Outtake 2 Tus padres y los míos
Una vez que Edward y Bella pisaron de nuevo piso americano y se sintieron en casa sabían que tenían algo de suma importancia que hacer... avisarles a sus padres de su regreso a Chicago y acerca de su relación ya que ninguno de los dos tenían planeado mantener lo suyo en secreto.
Edward sabía que lo primero que tenían que hacer era ir a ver a los padres de Bella y para ser sinceros Bella era consciente de lo mismo, aunque no sabía cómo se lo tomarían sus padres después de todo nunca les había hablado de Edward como hombre solo como jefe así como tampoco les había aun explicado el porqué de su huida tan precipitada a Italia.
- ¿Estas lista para lo que se nos viene encima? - Pregunto Edward tomando la mano de Bella dándole un ligero apretón.
- Siempre que estés a mi lado seré capaz de afrontar lo que se nos ponga delante - Dijo Bella con una seguridad que poco a poco comenzaba a abandonarla.
- Claro que si amor, así se habla, nunca te dejare sola de nuevo - Dijo Edward mientras pastaban un taxi fuera del aeropuerto.
Una vez que llegaron a la casa de los padres de Bella, ella se puso nerviosa y las manos comenzaron a sudarle y mientras un estremecimiento le recorría el cuerpo toco a la puerta para momentos después ser recibida por una sorprendida Renee que no sabía si estaba alucinado de tanto que extrañaba a su hija.
- Mamá he vuelto - fue todo lo que dijo Bella para después verse presa entre los brazos de su madre quien aún no terminaba de salir shock inicial.
- Bells oh Bells de verdad estas aquí - dijo Renee sin reparar aun en la presencia de Edward mientras estrujaba el cuerpo de Bella presa de una felicidad enorme.
- Claro que si mamá, ¿Esta papá? Tengo que hablar con los dos - Dijo Bella regresando a lado de Edward.
- Bella porque no me habías dicho que no venías sola - Le reprendió Renee a Bella mientras les permitía pasar a la casa.
- Edward Cullen a sus pies - Dijo Edward estirando la mano hacia Renee mientras hacia una ligera reverencia.
- Renee Swan, un placer - Dijo Renee adquiriendo una tonalidad sonrosada parecida a la de su hija.
- El placer es todo mío señora Swan - Dijo Edward comenzando a relajarse momentáneamente hasta que escucho el ruido proveniente de las escaleras.
- ¿Quién era cariño? - Se oyó una voz masculina preguntar.
- Soy yo papá - Dijo Bella acercándose a las escaleras.
- Bells ¿eres tú?, dichosos los ojos que te ven - Dijo Charly bajando totalmente las escaleras para después abrazar a su hija.
- Los extrañe tanto - dijo Bella cayendo en cuenta de que lo que decía era verdad, extrañaba a sus padres.
- Y nosotros a ti cariño, que no quepa duda – Dijo Charly mientras se encaminaban hacia la sala donde ya los esperaban Renee y Edward nervioso de pie al lado del sillón.
- Buenas tardes, mi nombre es Edward Cullen – Dijo Edward de manera formal.
Edward estaba internamente temblando esperando a la reacción del hombre que tenía delante suyo quien sin tapujo alguno lo escaneaba de arriba abajo.
- Buenas tardes señor Cullen, puedo saber a qué se debe su presencia en la casa, como se habrá dado cuenta Bella acaba de llegar de un viaje largo – Dijo Charly apretando ligeramente la mano de Edward ya que sabía que era su antiguo jefe.
- Viene conmigo papá, quiero que conozcan a Edward mi… - Decía Bella nerviosa ante las palabras de su padre.
- Soy el novio de su hija y como tal me vengo a presentar – Dijo Edward acercándose al lado de Bella para tomar su mano.
- … - Charly no salía de su asombro, algo temía sobre la relación que ambos tenían cuando su hija trabajaba con él, pero nunca pensó que fuera correspondido y pensando que su hija sufría al ver al hombre que amaba a punto de casarse no discutió en lo más mínimo sobre su marcha al extranjero.
- Muchas felicidades muchachos, me alegro por ustedes – Dijo Renee abrazando a su hija.
- Gracias mamá, tu papá que piensas sobre Edward – Quiso saber Bella al verlo tan pensativo.
- Que me alegro mucho por ti pequeña, pero me gustaría saber toda la historia detrás de esta llegada, porque yo te vi partir destrozada a Italia y al señor Cullen a punto de casarse – Dijo Charly regalándoles una sonrisa tranquilizadora.
Al darse cuenta de que Charly sabia más de lo que aparentaba, ambos decidieron contarles sobre su relación omitiendo detalles escabrosos o que no eran necesarios que supieran.
Después de esa plática todos respiraron más tranquilos al ver que se tomaban muy bien su relación, lo que les costó a Charly y a Renee fue el aceptar que su hija ya era toda una mujer y que podía tomar sus propias decisiones como el irse a vivir al departamento con Edward ya que ningunos de los dos quería pasar más tiempo lejos uno del otro.
