Buenas tardes, aquí les escribe Ann Parthenopaeus. Lamentablemente aunque las actualizaciones oficiales de los capítulos que avanzan en la historia quedaron pautadas para los viernes, ayer estuvo complicado para mí el subirlo (de hecho ni siquiera lo había acabado). Pero aquí está, por fin.
Espero que para el viernes que viene no tenga problemas, mañana seguro comienzo a redactarlo.
Respecto al bonus I, me alegro tanto que les haya gustado la idea, subiré algunos otros según avance la historia. Ahora, respondiendo algunas cosas del bonus:
Carmen15: Sí, exactamente eso que te imaginaste de Azusa explotando las taquillas como Sousuke en Full Metal panic!, lo hubiese hecho si tuviera las medidas necesarias. Es demasiado centrada como para creer en correspondencias románticas… Y si la persona que envió la carta no puso su nombre de a postas por miedo a ser rechazado. Cosa muy prudente.
Sibreka: Respondiendo a tu pregunta, sí. A mí me encanta Akutsu Jin… Me gustan los chicos rudos y malos. Y también los serios como Tezuka, Sanada, Yanagi o incluso Inui. Creo que lo genial de PoT es que tiene chicos para todos los gustos y sabores.
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CAPÍTULO III: Tenis = Regulares
Bajo una guerra de miradas profundas entre dos personas que a leguas se notaba eran de carácter fuerte, todos los estudiantes con prudencia se mantenían callados. Hasta que una suave sonrisa se escuchó del lado izquierdo del asiento de Tezuka.
Los pupitres se dividían en varias columnas y filas, de atrás hacia adelante como de lado izquierdo a derecho, Tezuka Kunimitsu estaba sentado justo al medio; de una sola, Tsukiko comprendió que se trataba de una persona quien apreciaba que todo se mantuviera bajo control. Lentamente, giró su rostro con el ceño fruncido hacia el origen de la risa y para su sorpresa se topó con otro de los famosos titulares de Seigaku.
Con su sonrisa enigmática y amplia, y sus ojos totalmente cerrados se encontraba Syusuke Fuji: el supuesto prodigio según las notas de Azusa.
—¿Es amiga tuya, Tezuka? —Preguntó con tono de voz tranquilo y suave. Tenía el cabello castaño y con solo mirarlo, Tsukiko supo que se trataba de otro tipo popular que seguramente tendría su propio club de fans.
"Demonios con estos tenistas…". Pensó mientras un tic profundo se formaba sobre su ceja izquierda.
En todo ese momento, el capitán de Seigaku no se había movido ni apartado la mirada de ella.
—No, nunca la había visto —Fue la simple respuesta a la pregunta de Fuji —. Y… Inoue-san, no necesitamos una manager.
Girando rápidamente el rostro, Tsukiko clavó la mirada en él por segunda vez. —¿Es por qué soy mujer que no me crees suficientemente buena? —Masculló a la defensiva, frunciendo el ceño en su escrutinio.
Tezuka arqueó una ceja y sus ojos se llenaron de un suave aturdimiento apenas perceptible.
—No. Es porque ya tenemos a alguien encargado de eso: Inui Sadaharu.
—….Oh…. —Fue lo único que supo decir.
Eso fue una verdadera sorpresa. Todo era culpa de Atobe y la impresión que le dejó en el último encuentro de ambos… Esa en que las mujeres no servían al lado de los hombres —N.A: Eso no fue exactamente lo que dijo—. Apretando la mandíbula hasta que sus dientes traquearon, pasó a mirar de nuevo hacia los ojos oscuros y profundos de Tezuka, ignorando el hecho de que por un instante esos mismos ojos la descolocaron.
—Podríamos dividirnos las tareas, no me molesta compartir el puesto.
Nuevamente, Tezuka Kunimitsu parpadeó.
—No lo creo, no necesitamos otro manager… y… —Acomodándose lentamente las gafas al subirlas por el puente de la nariz, cerró los ojos unos instantes —. No quiero sonar descortés, pero se puede ver tu ropa interior.
