Capítulo 3

Roderich ayudó al noruego a ponerse de pie, Lukas había recibido menos daños físicos que Natalia por lo que era más fácil que él se movilizara, de igual forma Roderich no le permitió que caminara por sí mismo, sino que le obligó a sentarse en la silla de ruedas que estaba en la habitación.

—Puedo caminar por mi mismo. —Dijo con necedad el rubio.

—Que puedas no quiere decir que debas hacerlo. —Mencionó el Doctor, a lo cual el noruego no replicó.

—¿Dónde está? —Fue la pregunta que hizo Lukas al momento en el que salimos de la habitación.

El de lentes empezaba a irritarse por la impaciencia del nórdico.

—Ten paciencia… estamos cerca. —Y eso lo comprobó el mismo noruego cuando se detuvieron frente a la habitación contigua a la suya.

Natalia había estado tan cerca de él todo ese tiempo…

¿Qué se supone que debería hacer cuando la viera? ¿Cómo se supone que actuaría el Lukas de siempre en una situación como esa?

El escandinavo no lo aparentaba, pero se sentía perdido mentalmente.


POV Natalia

Escuché que alguien tocaba la puerta antes de abrirla, supuse que sería Toris o el Doctor, en efecto fue el segundo… acompañado de Lukas.

Decir que tuve el impulso de ahorcar al rubio sería quedarse corto… quería golpearlo, machacarlo, herirlo, asesinarlo… y al doctor también por haberlo traído.

—Natalia. ¿Recuerdas a esta persona? —Preguntó el Doctor con una cara de superioridad que quise golpear al instante.

Observé al rubio seriamente, sus ojos inexpresivos eran los mismos que yo recordaba haber visto, su estúpido cabello se hallaba despeinado… pero al parecer seguía siendo la misma persona físicamente.

—No lo sé, dígamelo usted doctor sabelotodo. —Respondí secamente.

—¿Qué hay de ti Lukas? ¿La recuerdas a ella? —Preguntó el médico ignorando mi respuesta.

Lukas estuvo a punto de responder, pero alguien tocó la puerta antes de que pudiera responder.

La persona que se hallaba tras la puerta no esperó respuesta alguna y entró seguidamente de haberla tocado… Era Toris.

Pude ver la confusión en los ojos del de cabello castaño.

—¿Quién es él? —Preguntó Toris mientras observaba al que se hallaba en silla de ruedas.

—Lukas Bondevik. —Respondió el doctor. —Será el compañero de terapia de Natalia.

Cuando escuché eso me enfadé.

Fin POV Natalia

POV Toris

Luego de que la enfermera me hubiera atendido me dirigí rápidamente a la habitación de Natalia, no quería dejarla sola por mucho tiempo.

Toqué la puerta e inmediatamente entré, me sorprendí al ver al doctor acompañado de otra persona en silla de ruedas, por lo que pregunté quién era.

El doctor me informó que sería el nuevo compañero de terapia de Natalia, por lo que le observé detenidamente, los ojos azules del joven me observaban a mí también, como si estuviera inspeccionándome.

—¡No necesito compartir terapia con nadie! —Alegó Natalia con enfado, pero no le dimos mucha importancia, yo sabía que ella se comportaba así la mayor parte del tiempo.

—¿Quién es él? —Preguntó el rubio que estaba en la silla de ruedas mientras me señalaba.

—Soy Toris Laurinaitis, el prometido de Natalia. —Me presenté de forma educada y le tendí la mano.

Esperé por un momento con la mano tendida, pero al parecer lo único que recibiría de parte de él sería esa mirada fría.

—Lukas se encuentra en la misma situación que Natalia. —Mencionó el Doctor. —Así que no debes preocuparte por él, es normal que no confíe en personas que no reconoce. —Agregó.

La penetrante mirada del rubio seguía sobre mí, lo cual me incomodaba en cierto grado.

—El tiempo de visitas ha terminado Toris, puedes volver mañana si gustas. —Me dijo el doctor.

—Está bien. —Respondí y me acerqué a Natalia para despedirme.

—Volveré mañana. —Dije mientras tomaba su mano, ella parecía estar molesta por alguna razón… de igual forma le bese en la frente antes de alejarme.

Ella no dijo nada al respecto.

—Gusto en conocerte Lukas. Nos vemos mañana Doctor. —Mencioné mientras salía de la habitación.

