Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, yo solo los ocupo para jugar un poco con ellos en mi mente loca, esperando que les guste.

N/A: antes que nada mil gracias a Bella Alexandra por sus correcciones ya que sin ellas habría un sin fin de horrores ortográficos.

Capítulo 19. 'Revelaciones'

Edward regresaba justo a tiempo de Italia para descansar un poco antes de su boda, pero antes tenía que pasar a su oficina para revisar algunos pendientes.

Apenas descendió del avión cogió un taxi que lo llevara directo a Cullen's Corporation.

- Edward, ¿no deberías de estar en tu departamento descansando para mañana? -Pregunto Emmett apenas lo vio entrar a su oficina.

- Lo sé, pero antes tenía unas cosas que revisar. -Dijo Edward.

- Esta bien, yo ya me voy a la casa con Rose, pero antes tengo que desviarme para conseguirle hotcakes de chocolate amargo con mermelada de arándano y nueces de la india. -Dijo Emmett quien irradiaba felicidad, desde que su esposa había regresado dé su viaje hacia casi dos días y le había dado la mejor de todas las noticias que pudiera recibir... Un bebe en camino.

- No creo que sea tan complicado, pero ¿a qué se debe que Rosalie te haya pedido chocolate amargo, si lo odia hasta donde yo recuerdo? -Dijo Edward con curiosidad.

- A mí también se me haría extraño si no me hubiera dado la gran noticia de que seremos padres. Edward ¡mi Rose está embarazada! -Dijo Emmett irradiando felicidad, tanto que tomo a su hermano y lo abrazo fuertemente.

- ¡Emmett suéltame ya mismo! -Dijo Edward con voz dura-. ¡Demonios! Tienes que moderar tu fuerza, sino aplastaras al bebe cuando nazca y Rose te arrancara la huevos. -Le dijo una vez lo soltó.

- Lo siento, pero estoy tan feliz -Dijo Emmett con la cara un poco arrugada por la preocupación por lo que acababa de decir Edward, pero aún así no se podía ocultar el brillo peculiar en su mirada. Edward tenía razón, tendría que aprender a controlarse o sino Rose no le dejaría sostener a su hijo.

- Lo sé, muchas felicidades ya tenían tiempo buscando un hijo… -Dijo Edward-. Ya yo estaba pensando que era que te tenían en un régimen de dieta completo y por eso era que no pasaba.

- Muy chistoso Eddie. –Edward arrugo la cara, Emmett sabía que odiaba ese sobrenombre pero era lógico que lo había usado como desquite así que no dijo nada-. Pero sí, algo hay de eso, ya llevamos tiempo tratando de que se diera. Ahora entiendo sus cambios de humor tan repentinos, pero no me importa, los viviría una y mil veces más… me muero por sentir a mi bebé a través de su vientre redondeado, será maravilloso, espero que algún día sientas lo mismo con Kate. -Dijo Emmett.

- Mmm, si pero bueno te dejo para que realices tu búsqueda. -Dijo Edward quien solo podía imaginar a Bella embarazada, con ese cuerpo que lo volvía loco deformado a la altura del vientre para acunar en su seno una nueva vida. Una vida creada por los dos. Un pedacito de cada uno. Un pequeñito, aunque mucho mejor, una pequeñita de cabellos y ojos chocolates como su Bella.

Emmett salió de oficina con rumbo a un centro comercial.

Por otro lado Edward se dirigió a la que fue la oficina de Bella, se sentó frente al escritorio como tantas veces lo había hecho para esperarla y verla llegar, pero ahora sabía que no volvería, colocó ambas manos sobre su cabeza apoyándose en el escritorio y así en esa posición rememoró todos los instantes que vivieron juntos… El momento en el que la conoció por medio del currículum que había dejado; el accidente del café; la carrera con su primo y esa sonrisa angelical e inocente que lo dejo momentáneamente aturdido y la furia que lo cegó al verla tan libre en los brazos de Seth antes de saber que él era su primo.

De pronto una lucecita se encendió en él. ¡Si, eso era! Si quería encontrarla solo tenía que hablar con Seth, tomo el teléfono y marco al área en la que Seth laboraba y lo mando llamar.

