Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, yo solo los ocupo para jugar un poco con ellos en mi mente loca, esperando que les guste.
Capítulo 23. ¿Valdría la pena?
Parecía que el tiempo se había detenido, ninguno de los dos se había movido de su lugar.
Por fin ambos parecieron reaccionar cuando la pequeña, inquieta se removió en los brazos de Bella.
- ¿Puedo pasar? -Pregunto Edward que no sabía que decir o hacer.
Edward sabía que tenía que tener una seria conversación con Bella pero su mente no le permitía pensar en por donde comenzar, mucho menos ahora que la pequeña que tenía en brazos su amor comenzaba a aparecer junto a la imagen de Bella, cada que intentaba hilvanar dos palabras juntas en su cabeza.
- No, que se le ofrece... Señor... Cullen -Dijo Bella en un susurro, medio tartamudeando, sin saber cómo referirse a Edward y negándose en redondo a que entrara a su casa y la impregnara de su presencia para después cuando volviera a estar sola la atormentara.
- Bella, yo... -Edward no sabía que decirle, no había llegado tan lejos en su plan de reconquista ni tampoco entraba en la ecuación aquella pequeña, que no sabía quién era.
- ¿Usted qué? -Pregunto Bella al ver que Edward se quedaba en blanco algo que pensó que nunca en su vida llegaría a ver.
- La verdad no lo sé. -Admitió Edward, antes de volver a desviar su atención a la pequeña que tenía una pequeña mata de mechones castaños rojizos al igual que Bella-. La niña… ¿Es tuya? –Preguntó dudoso.
- ¿Y qué si lo fuera? -Dijo Bella mirándolo fijamente, tratando de sonar fría. ¡Dios! ¿Quién rayos se creía él para venir a cuestionarla de buenas a primera?
- ¿Es mía? -Preguntó Edward sintiendo una mezcla de emociones donde la que más prevalecía era la emoción y la sorpresa.
- Eeee... -Bella no sabía que contestarle, no quería que Edward creyera cosas que no eran, aunque tampoco tenía porque justificar sus actos. Además, muy en el fondo, quería hacerle sufrir así fuese un ratito.
- Marie grazie, amore mío. -Dijo una voz grave detrás de Edward y la pequeña se removió aún más estirando los brazos a quien estaba detrás de Edward.
- Luca. -Saludo Bella.
- ¡Oh! Mi dispiace solo venuta per la bambina.1-Dijo el hombre que respondía al nombre de Luca al ver que había llegado en un mal momento.
- Non ti preoccupare, sai che è un piacere di prendersi cura di Sophie.2 –Contestó Bella tratando de aligerar la tensión.
- Molto grazie Marie. -Dijo Luca tomando en brazos a la pequeña observando como Edward estaba sumamente tenso en su lugar mientras apretaba los puños.
Cuando Luca se fue, Edward observo que entraba en el departamento de a lado y sintió como los celos le recorrían el cuerpo como lava hirviendo quemando todo a su paso.
- ¿Quién demonios es él? -Demando saber Edward.
- Eso no es de tu incumbencia. -Contesto Bella en la misma actitud prepotente de Edward.
- ¡Todo lo que tenga que ver contigo es de mi incumbencia! -Gruñó Edward.
- ¡Yo no soy de tu propiedad ni tengo porque rendirte cuentas de lo que hago o dejo de hacer! -Dijo Bella descubriendo que la furia era su mejor arma en esos momentos para evitar caer en la tentación que le suponía Edward.
- No te estoy pidiendo cuentas de lo que haces. -Dijo Edward tratando de calmarse porque sabía que esa actitud no le iba a conduciendo a nada, por lo menos no a nada positivo en cuanto a Bella se trataba. Además de que era consciente de que ese no era un buen momento para decirle que si era suya.
- ¡Pues eso es lo que estás haciendo! –Le espetó Bella.
- Perdón no era esa mi intención, sólo quiero... Bueno no… Querer no… Necesito hablar contigo. -Dijo Edward bajando el tono de su aterciopelada voz.
- ¡Usted y yo no tenemos de nada de qué hablar, así que le pido de la manera más amable que se retire y no me vuelva a molestar! -Dijo Bella con un nudo en la garganta. Volver a verlo le había hecho revivir todos los momentos que paso junto a él y todas las lágrimas que le derramo cuando tuvo que huir para no salir más destrozada.
- Bella por favor amor… Déjame pasar… -Pidió Edward con dolor al ver esos hermosos ojos chocolates duros y fríos.
