=8. La ville de l'amour=

4 semanas después… (10:30 am)

=Campo de entrenamiento del Bayern Munich=

Con el paso de las semanas, las cosas cambiaron radicalmente para todos en el grupo amistoso más conocido del soccer alemán. Arianne y Levin, habían continuado su relación tan perfecta como siempre; Sho había conseguido un par de citas con una modelo china que estaba de viaje en Munich (aunque era más un romance pasajero, que algo serio); Genzo y Allison después de un par de sucesos que les sirvieron para demostrar lo que sentían, finalmente habían hecho oficial su noviazgo y Edeline y Karl, aunque ocultos ante la prensa alemana, habían comenzado a vivir la mejor experiencia de sus vidas al volverse una pareja real.

En cuanto a Harry, está demás decir que las semanas se le habían hecho pesadas y que los primeros días luego del encuentro en el campo del Bayern que tuvo con Karl; resultaron bastante más pesados que lo que hubiera deseado. Tras un poco de tiempo, frialdad y distancia, Harry finalmente había empezado a comprender la relación de Edeline y como un buen amigo había cedido ante la felicidad de la chica. Así, los ensayos comenzaban a ser más agradables, prácticos y sencillos.

Para acabar, ese día en especial, el entrenador había pedido a todos sus jugadores, dar lo mejor de sí en el entrenamiento más importante del mes, pues al final de este y si se portaban bien, les daría la noticia que más alegría le daba comunicar. La práctica transcurrió sin incidentes, con jugadores muy productivos y alegres, todos conscientes de que el entrenador les observaba y que durante la semanas anteriores, ya se habían escapado una o quizás dos veces. Finalmente, el entrenamiento culminó con un mini juego en parejas, donde cada dupla se las ingenió para poder anotarle a Wakabayashi, recibiendo este, solo un gol por parte de la mancuerna de Levin y Schneider.

-Muy bien, muy bien, vengan chicos- pidió el entrenador en una sonrisa, muy complacido con la práctica de esa mañana. A su orden todos los jugadores se fueron reuniendo en torno a él, ansiosos por escuchar las noticias que les tenían preparadas.

-¿Qué es eso que iba a decirnos?- preguntó Sho

-Sí, sí, ya voy. Bueno…- el entrenador hizo su pausa dramática, para finalmente continuar- Me es un placer anunciarles, que finalmente y todo gracias a ustedes, comenzaremos con las prácticas amistosas, que son parte del período preliminar de la Champions League, que comenzaremos a jugar el mes que viene. Por lo mientras, el fin de semana, ¡estaremos en París! ¡Vamos contra el PSG!- anunció finalmente el entrenador, causando el estruendoso gritó de felicidad que el equipo entero dio, al darse cuenta de que cada vez, estaban más cerca de cumplir la meta, jugar y GANAR, por segundo año consecutivo, la Orejona.

Genzo, Levin, Sho y Schneider, no podían estar más felices, además de todo, tres de ellos no viajarían solos. Sus respectivas parejas, viajarían a París, para apoyarlos en las gradas.

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Sábado (10:00 AM)

=Estación de Trenes Aviñón=

El tren arribó puntual, como había prometido el boleto de salida. Al final, había valido la pena salir a las 4:00 de la madrugada de Munich, para llegar a tiempo a la ciudad de París, Francia. El equipo del Bayern Munich, había decidido arribar el mismo día y horas antes de su partido, a "la Ville lumiére" como se conocía a la ciudad, aunque tuviesen que salir de Munich desde la madrugada, en vez de salir por la noche del viernes.

-¡Yeah, por fin en París! El asiento me entumió todo el cuerpo- se quejó Sho al bajar del tren. A su alrededor, Genzo, Allison, Edeline, Schneider, Arianne y Levin, lo miraron rodando los ojos. Todo el camino, Sho había dormido plácidamente a lo largo del asiento que le había tocado, gracias a Dios, sus amigos habían ido acompañados y sentados junto a sus respectivas parejas, evitando así la incomodidad de viajar con el chino.