- Bueno salimos vivos de aquí, pero aún no sé qué van a decir tus padres sobre nuestra relación – Dijo Bella temiendo que no fuera a ser bien recibida en su familia ya que era demasiado evidente la diferencia de clase social.
- No tienes nada de qué preocuparte cariño, mis padres serán felices si me ven feliz y tú eres todo lo que necesito para serlo – Le dijo Edward acariciando la mejilla de Bella con infinita ternura.
- ¿Estás seguro? Después de todo no creo estar a la altura de tu antigua esposa de quien estoy seguro se sentían orgullosos – comento Bella externando uno de sus miedos.
- Bella, créeme más que orgullosos, se vieron sorprendidos de que tomara esa decisión tan repentina tanto a mis padres como a los de Kate, pero eso no viene ahora a cuento y como creo que ya han sido demasiadas emociones fuertes por un día que te parece que nos vayamos a descansar y vayamos a verlos el día de mañana que estemos más frescos – ofreció Edward consultando la hora en su reloj.
- Creo que tienes toda la razón ya no son horas decentes como para hacerle una visita a tu familia, ¿aunque no crees que sería adecuado que les avisaras que has llegado al país? – pregunto Bella dudando de lo que deberían de hacer.
- Tienes toda la razón, pero si les hablo en estos momentos, son capaces de hacer que vaya en este mismo momento a su casa y la verdad es que quiero pasar un poco de tiempo a solas contigo, si conoces a Alice creo que te harás una idea de lo que puede hacer mi madre, después de todo de alguien tenía que aprender todo lo que hace mi hermana – dijo Edward mientras subían al vehículo y se ponían en marcha hacia el departamento que tenía Edward en el centro de la ciudad en donde más de una ocasión dieron rienda suelta a la pasión.
- Está bien, pero también me imagino que te llevaras una reprimenda de su parte cuando les digas que llegaste el día anterior y no les informaste, creo que todos los padres son un poco sobreprotectores con sus hijos sin importar la edad que tengamos – comento Bella sonriéndole abiertamente al hombre que amaba.
- Creo que lo experimentaremos cuando tengamos a nuestros hijos – dijo Edward tomando la mano de Bella que descansaba sobre su muslo.
- ¿Quieres tener hijos? – pregunto Bella sorprendida de que sacara el tema a colación.
- Claro que quiero hijos y espero que tú también, cuando te vi en tu departamento con la pequeña Sophie en brazos sentí una necesidad y un deseo de que ella fuera nuestra hija y de que formáramos un futuro juntos – dijo Edward con total sinceridad.
- Claro que yo también quiero tener hijos contigo, es lo que más anhelo, tener un pequeño Edward correteando por la casa – dijo Bella de manera soñadora mientras todo lo que decía se iba formando en su mente.
- Y también quiero una princesita que tenga tu sonrojo – dijo Edward tomando la idea como la de una vida feliz.
Soñando con formar su familia llegaron al departamento que ahora llamarían casa y después de practicar como hacer un bebe ambos cayeron en los brazos de Morfeo satisfechos con lo que la vida les estaba ofreciendo.
Esperando sin muchas ansias el encuentro del día siguiente en el que Edward les presentaría a sus padres a Bella, él sabía que la amarían en ese instante principalmente contando con el apoyo de su hermana y cuñada, pero se temía la plática que tendría con su padre.
El tiempo inclemente no se hizo esperar dando paso a un nuevo día, que los recibía con toda la calidez de un buen día de verano.
Sin muchos ánimos por levantarse y arreglarse la pareja paso un tiempo más acurrucados en la cama sin nada más que hacer que disfrutar de la compañía del otro.
Cuando fue necesario que ambos abandonaran la comodidad de cama, se prepararon para salir dándose un reparador baño y tomando un necesario desayuno, partieron con rumbo a la casa de los Cullen.
- No te preocupes amor, ya verás que todo saldrá bien, además de que ahí ya han de estar Alice y Rose con sus respectivas parejas dándonos todo su apoyo le cual no creo que vayamos a necesitar, ya que mis padres se enamoraran de ti como yo lo estoy de ti – dijo Edward tratando de calmar los nervios que se notaba sentía Bella en esos momentos.
- Es que no sé qué puedan pensar de mí, quiero ser optimista pero aun así tengo nervios – dijo Bella tratando de relajarse a sí misma y a Edward.
Después de esas palabras de aliento no dijeron nada más, hasta que llegaron a la pequeña mansión en la que vivían Carlisle y Esme Cullen con Alice quien aún no vivía con Jasper.
- Hemos llegado – dijo Edward abriéndole la puerta del auto como todo un caballero.
Así tomados de la mano fueron recibidos por el personal de la casa quienes recibieron muy gustosos la visita informándole a Edward que sus padres ya le esperaban en la sala.
