Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, yo solo los ocupo para jugar un poco con ellos en mi mente loca, esperando que les guste.
N/A: antes que nada mil gracias a Bella Alexandra por sus correcciones ya que sin ellas habría un sin fin de horrores ortográficos.
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Cap. 17 Viaje inesperado
- Benvenuti a Volterra, si prega di prendere il vostro bagaglio dalla barra di trasporto. -Dijo la azafata apenas la puerta del avión se abrió.
- Molto grazie. –Contestó Gioele tomando a Bella del codo para conducirla a la barra transportadora donde recogerían su equipaje según lo dicho por la azafata.
- Muchas gracias por todo Gioele. -Dijo Bella una vez tomaron sus maletas.
- No tienes nada que agradecer piccola. Por el contrario espero que no te importe y puedas perdonarme por tener que pasar uno o dos días cuando mucho en un hotel ya que no tuve el tiempo necesario de acondicionarte un piso. -Dijo Gioele apenado; mientras detuvo un taxi y le dio la dirección de un hotel.
- No te preocupes por el contrario estoy agradecida por todo lo que estás haciendo por mí. -Dijo Bella.
- No tienes nada que agradecer sabes que lo hago con todo gusto, por ahora tomate tu tiempo de acostumbrarte a esta que será tu nueva casa durante el tiempo que así lo quieras. -Dijo Gioele mientras el taxi se paraba en un hotel de gran lujo.
Cuando entraron, en la recepción una joven de cabellera castaña los recibió con una amplia sonrisa.
- Buon giorno signore, benvenuti. -Dijo la chica dirigiéndose a Gioele.
- Buon giorno, mi piacerebbe prendere una camera in nome di Miss Swan, Miss Isabella Swan. -Dijo Gioele mientras extendía una tarjeta de crédito donde se cargarían todos los gastos pidiendo una habitación para Bella.
Una vez terminado el trámite un botones subió el equipaje de Isabella a la suite y Giole le ayudo a Bella a instalarse en lo que sería su nueva habitación, por lo menos por unos días.
Pasado un rato, Gioele se despidió de ella prometiendo regresar por la tarde para acompañarla a comer y que dieran un recorrido para que comenzara a familiarizarse con el ambiente que la rodearía a partir de ahora.
- Descansa un poco y en la tarde nos vemos y recuerda que si necesitas algo puedes pedirlo a la recepción. De todos modos, si se te ofrece algo, no dudes en llamarme. Tienes mis números, no dudes en usarlos. -Dijo Gioele en la puerta de la habitación de Bella.
- Muchas gracias, aunque creo que tendré que tomar un curso exprés de italiano o estaré perdida. -Dijo Bella que no había podido hablar con nadie que no fuera Gioele y no entendía prácticamente nada de lo que escuchaba de las conversaciones que se desarrollaban a su alrededor.
- En eso si llevas toda la razón, piccola… y cuanto antes mejor. Además eso te servirá para tener tu mente entretenida cuando no estés trabajando, y así se te hará más llevadera la difícil situación que estas afrontando. -Dijo Gioele que con una despedida más, finalmente dejo el hotel para ir a su casa, para contarle las nuevas noticias a su padre y también para descansar un poco.
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Mientras tanto del otro lado del mundo Alice recibía una llamada de su socia, amiga y cuñada.
- Hola Rose. -Dijo Alice después de colocarse el auricular en el oído.
- Alice Cullen quiero una explicación de todo lo que paso anoche y de como esta eso de que Bella renuncio. -Dijo una furiosa Rose.
- Tranquilízate Rose, que te parece si te cuento todo en el desayuno. -Ofreció Alice a manera de bandera de la paz.
- Está bien pero quiero saberlo todo, te recuerdo que tenemos negocios con ella. -Dijo Rose que amanecía de un humor imposible.
Veinte minutos después ambas chicas estaban en una pequeña cafetería cerca de la casa de Rose.
- Ahora si dime que fue lo que paso. -Pidió Rose después de que el camarero se hubiera ido con su orden.
- Tranquila si, la sociedad que tenemos con Bella sigue en pie, de hecho me mostro los avances de la campaña de lanzamiento de esta temporada, lo único que va a cambiar es que trabajara desde otro lugar. -Dijo Alice fingiendo una felicidad que no sentía.
- Y por qué se fue así como así, ni siquiera fue capaz de avisar. Además ¿porque Edward estaba tan furioso? -Dijo Rose enarcando una ceja. Algo se sospechaba la rubia.