- Ya le he dicho que no, así que por favor vallase y no vuelva antes de que me vea obligada a pedir ayuda para que lo saquen de aquí. -Dijo Bella.
- No por favor, tienes que escucharme y darme una oportunidad. –Dijo Edward interponiéndose en la puerta cuando Bella trato de cerrarla.
- ¿Acaso tú me diste una oportunidad? ¡NO! Así que se lo vuelvo a repetir… ¡Usted y yo no tenemos nada de qué hablar! –Dijo Bella apoyándose en la puerta.
- Lo siento Bella sé que fui y soy un grandísimo imbécil, pero tienes que escucharme, por favor. –Pidió Edward una vez más.
- ¿Es que es sordo y no me escucha, o es que no me he sabido hacer entender? Ya le dije y le vuelvo a repetir que USTED Y YO NO TENEMOS NADA DE QUÉ HABLAR, así que por favor márchese. -Dijo Bella-. Dudo que su interés en mi sea por algún asunto laboral ya que no deje ningún pendiente, de no ser así pídale a su jefe de publicidad que se ponga en contacto a mi oficina y gustosa le aclarare cualquier duda que tenga.
- Como bien dijiste, laboralmente dejaste todo arreglado para que quien continuara con tu trabajo no tuviera ninguna dificultad, aunque no es lo mismo debo admitir. –Dijo Edward acercándose ligeramente hacia Bella-. Eso no quiere decir que no hayas dejado algo pendiente en América.
- No deje nada pendiente, todo quedo arreglado… ¡No soy ninguna irresponsable! –Dijo Bella sintiendo furia y desilusión pensando que ese era el motivo por el que había viajado hasta Italia para verla.
- No es eso lo que quise decir, pero ya que no quieres que entre a tu casa… ¿Puedo invitarte a tomar un café a algún lado? –Preguntó Edward esperanzado ahora que de una u otra manera sin Bella proponérselo ya estaban hablando.
- No, muchas gracias; sólo quiero que me diga que es lo quiere y me deje en paz de una vez por todas. –Dijo Bella poniendo los brazos en jarras.
- Es muy sencillo; ¡Te quiero a ti! –Dijo Edward acercándose aún más a Bella invadiendo de esta manera, su espacio personal.
- ¡Por favor no juegues conmigo! –Dijo Bella con voz ahogada ordenándole a sus piernas que retrocedieran, pero su cuerpo como buen traidor que era, cada que se encontraba cerca de Edward, no respondía a sus órdenes.
- Nunca había hablado más en serio en toda mi vida, yo soy lo que dejaste pendiente en casa. –Dijo Edward acercándose aún más y colocando sus manos en sus caderas aprovechando que ella no ponía resistencia.
- ¿Qué es lo que quieres? –Volvió a preguntar Bella sin notar que lo estaba tuteando, tratando de ordenar sus ideas y alejarse de la gran tentación que le suponía Edward.
- Ya te lo dije, te quiero a ti y en estos momentos me muero por besarte. –Dijo Edward acercando su rostro al de Bella quien estaba perdida en la penetrante mirada esmeralda y esos sonrojados y apetecibles labios.
Edward subió sus manos por el contorno de las caderas de Bella, afianzando su agarre en la cintura de ella y la atrajo hacia su pecho, subió una de sus manos para poder acunar su rostro y por fin fundirse en ese beso tan ansiado; rozo ligeramente los labios de ella con los suyos, con movimientos ligeros como la caricia de una pluma.
Bella no pudo evitar soltar un leve gemido que se quedó atrapado en los labios de Edward y este comenzó a mover con más ansias sus labios buscando profundizar el beso, cuando lo obtuvo sus manos cobraron vida propia sobre su cintura y su lengua comenzó a delinear los labios de su compañera en una plegaria muda de que lo dejara entrar, plegaria a la que ella accedió gustosa.
Ese beso representaba el reencuentro de dos almas perdidas en el tiempo y el espacio, separadas por el miedo y la ignorancia.
Finalmente la falta de oxígeno comenzó a pasarles factura al comenzar a quemarles los pulmones y a regañadientes se vieron en la necesidad de romper el beso y separarse, bueno no del todo, ya que sus cuerpos siguieron unidos, sobre todo sus frentes, que reposaban la una en la otra.
- No te haces una idea de cuánto de extrañe. Por fin después de un año, tres meses y un día vuelvo a sentirme completo. –Dijo Edward acariciando las mejillas de Bella.
Bella no daba crédito de lo que estaba escuchando, todo parecía sacado de uno de sus más locos sueños en los que el regresaba y le decía cuanto la quería.
