Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, yo solo los ocupo para jugar un poco con ellos en mi mente loca, esperando que les guste.
Cap. 13 (Fin del plazo)
Una semana ya había pasado desde la llamada de Jacob a la oficina de Bella, una semana en la que ni Edward ni Bella se dirigían la palabra más allá de lo necesario y eso tenía un poco deprimida a Bella mientras que a Edward lo tenía frustrado en muchos aspectos principalmente en el ámbito sexual, pero también echaba de menos sus pláticas y sus sonrojos cuando le hacía comentarios pícaros.
- Señorita Swan recuerde que debe de estar lista la presentación para el señor Di Martino que acaba de llegar según me ha informado Garrett - dijo Edward entrando a la oficina de Bella.
- Claro que sí señor Cullen ya está lista - dijo Bella entregándole un CD con la presentación realizada.
- Muy bien entonces esperemos su llegada para pasar a la sala de juntas - dijo Edward y salió de la oficina igual o más frustrado que de costumbre. Poco más de media hora después Jessica llamo a Bella para pedir su presencia en la sala de juntas se puso de pie y aliso las inexistentes arrugas de su falda negra de tubo que llevaba gracias a la insistencia de Alice para que mejorara su imagen y tanto ella como Rose tuvieran la oportunidad de jugar con ella e ir de compras, ocasión en la cual tuvo oportunidad de conocer un poco más a Jasper y a Emmett prometido y esposo de Alice y Rose respectivamente.
- Buenos días - dijo Bella entrando a la sala donde Edward la devoraba con la mirada y es que no se había percatado de que llevaba falda y que falda! le quedaba por encima de sus rodillas dejando al descubierto unas largas y cremosas piernas que terminaban en unas zapatillas de un tacón impresionante y una blusa blanca con holanes que descendían entre sus pechos, Edward sintió al instante la incomodidad del pantalón.
- Buongiorno bella ragazza- dijo Gioele acercándose a Bella para depositar dos besos en sus mejillas.
- Señor Di Martino un placer tenerlo por acá de nuevo, sea usted bienvenido - dijo Bella ruborizándose ante el atrevimiento de Gioele al tiempo que sentía una penetrante mirada clavada en ella.
- El placer es todo mío - le dijo guiñándole un ojo provocando la furia de Edward que ya veía todo rojo, como era posible que se atreviera a coquetear con otro hombre en sus narices.
- De eso es estoy seguro, ahora si no les importa podemos pasar a hablar de trabajo - dijo Edward con la mandíbula tensa.
- Claro que si - dijo Gioele de manera alegre, así paso parte de la mañana y cuando Bella estaba recogiendo sus cosas para ir a comer Edward entro aun enojado por todos los sonrojos que le había propiciado Gioele con sus galantes palabras en italiano.
- A que te crees que estás jugando, esos coquetos no hablan bien de ti - dijo Edward arrinconándola contra su escritorio.
- Yo no... - no la dejo terminar de decir nada cuando los labios de Edward se estamparon en los de ella de manera salvaje y demandante y una vez pasada su sorpresa Bella trato de alejarse pero el deseo pudo más que ella así que termino rendida entre sus brazos apretándolo más hacia sí misma.
- Te deseo tanto - dijo Edward en un jadeo cuando se separaron para tomar aire.
- Oh Edward - dijo Bella suplicante de más y es que lo había extrañado tanto y mientras Edward le besaba el cuello el ego de Bella aumentaba al entender que Edward estaba celoso.
- No te muevas de aquí - ordeno Edward sentándola sobre su escritorio y Bella no tuvo tiempo de asimilar sus palabras cuando ya estaba de vuelta después de haber puesto el seguro a la puerta - ahora sí, voy a hacer que nunca más desees a otro hombre que no sea yo - sentencio antes de tomar posesión de su boca inundándola con su esencia masculina, ese aliento fresco y embriagante, además de ese discreto olor amaderado de su colonia y su olor propio mezclado con el olor de su propia excitación. Bella luchaba por tenerlo más cerca de ella pero la estúpida falda no le permitía abrir las piernas para que Edward se pudiera colocar entre ellas.
- Estúpida falda - gruño Bella mientras se volvía poner de pie y Edward entendió lo que trataba de hacer así que coloco sus manos a la altura de sus rodillas y poco a poco fue ascendiendo llevándose de paso la falda y cuando esta estuvo a la altura de sus caderas volvió a sentarla sobre el escritorio y ahora si sus piernas se enroscaron en sus caderas provocando un delicioso roce de sus sexos.
- Puedo sentir tu humedad y calor aun a través de la ropa y no te haces una idea de cuánto me enciende - dijo Edward mientras sus dedos se deslizaban entre los holanes en busca los botones de la blusa.