-Ya deja de quejarte y camina, anda- le ordenó Karl con gesto adusto.

-Ya voy, ya voy, malhumorado. Edeline, dale un quico- rogó el chino, enfilándose con los demás, al autobús destinado a ellos, donde los jugadores del Bayern, se separarían de sus novias (que viajarían en taxi, al menos hasta el hotel Ritz, que ya había sido reservado para su estadía en París que era tan solo de un día). Apenas el reloj marcara las 10:00 AM del domingo, el equipo regresaría a Munich. En el trayecto al hotel, Genzo se tornó pensativo y como compartía asiento con Schneider, el alemán se atrevió a sacarlo de sus cavilaciones personales:

-¿En qué piensas Genzo?

-Eh… En nada, bueno, no algo malo- comentó el portero distraído

-¿Entonces en qué? ¡Ya, cursi! Deja de pensar en Allison, en un rato la verás- se mofó el rubio con ganas

-No pensaba en ella- señaló Genzo irritado- Pensaba en un amigo que vive aquí en París y al que hace mucho no veo- comentó al aire el portero

-¡Ah ya! Tu amigo… ¿Misaki?-

-Sí, el mismo. ¿Crees que… podré escaparme y verlo después del partido?

-¿Él juega para el PSG, no?- preguntó el rubio en una sonrisa

-Sí, así es

-No te preocupes demasiado, gorritas. Después del partido, la tarde es nuestra. El entrenador nos permitirá irnos desde el hotel o desde el campo, a visitar un poco la ciudad. Eso sí, debemos estar en el hotel a las 10:00 pm según entendí- explicó el capitán del equipo con profesionalismo y tranquilidad. Genzo respiró tranquilo en lo que restó del viaje, pues era seguro que podría volver a ver a Taro y charlar con él, además de presentarle a Allison, la chica que había inundado su última conversación por Facebook.

Cuando el autobús llegó al hotel Ritz, el equipo no perdió tiempo en repartirse por las habitaciones que les habían asignado. Levin y Arianne, así como Genzo y Allison, habían sido alojados en habitaciones individuales que tendrían que compartir, sin problemas, dado que ya estaban juntos como parejas. Esta noticia, sorprendió tanto a Edeline como a Karl, por el hecho de que ellos dos, también compartían habitación. El resto del equipo a como era costumbre, tenía habitaciones para dos personas.

-¿Cómo que… compartir habitación?- preguntó Karl al asistente del entrenador (que estaba a cargo de los futbolistas en el hotel, en ausencia del instructor)

-Ah…- el asistente, revisó sus listas que llevaba en mano y checó el nombre de Karl- Me parece que sí, usted comparte habitación con su novia, tal como el chico Levin y el joven Genzo. Usted mismo lo ordeno así, con el entrenador- explicó el asistente

-¡Sí! Lo de Genzo y Levin. Nunca me incluí- se quejó Karl

-Usted perdone, creo que… veré si se puede conseguir una habitación más…- el asistente en verdad no estaba para esos dramas, pero por la actitud de Karl, su cuerpo tembló de pánico y decidió prestarle más atención. Además claro, se trataba del hijo de Rudy Frank Schneider, entrenador y miembro importante de los directivos del futbol alemán.

-Sí, haz eso. Busca otra habitación o méteme en la de alguien más, pero arregla este asunto- ordeno sin más el Kaiser, saliendo de la recepción del lugar, tomando la mano de Edeline que había permanecido detrás de él, durante todo el rato que duro la discusión.

-Karl… Karl… ¡Güerito!- exclamó la rubia a sus espaldas, antes de que el Kaiser que ya había empezado a subir las escaleras del hotel, siguiera su camino, enfadado.

-Perdóname… no sabía que habían asignado las habitaciones así… sé que debe ser incómodo y que pensarás que fue todo una treta mía para que… bueno, no es correcto que las parejas que apenas inician se tomen todos estos atrevimientos, debe pasar tiempo y…- Edeline sonrió con ternura y colocó sus dedos en los labios de Karl, callándolo de una buena vez.

