Disclaimer: drrr no me pertenece, ni titanic ;_;
Aviso importante: El apellido de Shizuo, Heiwajima, significa hombre tranquilo/isla serena. Después entenderán por qué lo mencioné (?)3
Disfrutad
El azabache no podía creerlo. ¿Cómo se atrevía ese… pobretón a interrumpirle, y además, darle órdenes? Realmente no podía creerlo.
-¿Acaso no me oyó? Es peligroso. Baje ahora- exclamó el rubio tendiéndole una mano.
Por supuesto que le oí- No dé un paso más. O me soltaré- respondió furioso Izaya, con una mirada amenazadora. ¿Cuál es su propósito?
-No lo hará. Así que baje, o tendré que ir por usted- dijo fríamente. El rubio estaba perdiendo la paciencia, por lo que podía observar Izaya, pero poco le importaba.
-¿Qué quiere decir con eso? Métase en sus propios asunt…
-Basta. Es obvio que no saltará. O ya lo habría hecho. Ahora baje de ahí, ¿no entiende que es sumamente peligroso?- exclamó subiendo el tono de voz, sin dejar terminar de hablar a Izaya. Además de pobretón, irrespetuoso…
-Obviamente que lo entiendo, señor. No soy un idiota. Así que váyase.
-Pues no lo creo. Ya que además de parecer un idiota, es un ignorante.
-Disculpe, pero el único que lo parece, es usted.
-¿Acaso no entiende? – Perdió la paciencia, lo veía- Además del dolor por la caída, tendrá que lidiar con el agua.
-¿El agua?
-Sí, joder. Se lo digo porque… -dudó en decirlo, ya que no tenía por qué contar su vida a idiotas como él- … porque cuando era un niño, fui a pescar en hielo con mi padre. Pescar en hielo es…
-¡Sé lo que es! No soy un idiota, ya se lo dije- ahora el que parecía más desesperado, era el mismísimo azabache.
-…- se le notaba la irritación por donde se le viera al rubio. Izaya suponía que se contenía sólo por la situación- El punto es, que me caí del bote directamente al hielo. Y el agua, que estaba incluso menos helada que ésta, era como… -hizo una pequeña pausa,… en sus ojos se veía que el recuerdo de aquella vez, era algo fuerte. Y conmovió un poco al azabache-… como si cinco mil cuchillos se enterraran en tu cuerpo al mismo tiempo.
Izaya se sorprendió, y una ola de escalofríos recorrió su cuerpo. Pero el rubio continuó- No puedes respirar, no puedes moverte… ni siquiera puedes pensar otra cosa que no sea el hielo recorriendo tu cuerpo- terminó la historia mirando directamente a los ojos del azabache- ¿Ahora entiende por qué le digo que es peligroso?
-A-ahora entiendo por qué está loco. Déjeme en paz- dijo titubeando al rubio. No podía mostrar debilidad. Era Izaya Orihara, no podía rebajar su nivel. No podía mostrar que tenía miedo…
-¿¡Loco!? Disculpe, pero NO SOY YO EL IDIOTA que está colgado de la proa- le gritó al azabache. Mejor que se enoje, así se irá pronto- Así que por favor, baje de ahí, joder. Tome mi mano…- el rubio soltó su cigarrillo, y estiró su mano hasta alcanzar la del azabache. Izaya se volteó, quedando frente a frente con el que sería su salvador.
Ambos se quedaron mirando unos segundos. Y en cada mirada, había un poco de recelo, y de… confianza. Y aunque el azabache aún no estaba convencido de este sujeto, no pudo evitar estremecerse cuando volvió a hablar.
-Shizuo Heiwajima- pues de pacífico no tiene nada, pensó divertido- ¿Y usted es…?
-Orihara. Izaya Orihara.
-Bien, señor Orihara, ahora suba antes de que me arrepienta- dijo Shizuo secamente. El azabache sólo asintió ante el comentario, e intentó subir.
Sin embargo,…
Sus piernas, por el largo tiempo que estuvieron expuestas por el frío, no le respondían bien. Y cuando intentó subir, resbaló sin cuidado, siendo sostenido solamente por la mano de Shizuo Heiwajima.
-¡Mierda…!- gritó Shizuo, al tiempo que tiraba del cuerpo del azabache. Éste, mientras, daba alaridos de auxilio, con una mirada de pánico en el rostro. Y Shizuo no se quedaba atrás.
Lo que Izaya no se esperaba, era que el rubio tuviese una fuerza… ¿cómo describirla? ¿Antinatural? ¿Súper fuerza? No lo sabía... pero sentía cómo cada músculo del caballero que tenía en frente, se organizaba para devolverlo al interior del barco.
Y así lo hizo.
…Sin embargo, ambos, por la desesperación y la fuerza, sobre todo por parte de Shizuo, cayeron el uno sobre el otro en el piso de la proa sin poder evitarlo. Quedando, Izaya, atrapado por los brazos del rubio. Mientras que la pierna izquierda de Shizuo, quedó entremedio de las delgadas piernas del joven Orihara. Estando frente a frente. Permaneciendo muy cercanos el uno del otro. Y que desde otra perspectiva, podría interpretarse cualquier cosa…
Y justo cuando la situación no podía ponerse más vergonzosa, el azabache, asfixiado, soltó un pequeño suspiro. Obviamente llevaba bastante rato aguantando la respiración, y Shizuo, aunque sabía que aquello fue por la condición en la que estaban, no pudo evitar alterarse un poco.
-Y-yo… -Quiso excusarse Heiwajima. Pero fue interrumpido por visitas indeseadas, que irónicamente, malinterpretaron la situación. Mierda.
Justamente, habían llegado los guardias del barco, que hacían de vigía por las noches.
