Muy buenas tardes, aquí Ann Parthenopaeus en la nueva actualización de esta semana. Por fin regresé de mi viaje y apenas llegué tocó apresurarme para escribir y terminar el capítulo para este viernes.
Quisiera informar que a futuro, el club de Hyotei femenino (Mis OC: Tsukiko, Natsuki, Azusa y Kaori) tendrán apariencia física y un futuro perfil que colgaré para que las conozcan mejor. Los dibujos estarán a cargo de Black-Ageha y espero poder mostrárselos pronto. Sin más preámbulo me gustaría dar inicio al capítulo.
Quiero declarar que: PoT no me pertenece (aunque eso es muy obvio) y este es un trabajo de un fan que contiene solo ficción en él. Espero que lo disfruten tanto como yo al escribirlo.
PLOT: Hyotei es conocido por ser uno de los mejores institutos de bachillerato del país; no solo destaca en educación y actividades culturales, son sus clubes deportivos la gran atracción del lugar. Entre ellos, el club de tenis masculino con más de doscientos (200) miembros es el mejor de todos ellos… Pero su antítesis, el club de tenis femenino solo tiene cuatro miembros oficiales, lo que lleva a la dirección a cerrarlo por falta de aspirantes.
Indignada, Inoue Tsukiko, la capitana del equipo femenino intenta buscar ayuda en Atobe Keigo el famoso y exitoso tenista que años atrás había tenido la oportunidad de conocer; pero al verse rechazada en más de un aspecto, Tsukiko busca alcanzar su meta por otros medios.
Con una de las mejores regulares de Hyotei Tenis Club Femenino, Tsukiko arregla un traslado a Seigaku High School, con sed de venganza de por medio.
CAPÏTULO II: Regulares = Seigaku
—Oí que van a venir nuevos estudiantes que no estuvieron aquí el año pasado ¿No suena interesante?
—Sólo si es alguien fuerte en el tenis —Ryoma Echizen todavía no comprendía los esfuerzos de Momoshiro Takeshi en tratar de formarle una vida social en el instituto. Era obvio que a él solo le interesaba una cosa en el mundo: el tenis. Tenía muchas metas por cumplir que relacionaban ese deporte, como por ejemplo vencer a los mejores de los mejores; siempre era divertido encontrar a personas nuevas a las que enfrentarse.
—Nunca cambias, ¿O si, Echizen? —Con un tic en la ceja y una ligera sonrisa, Momoshiro solo se acarició el cabello suspirando —. ¿Y qué opinas tú, Kaidoh?
Mientras que Momoshiro estaba sentado sobre la mesa del pupitre de cara a Ryoma, Kaidoh Kaoru descansaba la cabeza entre dos de sus brazos. Al oír su nombre levantó la cabeza y pasó a mirar hacia ellos con expresión asesina.
—Ssss…
—Sí, eso imaginé —Contesto Momo de forma burlona en respuesta al silbido de serpiente.
—¿Quieres pelear? —Era bien sabido en el club de tenis de Seigaku, que esos dos eran agua y aceite. Mirando hacia ellos con la barbilla apoyada en una mano y expresión cansada, Ryoma todavía se preguntaba el por qué se molestaban en dejarlos en el mismo salón. Más aún, ¿Por qué ellos mismos se molestaban en sentarse cerca del otro?.
"Sería más fácil para mí y para todos los demás si simplemente se sentaran en dos esquinas opuestas".
Suspirando profundamente, Ryoma pasó a mirar los cerezos en flor desde la ventana. Siempre disfrutaba del asiento que quedaba justo al lado de la misma, sobre todo en primavera, cuando la suave brisa pasaba por la misma moviendo las cortinas y haciendo bailar los pétalos rosas de los arboles.
Estaba tan sumido en sus pensamientos y concentrado en la maravillosa vista que no pudo oír el suave saludo de una muchacha que pasó a sentarse al lado de su asiento. No fue sino hasta que Momo lo codeó con suavidad que pasó a levantar la vista.
Momoshiro señalaba discretamente a su lado derecho y lentamente Ryoma pasó a mirar hacia el punto indicado. Un par de ojos cafés le devolvieron la vista, enormes pero tímidos. Otro año más en que compartía salón con la nieta de la entrenadora Ryuzaki.