¿Eh?
Con ojos enormes como platos, Tsukiko lentamente bajó la mirada y aunque no alcanzó a ver nada, comprendió por fin que su ropa interior —absolutamente normal, calzones para abuela podría decirse—, estaba a la vista de todos los demás. De un solo golpe bajó el pie con los labios temblorosos, pero se obligó a sí misma a contener las ganas de gritar.
"De acuerdo… eso fue bastante estúpido". Pasó saliva.
—Esto, ¿Inoue-san? —La voz del profesor la hizo mirar sobre su hombro —. ¿Podría tomar asiento de una vez, por favor?
—Sí, señor.
Deslizó la mirada al asiento delante de Tezuka y entrecerró los ojos a la pobre muchacha sentada allí en un "muévete". De hecho, funcionó. La chica rápidamente tomó sus cosas del asiento incluyendo cuadernos y bolso, y corrió a sentarse en la otra esquina lejos de ella.
"Lo lamento, te lo devolveré en cuanto consiga lo que quiero". A.K.A: convertirse en la manager del equipo de tenis… Aunque tuviera que acosar al capitán del equipo para ello.
Definitivamente, ese había sido un gran comienzo… Nótese el sarcasmo.
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Durante el primer periodo las clases fueron sencillamente tranquilas. Con excepción de ese momento en que el profesor de literatura pidió que alguien fuera amable y compartiera el libro que habrían de comenzar ese año con Terashima. Sakuno vio como en milésima de segundos, prácticamente medio salón —mujeres— se habían puesto de pie ofreciéndose y terminaron peleándose entre ellas.
Incluida Tomoka.
—¡Yo estoy más cerca!
—No es justo, Osakada.
Con una vena molesta y expresión aturdida, el profesor mandó a callar y a sentar a todos. Y, para mortificación de la propia Sakuno, fue ella la asignada a mover su asiento, situarse junto al chico nuevo con facciones andróginas y compartir su libro con él… Bajo la mirada asesina de todos, incluida su mejor amiga, quien seguro se lo reprocharía más tarde.
A lo lejos pudo oír la expresión de burla de Kaidoh-kun hacia Tomoka, seguido de una respuesta molesta de ella.
"Serían una pareja encantadora… intimidante, pero encantadora". Pensaba que se parecía a ese dicho que decía que entre el amor y el odio solo hay una delgada línea que los separa, pero sí que asustaría verlos por la calle tomados de la mano.
Mientras contenía una sonrisa intranquila, se sentó junto a Terashima quien la miraba en son de disculpa. Cuando más cerca estaba, más se daba cuenta de que su rostro era delicado y casi femenino —por no decir completamente—, si era alguien bello, pero ella como mujer no sentía la más mínima atracción… así que no conseguía explicarse como las demás chicas de Seigaku lo tenían en la mira.
—Lamento todo esto, Ryuzaki-san... —Susurró con esa voz calmada y suave, además había bajado las pestañas con suavidad como si fuera un pequeño cachorro asustado.
De nuevo, Sakuno sintió pena por él.
—No te preocupes, Terashima-kun. Debe ser duro para ser tu primer día en Seigaku, pero seguro todo mejorará.
Agradecido por sus palabras, Terashima se relajó en su asiento suspirando, y unos mechones de cabello rubio se deslizaron hasta su frente. —Eso espero yo también —Respondió él cerrando unos instantes los ojos.
Mientras la clase continuaba, Sakuno y Natsuki intercambiaron varios comentarios animados. Descubrió que el chico nuevo iba a entrar al club de tenis ese mismo día y tenía pensado participar en el clasificatorio para el puesto de regular de Seigaku. Ella sabía que la tendría bastante difícil, los jugadores del club de tenis masculino eran sumamente fuertes… y sin querer ofender, Natsuki se veía como alguien muy delicado físicamente.
"Bueno, nunca se puede juzgar por la apariencia". Pensó mientras lentamente, miraba de reojo hacia Ryoma. El chico de ojos de gato estaba profundamente dormido sobre su escritorio, y a Sakuno se le escapó una dulce sonrisa al ver los cabellos verdosos moverse con la brisa.