- Porque la oferta la recibió de improviso, por lo que me dijo fue muy buena y decidió tomarla, yo estaba de paso cuando me enteré así que la ayude a irse porque temía a la furia del idiota de mi hermano. -Dijo Alice cambiando un poco la versión de los hechos.
- Ok, entonces me podrías decir ¿a dónde demonios es que se largó? -Exigió Rosalie.
- Esa Rosalie es información que no te puedo facilitar sin la autorización de Bella. -Dijo Alice dudando un poco.
- ¿Cómo es posible que no me puedas decir dónde demonios esta? -Reclamó Rosalie.
- Tranquila Rose. -Dijo Alice tomando la mano de Rosalie.
En ese momento el móvil de Alice comenzó a sonar miro el identificador y no identificó el número.
- Bueno. -Contesto Alice pidiendo disculpas con la mirada a Rose que la quería asesinar.
- Hola Alice, soy yo Bella, ya estoy en Italia. -Dijo Bella mientras guardaba el número que Alice le dio antes de salir.
- Bella que bueno que me llamas. ¿Cómo te fue? ¿Estás bien? ¿Está todo tranquilo? ¿En dónde te estas quedando? -Pregunto Alice presurosa y antes de que Bella pudiera contestar Rosalie le arrebató el móvil.
- Me puedes decir: ¿Dónde demonios estas? Y… ¿Por qué rayos no avisaste que te ibas? -Dijo Rose casi en un grito que provocó que Bella se tuviera que alejar el auricular del oído para no sufrir de sordera.
- Hola Rose, lo siento mucho si no te avise, pero todo fue así de repente. -Dijo Bella temiendo como nunca a Rosalie.
- Como que fue así de repente, una propuesta de trabajo se piensa, no se toma a la ligera así que a mí no me vengas con esa historia que no me la creo. -Dijo Rose-. Bueno, quiero saber dónde estás para ir yo personalmente a darte la tunda que sin duda mereces. ¿Qué va a pasar con nuestros negocios?
- Tranquila Rose. No las dejare solas en la estacada. Les dije que las ayudaría y eso hare, en cuanto a lo de decirte donde estoy te lo diré si me prometes que nadie más se entrará por ningún motivo, bajo ninguna circunstancia. -Dijo Bella ya rendida.
- No sé porque nadie tendría que enterarse, pero bueno, está bien, si eso es lo que quieres, así lo hare. Ahora dime ¡dónde demonios estas! -Dijo Rose un poco más tranquila y es que hasta ella misma se sorprendía de sus arranques de enojo.
- Estoy en Italia. -Dijo Bella después de un suspiro.
- Y porque es que estas tan lejos, Alice dice que de 'repente' te hicieron 'una oferta de trabajo'. -Dijo Rose con un toque de sarcasmo en la última parte.
- De verdad Rose que vine a trabajar, la decisión si fue tomada de último momento, pero la propuesta ya estaba hecha. -Dijo Bella sin entrar en más detalles.
- Está bien, no me digas nada, pero tarde o temprano me enterare de toda la verdad. Ve que te lo digo. -Sentencio Rose a quien algo le decía que le estaban ocultando la verdad.
- No hay nada más que contar Rose. Pero bueno, en fin, solo les llamaba para decirles que ya había llegado y que llegué completita. -Dijo Bella.
- Está bien, cuídate mucho. Ya te paso con Alice. -Dijo Rose devolviéndole el móvil a Alice.
- ¿Cómo estas Bella? …Espero que más tranquila, no sabes cuánto me gustaría estar ahí contigo. -Dijo Alice con pesar.
- Gracias Alice. Espero no haber ocasionado graves problemas… -Dijo Bella apenada. El haber tenido que dejar la empresa de esa forma, era una situación la traía bastante preocupada.
- Tú no te preocupes por nada de lo que pasa aquí. Tú sólo preocúpate por disfrutar de tu nueva vida. -Dijo Alice.
- Muchas gracias, de verdad que tenías razón acerca de que seriamos muy buenas amigas. -Dijo Bella agradecida-. No sabes cuánto bien me hace saber que puedo contar contigo.
- Recuerda que ya te lo había dicho Bella, 'Nunca apuestes en mi contra', ' .C.A A.P.U.E.S.T.E.S E.N M.I C.O.N.T.R.A'… Pero bueno amiga, ahora te dejo para que puedas instalarte y por lo menos logres descansar un poco después de ese viaje tan largo. -Dijo Alice.