Seguía llevando esas dos trenzas largas de color caoba… Y Ryoma seguía pensando que si quería practicar al tenis con el cabello así de largo, al menos debía de recogérselo de forma distinta.
—Buenos días —Fue lo único que se le vino a la mente en ese momento para decirle a ella, quien había dejado su maletín con delicadeza sobre la mesa y pasaba a sentarse. ¿Cuál era su nombre de pila? No podía recordar… Curioso, tomando en cuenta todas las veces que había cruzado palabra con ella, pero ahora que lo pensaba, solía hablarle con un "oye" ó un "tú".
La nieta de la entrenadora, enseguida se encogió y sus mejillas lentamente se colorearon mientras lo miraba. —…B-Buenos… Buenos… días….
—¡Buenos días, Ryoma-kun!
Ah…. ¡No de nuevo!
La muchacha gritona y con dos coletas en su cabello castaño que había formado un club de fans —Molesto, en su más sensata opinión— lo saludaba desde el lado de "Ryuzaki". ¡De nuevo compartiendo salón! ¡Qué dios lo librara de esa tortura de una vez por todas!... ¿Por qué le correspondía estar en la misma aula que las personas más escandalosas que conocía?
—Buenos días, Ryuzaki, Osakada —Saludó cacareando alegremente Momoshiro, quien instantes atrás había estado mirando fijamente de él a Ryuzaki atento al pobre intercambio de palabras entre ambos, lo que Ryoma intentaba encontrar el sentido de interesante —. ¡Este nuevo año promete!
—Ssss….
Bueno, no todos podían estar felices de comenzar nuevamente la escuela —como era el caso de Kaidoh kaoru—.
Momentos después de ese pequeño instante en que Momoshiro, como casi siempre, hacía uso de sus dotes sociales para charlar con todo aquel que lo rodeara, el profesor Fujioka, el mismo hombre bajito y de edad avanzada que había sido el encargado de su clase el año pasado, entró por la puerta y pidió con una sonrisa amable que guardaran silencio.
Por respeto a su bondad y pasiva forma de ser —todos y cada uno de los estudiantes lo adoraban y no era mentira —, aquellos que estaban de pie o sentados en la mesa, tomaron una posición correcta en sus sillas. Después de un corto discurso de bienvenida que comenzó con un "felicidades por haber pasado a segundo año, ya están a mitad de camino", Ryoma comenzaba a sentirse adormilado… No podía esperar a que las clases acabaran para poder ir a la cancha de tenis.
Cerró los ojos lentamente, sintiéndose tentado a echarse una siesta y dejar pasar las horas entre sus dedos. Al parecer ahora el profesor presentaba a alguien… ¿Terashima?...
—Mi nombre es Natsuki Terashima, fui… transferido desde Hyotei High School —Lentamente Ryoma abrió los ojos y los clavó al frente, un muchacho… ¿Si era un muchacho verdad? Tenía rasgos delicados y el pelo rubio "princesa". Aunque era alto e intentaba parecer firme, desde esa distancia se podía ver sus manos temblar —. Pertenecía al club de tenis y, creo que eso es todo.
La sola mención de Hyotei y Club de Tenis en una sola oración, fue suficiente para llamar su atención y probablemente la de los otros dos jóvenes regulares sentados a su alrededor.
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—¡No lo puedo creer, Sakuno! ¡No lo puedo creer! ¡Estamos en el mismo salón! —Mientras Sakuno tenía la mirada clavada al frente por la sorpresa, a su lado, Tomoka celebraba intentando mantener lo más baja que podía su voz, aunque era casi imposible que lo lograra.
Era el chico de la entrada, quien se veía tan asustado como la última vez que lo vio. Y fue solo cuestión de tiempo antes de que todo el salón explotara en murmullos de sorpresa, y regocijo de cada chica que se encontraba allí.
Así que venía de Hyotei… Discretamente, Sakuno pasó a mirar a su lado.