El único que respondió fue el médico.

—Nos vemos Toris. —Mencionó mientras cerraba la puerta de la habitación.

Fin POV Toris


POV Lukas

No sabía que pensar…

Hace unos momentos entró ese hombre de cabello castaño; por supuesto, yo no tenía idea alguna de saber quien era, por lo que pregunté… se suponía que solo Natalia debía estar allí.

El extraño se presentó como el prometido de Natalia, lo cual me pareció estúpido… ¿Cómo podía alguien como él ser pareja de ella?

Observé de reojo a Natalia y en su mano se hallaba el anillo que confirmaba lo que el de ojos verdes había dicho.

Me molestó… le dirigí una mirada sin sentimiento a ese hombre, no estaba prestando atención a la conversación que él había entablado con el doctor… por lo que una ira mayor se apoderó de mi ser interno al verle inclinarse sobre Natalia para besarle la frente.

No pensaba demostrar cómo me sentía en ese momento, Natalia me estaba observando… sus ojos azules inexpresivos estaban sobre mí.

No me di cuenta en que momento salió de la habitación el de cabello castaño, me había quedado prendido de los ojos azules de Natalia, pero las palabras que mencionó me hicieron volver a la realidad.

—Te odio. —Dos palabras que me golpearon fácilmente.

—¿Cómo puedes odiar a alguien a quién no recuerdas? —Preguntó el Doctor.

Yo aún no había mencionado ninguna palabra, pero el escuchar la pregunta del doctor me incomodó… ¿Acaso no me recordaba?

—¿No me recuerdas? —Pregunté incrédulamente.

—¿Cómo podría olvidar a un mentiroso como tú? —Respondió ella cruzándose de brazos.

El hecho de que me haya llamado mentiroso no me afectó en lo absoluto, en realidad se podría decir que me alegró un poco el hecho de que me recordase.

—Estamos progresando Natalia. —Mencionó el doctor. —Ahora la pregunta va para ambos y espero que sean sinceros… ¿Recuerdan algo del accidente?

Intenté hacer memoria alguna, pero no obtuve mayor resultado… lo único que podía recordar era a la joven que estaba frente a mí.

Natalia negaba con la cabeza.

—Ya te dije que no recuerdo nada. —Mencionó ella.

—También dijiste que no recordabas a Lukas. —Respondió el de lentes. —¿Qué hay de ti? —Preguntó dirigiéndose a mí.

—Tampoco lo recuerdo. —Hablé por primera vez.

—Según la información de sus familiares, tengo entendido que ninguno de los dos se conocía previamente al accidente, pero como se han dado cuenta… ustedes si se recuerdan. —Empezó su discurso el hombre de cabello castaño.

—¿Cómo fue el accidente? —Preguntó Natalia.

Yo tampoco sabía eso, ninguno de mis supuestos primos me habían hablado de ello.

El doctor nos observó antes de contestar.

—Fue durante una tarde tormentosa, cuando te trajeron tu hermana me informó que esa mañana le habías dicho que irías al cementerio; en cuanto a Lukas, él simplemente terminaba un día normal de trabajo. Cuando decidiste abandonar el cementerio subiste a tu auto y te dirigías a tu casa, la cual al parecer se encuentra en dirección opuesta al cementerio, mientras que la de Lukas se halla en esa dirección, sus autos impactaron uno contra el otro en el momento en el que AMBOS aceleraron en una curva. Es la culpa de ambos el haber terminado aquí.

—¿Por qué fui al cementerio? —Preguntó la rubia justo después de que el de lentes terminara la explicación de lo que sabía.

—El día de tu accidente se cumplían dos años desde el fallecimiento de tu hermano. —Observé el rostro de Natalia, esa no era una noticia que se debía de dar así a alguien que ha perdido la memoria. ¿Qué clase de doctor era ese?

La rubia frunció el entrecejo, no estaba seguro de lo que ella estaba sintiendo en ese momento, pero definitivamente no podía estar pasándola bien.

Fin POV Lukas


POV Natalia

El idiota que tenía como doctor dijo que tenía un hermano muerto… ¿Debería creerle? Ni Yekaterina, ni Toris mencionaron nada al respecto, pero eso no quería decir que no fuera cierto.

"…Estás en una situación que no es fácil ni para ti, ni para los que te conocen, ten en mente eso antes de golpear a alguien a quien le importas."