- Muchas gracias Alice por tu apoyo, no sé cómo habría hecho sin todo el apoyo que me has dado. Estamos en contacto; en cuanto tenga un número estable te lo hare saber. -Dijo Bella y después de la despedida de Alice la llamada se cortó.
- Me supongo que no me vas a decir porque tomo esa decisión tan precipitada ¿Cierto? -Dijo Rosalie una vez que volvía a tener la completa atención de la pelinegra.
- Lo siento mucho Rose, pero ella quiere que todos sepan que se fue a trabajar y no que hay un motivo detrás de ese viaje tan precipitado donde solo tú y yo sabemos dónde está, ni sus padres lo saben. -Dijo Alice dejando más conforme a Rosalie.
- Está bien, esperaré a que me lo puedan decir, yo le agarre aprecio a Bella durante el poco tiempo que convivimos y la verdad es que tenía muy buenas ideas para la publicidad de la boutique. -Dijo Rosalie.
- No te preocupes por eso Rose, ella nos va a seguir ayudando además de que podemos ir a verla periódicamente si ella nos lo permite y aunque no fuera el caso, tendrá que haber ocasiones en las que tengamos que estar las tres juntas para resolver los problemas que surjan. -Dijo Alice para después pasar a una charla más amena con Rosalie.
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Después de que Bella colgara el teléfono se tiró sobre la cama y por primera vez en casi 24 horas se puso a ver lo que había pasado, las decisiones que había tomado, lo que había dejado y lo que le esperaba, desde las frías palabras de Edward no había podido estar sola y caerse a pedazos, se había tenido que contener primero por Gioele, después por Alice, luego por sus padres, y por último, como si ya no hubiese sido poco, por el vuelo.
Pero ahora si podría revolcarse en su dolor.
Se abandonó al llanto por todo el dolor que sentía en el pecho, por esas palabras tan crueles que le dijo Edward, por darse cuenta que nunca la amo, que sólo fue una más en su cama, por todos sus sueños perdidos, por las falsas ilusiones que se hizo, por dejar a su familia, por estar en un lugar desconocido para ella, por la soledad que sentía en ese momento, por todo eso y mucho más lloro hasta que el cansancio la venció.
Unos golpecitos en la puerta la sacaron del sopor en el que se encontraba. Se levantó tambaleante y vio la habitación cubierta por el manto de la noche, como pudo en medio de su confusión fue hasta la puerta.
- Piccola, ¿estás bien? -Pregunto Gioele al ver el rostro de Bella hinchado y lloroso.
- Gioele, lo siento mucho, me quede dormida. -Dijo Bella apenada, recordando todo de golpe, ya que por un momento pensó que todo había sido un sueño… un mal sueño.
- No te preocupes. ¿Estás bien piccola? Te ves cansada… Además has estado llorando… -Dijo Gioele enmarcando el rostro de Bella con sus manos.
- Estaré bien Gioele. No te preocupes. Voy a salir adelante. –Dijo Bella con una convicción que no sentía.
- Yo sé que saldrás adelante, pero no esta noche, hoy vas a llorar todo lo que tengas que llorar porque no puedes guardar todo lo que sientes, debes de dejarlo salir. -Dijo Gioele abrazándola y entrando de paso a la habitación. De repente Bella ya no se sentía sola, tenía el apoyo de Gioele que sin decir más palabras se estaba ofreciendo como su pañuelo de lágrimas y lo aprovecharía, se aferró a su camisa mientras enterraba su rostro en el cuello del italiano ahogando así los sollozos que salían de su pecho-. Llora todo lo que quieras, aquí no estás sola, ya verás que vamos a salir adelante. -Dijo Gioele mientras acariciaba la cabellera castaña de Bella.
- Gracias Gioele, no sabes cuánto bien me hacen esas palabras, pero en estos momentos me siento morir, no puedo creer que en esa relación solo yo me haya comprometido y entregado. -Sollozaba Bella mientras lágrimas traicioneras abandonaban sus ojos para empapar la camisa de Gioele.
- Desgraciadamente Edward esta tan ciego que no supo ver lo que tenía. Ahora no te puedes dejar morir: eres una mujer fuerte y saldrás adelante, pero eso tampoco quiere decir que te cierres a la oportunidad de amar de nuevo, eres joven y muy hermosa si me permites decirlo. -Dijo Gioele levantando levemente el rostro de Bella quien a su vez se ruborizo por las palabras dichas por el italiano-. Dime, ¿cuántos años tienes?