- Creó que me puedo hacer una idea - jadeo Bella en busca de más fricción con el miembro de Edward que a través del pantalón se notaba duro y firme.
- Dime, alguien más te hace sentir lo que yo? - pregunto Edward mientras tomaba en sus labios uno de los sonrosados pezones de Bella.
- No, solo tu - jadeo Bella mientras tiraba de la cabellera broncínea acercándolo más hacia su pecho desnudo.
- No sabes cuánto extrañe tu sabor - dijo Edward mordiendo el hinchado y duro pezón provocando un dolor placentero que incremento la humedad del centro de Bella, después de torturar sus pezones unos minutos más sus manos descendieron hacia sus caderas para deshacerse de la estorbosa prenda que se interponía entre su cálido centro y sus dedos mientras que Bella peleaba por desabrochar los botones de la camisa de Edward y deleitarse con sus tonificados músculos.
- Oh por Dios Edward! - exclamo Bella al sentir la deliciosa intromisión de los dedos de Edward en su intimidad - sí, así - gimió mientras los finos y largos dedos entraban y salían de ella sin compasión y el pulgar se dedicaba a torturar ese nudo de nervios que la estaba haciendo ver las estrellas.
- Shhh, no queremos que nadie se dé cuenta verdad - dijo Edward dejando su labor en sus pechos para callar los grititos de Bella al llegar al clímax, al tiempo que algo dentro de él quería que todo el mundo se enterara que ella era suya y que no tenían derecho de poner sus ojos en ella - espero que lo estés disfrutando porque esto está comenzando - dijo Edward desabrochando rápidamente su pantalón bajándolo junto con unos ajustados bóxer negros dejando a la vista su más que notoria erección con la punta del pene brillando debido al líquido pre seminal que se asomaba y sin más preámbulos entro en ella de golpe llenándola al instante arrancándole un gemido que Edward bebió mezclándose con el suyo propio y ahí se dio cuenta que de verdad la había extrañado y sus paredes le dieron la bienvenida apretándolo de una manera deliciosa por lo que Edward tuvo que contenerse para no terminar en ese mismo instante más por el contrario comenzó con un vaivén frenético que poco a poco comenzó a mover el escritorio y a arrancar gruñidos y gemidos de ambos, Edward la sostuvo de la cadera para hacer un vaivén más profundo y rápido sintiendo como las paredes de Bella cada vez lo apretaban más y más y no resistió la idea de marcarla como suya así que mordió y succionó la blanca piel cerca de su clavícula.
- Oh Edward ya... casi - dijo Bella casi gritando y es que se sentía a punto de explotar sentía esa presión en su bajo vientre acumulándose a punto de explotar al tiempo que necesitaba de más fricción y Edward estaba en las mismas condiciones así que acercándose más a Bella tomo posesión de sus más que hinchados labios y se bebió sus gemidos y suspiros mientras Bella se aferraba a su cuerpo y sentía como los espasmos aprisionaban su cuerpo exprimiendo su miembro casi al grado de no poder moverse dentro de ella al momento que sentía ese líquido caliente llenarla dejándolo en blanco y desorientado por un momento siendo solo consiente de tener a Bella tan relajada como muñeca de trapo aun temblando entre sus brazos y eso le gustaba.
- Dudo que alguien más pueda darte todo esto - dijo Edward saliendo de ella sintiéndose de repente incompleto.
- Solo tu - dijo Bella acercándose a sus labios buscando un beso que le dijera cuanto lo amaba.
- Bueno creo que será mejor que arreglemos esto antes de alguien venga a tocar - dijo Edward ayudándola a bajar de la mesa mientras él se acomodaba la ropa y así lo hicieron mientras Bella hacia lo mismo se arreglaron y Edward salió de la oficina tratando de aparentar normalidad aunque se sentía satisfecho, quedaron de salir por la noche y seguir con su reconciliación y así lo hicieron.
A la mañana siguiente Bella vestía una blusa cuello de tortuga al descubrir los diversos chupetones que tenía esparcidos por la zona superior del pecho.
- Buenos días - saludo Edward en cuanto Bella entro a su oficina.
- Hola buenos días - dijo regalándole un sonrisa mientras se acercaba a él en busca de un beso.
- Linda elección de ropa, aunque me dificultará más el quitártela - dijo Edward tomándola de la cintura para acercarla a él.
- Bueno la culpa sin duda es tuya, es la única prenda que cubre las evidencia de lo que paso anoche - dijo Bella acariciándole las hebras broncíneas aun húmedas.
- Solo es un recordatorio de que eres mía - dijo Edward besándola sin darle tiempo de protestar - ahora tenemos mucho trabajo que hacer antes de que Gioele regrese a Italia - dijo Edward acercándose a la puerta.