Las palabras que Roderich me había dicho anteriormente resonaron en mi mente, y por primera vez en el tiempo que llevaba en esa habitación pensé en cómo se pudo haber sentido Yekaterina… si yo hubiera muerto en ese accidente, ella habría perdido a su hermana dos años después de perder a su hermano.

Al parecer el de lentes tenía razón… yo no era la única que estaba involucrada en esto.

Observé a Lukas una vez más, el hecho de que me hubiera mentido no cambiaba nada, por lo que le volví a repetir las palabras que le dirigí desde el principio.

—Te odio. —El rubio levantó una ceja y pude ver que estaba tratando de ocultar una estúpida sonrisa.

El de lentes simplemente puso los ojos en blanco.

—Mañana empezaremos con la terapia oficial. —Mencionó el médico.

—¿Hasta cuándo estaremos en terapia? —Preguntó Lukas con la estúpida monótona voz que recordaba.

—Eso lo juzgaré yo con el tiempo. —Respondió Roderich. —Por el momento, te llevaré a tu habitación.

—Espera. —Mi voz resonó en el cuarto.

La mirada de ambos se posó sobre mí.

—Quiero hablar a solas con él. —Mencioné señalando al rubio.

Roderich entrecerró los ojos antes de asentir.

—Cinco minutos. —Dijo antes de atravesar la puerta y cerrarla tras él.

Lukas se levantó de la silla de ruedas en la que había estado sentado y se encaminó a la puerta, la abrió y sacó la cabeza, luego de lo cual la cerró.

—Al parecer no planeaba escuchar tras la puerta. —Mencionó el rubio mientras volvía a su lugar.

—¿Por qué mentiste? —Exigí saber.

—Tranquila Natalia… ¿Acaso te decepciona que yo no sea tu "Ángel Guardián"? —Respondió el idiota.

No dije nada, el tono de voz socarrón que utilizó me dio a entender que trataba de incitarme a perder la calma.

—Tu novio se pondrá celoso si se entera de eso… —Continuó, pero la mención de Toris me dio una idea.

—Al menos yo estoy en una relación con alguien. —Respondí mientras le mostraba el odioso anillo que adornaba mi dedo.

La mirada de Lukas cambió a una sin emoción alguna, ya no había señales de que quisiera continuar sus burlas.

—Tienes mal gusto y mal carácter, por eso estas comprometida con alguien como el idiota de antes… —Fue lo único que se le ocurrió decir para defenderse, aunque su tono de voz sonaba diferente.

—¿En serio? —Cuestioné. —En ese caso ¿Por qué parecía que quisieras matarlo con la mirada?

—Eso es sencillo, parecía un idiota… y los idiotas son irritantes como mi primo Mikkel.

No tenía idea alguna de saber quién era ese Mikkel, por lo que continué…

—Estabas celoso de él. —Afirmé.

Lukas se levantó nuevamente de la silla de ruedas y se acercó a mí con su fría mirada, tomó mi mano derecha y me quitó el anillo de compromiso.

—¡Devuélvemelo! —Mencioné mientras hacía el esfuerzo por recuperarlo, no es que me importase en lo absoluto… pero él no tenía derecho alguno de tomarlo, ese anillo era parte de mi propiedad.

El rubio acercó el anillo a su rostro para examinarlo más de cerca.


Fin del capítulo

Gracias por leer!

(Para cualquiera que tuviera dudas sobre el paradero de Iván en este fic) mi querido ruso esta muerto, es la primera vez que lo menciono en uno de mis fics… pero su muerte explicará mucho sobre esta historia.

Acabo de actualizar otro de mis fics y justo después de ello empecé a escribir este capítulo, espero no haber decepcionado a nadie.

Zomi B. Bondevik: Olvidé contestar a tu review en el capítulo pasado… Lo sé… no merezco tu perdón, pero aun así te lo suplico: ¡Perdóname! Me alegra que te haya encantado e intrigado la historia, me hizo muy feliz saberlo.

isabelchan56: La verdad yo también me preguntó quién es más masoquista XD Escribir la parte Toris me dolió en el capítulo pasado, ese hombre es demasiado bueno hahaha Mikkel es otra cosa… pero aún así merece amor! Gracias por tu review.

Hasta entonces, Sayonara!