¡Buenas tardes! Les habla Ann Parthenopaeus. Antes de comenzar con el capítulo me gustaría disculparme por mi ausencia esta semana pasada, pero como justificación sucede que me hicieron una cirugía ocular y para el post operatorio tenía que mantenerme lejos del computador y su luz, por la tanto era inútil siquiera pensar en escribir algo. Por suerte ya puedo retomar el fic normalmente.
Como OBSEQUIO ESPECIAL, por fin les traigo uno de los perfiles de mis OC'S. Y su imagen. Espero que a futuro este digitalizada para poder comenzar a colorearla.
Tsukiko Inoue (Tsuki-pyon cortesía de: Eiji y Kaori)
Sexo: Femenino
Edad: 17- 18 años —durante el transcurso del fic—.
Estatura: 1,63 m.
Ojos: verde esmeralda.
Cabello: Negro ébano. Lo lleva largo hasta la cintura, y sujeto con media cola.
Escuela: Hyotei High School (1er año – mediados de 2do año) / Seigaku High School (por transferencia: mediados de 2do año – 3er año)
Club: Hyotei High School Tennis Club –Femenino- (Capitán del equipo)
Afiliados: Atobe Keigo (Conocidos-Némesis); Terashima Natsuki.
Aparición transcurso de la historia: Prólogo.
Físico by Black-Ageha (cómo fanfiction no deja poner las cosas tal cual peguen el link y borren las comas... solo las comas): i,6,1,.,t,i,n,y,p,i,c,.,c,o,m,/,2,9,z,y,n,v,9,.,j,p,g
Relevante: Tomboy en aspectos de personalidad. Al jugar tenis usaba una cola de caballo para sujetar su cabello y una bandana blanca. Práctica arquería en su tiempo libre y lo mezcla con el tenis; es conocida como "el ojo del halcón".
Quiero declarar que: PoT no me pertenece (aunque eso es muy obvio) y este es un trabajo de un fan que contiene solo ficción en él. Espero que lo disfruten tanto como yo al escribirlo.
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Capítulo V: Sakuno = Entrenamiento Especial
—¿Quieres entrenar con nosotros? —Tsukiko Inoue, la tenista japonesa que se había convertido en una leyenda durante el torneo europeo de hacia algunos años, la miraba definitivamente como si estuviera loca. Y tal vez lo estaba, pero a esas alturas no tenía nada que perder… Cómo decía ese popular dicho de "el que no arriesga no gana", en ese caso lo más que podía pasar era recibir una negativa. Tsukiko se cruzó de brazos con expresión apacible y ladeando despacio el rostro —. ¿Por qué quieres entrenar con nosotros?
Tomoka a su lado la miraba con curiosidad, y Terashima-kun se había llevado la mano a los labios con las cejas enarcadas como si quisiera decir algo pero no encontraba oportuno interrumpir el intercambio entre Sakuno y Inoue-san.
—Quiero entrar a las titulares del equipo femenino de tenis... Estoy entrenando por mi cuenta, pero sé que no es suficiente —Haciendo una reverencia al inclinar la mitad del cuerpo hacia adelante, Sakuno suplicó —: Por favor, Inoue-senpai, déjame entrenar con ustedes.
Si era guiada por una beldad del tenis seguramente tendría más oportunidad durante el clasificatorio de ese año. No podría pedírselo a Ryoma-kun ya que este también se encontraba ocupado entrenando…. Además de la vergüenza y enfrentarse a un posible rechazo que sería más doloroso que el que recibiera de Inoue-san.
Tsukiko enarcó las cejas con expresión muy segura, y cruzándose de brazos durante unos segundos pasó a mirarla fijamente. —Aunque me digas que te deje entrenar… —Pasó a acariciarse la nuca durante unos momentos y finalmente suspiró —. De acuerdo. Me gustan las personas que se trazan metas claras.
En un abrir y cerrar de ojos Sakuno se enderezó y se encontró con el rostro sonriente de Tsukiko. Seguramente jamás se había sentido tan emocionada como aliviada en su vida como en ese pequeño instante de felicidad. Y sí que fue un instante feliz, por lo menos hasta que Natsuki se acercó a ella con expresión preocupada.
—Sakuno-chan… creo que deberías pensarlo un poco más —Soltó en un susurro —. Estás queriendo unirte a algo fuera de este mundo.
—¿Eh?
—¡Natsuki! —La fuerte voz de Tsukiko interrumpió lo que sea que Terashima-kun intentaba advertirle —. Ve a cambiarte.
Tsukiko Inoue tenía una presencia imponente, incluso Sakuno podía sentirla aunque no se estaba refiriendo a ella. Con un suave tartamudeo, Terashima tomó su bolso y corrió hacia los vestidores en la parte de atrás de la cancha.