Sabía que cuando despertara todo el dolor y sufrimiento la volverían a golpear en la soledad de su departamento y en dado caso de que no fuera sueño sabía que Edward muy pronto se aburriría de ella y que regresaría con su esposa.
- ¿Por qué lloras? No quiero que estés triste amor. –Dijo Edward sintiendo como la humedad empapaba sus manos que reposaban en las mejillas de Bella.
- Vete, por favor Edward, vete… –Pidió Bella tratando de apartarse de Edward, pero le era imposible ya que no tenía fuerzas para moverlo, y tampoco podía echarse para atrás ya que su espalda estaba apoyada contra la puerta aún abierta.
- No Bella. He venido por ti, para que iniciemos una vida juntos, porque yo no puedo vivir sin ti, he estado muerto en vida todo este tiempo. ¿No entiendes que yo te a…? -Un dedo en los labios de Edward detuvo su confesión.
- Por favor por lo que más quieras Edward, vete ya. No me lastimes más. No podría soportar ya otro golpe. –Pidió Bella tratando de empujar inútilmente a Edward quien se encontraba en shock.
- No, no, no, no. Yo sé que me equivoque pero nunca fue mi intensión lastimarte; sé que lo hice y lo siento, de veras que lo siento, pero por favor no me apartes de tu lado, déjame quedarme contigo, ser parte de tu vida, ganarme tu perdón.
- Entiende, necesito que te vayas yo no puedo con esto. –Casi grito Bella mientras seguía empujándolo.
Edward al ver que decía la verdad y que no dejaba de llorar decidió apartarse de su lado sintiendo como mil cuchillos al rojo vivo le atravesaban el pecho. No podía creer la magnitud del daño que le había causado.
- Me voy a ir Bella para que te tranquilices, pero desde ahora te digo que no pienso renunciar a ti; hare hasta lo imposible por ganarme tu perdón y para que vuelvas a mi lado porque ese es tu lugar. Y luchare contra quien sea, incluso contra ti misma para recuperar tu amor. –Dijo Edward con toda la seguridad que en el momento tenía.
- No me vuelvas a buscar deja las cosas como están, regresa a tu vida en América manejando tus negocios, viviendo al lado de tu esposa. –Dijo Bella tratando de pasar el nudo que tenía en su garganta.
- Mi vida eres tú Bella, entiéndelo. No hay ninguna esposa, de no ser tú en un futuro, que espero no sea muy lejano. No dejare de insistir porque aún tenemos muchas cosas de las que hablar y aclarar. –Dijo Edward acariciando la mejilla de Bella la cual quito en cuanto sintió el tibio contacto.
- No insistas Edward solo dejémoslo así… ¿Quieres? –Dijo Bella y sin más cerró la puerta del departamento dejando ahí sin saber que hacer a un Edward más confundido de lo que ya estaba.
Edward sabía que tenía que hacer algo y hablar con ella era lo primero que tenía que hacer, sabía que no tenía que haberla besado pero las ganas pudieron más que él.
No se arrepentía en absoluto eso era seguro pero tampoco le gustaba ver el dolor que se reflejaba en sus dulces orbes chocolate, así como tampoco le gusto la frialdad con la que lo trato. Sabía que se lo merecía pero no por eso dolía menos.
Por otro lado, todo su ser estaba seguro de que ella aun sentía algo por él, algo muy fuerte y que no era solo pasión, pero la manera en la que le correspondió el beso fue lo que hizo que albergara aún más esperanzas de poder recuperarla.
Sin nada más que hacer Edward decidió que lo único que podía hacer en esos momentos, era irse al hotel donde se había registrado, dormir un poco y trazar un plan de acción para poder recuperar a su Bella.
Bella por su parte se quedó sentada sobre la puerta abrazándose a las piernas hasta que sintió a Edward alejarse. En cuanto oyó sus pasos alejarse por el hall, volvió a sentir ese dolor lacerante que le atravesaba el pecho.
Se pellizco el brazo en reiteradas ocasiones para asegurarse de que no estaba soñando o alucinando, que de verdad Edward estaba ahí en el mismo país que ella, que la había buscado, que había estado ahí, en su apartamento; que el beso que aún mantenía calientes sus labios no había sido producto de su imaginación.
No entendía el proceder de Edward ni que era lo que lo motivaba a volver a buscarla pero una cosa era segura: en esta ocasión no la tomaría con la guardia baja, ya había caído irremediablemente enamorada de él una vez y había pagado muy caro las consecuencias, y estaba segura de que si eso se repetía el final sería sumamente desastroso para su corazón y cordura.