-Tranquilo Karl… Tranquilo. Jamás pensé eso… estoy de acuerdo en que aún vamos empezando, pero debes calmarte, no estoy molesta, solo sorprendida. No me molesta tener que compartir habitación… en verdad que no. Solo… Creo que te has pasado hablándole al pobre asistente como lo hiciste, él no tiene la culpa. Así que anda, relájate que te saldrán arrugas y la verdad me gustas más sin ellas- Se mofó la chica. Karl rió con ella y finalmente se tranquilizó, tomó con cuidado la mano de la chica y la acercó a él para depositar un tierno beso en su frente, luego, pasando su brazo por su hombro y con la mano de Edeline rodeando su cintura, siguieron subiendo los escalones hasta el 4 piso, donde los habían alojado. En la habitación, Edeline se acomodó en la cama, mientras el Kaiser miraba todo a su alrededor advirtiendo el hecho de que el hotel Ritz, en verdad merecía todos los cumplidos que se hacían de él.

-Karl… ¿A qué hora es tu partido?- preguntó la chica desde el colchón tan cómodo que estaba disfrutando

-A las 12, ¿Por qué?- preguntó el Kaiser sonriente desde la entrada del cuarto de baño

-Porque no me molestaría disfrutar de esta cama un buen rato- comentó la bailarina bastante muy cómoda

-Ja, ja, ja parece que si está cómodo- respondió el rubio, justo cuando la puerta sonaba. Se dirigió con paso tranquilo a abrir, encontrándose cara a cara con el asistente de hacía un rato.

-Joven Schneider… yo… me temo que todas las habitaciones están reservadas u ocupadas, el hotel no puede brindarnos una más y… - las palabras eran atropelladas, débiles.

-No te preocupes, está bien. Si no se puede, pues no se puede. Lamento haberte hablado mal, disculpa- dijo tranquilo el chico alemán y sonriendo con amabilidad. El asistente se clamó ante tal reacción y luego de disculparse una vez más, se retiró. Karl suspiró y cerró la puerta, para darse la media vuelta y ser "atacado" por Edeline, que plantó un dulce beso en sus labios.

-¿Lo viste? Ser amable es muy bueno. No debes ser tan gruñón. Te parecerás a Genzo- se burló ella con ganas. El Kaiser rió y luego dijo:

-Dios me libre. Me cae que Genzo, a veces ni se aguanta a él mismo

-Por suerte tiene a Allison- puntualizó la bailarina

-¡Que es peor!- se mofó Karl.

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=Estadio Parque de Los Príncipes=

El encuentro entre el PSG y el Bayern, fue todo lo que los espectadores esperaban de un partido amistoso. En la cancha, los equipos se disputaron con creses la victoria, los capitanes, Pierre y Karl, se jugaron el todo por el todo en sus actuaciones y demostraron cada uno el orgullo y el honor de sus naciones. Misaki y Wakabayashi, habían tenido su propio duelo frente a frente, en el último tiro que el japonés efectuó y el que dio la victoria al Bayern, cuando Genzo lo detuvo dejando el marcador 1-0.

En parte, la derrota se debía a que el PSG había tenido ciertos entrenamientos fallidos y perdidos, a causa de algunos incidentes con Misaki y su nueva pareja, pero también a que el Bayern iba totalmente decidido a ganar. Al final, no era decepcionante perder, sino emocionante para cada integrante del París, que se recordó mentalmente, practicar y practicar más, pues en la Champions, no se dejarían derrotar. Ese año, la victoria tenía que ser suya. Finalmente y con la victoria en sus manos, el Bayern se retiró de la cancha y posteriormente a los vestidores. Al salir, Schneider, Levin y Sho, se reunieron con Edeline y Arianne fuera de los vestidores, para decidir las actividades que realizarían aquella tarde, Wakabayashi y Allison habían desaparecido tras encontrarse con Misaki y para el final de la selección, Sho decidió marcharse con el resto del equipo para ir a conocer chicas parisinas, mientras dos pares de enamorados se marchaban los 4 juntos, para conocer la ciudad.