Mientras esperaba a que llegara fue a su oficina donde había más recuerdos, la mayoría de ellos lo ponían a mil en cuestión de segundos, como aquella ocasión en que la tomo en el sofá subiéndole apenas la falda entrando en ella de golpe callando con sus labios los fuertes gemidos de Bella mientras la penetraba de manera demencial una y otra vez. O aquella ocasión en la que cumplió una de sus tantas fantasías... Que lo montara sobre su sillón por iniciativa propia, aunque lo mejor de esa sesión fue cuando termino y ella agotada se recostó en su pecho dándole un suave beso en el cuello que le provocó una corriente eléctrica que le recorrió el cuerpo. Y justo como aquella vez, en ese momento su cuerpo reacciono tan solo ante el recuerdo.

De repente un golpeteo sonó en la puerta sobresaltándolo. Contesto con un claro 'adelante' mientras se acomodaba en su sillón de tal manera que su muy evidente erección quedase oculta.

- Buenas tardes, ¿me mandó llamar, señor Cullen? -Dijo Seth entrando a la oficina de Edward quien estaba muy rígido en su sillón por culpa de la erección que tenía en esos momentos.

- Claro Seth; pasa, toma asiento. -Dijo Edward indicándole la silla que estaba delante de él.

- Gracias. -Contesto Seth-. Usted dirá para que soy bueno.

- Iré directo al grano, como es de tu conocimiento hace un par de semanas que su prima la señorita Swan dejo de laborar para esta empresa por una oferta de trabajo que le hicieron, y en eso no hay ningún problema solo que no dejo ningún contacto en el cual localizarla y acordamos enviarle una carta de recomendación por los servicios prestados. -Dijo Edward con convicción.

- Bueno creo que esa información no se la puedo facilitar. -Dijo Seth apenado.

- ¿Se puede saber por qué no? -Pregunto Edward a un pelo de perder la paciencia.

- Porque sucede que yo tampoco tengo es información; a la familia sólo nos dijo que se le presento una grandísima oportunidad, una buena muy buena oferta de trabajo, pero que era en el extranjero; también nos dijo que si no viajaba enseguida correría el riesgo de que se la diesen a otro y que por eso se tenía que ir así de rápido. Yo no he podido aun hablar con ella, de verdad que lo siento mucho. -Dijo Seth.

- Está bien no te preocupes, esperaremos entonces a que ella se comunique. -Dijo Edward que sentía ese mismo pinchazo que sentía cada que recordaba que lo había dejado-. Eso era todo, ya te puedes retirar.

Seth salió de la oficina, pensando en si esa era la verdadera razón por la cual Edward anduviera buscando a Bella.

Por otro lado Edward quedo aturdido, Bella... su Bella había dejado el país. Ya no sabía que pensar, sentía que el aire escaseaba y tenía la imperiosa necesidad de buscarla y pedirle una explicación del porque lo dejo, del porque le privó de su sonrisa, de sus sonrojos, de su dulce voz, de su cuerpo, de su mente, de toda ella.

Estaba tan meditabundo que no se dio ni cuenta de en qué momento llego a su departamento; dejo las llaves tiradas sobre la mesa del comedor y se dirigió a su habitación; se quitó la ropa y se colocó un pijama de seda negro; después se recostó en la cama, la cual le parecía grande y fría.

En esos momentos, estando ahí, acostado, sólo, ansiaba con desesperación el contacto cálido de un cuerpo femenino pero no el de cualquier cuerpo, quería el de Bella. Con esa sensación recorriéndolo se quedó completamente dormido.

- ¡Oh Edward, no sabes cuánto te extrañe! -Dijo una suave voz en su oído despertándolo. Mientras sentía como un pequeño cuerpo, mucho más delgado y fino se frotaba contra el suyo.

- ¿Bella? ¿Cómo entraste aquí? -Pregunto dudoso mientras se volteaba en la cama para quedar frente a frente con ella.

- Shh, eso no importa ahora, lo único importante es que estoy aquí - susurro Bella acercándose en busca de un beso el cual le fue concedido sin la más mínima duda.

- Dios extrañe tanto tu sabor… -Dijo Edward apenas se separaron un poco para recuperar el aliento.

- Yo también te extrañe, ya no me apartes más de tú lado por favor. -Pidió Bella en un susurro antes de volver a buscar sus labios.

- Este es tu lugar, siempre lo ha sido… Aquí, a mi lado. -Dijo Edward al tiempo que la acercaba a su cuerpo sintiendo sus curvas desnudas.

- Pero te vas a casar… -Dijo Bella mientras le desabrochaba el pijama.