Ryoma miraba al frente con esos hermosos ojos gatunos llenos de expectación y concentración; al parecer el nuevo estudiante no solo había llamado la atención del género femenino de Seigaku, sino también de los regulares del club de tenis. No era un secreto que Hyotei tenía muy buenos jugadores destacados en ese deporte… ¿Cómo olvidar, por ejemplo a alguien como Atobe Keigo?.
Suspirando con suavidad y aprovechando la atención de todos en la persona parada frente al pizarrón, Sakuno se tomó la libertad de algo que no se atrevía desde hace tanto: mirar fijamente a Ryoma. Sus largas pestañas, su aparentemente suave cabello negro con reflejos verdes siendo suavemente movido por la brisa de primavera.
¿Alguien más habría notado lo bien que le quedaba el uniforme masculino? Seguramente muchas chicas más…
Sencillamente, Ryoma Echizen era hermoso, tenía un perfil delicado pero a la vez masculino y labios perfectos que simplemente encajaban con total devoción en su rostro color porcelana. Sakuno comenzaba a sentir miedo de sí misma y de ser tan consciente de él… De alguien que ni siquiera terminaba de notar su presencia.
Temía que jamás podría llegar siquiera a hacer migas con él.
Pero… fue en un parpadeo que Ryoma giró el rostro y su par de ojos ámbar, profundos y misteriosos cual pozos dorados de caramelo, terminaron encontrándose con los de ella.
¡Ba-thump! Sakuno sintió su rostro enrojecer, comenzando desde su cuello y terminando en la raíz de su cabello. Giró la cabeza con tal fuerza que sintió su nuca doler por el movimiento y rápidamente se llevó la mano hasta su corazón acelerado.
"Cálmate, Cálmate… Solo cruzaste miradas con él… ¡¿Por qué te sentaste junto a él en primer lugar?!"… Ah sí, porque Tomoka insistió tanto en ello que no pudo decir que no al final.
Todavía podía sentir la mirada fija de él sobre sí misma… ¿Cómo lo sabía? Porque simplemente todos sus sentidos así se lo decían y debajo de la blusa del uniforme, sentía la piel erizada. Así era la mirada de Ryoma Echizen, profunda y casi palpable. Pasando saliva con fuerza intentando calmar su pobre corazón que parecía se iba a salir en cualquier momento de su cuerpo y escapar por su boca, Sakuno se obligó a si misma a concentrarse en el "bicho raro" que tenía la atención de todos los demás cautiva.
El profesor Fujioka había comenzado una pequeña ronda de preguntas para todos los estudiantes interesados en conocer las raíces de Natsuki Terashima —Que cabía mencionar, eran prácticamente todos los estudiantes dentro del salón… Exceptuando a un par quizás—; las preguntas comenzaron sobre donde había nacido, pasando sobre cuánto tiempo estuvo en el club de tenis y si había conseguido ser titular, a lo que el pobre joven solo respondió con una sonrisa nerviosa y un "por muy poco tiempo".
Para sorpresa de Sakuno, a su lado Tomoka alzó la mano. —¿Natsuki-kun, tienes novia?
"¡Oh por dios, Tomoka!" no sabía que le sorprendía más, si la pregunta indiscreta o que de una sola vez le llamara por su nombre de pila sin siquiera pedir permiso.
Natsuki Terashima abrió los ojos de par en par impactado; todas las chicas pasaron a mirarlo expectantes y los chicos con expresión de aburrimiento. Tardó un poco pensando su respuesta, antes de finalmente firmar su sentencia de muerte.
—…No, no tengo.
Sakuno sintió pena por él en cuanto la ola de regocijos y gritos peculiares de muchachas que habían caído rendidas ante su aspecto principesco, hizo eco en todo el salón. Kaidoh-kun tenía un tic en la ceja ante los sonidos de cada estudiante de género femenino que se encontraba a cerca de él, y siseando como una serpiente —cosa bastante común—pasó a fulminar con la mirada a Tomoka.
—¡Mira lo que has causado, mujer! —Escupió furioso.
Tomoka, que como Sakuno supo apreciar desde hacía mucho, ni una sola vez se sintió intimidada por él, le plantó cara por sobre la mesa que se interponía entre ambos —la de Sakuno, en realidad, lo cual la hizo presa de las miradas asesinas de ambos y sus gruñidos de disgusto—.
