Disclaimer: los personajes no me pertenecen son de S. Meyer y yo solo los uso para jugar un poco con ellos en mi loca y retorcida mente esperando que sea de su agrado.
Cap.3
Un detalle importante es que Bella no sabía que el destino había decidido que se iban a encontrar en solo una semana porque ella había sido aceptada en la misma universidad en la que estaba Edward, aunque este sí que sabía que su castaña iba a estar a su lado.
Unas muy emocionadas y nuevas universitarias llegaban a Chicago su nuevo hogar por lo próximos años.
- Bella te puedes creer que ya somos universitarias – dijo Alice que brincaba de la emoción en el taxi que habían tomado en el aeropuerto.
Bella aun no sabía dónde iban a vivir, solo sabía que iba a compartir departamento con Alice, según ella un regalo de sus padres así que no se tenía que preocupar por la renta.
- Yo tampoco me la creo aun, pero no por eso parezco una niña hiperactiva que se atasca de dulces – dijo Bella riéndose de la cara que puso Alice al escuchar lo que su amiga le dijo.
- Bella a pesar de esas palabras que me han herido y como yo si te quiero mucho te tengo un regalo de bienvenida – dijo Alice volviendo a reírse al más puro estilo del gato Cheshire lo cual asusto a la castaña.
- ¿Qué te traes entre manos Alice? – pregunto Bella temerosa de la respuesta.
- Nada que después no me agradezcas – dijo Alice de manera enigmática y de sus labios no salió ni una palabra más hasta que llegaron a su destino.
Bella fue la primera en bajar del taxi y solo sintió la brisa que este provoco al marcharse.
- ¿Alice ya me vas a decir que es lo que te traes entre manos? – pregunto Bella dándose la vuelta y llevándose una enorme sorpresa al verse sola – Alice esto no es gracioso donde demonios te metiste – dijo Bella buscando los posibles lugares de donde podría estar escondida.
- Dudo mucho que la llegues a encontrar ahí – dijo una dulce y aterciopelada voz a sus espaladas.
- ¡Edward! – grito Bella emocionada olvidando por completo a Alice.
- ¿Gustas que me ponga el moñito que Alice me dio o te basta con que te diga que yo soy tu regalo? – pregunto Edward exhibiendo un moño color rojo de un tamaño moderado.
- ¿Pero qué haces aquí? – pregunto Bella tratando de ordenar sus ideas.
- Te estoy diciendo que soy tu regalo y me preguntas que ¿qué hago aquí? – dijo Edward haciéndose el ofendido.
- Bueno es que no entiendo que haces aquí, si no mal recuerdo tenías que regresar a la universidad para alistar las cosas del próximo semestre – dijo Bella que aún no se creía que tenía a Edward ahí para ella.
- Y eso es lo que he hecho por la mañana, creo pequeña que no sabes que estamos en la misma universidad – dijo Edward regalándole ese sonrisa torcida que era la perdición de Bella.
- ¿Entonces eres mi regalo? – pregunto Bella ordenando sus ideas.
- Sí, no lo quería pero creo que esto va a ser necesario para que me creas – dijo Edward colocándose el moño sobre el pecho acercándose a la castaña.
Bella no lo pensó dos veces y se lanzó a su encuentro estrellándose contra su duro pecho para después ser acunada entre su brazos y llevada al interior del departamento en el que habían estacionado.
- Bienvenida a casa amor – dijo Edward dejándola sobre sus pies en la estrada del departamento amplio y exquisitamente decorado, posiblemente gracias a Esme.
- Es maravilloso, de verdad que tengo que darles algo de renta no puedo estar aquí viviendo de a gratis, tengo que hablar con Alice – dijo Bella entre maravillada y apenada con todo lo que veía ya que además de estar hermoso claramente se podía notar que era caro.
- No te tienes que preocupar por nada, que de tus necesidades me ocupare yo… aunque bueno ahora hay una que quiero saciar por completo ya que también es una necesidad mía – dijo Edward de manera seductora mientras tomaba por la cintura a Bella y le susurraba las palabras.
- Pero… - la réplica se quedó en el olvido cuando Edward se apodero de los labios de Bella disparándola a la inconciencia, tal vez por las grandes habilidades como besador o porque se estaba quedando sin oxígeno al no querer separarse de él ni para respirar.
Edward comenzó a descender con besos y succiones desde su mentón, hacia su clavícula y después a sus hombros donde poco a poco comenzaba a bajar la tela para dejar la piel expuesta a sus labios hambrientos.
De esa manera la condujo con cuidado hacia una de las primeras puertas la cual abrió soltando por un momento su agarre a la cintura de Bella.