- Bahhh, sabes que eso es solo un trámite, que son simplemente negocios. Kate hará su vida por su lado y yo seguiré con la mía como siempre, ella y yo no llevaremos una vida de pareja. -Dijo Edward comenzando a acariciar la suave piel de las caderas de Bella. Para mí, mi mujer eres y seguirás siendo tú.

- No, sabes muy bien que al casarte yo me convertiré en tu amante… No seré más que la otra. -Dijo Bella, gimiendo después de sentir las manos de Edward despertando todas las terminaciones nerviosas de su piel.

- Tú eres mucho más que mi amante. A ti te necesito, extraño todo de ti, no sé qué demonios me hiciste que te pienso a todas horas, te veo en todos lados, todo me recuerda a ti, a las veces que estuvimos juntos… -Dijo Edward aferrándose a ella buscando con desesperación un beso que con gusto ella le dio.

- Pero aun así no llevaré más que el título de amante… Pero no esta noche, hoy solo quiero que me hagas tuya. -Pidió Bella buscando a tientas con su mano en el pantalón de Edward.

- Te voy a hacer el amor como nadie nunca lo ha hecho. -Dijo Edward incorporándose sobre sus codos colocándose sobre Bella apoderándose de sus labios.

- Edward -Gimió Bella al tiempo que su cuerpo se arqueaba en busca de más contacto.

Edward estaba que estallaba de placer, había extrañado tanto la dulce y sexi voz de Bella que su cuerpo pareciera que hubiese tomado vida propia en cuanto la escucho hablar. Con manos avariciosas recorrió toda su anatomía fascinándose de la suavidad de su piel, de su calor y sus sonrojos, de su sabor… Deleitándose con todo de ella.

Besó toda la piel que estaba a su alcance, deteniéndose todo el tiempo necesario para atender los pechos de Bella haciendo que ella emitiera gemidos de placer que aumentaban la ansiedad en la entrepierna de Edward y en la propia. Edward jugaba con la lengua sobre sus pezones mandando oleadas de placer por todo su cuerpo que la hacían arquear y a él gruñir de placer al ver el sonrojo con que se teñía la piel que él había saboreado.

- Por dios Edward te necesito ya dentro de mí… -Pidió Bella en un ronroneo, moviendo sus caderas en busca de más contacto.

- Con calma cariño… Tenemos toda la noche. -Dijo Edward trazando un camino de húmedos besos, descendiendo poco a poco por todo su torso, hasta llegar a su cálido centro. Probó su delicada piel y luego sopló ligeramente sobre los ya humedecidos labios logrando que una corriente de placer le azotara el cuerpo, desquiciando a Bella quien comenzó a moverse de manera demandante al tiempo que una de sus manos se enredaba en las hebras broncíneas de Edward obligándolo a acercarse más a su intimidad, ya que una presión dolorosamente placentera amenazaba con explotar en su bajo vientre.

Pero es que, si en algo era más que bueno Edward Anthony Cullen, era en saber cómo darle placer a una mujer. Y la mujer que ahora estaba disfrutando de todo ese placer era ella…

- Oh Edwardddd estoy tan cerca… -Ronroneó Bella aferrándose a las sabanas.

- No te contengas cariño, quiero saborearte toda… -Pidió Edward mientras bajaba una mano al centro de Bella para ayudar a su lengua a estimularla. Acaricio el clítoris con la palma de la mano, mientras con los dedos separaba sus sonrosados labios exponiendo así su entrada, la cual azoto con pequeñas embestidas de su lengua, logrando que Bella se desconectara por completo de la realidad con un orgasmo arrollador.

Ella ronroneó, gimió, jadeó y hasta lloró, diciendo su nombre, retorciéndose sobre las sabanas con los dedos entrelazados en sus desordenados cabellos, para finalmente caer desmadejada sobre la cama cuando el placer alcanzado termino de azotar su cuerpo.

- Edwardddd… Eso fue tan... Eso fue tan… ¡Rayos! ¡Es que no tengo palabras! -Dijo Bella jadeando, mientras buscaba la boca de Edward saboreándose de paso en los labios de él.

- Eso que esto apenas está empezando. -Prometió Edward que de un momento a otro coloco a Bella sobre el pidiendo silenciosamente que ella misma se encargara de introducir su más que adolorido y firme miembro en ella. Cuando sintió su suave piel envolviéndolo un gemido de placer escapo de sus labios.