- Tengo 23… casi 24. -Dijo Bella regalándole una tímida sonrisa.
- ¡Ves! ¡Eres casi una niña! Aún te quedan muchas cosas más por vivir. ¡No te rindas! -Dijo Gioele con mucha ternura.
- Gracias. -Dijo Bella acomodándose de nuevo sobre el pecho de Gioele mientras más lágrimas descendían por sus mejillas.
Sería difícil calcular el tiempo que se mantuvieron en esa posición, Gioele solo sabía que ya era tarde y que Bella se había quedado dormida después de tanto llorar, con delicadeza la levantó y la acomodó sobre la cama arropándola con el edredón que ahí había, le escribió una nota diciendo que la visitaría al día siguiente, cerró la puerta con mucho cuidado para no hacer algún ruido que pudiese despertarla ya que era muy consciente de lo necesario que era un buen sueño reparador para ella en esos momentos.
Luego abandono el hotel, no sin antes de dejar dicho en recepción que cargaran a su tarjeta todo lo que ella solicitase y que dejando sus números de contactos por si se llegase a presentar algo.
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Por otro lado Edward estaba que no lo calentaba ni el sol, sabía que Bella no regresaría y aun así la fue a esperar a su oficina como ya era su costumbre y cuando se dio cuenta de lo estúpido de la situación se levantó furioso consigo mismo y salió a su oficina no sin antes cerrar esa oficina con llave.
Se sentó en frente a su escritorio y mando llamar a Mike.
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- Edward buenos días, ¿me solicitabas? -Pregunto Mike después de tocar la puerta y que le indicaran que pasara.
- Michael quiero que revises esta información, te pongas al día y continúes desarrollando los proyectos. -Dijo Edward claro y firme.
- Está bien me pongo a trabajar en ello, ¿quieres que lo consulte con Isabella? -Pregunto Mike extrañado de que no le haya pedido ese trabajo a Bella.
- La señorita Swan ya no labora más en esta empresa así que ahora llevaras el trabajo que ella hacía. Está en ese disco. -Dijo Edward mientras la furia bullía lentamente dentro de él.
- Oh, puedo saber el motivo por el que dejó el trabajo. -Dijo Mike un tanto contrariado de verdad que era una lástima perder a alguien tan eficiente y encima de todo hermosa como aquella castaña, más aún cuando ahora a él se le iba a recargar el trabajo.
- Esa información no es de tu incumbencia, así que ahora has el favor de retirarte y ponerte al día lo más pronto posible que no nos podemos atrasar con la campaña.
- Está bien Edward, permiso. -Dijo Mike poniéndose de pie, él no era tanto y sabía que seguir cuestionando a su jefe sobre Isabella acabaría con su ya escasa paciencia porque se le notaba a kilómetros de distancia que no era un bien día para él y que por cualquier insignificancia perdería los estribos.
- Isabella. -Fue todo lo que salió de los labios del cobrizo que aún seguía furioso por su huida, por haber cambiado la relación que tenían por una oferta de trabajo, por la traición de sus hermanos.
ϰὤϰ
Los días pasaron hasta conformar una semana, semana en la cual Bella trató de no parecer una zombi, que era como se sentía, ya que no quería hacer sentir mal a Gioele que amablemente le mostró su 'casa' como él le decía a Volterra. Pasearon por museos, plazas y demás lugares.
Además, de que le hizo el favor de presentarle a Jane, una chica verdaderamente agradable, un poco más pequeña que ella, con una cabellera rubia como el sol y una penetrante mirada azul que continuamente incomodaba a Bella. Pero la chica era muy buena persona y se encargaba de servirle de traductora y profesora personal.
Ya se había mudado a un pequeño departamento de dos recamaras, cocina, comedor y una pequeña pero acogedora salita. Se encargó de darle un toque hogareño que le recordara a sus padres con quienes había mantenido contacto sin decirles donde estaba ya que aún conservaba la ilusión de que él la fuera a buscar.
Pero desgraciadamente, cuando se dio el anuncio oficial de su boda con una hermosa rubia, con cuerpo de modelo que pertenecía a su misma clase social, se dio cuenta que eso no pasaría.
Ese fue el golpe final a su maltrecho corazón.
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El sonido del teléfono la saco del sopor en el que se encontraba y donde se perdía continuamente.
- Hola. -Contesto Bella tratando de regresar a la normalidad.