Después de algún tiempo con las piernas agarrotadas y agarrándose de la pared logro ponerse de pie, tenía que seguir con su vida y con lo que estaba haciendo… ver una película mientras cuidaba de la pequeña Sophie la cual ya no estaba ahí, pero la película sí.
Después de unos diez minutos después de que volviera a darle play a la película la puerta volvió a sonar y su traicionero corazón amenazó con salírsele del pecho, sabía que no era Gioele porque en esos momentos estaba en una reunión familiar a la cual estaba cordialmente invitada pero a la que de la misma manera había declinado la oferta.
Abrió la puerta y una mueca de desilusión cubrió su rostro cuando vio que frente a la puerta no estaba quien secretamente ella esperaba.
- Ciao3. Marie. –Saludó Luca con la pequeña Sophie en brazos.
- Ciao. –Contestó Bella.
- ¿Stai bene?4. –Preguntó Luca con gran interés ya que no la notaba muy bien después de la visita del 'tipo' que lo asesinaba con la mirada.
- Sí, molto grazie.5.–Respondió Bella fijando su vista en la pequeña Sophie y estirando su mano para jugar con su manita.
- Sophie spero che non ha causato alcun problema con il tuo amico.6. –Dijo Luca refiriéndose a la visible tensión del 'amigo' de Marie.
- No, ovviamente non.7. –Contestó Bella relajando a Luca al saber que su pequeña no se había visto involucrada en los problemas de Bella.
- ¿Come sta cena per Josefina?8. –Preguntó Bella cambiando el tema hacia la cena que estaba preparando Luca para el aniversario con su esposa.
- Molto buono e quasi pronto.9. –Contesto Luca pensando en la cena a la que sólo le faltaban unos cuantos minutos dentro del horno para estar en su punto.
- Molte congratulazioni per il vostro anniversario.10. –Dijo Bella queriendo ya terminar la conversación con Luca.
Él era un buen vecino y solían tener charlas muy amenas pero en esos momentos no estaba para andar celebrando aniversarios de matrimonio donde el amor prevalecía.
- Spero che tu abbia un buon tempo e se volete scusarmi io andare a gettare un po 'la mia testa fa male.11.–Dijo Bella a modo de despedida y es que no se le ocurría otra cosa más que decir que le dolía la cabeza para retirarse no sin antes darle sus buenos deseos para su celebración.
- La ringrazio molto e spero che si ottiene po 'di riposo.12. –Contestó Luca quien siempre se preocupaba por su bienestar.
- Arrivederci.13. –Dijo Bella.
- Arrivederci Marie. -Se despidió Luca regresando a su departamento con Sophie, a la espera de que llegara su esposa.
Una vez de vuelta en la comodidad de su sofá se dio cuenta de que fue poco cortés con Luca, pero en esos momentos no tenía ganas de ver a nadie o bueno casi a nadie ya que su traicionera mente inmediatamente le presento un par de profundos ojos verdes que la miraban con gran intensidad.
- ¡Por Dios Bella pon los pies en la tierra! -Dijo en voz alta, regañándose a sí misma ante el rumbo que estaban tomando sus pensamientos.
Decidió que lo mejor que podía hacer era entretenerse trabajando y eso hizo hasta entrada la noche.
Agotada mentalmente Bella decidió que podía ir a dormir y tratar de olvidar lo sucedido esa mañana.
A la mañana siguiente el insistente sonido del intercomunicador termino por fastidiarla logrando levantarla de la cama.
- Buongiorno. Signorina Marie tiene un paquete. ¿Puede recibirlo ahora? –Preguntó con voz amable el portero.
- Buongiorno, claro que si aquí lo espero, gracias. -Dijo Bella con curiosidad ya que nunca recibía paquetes.
Algunos minutos después un ligero golpeteo en la puerta le indicó que su paquete ya había llegado, se apresuró a la puerta con el ritmo cardíaco acelerado sin causa alguna aparentemente.
- Buongiorno. ¿Signorina Marie? -Preguntó un chico de no más de diecisiete años que cargaba un enorme ramo de rosas rojas.
- Sono io. Spiace metti li.14. -Dijo Bella indicándole al chico donde colocar el adorno que se veía de gran peso.
- Iscriviti qui.15.-Dijo el chico dándole una tablita con una hoja la cual firmo y después entrego-. Grazie.
Bella esperaba poder darle una propina, pero el chico se negó en redondo, dio media vuelta y se fue.