Una vez fuera del estadio y a falta sus propios autos, Stephan y Karl, en compañía de sus novias, tomaron un solo taxi que los llevara a la Torre Eiffel donde comenzarían su recorrido por la ciudad. Un día, no era suficiente para recorrer todo París, pero si al menos, para darse una pequeña vuelta por los alrededores. En el trayecto, el taxista parisino, que por suerte hablaba inglés, les comentó a los cuatro, algo que los sonrojó:

-Lo que me gusta de mi trabajo, es poder tener la suerte de ver a jóvenes como ustedes…. Tan enamorados-

En la Torre Eiffel, se tomaron bastantes fotos y caminaron hasta el puente Alejandro, miraron la catedral del Notre Dame, pasaron largo rato recorriendo la avenida de los Campos Elíseos e incluso, tuvieron oportunidad de pedirle a una dulce señora parisina que los fotografiara a los cuatro debajo del Arco del Triunfo, comieron en un hogareño restaurante típico y compraron unas cuantas prendas abrigadoras en tiendas exclusivas. Cuando la noche comenzó a caer y la temperatura a bajar, los cuatro se disponían a dar con la última atracción a la que deseaban acudir, pues ya la habían advertido desde la tarde cuando pasaban por ahí: un crucero, en el Sena, que si bien no recorría todo el río, porque era demasiado largo, les ofrecía 30 minutos de viaje en barco a través de las aguas de parís. Sin demasiado tiempo que perder, los cuatro abordaron el crucero de esa noche y se acomodaron por parejas en los asientos que les asignaron, cuando el viaje comenzó, el guía, comenzó a hablar, en francés, para su mala suerte. Sin embargo el folleto que les habían dado al subir, estaba traducido al inglés.

-Bienvenue á Paris, la ville de l'amour… (Bienvenidos a París, la ciudad del amor…)- mientras el guía continuaba su introducción, las bocinas del barco comenzaron a reproducir una dulce y tierna melodía, unas notas de piano que de tan dulces que sonaban, recordaron a Edeline el sonido del piano de Allison, mientras tocaba para que ella bailara. Pronto la melodía tono forma y una joven francesa comenzó a cantar, el fondo musical, era un tanto melancólico pero bastante agradable, los acompañaba en el viaje con suavidad y ternura.

-¿Estás feliz?- preguntó Karl a Edeline en un susurro. Estaban sentados, pero abrazados, Karl pasaba su brazo por los hombros de Edeline y ella recargaba su cabeza en su hombro mientras tomaba la mano libre del chico y la calentaban entre las suyas. No tenían guantes, así que el frío comenzaba a congelar las manos del chico.

-Bastante… soy muy feliz- respondió Edeline en una sonrisa. No tuvo siquiera que mirar al Kaiser para darse cuenta de que él también estaba sonriendo, lo sabía. Para esas épocas, Edeline ya conocía bien al Kaiser.

-Jamás pensé que terminaría enamorado. Siempre pensé que eso era algo imposible, porque… bueno, aparte de que nadie me había impresionado lo suficiente, creo que viendo a mis padres tener tantos problemas, me quedé con la idea de que… no es una buena idea enamorarse. Incluso cuando los vi reconciliarse, cuando vi a Levin volver a enamorarse y tener nuevas metas, no creí… que fuera una buena idea.