- Esta es tu habitación espero que sea de tu agrado – dijo Edward introduciéndolos a la habitación que estada decorada en tonos dorados con una cama matrimonial en el centro de la habitación la cual tenía un juego de sabanas moradas y un par de mesitas de noche a cada lado de la cama donde había un juego de lámparas que combinaban con todo lo que ahí había.
A su derecha de la cama había una ventana de tamaño moderado donde se colaba la luz del día para iluminar perfectamente un escritorio bien ordenado con una computadora portátil y algunos libros que de inmediato reconoció como suyos.
Del lado opuesto de la pared había dos puertas una era su armario más grande que el promedio y el segundo era un pequeño pero completo baño para ella sola.
- Espero que te guste, a mí me encanto – dijo Edward comenzando a colar sus manos por debajo de la blusa de Bella.
- Mmm, si es hermosa pero creo que es mucho – dijo Bella dejando recargar su cuerpo en el pecho de Edward mientras ella se dejaba hacer.
- Es solo un poco de lo que te mereces – dijo Edward terminando de despojarse de la blusa que tanto estorbo le causaba en esos momentos para dedicarse después a torturar sus pezones sobre en sujetador de encaje rosa que llevaba.
- Edward… - susurro Bella dándose la vuelta para encarar a Edward buscando sus labios.
- Dime que quieres y lo tendrás – dijo Edward subiendo sus manos hasta dar con el broche del sujetador del cual se deshizo tan pronto como le fue posible.
- Te quiero a ti – dijo Bella besando con pasión e impaciencia a Edward quien se dejó hacer.
- Ya me tienes soy todo tuyo – dijo Edward descendiendo hasta su cuello donde succiono con fuerza encargándose de dejar marca para que todos supiera que era de él.
- Hazme el amor Edward por favor – pidió Bella comenzando a tironear de los botones de la camisa de Edward.
- Vamos con calma entonces, porque quiero amarte lentamente – dijo Edward tomando las manos de Bella deteniéndola en su tarea ya que antes de que él estuviera desnudo siquiera quería disfrutar a fondo del cuerpo de su amada y llevarla al clímax para después fundirse en uno por primera vez.
- No Edward, te quiero ya no me tortures por favor – dijo Bella insistiendo en su tarea.
- No me compliques las cosas Bella, no sabes el control que tengo que usar para no abalanzarme del todo sobre ti y enterrarme profundamente dentro de ti para marcarte como mía para siempre – dijo Edward tomando entre sus labios uno de los senos de Bella el cual chupo y mordisqueo a su antojo.
- Hazlo Edward no te resistas – dijo Bella quitando por fin la camisa de Edward.
- Pero quiero que sea perfecto – dijo Edward depositando a Bella sobre la cama quien tiro de él también.
- Ya es perfecto, solo te quiero a ti – dijo Bella abriendo un poco las piernas para dejar que se acomodara en medio de ellas.
- Solo un poco más – dijo Edward para bajar sus manos hasta sus nalgas donde apretó a su gusto para después llegar al borde de los vaqueros que quito a tirones de sus piernas aventándolos una vez que los quito.
Edward estaba fascinado con lo que veía, las piernas suaves y torneadas de Bella le daban la bienvenida al paraíso rematando en su centro cubierto solo por unas pequeñas bragas rosas a juego con el sostén, las cuales estaban empapadas muestra de su excitación y la boca de Edward se hizo agua y el dolor de apodero de su más que listo y rígido miembro del cual salían pequeñas gotas de líquido pre-seminal.
Casi con furia subió sus manos por sus piernas hasta enredar los dedos en el resorte de la única prenda que lo separaba del paraíso y volvió a descender llevándose la prenda con él para aventarla después y disfrutar con la maravillosa vista de los labios íntimos de Bella empapados en sus jugos.
Como si de un manantial se tratara y él un sediento se abalanzo a besar esa parte tan íntima mientras succionaba su más que hinchado clítoris arrancándole grititos de placer a Bella mientras se movía como poseída levantando las caderas en busca de más, hasta que la fuertes manos de Edward agarraron fuertemente las caderas Bella para que dejara de moverse y el hiciera mejor su trabajo del cual quedo satisfecho después de beber todo el elixir que emano de su centro al llegar al primer orgasmo de su vida dejándola alucinada.
- Por Dios, eres maravilloso – dijo Bella entre jadeos dándose cuenta de que Edward no necesito de quitarse los vaqueros para hacerla llegar a la gloria.
- Y eso que solo estamos comenzando – dijo Edward bajando la bragueta de su pantalón dejando estupefacta a Bella al ver la imponencia de su miembro alto, rígido, húmedo y apetecible.
- Woao, es… - Bella se quedó sin palabras que pudieran describir lo que veía y lo que sentía.