- No sabes cuánto te extrañe. -Dijo Bella quedándose quieta por un instante.

- Por fin me siento de nuevo en casa. -Dijo Edward al sentir la suave piel de Bella aprisionando su miembro; se sentía completo y la realidad lo golpeó como si de una bola de demolición se tratara.

Esa pequeña bruja había logrado hechizarlo y había hecho lo que nadie más había podido hacer... ¡Se había enamorado de ella!

- Oh Dios, Edwardddd… -Prácticamente grito Bella comenzando con un sube y baja un tanto demente que lo estaba volviéndolo loco.

- ¡Oh bebe…! ¡Si tú supieras realmente cuanto me encantas! –Dijo Edward aferrándose a su cintura dando certeras embestidas.

- Dios Edwardddd… Estoy tan cerca… –Gimió Bella, inclinándose y mordiendo suavemente el lóbulo izquierdo de su oreja, lo cual provoco que Edward estuviese a punto de correrse.

- Vamos cariño vente conmigo… –Dijo Edward aferrándose al cuerpo de su amor mientras se movía dentro de ella buscando su liberación.

Cuando ambos culminaron ella cayó desmadejada sobre su cuerpo, con su cabeza recostada en su pecho soltando un gran suspiro.

- Bella, no quiero nunca más te vayas, por favor… Quédate a mi lado. –Le pidió Edward mientras acariciaba su espalda desnuda.

- Yo tampoco quiero irme de tu lado, pero no sé si realmente pueda aguantar sabiéndote ajeno. –Dijo Bella, dándole un beso sobre su pecho.

- Entonces no te vayas, no tienes por qué hacerlo. Kate no significa nada para mí, ella para mí no es más que otro negocio de los muchos que hago. –Dijo Edward intentando subir los hombros, pero sin lograrlo porque Bella aún seguía acostada sobre él-. Yo te prometo hacerte feliz. Juntos nos enfrentaremos a todo lo que se nos avecine. –Continuó diciendo Edward con seguridad en la voz, ahora que sabía que nada más importaría si a partir de ese momento la tenía siempre a su lado.

Con esa promesa ambos se abandonaron en los brazos de Morfeo.

.

.

.

Al día siguiente la luz se colaba por la ventana de la habitación de Edward quien amanecía con una enorme sonrisa en sus labios y una enorme erección en su entrepierna haciendo acto de presencia.

Se removió en la cama en busca de su compañera con quien pasaría el día completo demostrándole cuanto la amaba, no le importaba nada más ni siquiera el hecho de que estaba por casarse en un par de horas; ya se encargaría de hablar con Kate e informarle de su decisión.

- ¿Bella? -La llamó Edward después de buscarla a tientas en la cama y encontrarse con que esta estaba vacía y fría-. ¿Bella? -Volvió a llamar dirigiéndose hacia el baño, toco un par de veces pero sin escuchar respuesta-. ¿Bella dónde carajos estás? Esta broma ya no me está gustando. -Dijo Edward buscando por todo el departamento, pero no la encontró por ningún lado. Otra vez se había ido… Lo había dejado de nuevo.

Volvió a la cama y espero encontrar algún indicio de que ella hubiera estado ahí, pero no encontró nada ni siquiera las sabanas estaban revueltas, fue ahí cuando cayó en cuenta de que aún llevaba puesto el pijama y estaba casi seguro de que se había quedado dormido desnudo después de tener a Bella entre sus brazos.

- ¡Por Dios! ¡Me estoy volviendo loco! -Dijo Edward cayendo en la cama, mientras se halaba el cabello que estaba más desordenado de lo normal. Quedo totalmente ido hasta que una llamada lo saco de su trance.

- Edward hijo, dime que ya estas levantado recuerda que hoy es el gran día. -Dijo su madre del otro lado de la línea sin darle tiempo siquiera a que la saludara.

- Buenos días madre, claro que ya estoy levantado, nos vemos en un par de horas en el registro como teníamos acordado. -Dijo Edward en definitiva, aún no entendía nada.

- Está bien ahí nos vemos, no olvides que tu padre estará ahí dentro de un par de horas y que deben de estar temprano en el registro, es una lástima que Alice aun no regrese de su viaje. -Se lamentó Esme del otro lado de la línea.

- ¿Cómo es eso de que Alice está de viaje? -Pregunto Edward asombrado.

