Hola~
Espero que disfruten este cap 3
Disclaimer: drrr no me pertenece, ni Titanic ;_;
Era mediodía ya, y Shizuo e Izaya, caminaban relajados por la cubierta del Titanic.
Por alguna razón, ambos jóvenes tuvieron el mismo pensamiento al levantarse de sus camas.
"Debo verlo". Se repetían una y otra vez durante el desayuno. No fue una mera casualidad que volvieran a verse al mediodía en el mismo lugar donde se conocieron. Y desde ese momento, estuvieron toda la tarde juntos, caminando, conversando, observando, y… pensando.
-¿Así que se criaron usted y su hermano solos?- preguntaba curioso por la vida del rubio, el azabache.
- Más o menos. Digamos que tomé el papel de "padre" cuando tenía quince años- dijo Shizuo mientras inhalaba una bocanada de humo- Pero sinceramente, no quiero hablar del tema.
-Ah… ya veo- probablemente lo molesté con la pregunta, se decía Izaya interiormente- no hay problema.
-Y supongo que tú no viniste acá para hablar sobre mi vida, ¿no?- exhaló el humo.
-¿Por qué lo dice?-…no es tan idiota como pensaba- Pero es cierto. No vine aquí para hablar de la vida de usted - dijo con una risa sarcástica en sus labios- Más bien, vine porque quería agradecerle por lo de anoche.
-Ah… sobre eso. Bueno, no hay de qué- dijo lanzando el cigarrillo por la borda- Aunque para la próxima, no dudaré en dejarlo ahí. No tengo paciencia para lidiar con locos suicidas…
¿Loco suicida?-¿Quién dijo que habrá una próxima?- respondió algo irritado el azabache.
Shizuo paró en seco- ¿No la habrá?- Se volteó para mirarlo directo a los ojos- ¿por qué está tan seguro? – Y se acercó lentamente a su rostro- Su mirada no dice lo mismo.
-¿Y usted qué sabe de miradas, señor Heiwajima? – Preguntó molesto por la cercanía del mayor- Además, cada uno lidia con sus problemas como puede, ¿no? –Exclamó algo nostálgico al recordar todo lo que había sucedido, y lentamente fue caminando hacia la rejilla, para ver el océano- Y aunque no… usted ahora debe pensar algo como "qué sabe este chico de problemas", o algo por el estilo.
-No realmente- respondió despreocupado Shizuo- En realidad pensé algo como "qué le pudo pasar a este chico para que creyera que no hay una salida". Porque uno después de mucho tiempo, se da cuenta en qué rollos se mete, y cómo salir de cada uno de ellos- hizo una pausa para caminar lentamente hasta al lado del pelinegro.
-¿Lecciones de vida con Shizuo Heiwajima?- rio débilmente Izaya, y se volteó para mirar a Shizuo-¿Sabes…? Me casaré al llegar a América- confesó el azabache- ahora dígame, ¿hay una salida para eso?
Ambos se quedaron viendo unos segundos. La mirada del Orihara se veía algo triste y desanimada. ¿Tan duro es? Se preguntaba Shizuo, que al contrario de Izaya, su mirada era más profunda. Como si hubiese visto cosas que nunca debió ver alguien como él…
-¿Lo amas? –Soltó de repente Heiwajima.
-¿D-disculpa?- murmuró ofendido el azabache.
-¿Estás sordo? Pregunté si lo amabas- respondió un impaciente rubio.
-Disculpe, señor Heiwajima, pero su pregunta es de mala educación.
-¿Por qué? Es sólo una pregunta- Shizuo sólo quería respuestas, y las iba a conseguir.
-No quiero seguir hablando del tema- determinó un nervioso Izaya- Creo que lo mejor será que me vaya ahora mismo… Un gusto haber platicado con usted, señor Heiwajima.
-Dime Shizuo- interrumpió el susodicho.
-Está bien, Shizuo… -éste se sonrojó al escuchar su nombre sin ningún acompañante- nos vemos en la cena.
-No. Aún no me has respondido, y no dejaré que te marches- había mucha determinación en sus palabras, y el azabache las captó a la perfección- Te he contado bastantes cosas yo, así que, ¿qué…?
-No- interrumpió el pelinegro- No tengo por qué darte respuestas a una pregunta tan grosera, y además… no tengo por qué irme yo. Ya que este es nuestro sector- dijo a Shizuo mostrando con sus manos el alrededor- Así que vete, Shizuo.
-¿Pregunta grosera? –Dijo sacando otro cigarrillo, adiós paciencia- ECHARME ES MUCHO MÁS GROSER…- fue interrumpido por la mano del Orihara.
-Shhh, cierra la boca- acercándose a su rostro le dijo- Las paredes tienen oídos. ¿Quieres que nos metamos en problemas, idiota?-susurró Izaya en la cara del rubio. Éste, estaba más que sorprendido.
Shizuo quitó la fría mano de Izaya, y continuó-Bien, creo que no puedo obligarte a algo que no quieres.
-¿Ahora te das cuenta? –Exclamó divertido el azabache, pensando que Shizuo se enfadaría, pero éste, sólo sonrió.
-Entonces… -iba a hablar cuando sintió pasos detrás de él. Ambos jóvenes se voltearon para ver quiénes se acercaban.
-Hijo mío, conque aquí estabas- dijo al parecer al Orihara, una mujer de mediana edad, con los cabellos tan negros como Izaya, y los mismos ojos carmín, aunque más fríos y distantes- ¿Quién es este… hombre?