Más de una vez había visto como lo juzgaban por ser tan pequeño y terminaba dando una paliza y de por sí una gran sorpresa a sus rivales.
—Estoy ansiosa por verte jugar —Fue la respuesta más sensata que pudo darle a Terashima, encima de ser la verdad sabía que podía animar un poco al pobre chico nuevo.
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Para el almuerzo, Natsuki y Tsukiko estaban de nuevo reunidas…
—¡Dios! Estoy cansada… —Murmuró Tsukiko dejándose caer contra uno de los arboles del jardín. Lentamente se deslizó por el enorme tronco hasta terminar sentada en las raíces con las piernas encogidas. Natsuki rió con suavidad mientras se sentaba por su parte frente a ella y abría la caja de almuerzo.
—Fue divertido. Al principio estaba muy asustada pero hice amigas… Se llaman Sakuno-chan y Tomoka-chan, son muy amables y me invitaron a almorzar con ellas —Emocionada Natsuki movía las manos mientras hablaba —. Pero dije que ya había quedado contigo, Senpai… Además, también conocí a tres titulares de Seigaku. ¿A ti qué tal te fue?
La sola idea de contar lo ocurrido en la mañana, la hacía sentir aun más cansada que al principio.
—Conocí a Tezuka Kunimitsu —Murmuró mientras estiraba las piernas y clavaba la mirada en la luz del sol que se filtraba entre las ramas y los hermosos pétalos rosa que bailaban al son de la brisa —. Le enseñé mis pantis… —Natsuki que comenzaba a comer un bocado, rápidamente lo escupió y se atoró —… Me rechazó como manager, y ahora en el salón todos me tienen miedo… de hecho me llaman "bansho" (N.A: Bansho es una forma de decirle a las muchachas delincuentes juveniles de los colegio).
Temía clavar los ojos en Natsuki porque sabía la miraría con pena. Tsukiko rápidamente se sentó derecha y se acarició la frente.
—Todavía no podemos flaquear, apenas está comenzando nuestro recorrido. El clasificatorio será durante un mes, apenas terminen las clases te acompañaré al club de tenis.
Por primera vez luego de un rato, se propuso mirar a Natsuki.
—….¿Qué?
La chica la miraba con enormes ojos azules cargados de lágrimas y las cejas enarcadas. Parecía la expresión típica de un funeral… y si, como lo había esperado era de la más sincera pena.
—Senpai, lo vas a tener duro ¿Verdad?
—… ah… ya cállate.
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"Pensé que esto estaría a reventar, pero la verdad es que no hay tanta gente como esperaba". Las canchas de tenis de Seigaku estaban muy bien cuidadas, se veían sumamente limpias y bien cuidadas, lo que enseguida cautivó el corazón de Tsukiko. ¡OH! Como le encantaría poder jugar en esas canchas, cerca de los cerezos del sendero. Sería casi perfecto.
En Hyotei no contaban con tantos arboles como esos, y antes que no le había importado, ahora le parecía deprimente.
En fin, el punto es que esperaba encontrarse con una cierta cantidad de aspirantes al club de tenis pero en la cancha solo se veían viejos jugadores —Lo sabía porque tenían el uniforme reglamentario de Seigaku—, y para la sala de juntas y los vestidos masculinos que se encontraban cerca de la cancha, no habían filas.
En Hyotei, cada primavera habían filas y filas para poder apuntarse al club masculino.
—No pareciera un colegio de renombre en el tenis. Ni un campeón nacional —Admitió a Natsuki, quien embelesada caminaba mirando a los jugadores practicar. No podía ser menos, después de todo allí sería su principal lugar de entrenamiento de ahora en adelante.
Si la cosa sería así, entonces el clasificatorio debía de ser pan comido.
Cerró los ojos unos momentos tomando aire profundamente antes de continuar caminando a grandes zancadas. En un parpadeo se encontraron frente a la puerta corrediza de la sala de reuniones de los miembros; pegado en un papel blanco en la puerta decía claramente "Inscripciones adentro". Mirando a ambos lados, Tsukiko se percató de nuevo que parecía no había nadie que fuera a entrar.
