Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, yo solo los ocupo para jugar un poco con ellos en mi mente loca, esperando que les guste.

Tengo que agradecer tambien a mi adorable beta Bella Alexandra ya que sin su apoyo no quedarian sin horrores de ortagrafía. Ahora si a leer.

Capítulo 20. (Búsqueda Implacable)

Después de salir de la recepción, Edward manejó por poco más de una hora para llegar a su destino: un club que contaba con cabañas de descanso, spa, restaurantes, campo de golf, un par de piscinas y un área de equitación. Estaba convencido de que ese era un sitio que a Kate le iba a gustar

- Lo vamos a pasar la mar de bien. -Dijo Kate muy animada.

- Solo quiero descansar estos días antes de regresar a trabajar. –Le contesto Edward serio, para no decir que malhumorado, mientras aparcaba el Volvo frente a una cabaña.

- Pensé que te gustaría un poco de diversión, ya sabes algo así como consumar nuestra unión. -Dijo Kate, acercándose a Edward al entrar en la cabaña y apoyando la mano de una manera nada sutil en pecho de él.

- Creo que había quedado claro que lo nuestro era solo un matrimonio por conveniencia. -Dijo Edward soltándose lo menos brusco posible de las manos de Kate que a este momento ya le acariciaban el pecho.

- Claro que lo sé, pero también te dije que lo podríamos pasar bien. Conozco de primera fuente tus habilidades carnales y créeme que no me molestaría para nada poder disfrutar un poco de ellas. -Dijo Kate de manera totalmente descarada, al tiempo que deslizaba por su cuerpo el vestido que llevaba puesto quedando solamente en ropa interior.

- Y yo ya te dije que no me interesa así que no me hagas perder la poca paciencia que me queda y el respeto que te tengo. -Dijo Edward con voz cortante.

- Oye tranquilo que yo solo quería que lo pasáramos bien no es para tanto si no quieres no pienso violarte. -Dijo Kate colocándose una batita que solo le cubría lo necesario.

- Dejemos las cosas en claro Kate, viviremos juntos y de frente al mundo seremos una feliz pareja de recién casados, pero hasta ahí, que quede totalmente claro que de ahí en fuera cada quien tendrá su propia habitación y hará con su vida lo que le venga en gana siempre que no nos perjudique de ninguna manera. -Dijo Edward.

- Todo eso ya lo sabíamos sólo te estaba ofreciendo un poco de sexo, pero si no quieres o no tienes ganas no importa. Yo por mi parte si pienso disfrutar de nuestra estancia aquí. -Dijo Kate haciendo un puchero.

Edward no sabía que le estaba pasando, o más bien se negaba a aceptarlo. En otra época ese gesto le habría resultado sexy pero en estos momentos le pareció ridículo… Cuando Bella los hacía, su inocencia les ponía un brillo especial, que no solo la hacía ver sexy y provocativa, sino que también agregaba más hermosura a su rostro si es que eso era realmente posible.

- Que bueno que te quedo claro ahora si no te importa me voy a la cama -Dijo Edward cuando un bufido le hizo volver de sus pensamientos. Miro fríamente a Kate y luego se dirigió a la recámara.

Ni siquiera se molestó en buscar un pijama, se desvistió quedándose sólo con en bóxers, y se tiró en la cama.

No supo en qué momento cayó en brazos de Morfeo, pero a los pocos minutos Edward ya dormía profundamente, inmerso en un sueño donde la protagonista era Bella.

- Por Dios Edward yo pensé que no tenías ganas. -Susurro una voz femenina a su lado.

- Siempre tengo ganas de ti mi dulce Bella… -Contesto Edward adormilado, presionando más su promitente erección en el trasero de Kate.

- Oye… ¡Edward…! -Dijo Kate sacudiendo a Edward.

- ¡¿Qué demonios?! -Dijo Edward con voz rasposa, incorporándose en la cama, desorientado por un momento.

- Heee Romeo, creo que necesitas una ducha de agua fría… ¿O prefieres que te ayude con tu lívido? -Dijo juguetona Kate.

- Ya te dije que eso no va a pasar. -Gruño Edward molesto-. Además, dime… ¿Qué demonios se supone que haces en la misma cama que yo?

- ¡Por Dios! ¡Cálmate hombre! Solo estaba jugando. Bueno, excepto en la parte del baño, en serio estas necesitando una ducha fría, bien fría. En cuanto a que hago aquí… Pues eso es muy fácil genio: solo hay una recamara en la cabaña, por lo tanto una sola cama. -Explico Kate tranquilamente.