—Ryuzaki ¿no? —Acercandose a ella y a Tomoka que sorprendentemente había permanecido callada hasta ese momento, Tsukiko se llevó las manos a la cintura —. ¿Y cuál es tu fortaleza en el tenis?
—¿Fortaleza? —Preguntó aturdida.
—Sí, todos los tenistas tienen sus puntos a favor y sus puntos en contra. Solo que algunos los saben disimular más que otros. Por ejemplo, el punto a favor de Natsuki es la velocidad, pero sus golpes son muy débiles… se puede decir que no tiene casi fuerza, lo cual es gracioso para lo grande que se ve. Eso es lo que estamos intentando corregir.
"…Bueno… si tuviera que elegir una debilidad y una fortaleza… serían de 100 contra 0". Inconscientemente ante su resolución pasó a reír nerviosa.
Tomoka separó los labios para agregar algo, pero prefirió quedarse callada y dejar que Sakuno se ahogara por sí sola.
—No estoy segura —Fue la respuesta decente que se le ocurrió.
Amablemente, Tsukiko Inoue le permitió irse a cambiar después de que natsuki llegó, para demostrar lo que sabía sobre tenis y dejarle a la vista lo que fuera que necesitaba saber.
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—Apestas.
Jamás le habían dicho tan de frente algo tan cruel… ¡Inclusive Ryoma-kun tenía formas más sutiles y delicadas de decirle que aun le faltaba un resto para llegar a ser buena! Pero las palabras de su recién adquirida mentora fueron directas y duras.
Lo peor de todo es que Sakuno no tenía como defenderse de tal verdad.
—Es enserio, no puedo creer que lleves un año practicando —Tsukiko tenía un tic en la ceja y se masajeaba las sienes. Tomoka reía bajo su mano, aunque lo intentara disimular era obvio que se estaba burlando del rumbo que tomó todo el asunto. Y Natsuki estaba dando su vuelta numero doscientos (probablemente) a la cancha de tenis con cuatro pesas anudadas a sus articulaciones.
En realidad era como si la mayor parte de sus esperanzas se hubiesen desmoronado con esa simple declaración.
Suspirando, bajó la raqueta y cerró los ojos unos momentos.
—Hey, no he dicho que no puedas mejorar —Acercándose a ella, Tsukiko tomó una de sus largas trenzas castañas y la examinó con una mano sobre la barbilla —. ¿Sabes? No digo que cortes tu cabello, de verdad es bonito, pero podría enseñarte otras formas de sujetarlo. Es mejor que lo lleves atado en lo alto de la cabeza para que no moleste.
—Ya otra persona dijo que debía cortarlo.
—Eso sería un desperdicio —Habló Natsuki jadeando desde donde estaba mientras continuaba con los trotes —. De verdad es un cabello muy lindo.
—Jajaja, es cierto —Sorprendentemente, sintió como Tsukiko le palmeaba con suavidad el hombro. De esas suaves palmaditas que le das a alguien cuando quieres levantarle los ánimos —. Sí, eres mala… pero con la práctica correcta eso se puede mejorar. Una de las regulares de Hyotei también era muy normal en el tenis, pero al explotar su verdadera fuerza y sus puntos buenos, logró pasar el clasificatorio. Estoy seguro que tú también podrás.
Con palabras como esas, Sakuno estaba segura que cualquiera podría animase. Había sido sincera al decirle que era mala en el tenis pero en contraste la invitaba a seguir practicando.
"¿será posible…?"
Esperaba que sí, que no solo fuera posible si no también seguro.
Para la próxima semana, muñequeras con pesas de tres kilogramos cada una y tobilleras del mismo peso, adornaban sus articulaciones no solo durante los entrenamientos sino también de ida al colegio.
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—¡Ryuzaki y Terashima se están yendo juntos de nuevo!
El estruendoso chillido de Momoshiro hizo que Ryoma se encogiera en su asiento. Estaban esperando a que Kaidoh terminara de recoger sus cosas para encaminarse a los entrenamientos, y mientras eso pasaba Momo se había asomado por la ventana cual águila a ver si conseguía captar algo interesante. Y al parecer así había sido.
—¿Y qué tiene eso de malo? —Preguntó Ryoma mientras se acariciaba la nuca.
—¿Cómo que "qué tiene de malo"? —Girando lentamente la cabeza para mirar a Ryoma por sobre el hombro, Momo frunció el ceño ofendido —. Eso significa que están "juntos". Una chica y un chico, por regla, no se van a casa tan seguido juntos si no… tuvieran algo.
—¿Algo?
—sssh… quiere decir que son novios.
—Hasta mamushi entiende mejor lo que quiero decir —Mostrando el pulgar de forma orgullosa, Momoshiro le palmeó el hombro a Kaidoh quien rápidamente lo quitó de forma violenta.
