Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, yo solo los ocupo para jugar un poco con ellos en mi mente loca, esperando que les guste.

Cap. 26 (Una nueva vida juntos)

Por más que Edward y Bella estuvieran juntos no todo era color de rosa, ni podían vivir en esa burbuja de perfección en la que ya llevaban tres días.

Cullen's Company necesitaba de su presencia ya que no era justo que todo recayera en los hombros de su hermano con la pequeña Lily aun tan pequeña.

Por otro lado Bella tenía trabajo pendiente por hacer y un aviso de una visita inminente de Alice y Rose dejando en un dilema a Bella ya que no sabía hasta qué punto Edward sabia de la intervención de su hermana y cuñada.

- Quien era amor que te dejo preocupada - dijo Edward al ver el semblante de Bella y el teléfono entre sus manos.

- ¿Cómo me encontraste? - pregunto Bella.

Edward entendió que no se refería a ese momento en específico, sino a cuando se apareció por primera vez en su puerta.

A pesar de los días que llevaban juntos no habían hablado mucho de los sucesos pasados, solo compartían el día a día en aras de recuperar el tiempo perdido.

Durante estos días Edward no había llevado las cosas más allá de besos y caricias, no quería presionar a Bella.

- Contrate un investigador privado que no logró encontrarte después de casi un año de búsqueda, lo único que sabía era que saliste del país con rumbo a Europa, tu familia no supo darme razón de tu ubicación y yo comencé a caer en la desesperación.

Después la casualidad y un viaje de Kate hicieron que te encontrara en la portada de una revista, ahí descubrí que ya no eras Bella sino Marie tu segundo nombre y lo demás fue relativamente fácil, te mande investigar bajo ese nombre y a mi hermana quien por cierto viaja muy seguido a Italia - dijo Edward de manera resumida.

- ¿Que sabes de mi relación con ella? - pregunto Bella dudosa, esperando un estallido de furia por parte de Edward.

- Que tanto Alice como Rose te ven continuamente, que son socias y que te han ayudado mucho - dijo Edward sintiendo un pinchazo de remordimiento porque aún no se dirigía del todo la palabra con su hermana.

- ¿No estas molesto porque me hayan ayudado? - pregunto Bella aun con duda.

- Amor yo nunca podría enojarme contigo y después estoy agradecido de que te hayan ofrecido su apoyo, eso cariño significa que ya te quieren como a alguien más de la familia - dijo Edward acariciando la mejilla de Bella.

- Te amo tanto - dijo Bella antes de literalmente lanzarse a los brazos de Edward buscando sus labios.

- Yo también te amo - dijo Edward en el momento en que los labios de Bella le dieron un respiro.

- ¿Crees que se molesten si llegan y te encuentran aquí? - pregunto Bella dudosa ya que no quería ser la causante de una disputa familiar.

- La verdad es que no lo sé, pero si eso te preocupa puedo irme y dejar que las vayas preparando para la noticia - dijo Edward a quien no se le ocurría otra cosa.

- No quiero que pienses que quiero esconder nuestra relación, te amo mucho pero en este tiempo he aprendido a temer a tu hermana y cuñada - dijo Bella mirando fijamente a Edward.

- Lo sé y créeme que te entiendo a mí me pasa lo mismo, sé que tan aterradoras pueden llegar a ser y más si están juntas - dijo Edward volviendo a unir sus labios con los de Bella.

A Bella ese tipo de besos le robaban la respiración, la dejaban desorientada y con ganas de más.

Su cuerpo respondía de una manera qué pensó que jamás volvería a sentir, ese calor que irradiaban los labios y brazos de Edward que se expandían como veneno por todo su cuerpo quemándolo todo a su paso concentrándose en el centro de su intimidad dejándola anhelante de más.

Edward presionaba a Bella hacia él dejando un espacio inexistente entre sus cuerpos que encajaban como dos piezas de un puzle.

Las manos de Bella picaban por volver a explorar ese cuerpo de pecado, quería volver a grabarse cada centímetro de su piel.

- Bella, ¡oh por Dios!, pídeme que me detenga - gimió Edward cuando sus labios abandonaron la boca de Bella explorando su suave mandíbula, bajando después a su cuello para volver a subir hasta el lóbulo de su oído.