—¡Si no te gusta, allá está la puerta!
Para mala suerte de ella y de todos los que estaban en el mismo espacio que los pupitres de Kaidoh-kun y Tomoka, Natsuki Terashima fue asignado a un pupitre justo adelante que el de su amiga, lo que lo dejaba al lado de Kaidoh Kaoru quien empezó a sisear con disgusto y terminó enterrando el rostro entre ambos brazos.
Mientras Tomoka suspiraba y no paraba de hablar con felicidad hacia el pobre chico nuevo, Sakuno solo sonrió con pena.
—Bienvenido a Seigaku, Terashima-kun.
Natsuki la miró con enormes ojos azules y sonrió agradecido. —Muchas gracias —En ese momento, Sakuno notó que de hecho tenía una voz muy suave y amable. Raro, tratándose de un hombre.
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—Mi nombre es Tsukiko Inoue, vengo de Hyotei.
—¿Y… no quieres agregar algo más? ¿Tus pasatiempos tal vez? —ante la corta, pobre…. E incompleta, introducción de Tsukiko ante sus nuevos compañeros de Seigaku de tercer año, el profesor pareció extrañado. La verdad es que no deseaba aflojar la lengua más de la cuenta, sentía que no hacía falta tampoco hacer amigos; se había transferido allí por una sola razón y eso era lo único que importaba.
—no, eso es todo.
Lentamente, recorrió con la mirada a cada persona en el salón de clases. Seguramente los intimidaba, todos estaban callados mirándola con grandes ojos como si fuera algún extraterrestre de color verde, con tres brazos y antenas sobre la cabeza… Y eso era lo que más odiaba a de tener que comenzar de nuevo. Entonces lo vio.
¡Definitivamente era él!.
Tezuka Kunimitsu. Tras sus gafas de montura aérea, estoico le devolvía la mirada sin el menor interés. De cabello color miel y ojos profundos pero que hacían juego con su pelo, era exactamente como en la foto que Azusa había pasado para ella… el capitán de Seigaku Tennis Club.
…mm… aunque, quizás era un poco más imponente de lo que parecía en la fotografía, pero Tsukiko no era de fácil intimidar.
Sin esperar que el profesor le asignara su asiento, caminó firmemente y con la mirada perdida en los ojos del capitán de Seigaku, deteniéndose justo al frente de él. Para sorpresa y sobresalto de todos los presentes —incluido el profesor… sobretodo el profesor—, golpeó la parte delantera de la mesa con el pie y allí lo mantuvo para poder apoyar su antebrazo sobre el muslo de la misma.
—¡Tezuka Kunimitsu! Yo, Tsukiko Inoue, exijo que me dejes ser la manager del club de tenis masculino de Seigaku.
…Sí, quería lucir como alguien firme. Lástima que no se dio cuenta que todos los que estaban frente a ella, comenzando desde Tezuka, tenían una perfecta vista de sus pantis.
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Final del capítulo de esta semana.
Me tomó todo el capitulo comenzar a introducir lentamente a los titulares, supongo que a partir del próximo debería intentar hacerlos más largos, pero ya me toma ocho páginas en Word sin las notas de autora.
Me gustaría a futuro introducir "capítulos especiales", que no tienen mucho que intervenir con la línea de historia principal, pero son para pura diversión de los lectores; por supuesto, tendré que esperar a que los personajes se conozcan y convivan un poco más antes de comenzar un proyecto como ese.
Quisiera agradecer a Sibreka y Carmen15 por sus fieles R&R en los capítulos anteriores.
Y respondiendo a dudas: Carmen15, el profesor pensó que Natsuki sentía vergüenza de decir que era manager del equipo femenino y por eso intentó complementarlo con un "titular del equipo masculino". Él sabía que no podía ser las dos cosas, pero es bien sabido que es más común que los encargados o managers de los clubes deportivos sean mujeres. Espero eso te aclare tu duda, jaja.
Si hay dudas o vean algún error que necesite ser corregido, apreciaría que me informaran. Esperando que hayan disfrutado de este capítulo, un saludo.
Ann Parthenopaeus.