—Con permiso —Murmuró mientras abría con suavidad la puerta corrediza.
Del otro lado de la puerta, reunidos alrededor de una mesa estaban todos y cada uno de los regulares de Seigaku. Comenzando por su capitán Tezuka —El hombre al que le había enseñado su ropa interior esa misma mañana — Kunimitsu, el vice capitán Oishi Shuichiro, Kikumaru Eiji, Fuji Syusuke, Inui Sadaharu —¡El Manager! —, Kawamura Takashi, Momoshiro Takeshi, Kaidoh Kaoru y finalmente Ryoma Echizen.
Sí. Se había tomado la molestia de aprenderse cada uno de los nombres y las facciones del rostro de cada uno de los allí presente.
Pero no estaba preparada para encarar a todos de una sola vez.
Natsuki que estaba detrás de ella, apenas se asomaba para mirar un poco por sobre su hombro; y pasando saliva bruscamente, sintiendo las palmas de las manos sudorosas por la presión y los nervios, Tsukiko se hizo de tripas al corazón —Y a su estomago revuelto—, y rompió el duro y pesado silencio.
—Lo siento ¿Estaban en reunión? Afuera decía que aquí se podía registrar para el club de tenis.
Todos parecieron extrañados, excepto quizás Tezuka y Fuji después del altercado ocurrido durante la mañana. El ultimo parecía divertido por la situación, y aunque no abría los ojos, Tsukiko pensaba que Fuji Syusuke estaba muy bien enterado de lo que ocurría a su alrededor… sobre todo por esa enigmática sonrisa.
Mientras tanto, Tezuka la miraba con la misma seriedad y profundidad de la mañana. Por una razón incomprensible, la hacía sentir nerviosa… como si de hecho, ya supiera todo sobre su plan maestro, incluso antes de que lograra ponerlo en marcha. Intentó aguantarle la mirada fija, pero en cuestión de segundos la apartó.
—Las inscripciones para el club de tenis masculino son aquí. Las del femenino quedan en las otras canchas —respondió Tezuka Kunimitsu aun mirándola con fijeza.
Tsukiko enseguida parpadeó. —No es para mí —Haciéndose a un lado mientras hablaba dejó a la vista a Natsuki quien intentaba encogerse aun más. Era alta, así que aunque se encorvara de esa forma tan exagerada no hacía más que sobresalir.
—¡Ah! —Momoshiro Takeshi, el regular de ojos y cabellos negros cortos casi al ras, se puso de pie señalando hacia Natsuki —. Eres Terashima ¿No? —Sonriendo ampliamente salió de detrás de la mesa y se acercó despacio a la puerta sosteniendo una lata de gaseosa.
—¿Lo conoces, Momo? —Cruzándose de brazos, Tezuka preguntó desde donde estaba.
Momoshiro se giró un poco y asintió.
—Está en la misma clase que Echizen, Mamushi y yo.
—¿A quién llamas "Mamushi"? —Una vena molesta saltó desde la frente de Kaidoh Kaoru quien hasta esos momentos había mantenido los ojos cerrados. El resto de los regulares parecieron ignorar el hecho de que el conocido "serpiente" de Seigaku estuviera a punto de iniciar una disputa con Momoshiro Takeshi.
Natsuki, prudentemente, se enderezó y dio un paso al frente para quedar a la vista de todos los presentes de la habitación.
—Mi nombre es Terashima Natsuki, fui transferido de Hyotei. Estoy en segundo año clase A —Para sorpresa de Tsukiko, y probablemente de todos, se inclinó haciendo una profunda reverencia —. ¡Por favor, déjenme entrar al club de tenis masculino!.
…
Un profundo silencio se formó entre los regulares, mientras que Tsukiko casi podía ver las gotas de sudor correr por el cuello de Natsuki… Suspirando pasó a rascarse la frente.