- Pensé que lo sabias, salió de viaje con Rose para arreglar algo de sus boutiques, pero Rose se regresó debido a lo de su embarazo; hasta donde me dijeron no podían regresar hasta que terminan de arreglar sus pendientes, y a haberse venido Rose antes, Alice ahora tiene el doble de trabajo por solucionar así que no podrá venir hasta no tenerlo todo resuelto. -Dijo Esme con un tono que dejaba a las clara de que sabía que eso era una mentira-. Dime que fue lo que paso. -Exigió Esme saber.

- Lo siento mamá, yo tuve una discusión con Alice y me dijo que no se volvería a meter en mis 'cosas', pero nunca pensé que llevaría a tal extremo de no estar presente en la boda. -Dijo Edward dolido por los actos de su hermana pero también sabía que cuando ella decía algo lo cumplía aunque eso le doliera a ella también.

- Lo siento tanto corazón, ya verás que con el tiempo se le pasara. Ya verás que se arrepentirá de no haberte acompañado en estos momentos. -Dijo Esme con dulzura, mientras que Edward se decía a sí mismo 'lo dudo'-. Bueno cariño te tengo que dejar para que te apures, yo también tengo cosas que hacer.

- Esta bien madre cuídate, nos vemos en unas horas. -Dijo Edward antes de colgar la llamada. Ahí se dio cuenta de que todo había sido un sueño, su Bella no había regresado, se había ido y lo había dejado. Ahora solo le quedaba terminar el trato que tenía con Kate y solo serían esposos de la puerta hacia afuera. Para el su mujer seguiría siendo Bella así la muy ingrata lo hubiera dejado… A… Pero ya vería ella que la encontraría y esta vez se cercioraría de que no lo volviese a abandonar, así tuviese que amarrarla a la cama.

.

.

.

Las horas habían pasado como un borrón y esperaba que así pasara todo el tiempo que necesitaban aparentar que eran marido y mujer.

Estaba tan sumergido en sus pensamientos y recuerdos que se sobresaltó cuando su padre llamo a la puerta, se le había hecho tarde y ahora estaban justos de tiempo para llegar al registro civil.

- Edward hijo, estoy tan orgulloso de ti, hoy estas dando un paso muy importante en tu vida, el matrimonio es una decisión que se debe de pensar porque tienes que estar seguro de que vas a querer compartir tu vida con la persona amada, que te vas a entregar a ella en cuerpo y alma, porque los dos serán uno solo. -Le dijo Carlisle con orgullo mientras se dirigían al registro civil.

Por su parte Edward se sentía mal porque sabía que defraudaría a su familia porque él no amaba a Kate, solo se podía imaginar entregándose de esa forma a Bella como en su sueño pero sabía que hasta ahí se iba a quedar… En un sueño.

- Gracias padre haré lo que pueda. -Dijo Edward sin entrar en más detalles.

- Ya verás como la vida de casado te vendrá la mar de bien porque no tendrás la necesidad de buscar en otro lado lo que tienes en casa, saldrá a flote tu lado protector y no querrás que nada malo le pase, además de que Kate y tú hacen una muy linda pareja. -Dijo Carlisle dándole una palmada en el hombro a su hijo.

- ¿Te puedo hacer una pregunta? -Dijo Edward, dado que el último comentario de su padre despertó su curiosidad.

- Claro que sí, aunque ya preguntaste. -Dijo Carlisle riendo de su propio chiste.

- Lo que pasa es que acabas de mencionar que Kate y yo hacemos bonita pareja y que te alegras de nuestra unión, ahora mi duda es la siguiente... ¿Te opondrías a que me hubiera casado con una chica que no es de nuestra clase social? -Pregunto Edward con un poco de indecisión corrigiendo la pregunta conforme la formulaba y esa pregunta hizo dudar a Carlisle sobre la boda.

- Bueno sabes que ni tu madre ni yo somos clasistas y lo único que nos importa es tu felicidad, tú tienes que cometer tus propios errores y aprender de ellos, pero tampoco nos alegraría verte atado a una mujer interesada. -Explico Carlisle lo mejor que pudo-. ¿Por qué la pregunta?

- Bueno... -Edward trataba de buscar una respuesta inteligente que no lo delatara-. La verdad es que tus palabras sonaron muy clasistas y eso me extraño. -Dijo Edward tratando de sonar seguro.