- No quiero que te detengas - dijo Bella comenzando a desabrochar los botones de la camisa que Edward llevaba puesta.

- Pero quiero que sea especial - trato de razonar Edward mientras sentía como su cuerpo era azotado por miles de pequeñas descargas de electricidad llevándolo a la locura.

- Ya es especial - dijo Bella volviendo a arremeter contra los labios de Edward.

No había nada más que decir ambos necesitaban ese contacto y ya no había vuelta a atrás.

Sus manos avariciosas buscaron su propio camino en el cuerpo del otro, tratando de despojarse de las prendas que en esos momentos estaban de más.

Con toda delicadeza Edward recorrió la cintura de Bella hasta posar firmemente sus manos sobre sus caderas y ayudarla a impulsarse para que enredara sus piernas en torno a su cadera.

Así con ese roce excitante y ese abrazo sofocante Edward se dirigió a la habitación de su amada mientras le susurraba palabras de amor.

Con toda la ternura que habitaba dentro de Edward coloco a Bella sobre la cama para después cubrir su cuerpo con el de él.

- Te he extrañado tanto - susurro Edward en el oído de Bella antes de jalarlo suavemente ganándose un jadeo de los labios de Bella.

- Yo también te extrañe, te necesito ya dentro de mí - dijo Bella arqueándose hacia el cuerpo fornido de Edward.

Bella con mucha desesperación comenzó a arrancar literalmente la ropa de Edward quien a su parecer se estaba tomando demasiado tiempo.

- Vamos con calma cariño, tenemos toda la vida para estar juntos - dijo Edward tomando las manos de Bella que estaban por terminar de quitarse la ropa.

- No entiendes que te necesito ahora, siento explotar ya habrá tiempo después para amarnos lentamente - dijo Bella removiéndose bajo el cuerpo de Edward volviéndolo loco de placer.

- Yo solo vivo para cumplir tus deseos - dijo Edward antes de entrar de golpe al cuerpo de Bella arrancando de ambos altos gemidos de placer.

- Te extrañaba tanto - dijo Bella aferrándose al cuello de Edward mientras su amado embestía dentro de ella llenándola centímetro a centímetro.

- No creo que más que yo - dijo Edward jadeando y es que hacia acopio de toda su fuerza de voluntad por no ser tan rudo y aguantar todo lo posible y no correrse como un adolescente hormonado que era precisamente como sentía al tener las paredes de Bella apretando su miembro sin compasión.

Así de esa manera con Bella aferrada al cuerpo de Edward y él apoyando su peso en los brazos se demostraban cuanto se amaban diciéndoselo sin palabras solo viéndose a los ojos.

Pasados los minutos el nudo de emociones que crecía dentro de ellos comenzaba a querer explotar exigiendo más fricción.

- Bella amor no, quiero que me mires a los ojos cuando llegues - dijo Edward entre jadeos evitando que Bella cerrara los ojos ante el inmenso placer que estaban sintiendo.

Haciendo acopio de toda su fuerza de voluntad Bella logro mantener la mirada perdida en las hermosas esmeraldas de Edward las cuales se dilataron hasta lo imposible volviéndose prácticamente negras cuando los espasmos del placer comenzaron a apoderarse de su cuerpo llevándose de paso a Bella.

Cuando ambos volvieron tener el control de sus cuerpos Edward salió del cálido cuerpo de Bella dejando una sensación de vacío que de inmediato se vio compensada en cuanto se acomodaron uno muy cerca del otro mientras Edward la abrazaba protectoramente.

- Gracias por todo Edward, en especial por amarme - dijo Bella sintiéndose segura y protegida en los brazos del hombre que amaba con locura mientras se acurrucaba más contra su pecho desnudo siendo el latido de su corazón la mejor melodía para arrullarla.

- Gracias a ti mi gran y puro amor - dijo Edward besando su coronilla sintiendo su respiración acompasada al estar profundamente dormida con una sonrisa en sus labios.

De igual manera Edward se rindió ante Morfeo en los brazos de su amada.