- Bells soy Alice. -Dijo Alice preocupada del otro lado de la línea y es que tenía una noticia que sabía no le iba a gustar a Bella.
- ¿Que pasó Alice? -Pregunto Bella que la notó ansiosa aunque lo trataba de ocultar.
- Bueno es que... ¿quería saber cómo te sientes? -Pregunto Alice tanteando el terreno.
- Igual que los últimos días… Aunque es difícil, trato de salir adelante. -Dijo Bella honestamente.
- Yo... No sé qué decirte… -Dijo Alice que trataba de buscar la manera de darle la noticia.
- Anda, suéltalo ya Alice, porque ambas sabemos que no sólo me hablaste para saber cómo estoy. -Dijo Bella yendo al grano.
- Está bien, pero por favor toma asiento primero. -Dijo Alice inhalando profundamente-. Edward sale esta noche a Italia, no sé porque razón, simplemente recibió una llamada y dijo que tomaba el próximo vuelo a Italia. -Dijo Alice realmente preocupada y más aún cuando no hubo respuesta del otro lado de la línea-. Bella, por Dios… ¡Contesta! ¿Estás bien? -Insistía Alice.
- Es… es… estoy bien… -Logró finalmente decir Bella con la voz ahogada, ya que en realidad estaba muy lejos de estar bien.
- Bella ten mucho cuidado por favor. Edward ha estado de una neura y no me gustaría que te toparas con él. -Dijo Alice-. Lo peor del asunto es que ni siquiera sé a qué va… -Dijo Alice frustrada. Odiaba cuando sus 'poderes' no la hacían prever lo que estaba sucediendo.
- Tranquila Alice tomaré las precauciones necesarias. -Dijo Bella temerosa, no porque Edward estuviera de malas pulgas, no, sino porque tenía miedo de caer nuevamente rendida ante él, si a él se le daba por desplegar sus encantos en caso de volverse a ver.
- Bella voy a ir a verte, tengo una idea y sé que a Rose también le gustara la idea. -Dijo Alice mientras una nueva locura cruzaba su mente.
- No Alice si se da cuenta de que estas aquí puede sospechar algo, no quiero que tengas problemas. -Dijo Bella quien no quería ver la lastima en los ojos de su amiga como cuando se le cayó la venda de los ojos, además de que no quería que Edward sospechara de nada, aunque dudaba que le importará en lo más mínimo.
- Nada de eso Bells, recuerda que siempre tengo la razón y esta vez no será la excepción. -Dijo Alice-. Y para que no te preocupes más allá de lo necesario partiremos después de que mi hermano se vaya.
- No puedo discutir contigo además… ¿Qué posibilidades hay de que Edward venga precisamente aquí? –Pregunto Bella tratando de creerse sus propias palabras sintiendo el dolor lacerante en su pecho al pronunciar su nombre.
- Tienes toda la razón, voy a poner todo en orden para irnos el vuelo siguiente al de él. -Dijo Alice sin pronunciar su nombre cosa que Bella realmente agradecía.
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Pero que equivocada esta Bella y eso lo comprobó al siguiente día cuando se presentó por primera vez a la empresa a la que desde ese día en adelante trabajaría.
- Buenos días Gioele. -Dijo Bella al llegar y ver a Gioele que la esperaba en la recepción junto con Jane.
- Bella buenos días, siento esto pero tenemos que hablar. -Dijo Gioele angustiado.
- Claro tú dirás. -Dijo Bella extrañada.
- Vamos a mi oficina por favor. -Dijo Gioele conduciéndola al elevador para ir a su oficina.
- ¿Qué pasa Gioele? -Pregunto Bella mientras se acomodaban en un cómodo sofá-. Me estas preocupando.
- Edward está en camino, de hecho si cumple lo que dijo y si su vuelo no se retrasa llegara en un máximo de dos horas más o menos. -Dijo Gioele angustiado por la reacción de Bella ya que estaba seguro de que aún no estaba lista para verlo.
- ¿Pero… por qué? -Pregunto Bella que todo le comenzaba a dar vueltas mientras el escaso desayuno de esta mañana quería regresar de donde vino.
- Bella, ragazza… ¿Estás bien? -Preguntó ansioso Gioele que notó como el color huía de sus mejillas y de un momento a otro se desplomó. – ¡Dio! ¡Ragazza! ¡Chiamare un médico! –Dijo Gioele recostando al mismo tiempo a Bella en el sofá antes de salir a pedir la asistencia.