—¿A quién llamas mamushi?
—A ti, por supuesto.
Acariciándose el cuero cabelludo e ignorando la repentina discusión entre los otros dos titulares, que para su mala suerte Ryoma se encontraba en medio de ambos, pasó a asomarse despacio por el borde de la ventana intentando localizar la cabellera cobriza atada en dos largas trenzas. Sí, definitivamente era Ryuzaki quien hablaba con Terashima en el portón de entrada del instituto y ambos soltando una pequeña risa, se encaminaron por el pavimento hasta que sus cabezas desaparecieron.
Curiosamente, sintió una rara punzada en el pecho al verla irse tan alegremente con él.
"…es raro…". Él también se había ido del colegio con ella en más de una ocasión y nadie decía que estaban saliendo. Sin percatarse, comenzó a fruncir lentamente el ceño mientras enterraba el rostro entre ambos brazos.
Antes no le había molestado. De hecho era consciente que Ryuzaki y Terashima se llevaban bastante bien, por no decir que ella —Y Osakada— era la única persona que se acercaba a él con decencia si no contaban a los titulares. La clase simplemente se había dividido en dos, los hombres que al parecer le tenían una fobia épica y variaban entre el bullying e ignorarlo, y las mujeres que lo adoraban de lejos cual beldad.
Nisiquiera porque intentaba ser amable con todos, era bien recibido del todo.
Ryoma creía que en esos casos siempre era mejor estar solo, así que en lo personal no era como si sintiera algún tipo de simpatía por el joven de Hyotei.
De hecho, después de haberlo visto irse tan alegremente con Ryuzaki… muy profundo se preguntaba sobre ¿Qué demonios tenía de bueno?.
Cuando Ryuzaki al solo verlo tartamudeaba y no podía sostener una conversación completa con él… Repentinamente se enderezó en su asiento y pasó a mirar a Momoshiro quien todavía estaba enfrascado en su discusión con Kaidoh.
—Hey Momo… ¿Crees que le disgusto a Ryuzaki?
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Cuando ya solo faltaban dos días para el clasificatorio, Natsuki sentía que se iba a desmayar de los nervios. Ó tal vez solo era el sobre peso que tenía bajo su ropa en forma de adorables muñequeras y tobilleras. Se había quejado con Tsukiko-senpai de la diferencia de peso entre las de ella y las de Sakuno —Que por cierto casi sufrió un desmayo durante la primera sesión de entrenamiento—.
Sabía que ya debía estar acostumbrada al doble de su peso que cargaba encima, pero era demasiado… repentinamente ya no podía quitárselas para nada. ¡ni siquiera para dormir o tomar un baño! Tenía la sensación de que debían apestar a humedad así que en la mañana robaba algo de loción de su papá y le untaba por toda la tela esperanzada de que así el hedor disminuyera.
Pero por alguna razón no solo el "aroma" era lo que más odiaba de sus amigas las pesas. Simplemente eran de color rosa —Sí, gracias, Senpai— y aunque había sido declarado un color para ambos sexos, sus compañeros lo encontraron chistoso… los hombres, las mujeres por su parte pensaron que era adorable.
Lo importante es que pesó más el bullying que los "awww" femeninos —que tampoco la hacían sentir tan feliz que digamos—. A la final se encontró a sí misma acorralada contra una pared del jardín con su grupo de matones de siempre.
Aunque era mujer y la verdad no soportara del todo los comentarios desagradables y los empujones barbaros que le daban, Natsuki sabía controlarse para no llorar de la ira. Vestirse de hombre había traído más de una consecuencia negativa a su vida, pero el deber pesaba más que las ganas de salir huyendo y el temor. Después de que perdiera —probablemente—, el clasificatorio masculino, era seguro que Tsukiko-senpai desistiría y ambas volverían a Hyotei. Con el rabo entre las piernas, pero volverían.
—¿Qué pasa imbécil? ¿Acaso te crees mejor que nosotros que ni siquiera nos miras?
"En realidad no quiero que me vean llorar, solo si pasa. Sería vergonzoso a morir". Pensó mientras apretaba los labios.
—No dice nada.
—¡Como me molesta!
"¿Pero que esperan? ¡¿De verdad quieren que llore?!". Bueno, tal vez si se humillaba la dejarían en paz, pero seguro no se conformarían con verla y le tomarían fotos… y todo el colegio sabría que era una debilucha… Probablemente como pensaban que era hombre lo llamarían afeminado.
"no creo que eso sea bueno…". Estaba en medio de su monologo interno cuando sintió el tirón en el cuello de su camisa, y de un momento a otro se encontró mirando a los ojos de uno de los muchachos. Separó los labios asustada y rápidamente cerró los ojos cuando lo vio maldecir y alzar el puño dispuesto a pegarle.