-¡Tú! ¡Apártate! ¡Manos en la cabeza, y levántate! –Gritó uno de los uniformados, que claramente pensaría lo peor del rubio- ¡Llamen ahora mismo al sargento de Marina!
-Inaceptable… ¡INACEPTABLE! ¿Qué te hizo pensar que podías poner tus asquerosas manos sobre mi prometido? ¿¡Ah!?- rugía en la cara de Shizuo, un caballero castaño, con un aspecto de… ¿mafioso?- créeme que esto no terminará bien para ti… - susurró a su oído, colocando toda la ira posible en su voz- Mírame, imbécil. ¿¡Qué crees que estabas haciendo!?
-Chikage, basta… - decía Izaya mientras apoyaba una de sus manos en el hombro de su prometido.
-¡Responde!
-¡Basta, dije!- exclamó furioso Izaya, quién tomaba al conde por su traje- Fue un malentendido.
-Malentendido… Encontrar a mi prometido debajo de este… imbécil, y tú me dices que es un malentendido. ¡CLARO, UN ESTÚPIDO MALENTENDIDO!
-Baja la voz, porque te escucho perfectamente- miró el azabache a su prometido, con algo de odio- Y sí, fue un estúpido malentendido. Verás… yo…- se detuvo- Yo estaba apoyado en la barandilla, y resbalé. Es decir… estaba inclinado para ver la propela, y… así resbalé- siempre se le había dado bien mentir. Y esta vez no sería muy diferente- Si no hubiese sido por el señor Heiwajima, habría caído al océano. ¿Ahora entiendes por qué, cariño?- miró con una fingida dulzura a Chikage.
-Ya veo…- se volteó hacia Shizuo- ¿fue así como sucedió, señor…Heiwajima?- El rubio notó desprecio en cada una de las sílabas que dijo. Pero a pesar de todo, sólo asintió. – Bien, entonces eres un héroe, ¿no? –Shizuo esta vez notó su maldita ironía, y estuvo a punto de romperle la cara, pero se contuvo- Señor Haruya, dele a este hombre unos veinte dólares- dijo observando a un caballero de unos cuarenta años, con unas cicatrices en su rostro. Al parecer sería su guardaespaldas o algo por el estilo, según los razonamientos de Shizuo.
-He, ¿así que ése es el costo por salvar a la persona que amas?- ¿Así que Izaya Orihara nunca se queda callado? Interesante. Pensó divertido Shizuo. Pero tenía razón. Y el conde Rokujo, expresó odio por cada uno de sus poros. Pero aun así, tomó el control de la situación, como siempre.
-Mejor… Acompáñanos mañana a cenar, ¿qué le parece? Podrías deleitarnos con tu heroica hazaña.
De nuevo la ironía. Pero Shizuo volvió a contenerse, y asintió. Había tenido suficientes problemas por una noche, no quería más al destrozarle el rostro a ese sujeto.
De esta forma, Izaya y su prometido se fueron de ahí, despidiéndose con un simple "nos vemos". Y Shizuo, al retirarse todo el personal, no pudo para de pensar en lo irritado que se sintió cuando Izaya llamó "cariño" a ese hombre. Y sobre todo…
No podía parar de pensar en el pequeño suspiro que había salido de los labios del Orihara. Ya que para los oídos de Shizuo, se había escuchado bastante…
Erótico.
-¡NO PUEDE SER!- exclamó algo confuso, y al darse cuenta de lo que estaba pensando, no pudo evitar sonrojarse.
No puedo creer que haya hecho esto… Se dijo así mismo, y con esos pensamientos en mente, fue al camarote, donde probablemente lo estaría esperando Tom para irse a dormir.
-Cariño… sé que no ha sido una buena noche para ti, y entiendo que estés enfadado- Izaya no dijo nada ante el comentario de su prometido- Pero no puedo esperar hasta que lleguemos a América para darte esto…
Izaya volteó para ver qué cosa quería entregarle Chikage, y cuando vio lo que tenía en sus manos, no se lo pudo creer.
-Es un…
-Sí, es un diamante. Tu anillo de bodas, Izaya. De 56 quilates para ser exactos- decía asombrado por sus propias palabras el conde.- Fue usado por María Antonieta. Es exclusivamente de la realeza.
-Es… muy lindo de tu parte- decía Izaya. A pesar de que le daba absolutamente igual su regalo, tenía que actuar como el prometido que era.
-De verdad, Izaya. Yo podría darte todo lo que quisieras. ¿Poder? Lo tendrás, ¿joyas? Todas las que quieras, ¿amor…? Lo tienes. Pero tú,… ¿cuándo me abrirás tu corazón?
Izaya no iba a responder esa pregunta. Él no quería nada de lo que le ofrecía. No quería pensar siquiera en su matrimonio. Y en cambio… en lo único que sí pensaba, y además quería hacerlo, era en la manera que lo miró Shizuo Heiwajima en cada instante desde que se conocieron.
Su mirada era diferente a la del resto de las personas. Su fuerza, uf, definitivamente. Y su ruda personalidad… tal como una bestia, era simplemente algo que no se encontraría otra vez en su vida. Shizuo era especial. Él lo sabía. Lo presentía…
Pero dejando eso de lado, fue silenciosamente a su dormitorio, dándole las buenas noches a Rokujo, ya que mañana sería un largo día. Y seguía pensando, y pensando…
¿Por qué no me puedo quitar su mirada de encima?
Hi3
Espero que les haya gustado este capítulo u v ú
Y bueno, agradecerles los reviews3 samfñas de verdad. Y los contestaría pero no sé cómo (? me siento noob
Well, cualquier duda, sugerencia, o amonestación violenta, soy todo oídos (en este caso no sería ojos? well slkd)
Nos leemos pronto,
sayoooooo~!