Después de cinco eternos minutos Bella recupero la consciencia, estando desorientada.
- ¿Qué paso? -Pregunto Bella tratando de incorporarse aunque todo le seguía dando vueltas; una mano fuerte le impidió incorporarse.
- Túmbate por favor. -Pidió Gioele angustiado y aliviado al mismo tiempo.
- Yo, ¡oh Dios! me tengo que ir... no me puede encontrar aquí. -Dijo Bella ansiosa de nuevo, al recordar todo de repente.
- Tranquilízate y si en efecto vas a tener que salir de aquí, pero directo a un hospital para que te hagan los análisis pertinentes. -Dijo Gioele-. Por desgracia no te puedo acompañar en estos momentos, pero Jane ira contigo yo las alcanzaré más tarde, en cuanto se me haga posible. -Sentencio con autoridad.
- Con tal de no estar aquí en estos momentos iré a donde me lo pidas. -Dijo Bella que lo único que le preocupaba en esos momentos era no encontrarse con Edward.
- Entonces anda, Jane ya está esperando afuera. -Dijo Gioele acompañándola a la puerta.
Después de que Bella saliera, Jane se reunió con ella y juntas se encaminaron al elevador para poder salir de la empresa. Cuando la puerta del elevador se abrió salieron dirigiéndose a la puerta. Una colonia muy familiar para Bella flotaba en el ambiente de la recepción así que apresuró el paso a la salida mientras el pulso cardiaco se le disparaba.
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Edward estaba que no se aguantaba ni él mismo, se la pasaba ladrando órdenes a medio mundo y explotaba constantemente con Mike quien simplemente no podía continuar con los proyectos que Bella venía llevando.
Trataba de distraerse y no pensar en la oficina que estaba a lado suyo, ni en la suave fragancia que estaba impregnada en esas cuatro paredes. Se llenaba de rabia y trataba de autoconvencerse de que pensaba en Isabella por la falta de eficiencia de Mike.
De pronto el repique del teléfono le distrajo de sus cavilaciones.
- Jessica que pasa. -Dijo Edward después de levantar el auricular.
- Señor, tiene una llamada de Italia, es el señor Ettore Di Martino. -Dijo Jessica con un poco de miedo ya que no sabía de qué humor encontraría a su jefe.
- Pásame la llamada. –Contestó Edward mientras se recargaba en su silla de cuero negro-. Hola señor Di Martino habla Edward Cullen. -Dijo Edward al transferirle Jessica la llamada.
- Edward que bueno es encontrarte, me supongo que son buenas tardes para ti -Dijo Ettore con su característico acento italiano.
- En efecto aquí son tardes aún. -Dijo Edward sin entrar en más detalles-. ¿A que debo tu llamada? –Preguntó Edward sin irse por las ramas.
- Tan directo como siempre. Veras, estamos presentando algunas dificultades con los planos al momento de aterrizarlos a la realidad. -Dijo Ettore con tranquilidad-. Y respetando el contrato que tenemos no hemos hecho modificación alguna sin tu conocimiento ni autorización. -Dijo el hombre de cabellos canos.
- No puede ser posible que haya errores en esos planos, los diseñamos en conjunto con otros dos arquitectos. -Dijo Edward que comenzaba a perder su escasa paciencia.
- No Edward, no hay errores en los planos, tenemos dificultades con ellos para llevarlos a lo físico con todas las condiciones del terreno que tenemos designado para la obra. -Explico Ettore pausadamente.
- Entiendo. Tomo el siguiente vuelo a Italia para resolver el asunto personalmente. -Dijo Edward queriendo salir de ese lugar por un par de días y volver a retomar su vida con normalidad.
- No es necesario Edward puedo hacerte llegar las modificaciones pertinentes -Dijo Ettore.
- Insisto en ir personalmente, sirve de que entiendo mejor la problemática y tal vez se logren más mejoras desde tu punto de vista y el mío, en el mismo lugar de la obra, no sólo viéndolo sobre los planos. -Dijo Edward mientras buscaba en su computadora un vuelo disponible a Italia, tal como si estuviera huyendo de algo.
- Visto de esa manera agradecería tu presencia, tú tienes ideas muy buenas, ¡excelentes! -Dijo Ettore.
- Listo, acabo de hacer las reservaciones llegaré en la mañana por la mañana sino se retrasa el vuelo. -Dijo Edward consultando su reloj mientras calculaba las horas de vuelo y la diferencia horaria.