Bella emocionada fue hacia el enorme ramo de flores. ¡Nunca había recibido uno de ese tamaño! Al agacharse para olerlo, se encontró con una notita que más que nota parecía carta.
Se dedicó a aspirar el dulce aroma de las rosas, mientras que con manos temblorosas abría el sobre, llevándose la sorpresa de encontrar la hermosa caligrafía de Edward.
Mi amada Bella.
Sé que esto es lo más cliché que te puedas imaginar, pero no encuentro otra manera de acercarme a ti.
Espero que las flores sean de tu agrado porque tan grande es mi ignorancia con respecto a ti, que desconozco cuáles son tus flores favoritas.
Por favor Bella, dime que puedo hacer para recuperar tu amor, pero ante todo tu perdón. Yo sé que te hice mal y que lo que te voy a decir no es excusa, pero sólo hasta que te conocí fue que vine a descubrir lo que realmente es el amor, y por no saber qué era lo que sentía no supe apreciar lo que teníamos hasta que no fue demasiado tarde.
Esperaré ansioso hasta que me permites acercarme a ti. Deseo que podamos hablar para así poder aclarar todo este gran mal entendido que por idiota provoque.
Siempre tuyo Edward.
Cuando Bella termino de leer las palabras de Edward no supo que pensar, por un lado su corazón traicionero latía desbocadamente queriendo salírsele del pecho pidiéndole que buscara a Edward y comenzara esa vida de la que él le hablaba, pero por otro lado estaba su parte racional que se negaba a dejarse llevar por unas lindas palabras escritas en un pedazo de papel que, aunque muy bonitas fácilmente podían ser palabras vacías.
No entendía que es lo que Edward quería de ella o bueno, tal vez si… Él se había cansado de su esposa y volvía a desear su cuerpo que por alguna extraña razón le gustaba, pero ella no dejaba de preguntarse qué pasaría una vez que se volviera a satisfacer… ¿La volvería a cambiar?
Esa y mil interrogantes más le atormentaban, porque sabía que aun sentía algo por Edward y sabía que si lo dejaba entrar de nuevo en su vida, al el volverse a ir, esta vez no tendría fuerzas para volver a ponerse en pie, otro golpe más de su parte y ella terminaría muerta en vida.
¿Valdría la pena volver a arriesgar de nuevo su corazón?
Su mente sabía que la respuesta era no, pero su traicionero corazón… Él estaba más confundido e indeciso tanto así que ya no sabía ni que sentir… Eran tantas las emociones mezcladas que no sabía cómo responder.
ϰὤϰ
Edward estaba que se comía las uñas por la ansiedad al no saber que le había parecido a Bella su regalo, se había pasado dando miles de vueltas en la cama devanándose los sesos en busca de un regalo adecuado que le ayudara ganar puntos para poder recuperar a Bella. Sabía que no sería fácil pero no se daría por vencido tan fácilmente, lucharía por ella y la volvería a enamorar.
Una pregunta sombría cruzo por su mente… ¿Valdrá la pena luchar por ella? ¿Qué haría si ella lo rechazaba, si ya había alguien más que ocupara su lugar? ¿Se podría levantar o sería un muerto en vida eternamente?
ϰὤϰ
1. Trad. Oh, disculpa solo vine por la niña.
2. Trad. No te preocupes, sabes que es un placer cuidar de Sophie.
3.Trad. Hola.
4.Trad. ¿Estás bien?
5.Trad. Si, muchas gracias.
6.Trad. Espero que Sophie no haya causado ningún problema con 'tu amigo'.
7.Trad. No, obviamente no.
8.Trad. ¿Cómo va la cena para Josefina?
9.Trad. Muy bien, casi lista.
10.Trad. Muchas felicitaciones por vuestro aniversario.
11.Trad.Espero que pasen un buen rato pero si me disculpas voy a ir a tomar algo ya que me duele la cabeza.
12.Trad. Muchas gracias. Espero que logres descansar.
13.Trad. Hasta pronto.
14.Trad. Soy yo. Lo siento, colócalas ahí.
15.Trad. Firme aquí.
Hola soy yo de nuevo y gracias a que mi beta dio señales de vida así que ya monte los capítulos corregidos y me dejo este capitulo ya corregido que espero y hayan disfrutado.
Espero que nos leamos pronto aunque tengo que darles una noticia que no se sea buena o mala pero... estamos en la recta final de la historia solo un par de capítulos mas por lo que les quiero agradecer el apoyo que me han venido mostrando durante todo este tiempo.
Besos Ana Lau