- Lo siento no sabía eso. -Dijo Edward apenado por su reacción y también por la situación en la que se encontraban.

- ¡Bahh! No te preocupes por eso. Pero ahora sí, dejando eso de lado y poniéndonos a hablar seriamente, me doy cuenta de que tu problema tiene nombre propio. ¿O me equivoco? ¿Puedo saber que paso? –Indago por simple curiosidad-. De seguro tu amante está molesta porque no estas con ella ahora.

- No, mi amante no está molesta porque este aquí contigo. -Dijo Edward remarcando el 'mí'.

- Entonces no tienes nada de qué preocuparte, ya el lunes la verás y desataras todo esa pasión con ella. ¡De verdad que la voy a envidiar! -Comento Kate.

- No tendrás nada que envidiar porque no la voy a ver ni el lunes ni ningún otro día. –Espetó Edward molestándose nuevamente porque Kate le recordara el abandono de Bella.

- Eso dices ahora. Sólo deja que se le pase el enojo, le obsequias una linda joya y la volverás a tener a tu lado. -Dijo Kate.

- ¡Con un demonio! Ella me dejo, me abandonó, me cambió por una maldita oferta de trabajo en el extranjero. ¿Contenta? ¿Ya estas conforme ahora? -Dijo Edward poniéndose de pie dejando sorprendida a Kate ya que era sabido que nadie podría dejar al sexy y rico Edward Cullen a menos que...

- Edward… ¿Ella te dejo antes o después de que le dijeras que te ibas a casar conmigo? -Pregunto Kate manejando sus teorías.

- Antes o después… ¿Qué demonios importa eso ahora? El hecho estuvo en que me abandono, en que me cambio por una maldita oferta de trabajo y ya. -Dijo Edward a la defensiva.

- Cálmate quieres yo no soy el enemigo, ni fui yo quien hirió tu maldito ego de macho… ¿Sí? Porque… ¿Cómo alguien, una simple mortal, se podría atrever a dejar al gran Edward Cullen? –Exploto Kate ante el tono de Edward-. No eso nunca tendría que pasar, siempre debes de ser tú el que termine la relación.

- Si tú crees que lo que me dolió fue el ego, estas muy equivocada. -Dijo Edward volviendo a sentarse en la cama, sintiéndose cansado y abatido.

- Está bien, no te molestare más. Sólo quiero saber si fue antes o después de que le dijeras. ¿Podrías decir? -Dijo Kate que por lo que veía, deducía que Edward sentía algo fuerte por quien quiera que fuera su amante.

- Después. -Fue todo lo que salió de los labios de Edward.

Se volvió a poner de pie, tomo una de las almohadas y se encaminó a la puerta.

- Te voy a dar un consejo como mujer… -Dijo Kate haciendo que Edward se detuviese en el vano de la puerta-. Cuándo una mujer realmente ama a un hombre, pero aún le queda un poco de orgullo propio, se aleja al saberlo ajeno. Piénsalo mientras descansas.

Después de Kate terminara de hablar, Edward salió de la recamara hacia la pequeña salita repitiéndose hasta el cansancio las palabras que ella había dicho.

Finalmente no supo en que momento el cansancio lo venció. Cuando volvió a abrir los ojos ya la luz del sol se colaba por las ventanas.

- Buenos días señor dormilón. ¿Quieres desayunar? -Preguntó Kate que lo miraba con un toque de humor.

- Buenos días. ¿Se puede saber por qué te causó tanta gracia? -Preguntó Edward levantando una ceja.

- Porque nunca pensé verte así. Además, no era necesario que durmieras en el sofá, ya me habías dejado más que claro que no querías tener ni siquiera un ratito de diversión conmigo. –Dijo Kate en el mismo tono juguetón en que había hablado antes-. Yo no te iba a violar a media noche.

- No es eso, es sólo que necesitaba pensar un poco. -Dijo Edward levantándose del sofá, estirando sus músculos agarrotados por la posición incómoda en la que había pasado la noche.

- Bueno señor pensante ven a desayunar algo, no hace mucho que trajeron el desayuno. -Dijo Kate yendo hacia un pequeño comedor donde había fruta picada, pan francés, huevos encebollados, tocino, café y jugo.

Ambos se sentaron a comer pero no estuvieron en silencio ni un par de minutos ya que Edward no fue capaz de contener más su curiosidad.

