de Edeline-

-Harry… me lastimas…- susurró la chica

-Suéltala- pidió Schneider desde atrás de ambos. Harry alzó la mirada ante la voz que se dirigía a ellos, encontrando a un Schneider por demás molesto, en compañía de otros tres tipos, un chino, un japonés y un sueco.

-Lárgate- pidió Harry en un susurró

-¡Que la sueltes!- exclamó Karl acercándose y poniendo las manos sobre las e Harry que al contacto retiró sus extremidades y dio un paso atrás- Vete de aquí, ella es mía- indicó el Kaiser sosteniendo a Edeline entre sus brazos, con cuidado, con delicadeza. La chica, pronto se refugió en tan acogedor abrazo y exhaló la loción que emanaba el cuerpo de Karl.

-Jamás lo será…- indicó Harry exasperado-¡Ella no es una propiedad!

-Tienes razón, no lo es. Es una chica, única, bella, especial, talentosa, inteligente, bondadosa… es todo eso y más. No es un objeto que cambie de dueño o que alguien pueda nombrar como suyo, pero… pero tiene un nombre grabado en el corazón y ese nombre ya no es el tuyo. Acepto que sos su amigo y que no puedo pedir que se aleje para siempre de ti, porque además de que eso afectaría su trabajo…

-Exactamente. Afectas más que solo nuestra amistad- sentenció Harry con una mirada glacial- Afectas todo en la vida de Edeline y cuando menos cuenta te des, le habrás destrozado todo. Tal vez no lo ves, tal vez ni siquiera eres capaz de notarlo, pero sus carreras son distintas, sus caminos no están juntos, solo se cruzaron. Ella es una bailarina, tu un futbolista, ella tiene unas actividades y necesidades que jamás podrás tener con ella o si quiera entender, así como ella jamás entenderá lo que te rodea a ti…

-Quizás deba aceptar lo que dices, pero se, por buenas fuentes, que no importa que tan difícil o diferentes sean los caminos que nos toca vivir, podemos con ellos. Edeline y yo, podremos superarlo. Porque la quiero y ella me quiere. Y eso es lo único que nos debe bastar, para saber afrontar, lo que sea que nos vaya a llegar- afirmó Karl en una sonrisa y abrazando con ímpetu a la bailarina junto a él- Su corazón es mío, su amistad toda tuya. Déjalo así, entiéndelo y retírate, como un buen perdedor…- Harry miró firmemente al alemán frente a él y captando cada palabra que decía. Miraba los ojos de Edeline observar al Kaiser, con cariño y amor, con una clase de afecto que jamás había reflejado en sus violetas ojos hacia el bailarín. De repente, los ojos de Harry se tornaron vidriosos

-¿Eso quiere Edeline…? ¿Quieres estar con él y que solo podamos ser amigos? ¿Qué lo nuestro, nunca trascienda?- preguntó en un susurró

-Eso quiero. Quiero tenerte a mi lado como mi amigo, mi confidente, como alguien especial, pero no puedo tenerte como algo más… perdón, en serio lo siento, no pude evitar enamorarme, como no pude evitar quererte tanto como a un hermano- aseguró Edeline apenada, pero firme.

-De acuerdo entonces… Espero que seas feliz- susurró el pelinegro sin más. Y un momento después se dio la media vuelta, para dejar que esa solitaria lágrima que se resbalaba por sus ojos, cayera libre y sin nadie frente.

Los presentes, miraron a Harry retirarse del complejo, mientras hacía chirriar las llantas contra el asfalto. Luego de un momento de silencio y queriendo salvar la tarde, para sus amigos que estrenaban relación, Sho los condujo por una alegre charla, respecto al restaurante que visitarían, para su comida. Al final, Edeline y Karl, fueron en el auto de Karl, Sho y Genzo en el del portero y Arianne, Levin y Allison a falta del Audi que el sueco tenía, se subieron los tres al Beetle, rumbo al restaurante escogido. La tarde se salvó y se celebró como debía celebrarse el inicio de una nueva relación. Aunque en algún lugar de Munich, bajo el techo de un solitario departamento y con la música más desgarradora de Beethoven, Harry lloró la pérdida de su primer amor, mientras poco a poco reflexionaba y entendía, el porqué de que esa relación no se diera. Edeline tenía razón… les falto valor y verdadero amor.

La noche cayó sobre Munich, trayendo consigo unas cuantas gotas de agua, pero nuevas esperanzas y sobre todos, nuevas aventuras, incluso y tal vez, nuevos obstáculos, para la nueva pareja. Aunque esa noche fue perfecta, aún pasarían muchas cosas.

Continuará…

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Hola, hola, bueno, espero que este capítulo les agrade y que como con todos, se animen a escribir. Espero en verdad no estarles hartando con tantas historias, pero juro que todo es para diversión de todos. Si gustan dejar sugerencias, reclamos o críticas malas y buenas, todo es bienvenido. Recuerden también que estamos entrando en la recta final de esta historia y que solo nos quedan, 3 capítulos más, para terminar con la primera entrega de la sub colección: EUROPA DE AMOR, que está loca autora, trae para ustedes. GRACIAS A TODAS POR LEER.

Con cariño.

JulietaG.28