- Acá serás bienvenido. -Dijo Ettore y después de una simple despedida la comunicación de corto.
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Cortada la comunicación, Edward tomó sus cosas y fue a la oficina de Emmett para informarle de su viaje; tocó la puerta y espero la respuesta que no se hizo esperar.
- Emmett tengo que salir de viaje. -Dijo sin saludar, apenas traspasó el umbral de la oficina de su hermano, sin detenerse a ver que él no estaba solo, ahí se encontraba Alice y Jasper-. …Jasper, Ali… -Saludo cortésmente cuando cayó en cuenta de su presencia.
- Edward, buenas tardes. -dijo Jasper mientras que Alice lo ignoro completamente.
- ¿Y eso? ¿A dónde vas? -Pregunto Emmett, curioso pero serio.
- Tengo que ir a Italia, se presentaron problemas que está desarrollando Di Martino. Salgo en dos horas, pero no sé en cuanto tiempo regrese. -Dijo Edward, lo que significaba que quien se quedaba al frente de empresa era Emmett. En cuando Edward mencionó su lugar de destino Alice se tensó cosa que preocupo a Jasper y que para Edward no pasó desapercibido pero lo ignoro ya que inmediatamente tomo su móvil y comenzó a teclear en el simulando que los ignoraba.
- Está bien, ve con cuidado y cualquier cosa que se te ofrezca me avisas. -Dijo Emmett demasiado serio ya que aún había cierta tensión entre los hermanos mientras que Alice desde su enfrentamiento no le dirigía la palabra.
- Está bien, sabes que quedas a cargo. -Dijo Edward encaminándose a la salida-. Nos vemos Jasper, Ali… -Se despidió y le dolió como su hermana lo ignoraba.
- Ve con cuidado Edward. -Dijo Jasper dándole una mirada de disculpa a su cuñado.
- Jazz, Oso me tengo que ir, voy a ver a Rose. –Dijo Alice después de que su hermano saliera de la oficina, le dolía no dirigirle la palabra a Edward pero él se lo había buscado, además Bella la necesitaba.
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Cuando Edward llego a su departamento tomo las cosas más básicas y pidió un taxi para que lo llevara al aeropuerto y no tener que dejar ahí parado su amado Volvo, llego justo con tiempo de pasar por las revisiones necesarias y una vez dentro del avión se trató de relajar un poco, escucho las indicaciones de la azafata, las obedeció y decidió que sería mejor que tratar de dormir un poco ya que no había podido hacerlo en los últimos días.
- Buenas tardes mi nombre es Isabel, ¿le puedo ayudar en algo? –Le pregunto una azafata que estaba muy cerca de él para su gusto.
- No, muchas gracias. –Contesto secamente y es que no le había pasado desapercibido la semejanza de su nombre con el de Isabella, aunque las dos eran muy diferentes físicamente hablando.
- Si algo se le ofrece no dude en pedírmelo. –Dijo la mujer con doble sentido, el cual fue ignorado por Edward.
Durmió un par de horas, por lo que despertó desorientado cuando se encontró rodeado de oscuridad y que no estaba en esa pequeña cama en la que dormía Bella donde habían estado juntos por primera vez. Angustiado se comenzó a preguntar porque venía tanto a su mente Bella, sabía que tenía que despejarse, pero la mayoría de los pasajeros del vuelo estaban durmiendo así que tomo su portátil y comenzó a trabajar en algunos pendientes que tenía, cuando la vista le comenzó a pesar de nuevo cerro el portátil y volvió a acomodarse en el asiento con la intensión de dormir lo cual al parecer consiguió ya que lo siguiente que escucho fue la llamada de una de las azafatas indicándole que estaban llegando a Volterra, Italia.
Cuando descendió del avión una amable señorita le dio la bienvenida y las indicaciones de donde recoger su equipaje, pero se quedó perdido en su mirada café que tanto se parecía a la de Bella… pero no era ella. Molesto consigo mismo se encamino hacia la Cantieri Generali para dejarse absorber por el trabajo, paró un taxi y pidió que lo llevaran primero a un hotel para después ir a ver a Ettore.
Cuando llego a la empresa, apenas se presentó en la recepción fue llevado a los elevadores para poder llegar a la oficina de Ettore Di Martino, pero no terminaba de cerrar la puerta cuando el elevador de a lado se abrió y de él bajaron dos chicas, una rubia y una… castaña con una suave fragancia a… fresas, pero ninguna de las chicas se dio la vuelta.