- ¿Kate, que querías decir anoche con esas palabras? -Preguntó Edward como quien no quiere la cosa, dando un sorbo a su café.

- ¿Con cual de todas? Anoche hable mucho. -Dijo Kate asumiendo la misma seriedad de Edward.

- Eso de una mujer con orgullo. O del orgullo de la mujer. ¡Que se yo! -Dijo Edward.

- Ah, esas palabras. Bueno no sé qué tan dispuesto estés a hablar del tema. -Dijo Kate.

- Tan dispuesto como puedo estarlo al haber yo mismo sacado el tema. -Dijo Edward preparándose para lo que iba a oír.

- Esta bien, digamos que lo que te voy a decir es parte de ser mujer así que tendrás que ser discreto. -Dijo Kate en voz baja.

- No entiendo muy bien, pero seré discreto. -Dijo Edward que no entendía a Kate ya que hablaba como si todas las mujeres fueran programadas o algo por el estilo.

- Esta bien, pero antes que nada, dime… ¿Qué tan importante es ella para ti? Sé que te importa pero, no sé cuánto. Dijiste que no era ego. -Dijo Kate tratando de confirmar su teoría.

- Es muy importante en mi vida o mejor dicho, ella se convirtió en mi vida. Es complicado de expresar, por un lado está esa calidez que inunda mi pecho al pensar en ella, al recordar su sonrisa, su voz, sus ojos tan expresivos, su sedosa cabellera castaña, esa mente tan aguda y su cuerpo, joder su cuerpo provoca mi lívido manteniéndome excitado todo el tiempo, solo pensar en ella me pone a cien… No me veas así… -Dijo Edward cayendo en cuenta de que Kate comenzaba a achicar los ojos-. No es algo únicamente carnal… Ella, simplemente es ella. Su cuerpo me fascina sí, pero por otro lado es… ¿Cómo te digo…? Ella crea en mi vida en estos momentos una mezcla de emociones: enojo, furia, frustración y dolor mucho dolor al saber que me dejo, que me cambio por una estúpida oferta de empleo, cuando a mi lado lo tenía todo, mi amor, mi protección y el mejor trabajo que pudiera pensar. A veces se me ha llegado a pasar por la mente arruinarla laboralmente para que ella se vea obligada a regresar de nuevo a mí y esta vez sí, cuando ya esté a mi lado no dejarla ir otra vez. -Dijo Edward reflejando sus emociones en su rostro según iba pronunciando las palabras.

- Por Dios Edward… ¡Detente a pensar así sea solo un momento! Si la arruinas ella no volverá a tu lado, menos si se llega a enterar que tú fuiste el causante. Por el contrario si ella entera te va a odiar y con justificada razón. -Dijo Kate.

- Kate, entiende que sólo habla mi lado egoísta y dolido. -Dijo Edward jalando con desesperación sus hebras broncíneas.

- Trato de entenderte, pero el amor no daña Edward. Dudo mucho que le hayas demostrado tu amor o que por lo menos le hayas dicho lo que sentías. Es más estoy casi segura de que esto es un sentimiento nuevo para ti, porque si no nunca te hubieras casado conmigo. -Dijo Kate muy segura.

- ¿Sabes? Apenas la noche antes de la boda fue cuando me di cuenta de mis sentimientos hacia ella y créeme, de haber estado ella aquí a mi lado, en efecto nunca nos hubiéramos casado. -Dijo Edward recordando su sueño con Bella.

- ¿La verdad…? No sé cómo sentirme. Por un lado me siento incrédula al saber que el gran Edward Cullen está enamorado, pero por otro lado envidio a esa mujer ya que logro atrapar tu corazón, lo cual me hace pensar en que tiene ella que no tuviera yo o las demás chicas que pasamos por tu cama.

- Será difícil de explicar… No puedo decir que fue un amor a primera vista, ya que cuando la conocí no me llamo del todo la atención, era una simple chica más, muy diferente de mis gustos, pero había algo de ella que me atraía, y encima de todo… ¡Ella puso distancia entre nosotros después de mi primera insinuación! -Dijo Edward recordando lo esquiva que había sido ante sus insinuaciones.

- Una chica muy inteligente por lo que veo. -Dijo Kate con humor.

- No te haces una idea de cuánto. -Contesto Edward-. Pero bueno… ¿Me vas a explicar lo que dijiste anoche o no?

- Te lo voy a decir de la siguiente manera: búscala y háblale de tus sentimientos, porque estoy segura de que ella te ama. -Dijo Kate con mucha seguridad.