- Esta bien, entonces supongo que ya nos veremos después - dijo Bella.
- Eso no lo dudes - dijo Edward en un tono sumamente seductor que dejo a Bella acalorada. Poco a poco el tiempo fue pasando y sumergida en su trabajo Bella perdió la noción del tiempo hasta que unos golpes en la puerta la regresaron a la realidad.
- Buongiorno bella ragazza- dijo Gioele entrando a la oficina de Bella.
- Gioele buenos días, en que puedo servirte? - le pregunto Bella invitándolo a tomar asiento.
- Bueno creo que dejamos una conversación pendiente y me gustaría saber si ya tienes una respuesta - le dijo Gioele cómodamente.
- No sabes cuánto me gustaría aceptar tu oferta, pero no me puedo ir a Italia contigo - dijo Bella pensando en Edward y cuanto es que lo amaba y no creía adecuado dejarlo e irse.
- Creo que no tanto como a mí me gustaría, tanto como para que vengas con nosotros a Italia, pero bueno si no es mucha molestia me gustaría saber cuáles son los motivos que no te permiten salir? - pregunto Gioele.
- Bueno no me veo dejando a mi familia, con mis padres siempre hemos sido muy unidos, además de que le debo mucho a esta empresa y no creo adecuado ni correcto que me vaya así sin más - dijo Bella tratando de sonar convincente.
- Me alegra de saber que eres una mujer inteligente, con mucha ética profesional y que aprecia lo que tiene, pero en algún momento debes de pensar en ti y no sobreponer a los demás a tus ambiciones profesionales - dijo Gioele.
- La verdad es que no estoy sobreponiendo nada, yo aún no me siento lista como para embarcarme sola por el mundo - dijo Bella dando una verdad a medias.
- Entiendo que aún no te sientas listas, pero te confieso algo? - le dijo acercándose a ella sobre el escritorio bajando la voz como si de un secreto se tratara - es difícil darse cuenta cuando alguien está listo para crecer, muchas veces te vas a sentir insegura de tus acciones, pero con el tiempo vas a aprender a confiar en ti misma - dijo Gioele incorporándose.
- Muchas gracias Gioele - dijo Bella sin saber que más decir.
- Bueno tengo poco más de una semana para intentar persuadirte de que vengas a Italia - dijo Gioele que no quitaba el dedo del renglón.
- Gracias de verdad y espero que no te lleves una mala impresión de mi - dijo Bella al saber que no podría dejar a Edward, le dolería en el alma tener que hacerlo.
- De ti claro que no Bella pero dejemos que las cosas tomen su curso - dijo Gioele y es que él tenía como un sexto sentido con respecto a los negocios y sabía que llevar a Bella a trabajar en su empresa era lo adecuado, así como tenía la corazonada de que terminaría aceptando su oferta.
Los días de la semana seguían pasando como si Edward nunca le hubiera hecho su escena de celos y trabajan muy cerca el uno del otro, pero se sentía en la necesidad de marcar su territorio con Gioele que se mostraba muy interesado en Bella, pasaban mucho tiempo juntos desarrollando buenas ideas en base a lo que el italiano le decía de su país; por otro lado para estar seguro de las llamadas del ex de Bella lo había mandado a investigar y por lo que sabía se encontraba trabajando en Londres donde vivía con su padre, además de que estaba en una relación con una chica londinense compañera de trabajo y tener esa información de cierta manera tranquilizaba más a Edward.
Gioele y su equipo de trabajo estaba a un par de días de regresar a su país y aun no obtenía una respuesta de Bella, pero por accidente descubrió la razón de su reticencia a dejar Cullen's Company y era precisamente por un Cullen, más en específico Edward Cullen; en alguna ocasión se habían confiado en que la puerta de la oficina de Bella estaba bien cerrada cuando compartían un beso cargado de pasión así que puso más atención a su relación y se percató de que Edward se tensaba cada que él o cualquier hombre estaba más cerca de Bella y en especial a él lo taladraba con la mirada, mientras que en ella se notaba el amor que le profesaba y que todas sus atenciones eran para el en cuanto estaban en la misma habitación, así que Gioele reconoció ante sí mismo que se había equivocado en lo referente a llevar a Bella a su país porque ella nunca aceptaría dejar a su amado.
hola yo de nuevo esta vez no tarde tanto espero que no las decepcione, solo les puedo dar las gracias por acompañarme unos minutos y leer mis ocurrencias, mil gracias :D
Saben que me encanta recibir sus comentarios que aunque casi nunca responda los leo y son mi principal motivación a continuar. Espero no tardar mucho con el prox cap. y ya que andamos en estas las invito a que se den una vueltecita por mis otras historias.
Besos Ana Lau