- ¿Te gusta lo que ves? – pregunto Edward de manera picara deshaciéndose de las ultimas prendas yendo a parar junto a las de Bella.
- ¿Puedo? – pregunto Bella dudosa entre lo que quería hacer.
- Soy todo tuyo cielo – dijo Edward acercándose a Bella quien estiro su mano y coloco un dedo sobre su glande haciendo una ligera presión en el orificio de este provocando un gruñido de los labios de Edward y otra gota de líquido pre-seminal.
Con un poco más de confianza Bella cerró toda su mano alrededor del miembro cálido y adornado de venas que tanta fascinación le causaba.
Con movimientos temblorosos y torpes comenzó con un sube y baja ejerciendo de vez en vez un poco más de presión arrancando gruñidos de los labios de Edward quien solo se dejó hacer mientras se echaba hacia atrás y cerraba los ojos disfrutando como nunca en su vida de las maravillas de las manos de Bella.
- Por dios Bella detente – dijo Edward algunos minutos después de deliciosa tortura mientras tomaba con fuerza la mano de Bella.
- ¿Estoy haciendo algo mal? – pregunto a su vez Bella tratando de analizar lo que estaba haciendo mal, tal vez fuera el que aún no se lo llevaba a la boca.
- Por el contrario cielo, lo estás haciendo demasiado bien y no quiero terminar en tu mano sino dentro de ti – dijo Edward cubriendo el cuerpo de Bella con su suyo para después apoderarse de sus labios.
Bella estaba fascinada con las sensaciones que dominaban su cuerpo, sentía que ardía pero aun así no era una sensación incomoda más bien era como una necesidad que sabía tendría que cubrir con el cuerpo glorioso de Edward quien degustaba a gusto la parte de piel que tenía a su alcance mientras sus manos vagaban libremente por todo su cuerpo entreteniéndose de más en sus pechos y sus piernas, pero sin tocar su tan anhelante sexo.
- Por favor Edward – pidió Bella en una súplica mientras trataba de obtener un poco de roce con su miembro que parecía que solo se burlaba de ella dándole ligeros toques.
- ¿Qué quieres pequeña? – pregunto Edward haciéndose el inocente.
- Te quiero a ti dentro de mí ya – dijo Bella agarrando con fuerza el miembro de Edward acercándolo a su entrada – hazlo ya – exigió Bella.
Sin pensarlo por más tiempo Edward dio un solo empujón enterrándose de golpe entre las piernas de Bella quien soltó un fuerte gemido mezcla con un grito.
- Todo va a pasar mi amor – dijo Edward besando dulcemente los labios de Bella para distraerla y a él mismo y comenzar a moverse duro y rápido como quería.
- Ya Edward, sigue – dijo Bella algunos momentos después, cuando sintió que la incomodidad la abandonaba para dejarle solo la sensación de sentirse llena y deseosa de que Edward comenzara con su balanceo de caderas que la hicieran perder la cordura.
Edward no necesito que se lo dijeran dos veces para comenzar a moverse dentro del cuerpo estrecho y húmedo de su amada, mientras su mente vagaba en lo que pudo haber disfrutado tiempo atrás cuando ella solo se le fue a ofrecer mientras que al mismo tiempo entendía que ese era el momento perfecto para hacerla suya, porque ya era suya y no permitiría que nadie la alejara de su lado.
Poco a poco ambos cuerpos comenzaron a exigir más y más de movimiento hasta que las estocadas de Edward eran irregulares pero rápidas y profundas dejando alucinad a Bella quien sentía como un nudo se formaba en su bajo vientre amenazando con estallar en cualquier momento.
- Vamos Bella vente para mí – dijo Edward que comenzaba a sentir como las paredes que aprisionaban el cuerpo de Edward impidiéndole moverse con la rapidez que él deseaba, pero que al mismo tiempo estaban matándolo de placer, un placer inimaginable que le estaba arrancado los últimos resquicios de cordura.
De esa manera ambos llegaron de la mano al nirvana del éxtasis total fundidos como un solo ser, tan en cuerpo como en alma, porque de ahora en adelante solo serían uno solo.
No sabían lo que les depararía el destino, pero si sabían que lo enfrentarían juntos y que ese era el mejor momento de sus vidas.
Bella no se arrepentía de las decisiones que había tomado, amaba con locura a Edward y ahora estaba completamente segura de que él también la amaba a ella de misma manera entregada y sin restricciones.
Buenas madrugas, antes que nada quiero pedirles mil disculpas por la demora pero ya estoy de nuevo por acádándoleslata con el final de esta pequeña historia que espero y sea de su agrado, si es que aun hay alguien por aquí.
No me queda nada mas que agradecerles su paciencia, muchas gracias y hasta la próxima.
Besos Ana Lau