- Entonces siento que te haya dado la impresión equivocada. Ya hemos llegado hijo. -Dijo Carlisle bajando del vehículo seguido después por Edward-. Suerte hijo. Te deseo toda la felicidad del mundo. -Dijo Carlisle abrazando a Edward gesto que lo conmovió y que como todo buen masoquista pensó "sería feliz si Bella fuera quien me esperara dentro de una iglesia".

Los minutos pasaron y por fin llegó Kate acompañada de su madre, Rose y la madre de Edward. Kate se veía bonita porque realmente lo era, pero no notaba esa mirada brillosa como la de Rosalie el día que se unió a su hermano, así como tampoco sentía esa necesidad de que se acercara pronto y que el juez se apresurara a declararlos marido y mujer.

- Te vez bonita. -Dijo Edward regalándole una sonrisa por simple cortesía.

- Tu también estas muy guapo. -Le contestó Kate con una sonrisa en el rostro.

La ceremonia transcurrió de manera tranquila. Cuando el juez pregunto que si alguien sabia de algún impedimento, Edward miro esperanzado hacia la puerta esperando ver ese par de orbes color chocolate aparecer y gritar 'yo me opongo' pero solo vio el asiento vacío que debería de ocupar su hermana y la penetrante mirada llena de reproche por parte de Rosalie.

- Si nadie conoce algún impedimento, yo los declaro marido y mujer. -Sentenció el juez de paz.

Después de esas palabras y de que Edward le diera un casto beso en la frente a Kate, la pareja se vio envuelta en las felicitaciones de su familia y después, como en un torbellino, se vio arrastrado a la pequeña recepción donde solo la familia y los amigos más cercanos estaban presentes.

- Oh Edward, no puedo creer que ya seas un hombre casado, pensé que nunca podría ver esto. -Dijo Esme sollozando momentos antes de partir con Kate a su luna de miel exprés.

- Yo tampoco madre, ya veremos qué pasa. -Dijo Edward en tono de broma para relajar a su madre que estaba acompañada de su padre y su hermano con Rose y Jasper.

- Bueno no me queda más que decir además de lo hablado en la mañana y espero que se apresuren a buscar nietos. –Dijo Carlisle haciendo que tanto Kate como Edward se miraran sorprendidos.

- Creo que es muy pronto para hablar de ese tema, por lo pronto vas a tener con conformarte con el nieto que Emmett y Rose te van a dar. –Dijo Edward fingiendo calma. Si tenía un bebe lo haría con Bella, no con Kate, aunque bien sabía que eso no se lo podía decir a su papá.

- Muchas felicidades y les pido una disculpa a nombre de Alice, sé que no era su intención faltar, pero fue imposible dejar de lado los problemas del trabajo. –Dijo Jasper a modo de despedida ya que hasta esa mañana el desconocía que su novia no tenía planeado presentarse a la boda.

- No te preocupes, entendemos que cuando se complican las cosas en el trabajo se nos sale de las manos. –Dijo Kate con una sonrisa fingida.

- Hermanito muchas felicidades por lograr casarte y con una hermosa chica como Kate, espero tener noticias pronto de bebe en camino. –Bromeo Emmett, sabiendo que esto molestaría a Edward.

- Emmett ya dije que no es momento para hablar del tema. –Dijo Edward en un gruñido.

- Espero que puedan ser felices, porque el matrimonio es algo serio que no se puede tomar a la ligera y que se debe hacer con quien amas realmente para que la convivencia no se vuelva un infierno. –Dijo Rose fijando su mirada en Edward a quien no había dejado de ver como con rencor desde que dijo el "Si acepto" ante el juez.

- Gracias por los buenos deseos Rose. –Dijo Edward sarcásticamente devolviéndole la mirada, sospechando que había un trasfondo en sus palabras.

Después de esas últimas palabras y la despedida de los padres de Kate la pareja de recién casados se dirigió a su destino de 'luna de miel'.


Hola, antes que nada Mil, Mil y Mil más de disculpas, pero como le dije a mi adorable beta Alexandra mi unica neurona creativa se fue de vagaciones y hasta hace poco fue que regreso a si que no me maten porfavor, se los suplico.

Si alguien todavia anda por aca, espero que les haya gustado el capitulo y espero no tardar en demasia en esta ocasion.

Pero como ya habia dicho en otra historia ando con un pequeño problemita: Que ando sin compu asi que me toca hacer en la compu de mi trabajo a escondidas.

Mail gracias por su comprension y si quieren dejarme un rr seran mas que bien recibidos.

Besos Ana Lau