- Ajá. Y si me ama… ¿Me puedes decir por qué demonios se fue y me dejó? -Dijo Edward elevando un poco la voz, volviendo de pronto a sentirse molesto de nuevo.

- Por Dios Edward podrás ser el mejor arquitecto y el amo de los negocios pero eres un completo imbécil en cuanto a temas amorosos se refiere. -Dijo Kate-. Para empezar ella no tiene ni la más mínima idea de lo que sientes por ella. Una mujer tiene un límite y llega el momento en que se cansa de dar amor por dos.

- Pero yo se lo di, inconscientemente pero lo hice. -La interrumpió Edward.

- ¡Maldita sea Edward! ¿Quieres escuchar primero? -Dijo Kate exasperada-. Para una mujer, el dar amor no significa estar metidos en una cama. El sexo es sexo, es así de fácil; mientras que hacer el amor es diferente, lo es todo. Y uno de los errores que cometiste y conociéndote sé que lo hiciste, fue que le dejaste muy en claro que eran sólo amantes y eso a ninguna mujer le gusta. -Dijo Kate más tranquila-. Una mujer siempre quiere ser importante para el hombre al que le está entregando su cuerpo. Son pocas las mujeres que entregan su cuerpo sin entregar con el su alma.

- Pero eso se lo dije cuándo comenzó nuestra relación y ella nunca puso ninguna objeción. -Dijo Edward.

- Porque cuando se lo propusiste no había una tercera persona implicada, que en este caso soy yo. A ninguna mujer le gusta compartir a su hombre. Simplemente no nos gusta ser la otra, ni que nos pongan el cuerno. -Dijo Kate-. Ella sabía que era 'tu amante', pero sabía que no había nadie más y estoy casi segura de que ella contaba con poder ganarse tu corazón con el paso del tiempo, no con que fueras a llegar tú con la gran noticia de que te ibas a casar con otra.

- Si lo que dices es cierto… ¿Se puede saber por qué me estas ayudando y alentando a que busque a Bella, y por qué cuando te dije que tenía una amante y que no la iba a dejar, no pusiste objeción alguna? -Pregunto Edward.

- ¿Tú me amas Edward?

- Tú sabes muy bien la respuesta a eso Kate. Sabes que te aprecio y que eres una gran amiga para mí.

- Exacto. Es algo muy sencillo y de hecho tú mismo te has dado la respuesta a tus interrogantes… Nuestro matrimonio no es por amor, es nada más por conveniencia, una simple transacción de negocios. Yo no te amo; no puedo negar que me atraes y que te quiero, eres apuesto y sexy, además de un dios del sexo, pero no hay amor de por medio Edward. -Explico Kate.

- Eso quiere decir que si tú sintieras algo por mí no te hubieras casado conmigo sabiendo que tenía a alguien más. -Dijo Edward tratando de entender la lógica que le estaba manejando Kate.

- Así es, repito: lo nuestro no es más que un simple negocio, aquí no hay amor de por medio. Si yo fuera tu amante y no sintiera nada por ti te habría hecho un berrinche por casarte con otra, pero no te habría dejado, estaría ahí para cuando me buscaras. Más por el contrario si te amara te dejaría ser feliz y si encima de todo sé que solo me quieres para calentar tu cama mi orgullo como mujer me haría alejarme y no dejar que me vieras derrotada y lastimada. A eso es a lo que me refería anoche con lo del 'orgullo de una mujer'. -Terminó Kate su gran discurso.

- Ósea que todo fue mi jodida culpa, debido a que fui un maldito ciego, a causa de que soy un imbécil ahora la he perdido. -Se lamentó Edward.

- Dejada de darte tan duro. Tu eres el gran Edward Cullen, no te puedes dejar vencer por nada sin antes pelear. No dejes las cosas así sin antes haber dado la gran batalla. Que no se diga que Edward Cullen no lo intento. -Dijo Kate con fiereza para darle ánimos-. No te estoy diciendo que va a ser fácil pero tienes que recuperarla.

- No tengo ni la más mínima idea de por dónde empezar. -Dijo Edward revolviéndose el cabello más de lo que ya lo tenía-. En la empresa no dejo datos de contacto y su familia tampoco sabe dónde está; solo sé que le ofrecieron una oferta de trabajo en el extranjero.