'Por Dios me estoy volviendo loco de remate, primero el nombre, después sus ojos y por ultimo su cabellera y su olor, tengo que olvidarla y seguir adelante' –Se dijo Edward a si mismo mientras el elevador subía hasta el último piso donde ya lo esperaban Ettore y Gioele Di Martino, aunque cuando llego este último le dio una mirada ansiosa y preocupada la cual no le importo en lo más mínimo.
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Cuando llegaron al hospital Bella nunca imagino que lo primero que harían seria cuestionarla como si de una criminal se tratara preguntando de todo, desde el nombre, nacionalidad, edad, peso, estatura, trabajo, parejas sexuales, su última fecha de menstruación y un sinfín de cosas más; el problema llego cuando se dio cuenta de que sus fechas no cuadraban y llevaba casi dos semanas de retraso, así que decidieron que le harían unas pruebas completas incluyendo la de embarazo.
- Tranquilízate Isabella, que entorpeces el trabajo de la enfermera. –Dijo Jane con su marcado acento italiano.
- Pero es que nunca me han gustado las agujas. –Se quejó Bella-. De hecho, corro el riesgo de volverme a desmallar, en cuanto sienta el olor de la sangre.
- ¡De por Dio, Isabella! Pero si la sangre no huele a nada. –Dijo una Jane totalmente alucinada por lo que acababa de decir Bella-. Además, si no te calmas te tendrán que puncionar más de una vez, y ahí sí que tu fobia a las agujas va a verse aumentada. –Amenazó Jane, que con eso, aunque no logro tranquilizar ni un poco a la castaña, por lo menos logró meterle el suficiente terror para que se quedase quieta al pensar en varios puyazos, facilitando así el trabajo de la enfermera.
- Pronto, ora non resta che attendere i risultati –Dijo la enfermera antes de retirarse del pequeño consultorio.
- Dice la enfermera que esperemos a que estén listos los resultados. –Dijo Jane mientras una nerviosa Bella hacia cuentas una y otra vez, no podía estar embarazada, no ahora que sabía que su hijo no contaría con un padre.
De repente, el repique de una llamada interrumpió las cavilaciones de Bella.
- Hola. –Dijo Bella llevándose el auricular al oído.
- Bella, te tengo una sorpresa estamos en el aeropuerto de Volterra con Rose. –Dijo Alice emocionada, dejando un poco sorda a Bella.
- Tranquila Alice la vas a dejar sorda. –Escucho Bella la voz de Rose tratando de calmar a su hiperactiva cuñada.
- ¿Qué hacen aquí Alice? –Pregunto Bella, que no sabía que iba a pasar.
- Te dije que tenía una idea y para eso necesitábamos estar las tres juntas. –Dijo Alice como si fuera lo más obvio–. Dime donde estas, que de inmediato vamos para allá. –Dijo Alice.
- Bueno, ehhh… este… ehhh… Estoy en un hospital. –Dijo rendida Bella.
- ¿Qué te paso? ¿Estas bien? –Preguntó alarmada Alice–. Dime en que hospital estas que vamos para enseguida para allá.
- Tranquila Alice, estoy bien solo son unos exámenes de rutina para el trabajo. –Dijo Bella tratando de tranquilizar a Alice y a ella misma de paso.
- Si claro y yo ya te creí. Con todo lo que tartamudeaste, ¡já! No importa dime en cual hospital estás que enseguida vamos para allá. –Dijo Alice insistente-. Ya me encargare yo de que me cuentes todo y no me ocultes nada en cuanto llegue.
- Está bien Alice, estoy en el Hospital General de Volterra. –Dijo Bella leyendo uno de los logos que vio.
- Ya sé dónde es, nos vemos en veinte minutos. –Dijo Alice–. Por cierto Bella, ya te extrañábamos.
- Yo también Alice, yo también. –Dijo Bella, no le quedaba más que esperar los veinte minutos mismos que tardarían tanto en llegar sus amigas, como sus resultados y dado que Gioele les dio la indicación de no moverse hasta tener los resultados no tenía nada más que hacer que rogar por no estar embarazada.
Hola, antes que nada les ofrezco una disculpa por la tardanza pero es que de que la neurona artistica no da pa mas pues no da aunque la amenace jajaja, espero que les haya gustado el capitulo y espero no tardar tanto para el proximo capitulo.
Y que se corran las apuestas jajajaja.
Besos Ana Lau