¡Jamás la habían golpeado! ¡Ni siquiera sus padres!
Esperaba recibir un puñetazo que seguramente la sacaría de juego en un momento, pero el susodicho jamás llegó. Abrió los ojos enormemente sorprendida y con la respiración agitada, y un par de ojos azules le devolvieron la vista por sobre el hombro del matón de su clase.
—¡Nacchan! ¡Qué casualidad!
¡Eiji Kikumaru…senpai! Sostenía con firmeza la muñeca del otro chico evitando que hiciera algún movimiento. Los que estaban a su alrededor dieron un respingo de sorpresa, y comentarios sobre lo rápido que Kikumaru se había movido para evitar el moretón en uno de los ojos de Natsuki, no se hicieron esperar. Soltando lentamente al muchacho y dándole una mirada firme fue como si los ordenara a irse de allí… lo más gracioso es que todos se apresuraron a correr en dirección contraria a Eiji.
Natsuki no se había dado cuenta de que tenía las piernas entumecidas hasta que se dejó caer en el pasto sentada con la respiración acelerada.
—¿Eh? ¿Eh? ¿Llegué muy tarde? ¿Te hicieron daño? —Con la expresión más preocupada que hubiese visto ella en el rostro de alguna persona a su alrededor, Eiji Kikumaru se acuclilló al frente y le tomó con suavidad la mano.
—N-no. Estoy bien, muchas gracias, Kikumaru-senpai.
Sonriendo ampliamente, Eiji estiró una mano y le palmeó la cabeza como si tratara con algún animal pequeño. Nadie creería que alguien como él podría intimidar… es decir, siempre tenía una expresión alegre y amable en el rostro. Enormes ojos azules y el cabello pelirrojo ligeramente desordenado. Natsuki no se había dado cuenta de su embelesamiento al examinar los suaves rasgos del titular de seigaku, hasta que este ladeó la cabeza con una sonrisa y expresión curiosa… aun sujetándole la mano.
—¡Ah! —Algo avergonzada, se apresuró a soltarse mientras se ponía de pie de un solo salto.
—Jaja… eres divertido, Nacchan. Hacía rato quería hablar contigo pero nunca se dio la oportunidad —La llamaba Nacchan a pesar de que "legalmente" era un hombre en Seigaku. Poniéndose de pie y exhibiendo el hecho de que le sacaba media cabeza de altura, Eiji se llevó ambas manos a las caderas.
—¿Quería hablar conmigo? ¿De qué?
—De nada en particular, solo quería que fuéramos amigos —Contestó alegremente.
La expresión de Natsuki no tenía precio… Sencillamente habían sido las palabras más amables que hubiese recibido de un miembro del género masculino desde que había llegado a ese lugar… después de solo recibir insultos y empujones. Fue suficiente para que sintiera los ojos húmedos, tal cual como en el primer día de clases. Eiji se sobresaltó aturdido.
—L-lo siento… ¿Dije algo malo? —Preguntó él, nuevamente preocupado como si se trataran de amigos de toda la vida.
—No es nada… Senpai, por favor seamos amigos —Sonrió secándose con rapidez las pequeñas lagrimitas que aun no bajaban por sus mejillas. Oyó a Eiji reír y lo vio ladear la cabeza con suavidad mientras asentía. Sobrecogida, Natsuki lo miró fijamente en silencio unos momentos, y pocos instantes después la campana que daba inicio de nuevo a las clases sonó.
—Ah… supongo que hay que volver —Llevándose las manos tras la nuca, Eiji comenzó a caminar —… Por cierto, ¡Nacchan! Espero podamos jugar pronto.
Y así tan rápido como había llegado, se fue a una velocidad épica.
Ella que pensaba que los titulares de Seigaku daban algo de miedo, de verdad su opinión al respecto había cambiado un poco. Esperaba que comenzara el clasificatorio para poder jugar al tenis con ellos.
…De acuerdo… tal vez también sentía ese deseo de poder ganar, y ser parte de ellos…
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Con esto finaliza el capítulo de hoy, ha tomado un poco más de lo esperado pero la próxima semana es el clasificatorio. El entrenamiento de Tsukiko fue duro tanto para Natsuki como para Sakuno… esperemos que logren entrar.
Quisiera dar las gracias por los R&R del capítulo anterior: YreSu, Carmen15 y Sibreka.
De nuevo una disculpa sincera por haber desaparecido la semana anterior y espero disfruten de este capítulo tanto como yo lo disfrute al hacerlo. Si ven algún error o tienen alguna duda, bienvenido sea todo mediante un R&R, tendrán una respuesta segura vía MP.
Saludos,
Ann Parthenopaeus.