- ¿Y eso te va a detener? Yo esperaba más se ti. -Dijo Kate con una enorme sonrisa en el rostro ya que sabía que si había algo que a Edward no le gustaba era que hirieran su ego-. Pero si no hay más que decir tengo ganas de ir al spa. Tú deberías de hacer lo mismo para relajarte un poco y pensar mejor las cosas.

- Gracias por todo Kate, estoy seguro de que podremos llevarnos la mar de bien en nuestro matrimonio, siempre y cuando no haya ningún tipo de insinuación sexual. -Dijo Edward terminando sus huevos encebollados.

- Trataré de resistir la tentación, y es que no todas las mujeres podemos alardear de tener un marido tan sexi y caliente como tú. -Comento jocosamente Kate a lo que Edward le dio una mirada de advertencia-. ¡Dios que desperdicio! Pero vale, está bien de todas formas no pienso violarte aunque sería una buena idea. -Comento tomando su bolso y saliendo del lugar.

El fin de semana paso más rápido de lo que Edward esperaba y es que Kate le ayudaba a distraerse un poco.

Sus palabras le habían servido mucho, aprovecho el fin de semana mientras Kate iba al spa y a nadar para idear una manera de encontrarla.

El lunes por la mañana Edward se presentó a la empresa tan atareado como siempre, solo que en esta ocasión solo tenía un nombre en mente.

- Gianna buenos días, necesito que me comunique a este número y no quiero interrupciones de ningún tipo - dijo Edward entrando a su oficina sin darle tiempo siquiera a Gianna de contestar.

- Señor, está lista su llamada por la línea 3. -Dijo Gianna minutos después, cuando Edward contesto el teléfono.

- Dimitri Vulturi. -Contesto una voz profunda del otro lado de la línea.

- Buenos días. Soy Edward Cullen. Necesito de sus servicios. -Dijo Edward sin dar rodeos.

- ¿Qué clase de servicio necesita? -Preguntó Dimitri con interés.

- Necesito que realice una búsqueda. -Dijo Edward.

- ¿Nombre? -Pregunto Dimitri.

- Isabella Swan. -Contesto Edward.

ϰὤϰ

Los días siguieron su curso hasta convertirse en semanas y estas en meses y Dimitri no había obtenido grandes avances, a pesar de todos los datos proporcionados.

Solo había encontrado registros de un vuelo nocturno a Europa con varias escalas de por medio.

Después de ahí todo rastro se había perdido, era como si nunca hubiera existido y eso tenía frustrado a Edward, no entendía porque no la podía encontrar.

ϰὤϰ

- Marie, felicidades hemos ganado el concurso. -Dijo Gioele entrando a la oficina que le pertenecía a Bella cada que iba trabajar.

- ¡Oh Gioele que emoción! Viste, yo te dije que no podíamos perder… ¡Tus ideas son geniales! -Dijo Bella poniéndose de pie para ir a abrazar a su amigo y jefe.

- Con el premio del concurso podrás iniciar por cuenta propia como relacionista. ¡Oh piccola mía, cuanto me alegro por ti! -Dijo Gioele orgulloso de Bella, quien estaba floreciendo laboralmente.

- Aunque insisto en que deberías de tener la mitad de premio porque fue tu idea. -Dijo Bella tratando de convencerlo una vez más.

- Piccola mia, ya habíamos hablado del tema y no hay más que decir, aunque si insistes tanto podría dejar que me invites a cenar. -Ofreció Gioele levantando las cejas.

- ¿Es tu última palabra cierto? -Dijo Bella suspirando, rendida ante el asentimiento de Gioele-. Está bien. Tú decides el lugar y la hora.

- Signorina Marie tiene una llamada por la línea 2. -Dijo Renata, una joven morena que asistía a Bella.

- Molto grazie Renata. -Dijo Bella agradeciéndole a su secretaria-. Buon giorno. -Agrego dirigiéndose a quien estaba llamando.

- Marie, soy Alice te tengo muy buenas noticias… ¡Acaba de nacer él bebe de Rose! ¡Es una hermosa nena! -Dijo Alice casi en un grito del otro lado de la línea. Bella ya podía imaginársela dando brinquitos por donde quiera que se encontrase haciendo la llamada.

- Felicidades Alice, mándale mis saludos a Rose y ya decidirás tu si también al señor Emmett. ¿Me supongo que dados los recientes acontecimientos, queda pospuesta la reunión de la próxima semana, cierto? -Pregunto Bella.