-Señoras, Shizuo Heiwajima. Shizuo Heiwajima, mi madre- exclamó Izaya presentando a su salvador a las señoras que tenía enfrente. Cuando el azabache volvió a mirar a su madre, Kyoko, pudo notar que estaba observando de pies a cabeza al rubio. E Izaya notaba cómo lo miraba: igual que a un insecto. Un insecto muy peligroso. El cual debía eliminar.
-Shizuo, parece que eres el indicado para los momentos difíciles, ¿eh?- el susodicho observó a la señora que había hecho el comentario. Llevaba un vestido negro y muy largo, tenía facciones de una señora que ha conseguido las cosas con mucho esfuerzo, es decir, la clase de personas que suelen agradar al Heiwajima.
-Ella es Celty, Shizuo, una señora muy…- Izaya no alcanzó a completar la frase cuando de repente sonaron las trompetas que anunciaban la hora de la cena- Bien, creo que es tiempo de ir a cambiarse. ¿Vamos, madre? –Anunció a la señora Orihara mientras le tendía su brazo- Nos vemos en la cena, Shizuo- se despidió con un guiño el pelinegro. Wow. Izaya era bastante…
-Shizuo -sintió- ¡Shizuo!- La mujer llamada Celty, seguía ahí, e interrumpió los pensamientos del rubio, con un grito- ¿Sabes en qué lío te estás metiendo, cariño?- éste atinó a prestarle atención y le contestó.
-Tch, no lo sé… es decir, ¡sí! Pero…
-Estás a punto de entrar a la boca del lobo- le advirtió, mirándolo de arriba hacia abajo- ¿Qué… piensas usar? –Shizuo no hizo nada más que mirarla, como diciendo ¿no está bien así?- Eso creí- susurró desilusionada Celty- Ven, probablemente te quede algún traje de mi prometido… - Y sin esperar siquiera la aprobación del rubio, ésta lo agarró del brazo, y lo llevó a rastras a su sala.
Izaya lo único que esperaba de la cena, era que su madre no fuera una completa arpía con Shizuo.
Recién habían terminado de cambiarse, y su destino era: el comedor. Y aunque suene tan simple como cualquier otra cosa, "el comedor" en el Titanic, era una de las salas más grandes y lujosas. Había grandes candelabros por todos lados, dos grandes escaleras para cada sector de la clase alta, mayordomos en cada pilar, y un montón de mesas y manteles adornados de la forma más lujosa que podría existir. "Comedor" le quedaba bastante pequeño, según Izaya.
Y éste, para no quedarse tanto tiempo con su prometido, se quedó al inicio de las escaleras, en la parte superior. Para que cuando llegara Heiwajima, el azabache pudiera orientarlo.
Dónde estará…
Shizuo había entrado a esa lujosa sala con la señorita Celty, quien lo había guiado por un camino menos habitado por los ricos, cuando divisó de lejos al prometido de Izaya, el conde Rokujo. Y aunque le dio una clase de jaqueca al verlo, supo que debía ir en esa dirección si quería encontrarse con el azabache.
-Disculpe, Celty…- se despidió cordialmente de su "salvadora" de la moda, y fue en busca del chico que lo sacaba de sus casillas.
Izaya estaba un poco impacientado por la espera del rubio, y se le notaba hasta en la forma de moverse. Aunque… Izaya no sabía bien si estaba impacientado, o… ansioso. Era una clase de sentimiento bastante extraño, que en mucho tiempo no se había desatado.
Y justo cuando se estaba cuestionando sus problemas internos, divisó entre la multitud, una cabellera rubia, sobresaliente del resto, que se acercaba a un paso algo acelerado.
Las manos del azabache no podían estar más inquietas. Cada paso del Heiwajima significaba un latido más rápido de parte del menor.
¿Por qué…?
Y antes que formulara la pregunta, Shizuo Heiwajima estaba a unos pasos de él. Estaba absolutamente apuesto con ese traje refinado, el pelo aún desordenado, y esa profunda mirada muy característica de él.
Ambos sonrieron al verse.
-¿Esperas a alguien más, o qué?- preguntó impaciente el rubio al Orihara al ver que éste no se movía- Baja de una vez, dios.
-Deberías ser más gentil, Shizuo. O conseguirás que te eche- respondió sarcásticamente el azabache, mientras bajaba.
-No creo que eso sea peor que llevar este traje…- murmuró desviando la vista- ¿de qué te ríes, idiota?
-Es un exagerado, señor Heiwajima- dijo imitando a su madre- ¿Ahora, me escoltará hasta la mesa, o tendré que pedírselo a otra persona?
Shizuo sonrió de lado, y se acercó hacia el azabache- Mil disculpas, señor Orihara- susurró imitando a Izaya- Pero usted me saca de quicio- aunque decía la verdad, no le molestaba. A ninguno de los dos.
Entonces Shizuo tomo el brazo de Izaya, y ambos, al tocarse, sintieron cómo una ola de electricidad recorría esa zona.
Y sin decir nada, sin siquiera mirarse, caminaron lentamente hasta su mesa, comunicándose solamente con el roce de sus enlazados brazos, y haciéndose la misma pregunta.
Mierda, ¿por qué me siento tan estúpidamente nervioso junto a él?
Espeeeeeero que les haya gustado3 dslkfldsa me costó escribirlo, ya que pasé castigada esta semana :c así que sorry por todo sdklfña
Y nada, gracias por sus lindos reviews3 no sé cómo contestarlos, pero me encantan333 me animan mucho :c 3 así que dejen no más, cualquier duda, sugerencia o amonestación violenta, será respondida ;))
nos leemos,
sayo~!