No sabía cuánto tiempo había pasado, lo único que Edward sabía era que alguien más estaba en el departamento y no eran nada discretos.

Con toda la delicadeza desenredó los brazos de Bella de su cuerpo para poder ponerse en pie e ir a ver de dónde provenía el ruido.

Edward solo atino a colocarse los boxers antes de salir de su santuario quedándose petrificado al ver a las dos personas paradas a la mitad de la pequeña sala.

- ¿Que demonios haces aquí Edward? - pregunto Alice saliendo poco a poco del shock en que se encontraba.

- Creo que quien debería de hacer esa pregunta soy yo - dijo Edward maldiciendo para sus adentros.

- ¿Donde esta Bella? - pregunto Rose analizando la escasa vestimenta de su cuñado.

- Ella está dormida - contesto Edward cayendo en cuenta de que estaba prácticamente desnudo frente a su hermana y cuñada.

- Creo que será mejor que vayas a ponerte un poco más de ropa y despertar a Bella - dijo Alice dándole la espalada a su hermano.

- Pónganse cómodas - dijo Edward antes de dar media vuelta y regresar a los aposentos de Bella.

Con toda delicadeza comenzó a recorrer las sonrosadas mejillas de su amada provocando que ronroneara como un gatito.

- Bella amor, despierta que tenemos compañía - decía Edward suavemente al oído de Bella.

- Mmm - era todo lo que salía de los labios de Bella quien se encontraba plácidamente sumergida en su mundo.

- Cariño, tenemos visitas que requieren de nuestra presencia - insistía Edward besando el cuello de Bella.

- Mándalos al demonio que hoy no estamos para nadie - dijo Bella abriendo perezosamente los ojos buscando los labios de Edward.

- Mi amor no creo que pueda mandar al demonio a Alice y a Rose - dijo Edward apenas pudo dejar se responder el beso el que requirió de todo su autocontrol.

- Maldición, ¿están aquí? Ya han hablado contigo - dijo Bella poniéndose de pie al tiempo que las sabanas resbalaban por su cuerpo mostrando su desnudez.

- Nunca pensé que fueran ellas, solo escuche ruidos y salí a ver de qué se trataba - explicó Edward levantando las sabanas para envolver el cuerpo de su amada ya que no creía tener tanta fuerza de voluntad.

- Lo siento son los nervios - dijo Bella sonrojándose al sentir las manos de Edward sobre su piel desnuda sonrojándose aún más al ver el creciente bulto que trataba de asomar de entre los boxers de Edward.

- Por Dios ¿te han visto medio desnudo y con ese problema? - pregunto Bella con incredulidad y un poco de celos al saber que alguien más había visto lo que era de ella.

- Lo siento esto es lo que me provocas y gracias al cielo no ocurrió delante de ellas - dijo Edward un tanto apenado por la situación cubriendo su cuerpo de inmediato con el pantalón que estaba tirado en el suelo.

- Bueno pues ya es tiempo de que nos afrontemos a la realidad juntos - dijo Bella terminando de ponerse lo primero que encontró ya que parte de su ropa estaba tirada en la sala.

- Juntos, así será de ahora en adelante - dijo Edward tomando la mano de Bella en la que deposito un casto beso antes de salir a enfrentarse a las mejores amigas de Bella y su familia.

Cuando amabas chicas los vieron aparecer tomados de la mano y con una enorme sonrisa en su rostro volvieron a caer en shock que fue incrementado ante la sorpresa que les dio Edward al darles las gracias por haber apoyado a Bella.

A nadie le quedaban dudas sobre su amor después de verlos y estar con ellos, además de que tanto Alice como Rose no tenía nada que reclamar u oponerse porque Bella defendió el amor de Edward con mucha seguridad dejando convencidas a las chicas de que era amor de verdad.

Todos eran felices de saber que Bella y Edward se complementaban y solo ansiaban que llegara el momento en que sus padres se enteraran de su relación.

Pasaron los siguientes días conviviendo como la familia que eran y estaban preparando todas las cosas para volver a casa, Bella tenía que organizarse para trabajar desde América.

La despedida de Gioele la deprimió un poco, pero tanto Edward como el propio Gioele la convencieron de que se volverían a ver porque tenían negocios pendientes.