-Yo tampoco pensé enamorarme. Antes…- Edeline hablaba en susurros, como el rubio al lado suyo, miraban el río y la vista de París, se mantenían cercanos, pero no se miraban ni alzaban la voz- Había imaginado mil y un historias con Harry, siempre pensé que el sería el típico príncipe que todas esperan, pero… pronto me di cuenta de que a nuestra forma, habíamos empezado a separarnos y a dar por muerta una relación que nunca empezó. Cuando te conocí, por tu forma de ser, tus comentarios y tus atenciones… nunca había conocido a alguien igual, Allison me hablaba de ti y más ganas me daban de conocerte, me gustaba pasar tiempo a tu lado y por supuesto, comenzaba a extrañarte más de lo que debía, así que… poco a poco, tú te transformaste en mi príncipe Cascanueces… guapo, atento y con una dosis extra de futbol- rió la chica. Karl la miró entonces y se perdió en el violeta de sus ojos, ella quedó cautivada por el azul tan claro de aquellos ojos y poco a poco sus rostros comenzaron a acercarse, hasta que sus labios se tocaron y sus mentes se perdieron en el Sena. Lo único que importaba, lo único que existía en esos momentos. Eran esos labios. Ese beso, lleno de amor.

La noche acabó para los turistas, que prontamente volvieron al hotel indicado. En el camino, encontraron a Genzo y a Allison y los 6 regresaron al Ritz. Para la hora de dormir, Schneider aun apenado con la idea de dormir en la misma habitación, optó por acomodarse en el sofá y dejarle toda la cama a Edeline, quien protesto y protesto, hasta que convenció al Kaiser de quedarse con ella. Esa noche, durmieron abrazado y sonrientes, aún más enamorados que en el momento en que habían llegado.

Aquella tarde Karl cumplió una meta, había ganado un partido muy importante que era el inicio de su meta en Europa y en la Champions League. Pero Edeline… Aún tenía que cumplir su propio sueño. Aunque estaban juntos, tenían metas distintas. Y lo que ella quería, era presentar El Cascanueces.

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Principios de mayo. Semanas después de Francia

=Teatro Nacional de Munich. (08:00 PM)=

La noche era perfecta para un estreno. El teatro estaba hasta el tope, todos los boletos se habían vendido, la prensa de Munich había acudido deseosa de documentar el momento más esperado de los amantes del ballet. Estrellas de toda Alemania, habían acudido a la presentación de aquella noche, entre ellas, Arianne Clark, actriz. Stephan Levin, Sho Shun Ko, Genzo Wakabayashi y Karl Heinz Schneider. También algunos miembros de la televisión y varias modelos invitadas por los artistas.

Mientras esperaban a que la función comenzara, los miembros del Bayern Munich esperaban ansiosos el espectáculo pues dos de las parejas de los presente, estarían en la presentación. Allison era la pianista principal y Edeline, la princesa bailarina.

Las luces se apagaron, el silencio reinó. El maestro de la orquesta se presentó, tocó dos veces la batuta y después dio inicio a la pieza. El telón se abrió y ahí, sobre el escenario, Edeline, apareció…

Continuará…

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NOTAS:

*Rudy Frank Schneider es el nombre que según tiene el padre de Schneider, esperando no equivocarme, es el nombre que usare para referirme al papá de Karl, del que desconozco, muchas cosas, entre ellas su ocupación luego de ser entrenador del Hamburgo.

*"La Ville lumiére" quiere decir "Ciudad de la luz" y es el nombre con que se conoce a París.

*Según internet, puedo asegurar que el tiempo estimado de viaje, entre Munich y París, en tren, es d horas.

*El hotel Ritz es un hotel palaciego ubicado en el Ier arrondissement, en el centro de París. Tiene vista al extremo octagonal de la Place Vendôme y clasificado entre los más prestigiosos y lujosos establecimientos en el mundo.

*PSG es el equipo oficial de París, donde juegan Taro Misaki, Pierre Le Blanc y Loui Napoleón, personajes propiedad de Yoichi Takahashi y SHEISHUA.

*Te invito a conocer la historia de Taro Misaki, en Noche de Copas,primera entrega oficial de esta colección. Un romance dramático y encantador, que espero conmueva tu corazón. ¡No olvides comentar!

Hola a todos, espero que esta actualización les agrade y que cómo yo, estén emocionadas por el hecho de que ya estamos a dos capítulos de terminar con esa historia. ¡No olviden comentar! Gracias a todas por sus tan hermosas palabras. Me encanta lo que escriben. Nos estamos leyendo.

Con cariño.

JulietaG.28