- Bueno… Si… Pero sólo por una semana, porque realmente es necesario que veamos la apertura de la boutique y para eso tenemos que estar las tres presentes. -Dijo Alice con emoción-. ¡Ohhh! Lo siento Marie, tengo que dejarte. -Dijo Alice apresuradamente sin darle tiempo a Bella de despedirse si quiera, cosa que la dejó extrañada.

- ¿A nacido ya el bambino de Rose? -Preguntó Gioele.

- Así es. Fue una pequeña niña. -Dijo Bella con una enorme sonrisa en sus labios, feliz por su amiga con la cual había mantenido contacto desde que se había regresado a Estados Unidos.

- ¡Que emoción! Me alegro mucho por ella. -Dijo Gioele.

- Si, yo también… Pero ahora signore hay que trabajar. -Dijo Bella empujando a Gioele fuera de la oficina.

- Esta bien, está bien… Sólo recuerda que paso por ti a las ocho. En punto. Y no quiero peros. -Dijo Gioele saliendo al fin de la oficina.

A Bella le había costado acostumbrarse a su nueva vida y a su nuevo nombre, pero estaba haciendo todo lo que estaba en sus manos ya que tanto Alice como Gioele, he incluso Rose, le habían ayudado a desparecer a Bella Swan desde la salida de su país.

Aun pensaba en Edward, y mucho, y es que sería una gran mentira si dijera que ya lo había olvidado; no lo olvidaba pero al menos ya no la atormentaba como al principio, ni le quitaba el sueño, en ocasiones despertaba llorando pero ya era poco frecuente.

ϰὤϰ

- Hola Edward. ¿Estás muy ocupado? -Pregunto Kate entrando lentamente a la oficina de Edward.

- Pasa Kate. Ya estás aquí. Además sabes bien que yo nunca te haría una grosería de ese tipo. -Dijo Edward.

- Yo sé que no lo harías y por eso es que lo hago. -Dijo con humor Kate.

- Ja. Ja. Ja… Tu siempre tan graciosita. -Dijo Edward que se alegraba de su presencia. Le estaba muy agradecido ya que a lo largo de los meses que llevaba de búsqueda no lo había dejado a la deriva en ningún momento.

- Pues ya que no puedo tener mi boca ocupada en otra cosa… -Dijo Kate en un tono bromista, mirando con descaro a Edward.

- Ya sabes lo que pienso. -Dijo Edward gruñendo, no por rabia sino por frustración.

- Lo se aunque aún no pierdo la esperanza, ya un año célibe es mucho tiempo hasta para mí… -Dijo Kate-. No quiero ni imaginarme como se encuentra el pequeño Eddie.

- ¿Quién lo diría no? Convertirme en un marido al que le ponen el cuerno. -Bromeó Edward-. Y no llames así a mi fiel amiguito, sabes muy bien que de pequeño no tiene nada. –Agrego engreído, muy pagado de sí mismo.

- Sólo fue un par de veces cariño, nada que importe. Además tú fuiste el culpable por desatenderme. -Contesto Kate guiñándole el ojo-. Pero en fin, no fue eso a lo que vine. Ya te había avisado que saldría de viaje porque la temporada alta de la moda esta por empezar y me demorare cerca de un mes. Si todo marcha como es debido, para cuando regrese el abogado tendrá ya listas las cosas para el divorcio. Así que…

- Como gustes. -Dijo Edward de nuevo cabizbajo-. Sabes que por mí no hay afán.

- Yo sé que es así, que te importó demasiado pero es lo mejor, porque cuando vuelvas con tu amor tienes que ser un hombre libre.

- Tú crees que la voy a encontrar así como así, llevo un año buscándola, un maldito año y es como si el haberla conocido sólo hubiera sido una alucinación mía. -Dijo Edward.

- Animo cariño que tú más que nadie merece encontrarla, sabes detrás de ese hombre frío, arrogante y prepotente, hay un hombre cálido, sensible, que sufre y que es tan sexy. -Dijo Kate acercándose a él para reconfortarlo.

- Gracias por todo, fue todo un placer convivir contigo durante este tiempo. -Dijo Edward como despedida.

- Lo se cariño, pero lo nuestro tenía que ser así, extráñame mucho. -Dijo Kate antes de salir de la oficina de su próximamente exmarido.


Hola yo de nuevo esta vez no tardé, espero que les haya gustado el capitulo y que no tarde en el siguiente capitulo. Ya se aproxima lo emocionante.

Espero con ansias sus rr, alertas y favoritos, saben que me encanta recibirlos.

Besos Ana Lau