—¡Jajajajaja! —Una risa explotó en el silencio. Ambas se enderezaron y dirigieron la vista hacia la persona que había roto el silencio, no fue mucha sorpresa que se tratara de Eiji Kikumaru, el joven pelirrojo de ojos azul eléctrico y bandita sobre la mejilla derecha. Según la opinión de Tsukiko desde que había visto los perfiles, sin duda alguna debía de ser el más relajado de todos los presentes —. Eso no era necesario, de hecho aquí está la lista ¡mira!
Levantando una hoja de la mesa con solo un par de nombres escritos, Eiji se puso de pie y con suavidad le tendió el papel junto con un lápiz a una sorprendida Natsuki.
—¡Ah!... Gracias —Sonrió ella recibiendo lo que el joven le pasaba.
—¡Nee, Nee! ¿Puedo decirte "Nacchan"? —Preguntó Kikumaru con enormes ojos curiosos.
Tsukiko se ahogó.
—¡No hay tiempo para eso! —Interrumpió rápidamente agitando los brazos. Automáticamente se interpuso entre ambos, con temor a que de un solo momento descubrieran el "pequeño" gender bender que había en esa habitación —. En un mes es el clasificatorio —Pasando a mirar nuevamente hacia Tezuka, se enderezó y se llevó ambas manos a las caderas —. Tezuka Kunimitsu… Si Natsuki entra a los regulares de Seigaku, quiero que me dejes entrar como manager del equipo.
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Y de nuevo con eso.
Tezuka había conocido a personas de voluntad pesada y fuerte durante toda su vida. Pero esa mujer… No sabía si era una de esas o una persona realmente fastidiosa. No saber aceptar un "no" como respuesta podía ser una virtud para algunos pero para muchos otros no era más que una molestia. Recostando la espalda de su silla y llevándose una mano a la frente, regresó a mirarla fijamente.
El par de ojos verdes esmeralda que le regresaban la mirada esta vez parecían no flaquear, aunque las dos veces anteriores que se habían sometido a una guerra de miradas, él había sido el vencedor.
—A mi me parece interesante —Habló Fuji quien estaba sentado a su lado.
—Ya te lo dije —Se apresuró a señalar Tezuka —. Ya tenemos un manager… Inui Sadaharu.
Tras haber mencionado su nombre, Inui pasó a ponerse de pie mientras se subía lentamente las gafas por el puente de la nariz.
—Tezuka-san, no me molesta prescindir de mi puesto si se trata de alguien capaz —Habló en tono serio.
Rápidamente la chica transferida saltó y se llevó la mano sobre el corazón.
—¡Soy muy capaz! ¡Y sé sobre tenis! Puede que nunca haya sido manager antes, pero soy la ex capitana del equipo de tenis femenino de Hyotei…. ¡! —Como si se hubiese dado cuenta que acababa de decir algo indebido, Inoue-san se calló y varios mechones de su cabello negro azabache se deslizaron por sobre su hombro. Tezuka regresó a mirarla fijamente y apoyó la barbilla en ambas manos.
Ahora, no sólo estaban interesados en el joven de apariencia femenina de Hyotei… Encima también esta chica tenía algo que ver con el tenis y no le daba buena espina.
—…Muy bien —Dijo por fin, luego de un largo minuto en silencio. Como si hubiese anunciado el fin del mundo, más de una cabeza giró para poder encararlo con sorpresa —. Si… Terashima-san… entra a los regulares de Seigaku, te permitiré ser la manager del equipo.
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N/A: Final del capítulo. Si no me equivoco ha sido el más largo hasta ahora, pero quería acabar la parte introductoria de la historia con este capítulo. A partir del próximo se centrará más en los entrenamientos y se comenzará con narración desde el punto de vista de Echizen.
Supongo que Natsuki y Tsukiko serían buenas casamenteras para Sakuno y Ryoma jajaja.
Agradezco mucho los R&R de Carmen15, PrLovato22 y Sibreka.
Ya saben que si hay algún error o sugerencia, sería feliz de que me lo comentaran, eso me haría mejorar como escritora. Saludos.
Ann Parthenopaeus.