Aunque Bella temía un poco el que Edward la acompañara a ver a Gioele, nada salió como ella esperaba y sus temores fueron infundados ya que al igual que con su hermana le dio las gracias por haber cuidado de ella y por evitar que tomara el vuelo de vuelta a casa sin ella.

De vuelta en casa el tiempo que Edward y Bella tenían juntos se vio reducido de gran manera debido a la cantidad de trabajo que se había acumulado durante su ausencia.

Edward decidió que no podía vivir más tiempo lejos de su amada y le pidió que se fuera a vivir con él a su departamento a lo que Bella después de analizar los pros y los contras decidió irse con Edward.

La noticia causó una gran conmoción a los padres de ambos ya que ninguno tenía ni la mínima idea de la relación que sostenían, mas no por eso estuvieron menos felices.

Habían logrado poner todo en un equilibrio, pero Edward sentía que había algo que aún faltaba y eso era hacer oficialmente a Bella su mujer.

Una tarde cualquiera en su oficina Edward marcaba a su hermano.

- Em necesito que me hagas un enorme favor - pidió por teléfono.

- En dos minutos estoy en tu oficina - contesto Emmett terminando de acomodar algunos contratos.

Pasado el tiempo establecido, Emmett entro a la oficina de su hermano quien por cierto se veía ansioso.

- Ahora que es lo que te atormenta Ed, no te había visto así de ansioso desde tu viaje a Italia - dijo Emmett tomando asiento con su habitual despreocupación y su enorme sonrisa.

- Necesito de tu ayuda ya que tienes más experiencia que yo - dijo Edward despertando aún más la curiosidad de su hermano.

- Creo que eso es al contrario, te recuerdo que eres mayor que yo, a menos de que quieras consejitos de lugares y posiciones para probar con Bella- dijo Emmett bromeando.

- Necesito que me ayudes a elegir un anillo de compromiso para Bella, pienso pedirle que sea mi esposa y no necesito de ese tipo de consejos - dijo Edward jugando con un bolígrafo.

- Woao, Eddie sí que sabes dejarme sin palabras, pero creo que el que te vayas a casar por segunda ocasión indica que tienes más experiencia que yo - dijo Emmett.

- Emmett deja de decir idioteces, ¿me vas a ayudar o no? - pregunto Edward comenzando a desesperarse.

- Calma hombre, claro que te ayudaré. Esto que te diré te sonara cursi pero no hay un manual de cómo conseguir el anillo adecuado lo sabrás cuando lo veas y pienses que es el adecuado - dijo Emmett.

- Muchas gracias, ¿te apetece que comencemos a buscarlo a la hora de la comida? - pregunto Edward.

- Me parece bien, ¿ya tienes planeada la pedida? - quiso saber Emmett ya que tal vez también podría ayudarle con eso.

- No lo sé, nuestra relación no es lo que se diga del todo normal así que no quiero una pedida cliché con una cena a luz de las velas en un restaurant, un tipo tocando el violín y arriesgarme a que se atragante con el anillo cuando lo descubra dentro del champagne o de un trozo de pastel - dijo Edward, que sabía que tenía que ser único e inolvidable.

- Bueno ya se te ocurrirá algo - Dijo Emmett poniéndose de pie - bueno nos vemos más tarde.

Cuando Emmett salió de su oficina trato de volver a concentrarse en el trabajo, pero se vio interrumpido por una llamada de Bella.

- Hola amor, me alegro de oír tu voz - dijo Edward apenas atendió la llamada después de mirar el identificador.

- Yo también te extraño; Alice, Rose y Esme me tienen secuestrada y amenazan con una salida de compras así que no sé a qué hora me liberen y me dejen ir a casa - dijo Bella nada alegre ante la noticia.

- No sabes cuánto me apena oír eso, pero por desgracia no puedo intervenir ahí, seria hombre muerto - Dijo Edward medio en broma, medio en serio.

- Lo se Edward, pero tenía que quejarme un poco tal vez encuentre algo lindo para el departamento - dijo Bella tratando de auto convencerse de que le gustaría la salida.

- Ya verás que si cariño y aprovechando que saldrás y que no tienes hora de regreso, saldré a cumplir con unos pendientes con Emmett - dijo Edward que aunque no le gustaba del todo la idea de que no vería a Bella hasta tarde y encima de todo cansada, le venía como anillo al dedo para buscar la sortija perfecta para ella.

Ya por la tarde ambos Cullen buscaron de joyería en joyería sin obtener resultados.

- ¿Edward de verdad que no hay ninguno que te guste? - pregunto Emmett cuando salieron de la tercera joyería.

- No, lo siento pero veo todas las piezas muy simples o demasiado ostentosas y sé que a Bella no le gustaría - dijo Edward.

- Bueno podríamos ir a donde elegí el anillo de Rose, está un poco retirado pero si ninguno te gusta puede pedir lo que deseas y mandarlo hacer - dijo Emmett acercándose el auto.

- Claro Em porque no se nos ocurrió antes - dijo Edward con ánimos renovados.

Condujeron aproximadamente veinte minutos cuando llegaron a una pequeña joyería de aspecto clásico.

Bajaron del auto y entraron a la tienda observando momentáneamente la vitrina principal y ahí fue que Edward encontró lo que buscaba.

Era un anillo tejido con dos bandas una de oro blanco y otra dorada con un diamante de buen tamaño en firma de corazón que se engarzaba al tejido.

- Em, lo encontré es este - dijo Edward señalando el anillo a su hermano ante la atenta mirada del vendedor.

- Muchas felicidades hermano como no se me ocurrió venir aquí antes - dijo Emmett con su habitual tono relajado.

- Sin duda una sabía elección representa una entrega total, además de que la pieza es una muestra de feminidad - dijo el vendedor un hombre de unos cincuenta años que apenas comenzaban a asomarse algunos hilos de plata en medio de su abundante mata de cabellos negros, con una mirada y sonrisa amable.

- Eso de exactamente lo que estoy buscando, me lo llevo pero si me gustaría que le grabaran unas palabras de ser posible – pidió Edward amablemente.

- Claro que si lo que guste - dijo el hombre de cabellos oscuros mientras le tendía un papel y una pluma donde escribió: " Tanto como duren nuestras vidas".

- Que bueno que encontraste lo que buscabas, que te parece si lo vamos a celebrar con una copa - ofreció Emmett una vez salieron de la joyería.

- Creo que nos vendría muy bien una copa - acepto Edward.

Amenamente ambos hermanos pasaron un tiempo agradable encabezados principalmente por los comentarios pícaros de Emmett.

Cuando Edward llegó al departamento que compartía con Bella la encontró recostada en la sala con una sorprendente cantidad de bolsas en el suelo.

- Bella amor ¿es que no conocen la los límites de las compras? Parece que compraron la tienda completa - dijo Edward asombrado.

- Ahora sé de dónde es que Alice heredó la locura por las compras, sin afán de ofender a Esme - dijo Bella apenas levantando la cabeza.

- Mama normalmente es muy moderada, por lo que me imagino que algo debió de haberla emocionado - dijo Edward asombrado por las palabras de Bella.

- Creo que no debí mostrarles las postales que me enviabas estando en Italia - dijo Bella sonrojándose.

- ¡Oh! - Exclamo Edward sorprendido de que les contara sobre las postales, pero como por iluminación divina ahí estaba las respuesta a sus dudas sobre la pedida de matrimonio.

- No sabes cuan arrepentida estoy ahora no dejaran de presionarnos con ese tema y se cuan ocupados están en estas fechas - dijo Bella.

- No te preocupes sí que estamos un poco ocupados, pero creo que podemos hacernos un espacio para ir de viaje a recorrer todos los lugares de las postales - dijo Edward trazando en plan conforme hablaba con Bella sabía que tendría que pedirles un enorme favor a sus hermanos y tal vez a su padre pero confiaba en que le ayudarían.

- Estas seguro, por mí no hay problema podemos dejarlo para otro momento - dijo Bella ansiosa también por el viaje que le prometió Edward.

- No te digo que salgamos mañana pero sí que lo haremos muy pronto - dijo Edward mientras una enorme sonrisa iluminaba su rostro.