Cuando llegaron al lugar indicado Edward seguía tomando de la mano a Bella mientras que con su dedo pulgar dibujaba pequeños círculos para tratar de tranquilizarla lo cual parecía estar funcionando hasta que entraron en el espacio que estaba ocupado por toda la familia en pleno.
- Buenos días Edward que bueno que has vuelto, pero porque no tuviste la delicadeza de avisarnos desde ayer de tu arribo, si no es por Alice no nos hubiéramos enterado – le regaño cariñosamente Esme.
- Bueno es que ya era muy tarde cuando llegue y quería que conocieran a Bella y me imagino que esto va a ser largo o ¿me equivoco? – pregunto Edward tomando de la cintura a Bella.
- Buenos días a todos, es un placer conocerlos formalmente – dijo Bella mientras pasaba el peso de un pie al otro en un gesto de nerviosismo.
- Qué bueno es volver a verte Bells ya te echábamos de menos – dijo Alice corriendo a abrazarla como si hubiera pasando un gran tiempo desde que habían dejado de verse.
- Lo mismo digo Alice – contesto Bella respondiéndole el abrazo.
- Bueno quiero presentarles a mi novia y mi complemento – dijo Edward separando a Bella de los brazos de Alice – ella es Isabella Swan, tal vez deban de recordarla de la empresa que es donde trabajaba como mi mano derecha – continuo Edward.
Bella era consciente del escrutinio al que era sometida, pero en ningún momento se percató de alguna mirada hostil o algo por el estilo lo que le permito sentirse más liberada y más en confianza.
- Ella es una de las mujeres más importantes de mi vida, mi madre Esme Cullen – dijo Edward señalando a Esme con una enorme sonrisa en el rostro.
- Mucho gusto señora – dijo Bella ofreciéndole su mano a lo que Esme la estrecho entre sus brazos de la misma manera que Alice.
- Dime Esme, cariño – respondió Esme con una enorme sonrisa.
- Mi padre Carlisle Cullen – indico ahora Edward dirigiéndose a su padre.
- Un placer señor Cullen – dijo Bella sonrojándose ligeramente, ahora que miraba más de cerca al padre de Edward podía deducir de donde había sacado parte de su encanto y presencia, además de su atractivo físico aunque su padre tuviera el pelo rubio y unos hermosos ojos azules como el más limpio de los mares.
- El señor Cullen era mi padre, yo solo soy Carlisle – le respondió Carlisle tomando su mano depositando un beso sobre su dorso.
- Muchas gracias – dijo Bella asintiendo con la cabeza.
- Bueno a ellos no tengo que presentártelos ya los conoces, Rosalie esposa de mi hermano Emmett y Alice con su prometido Jasper – dijo Edward indicando con un movimiento dirigido hacia cada integrante de la familia que fue nombrando.
- Qué bueno es verlos de nuevo a todos – dijo Bella.
- Lo mismo digo yo Bells, regresaste más hermosa que nunca, mi hermano sí que tiene buen ojo con las chicas – comento pícaramente Emmett logrando que Bella se sonrojara más de lo que ya estaba.
- A caso dudas de mis gustos – le rebatió Edward.
- Claro que no hermanito, yo solo digo que los Cullen tenemos muy buen ojo para elegir compañero – dijo Emmett tomando de la mano a Rosalie quien tenía entre sus brazos a la pequeña Lily provocando la risa de todos los presentes.
- Se te extraña en la oficina – fue el comentario de Jasper.
- Y yo también extraño mi trabajo – dijo Bella dándose cuenta de que el momento más pesado ya había pasado y la habían recibido muy bien.
- Edward hijo, ¿podemos hablar un momento? – pregunto Carlisle muy amablemente.
- Claro que si – dijo Edward separándose de Bella para acompañar a su padre hasta la biblioteca.
- Dime, ¿ahora si estás seguro de lo que estás haciendo verdad? – pregunto directamente Carlisle.
- Claro que si padre, ella es la mujer indicada para mí – dijo con toda la firmeza que Edward poseía.
- Te creo hijo y no sabes lo feliz que me haces, se ve en tu mirada un brillo especial que no tenías cuando anunciaste tu compromiso con Kate – dijo Carlisle.
- Kate es solo una gran amiga y tarde nos dimos cuenta de ello, pero con Bella es diferente ¿sabes?, siempre estoy al pendiente de ella, abarca una buena parte de mis pensamientos, siento que ella es mi complemento, cuando estamos juntos me siento completo nada más me hace falta – trato de explicar sus sentimientos a su padre.
- Te entiendo hijo, creo que es lo mismo que yo siento con tu madre y no hay palabras suficientes que puedan explicar ese sentimiento, no sabes lo feliz que me hace saberte feliz – dijo Carlisle estrechando fraternalmente a su hijo mayor.
- Claro que soy feliz, tuvimos un inicio poco normal pero lo importante es que ahora estamos juntos y pienso hacer que eso siga así por mucho más tiempo – dijo Edward con una enorme sonrisa en los labios.
- Bueno entonces regresemos a la sala antes de que logren asustar a Bella quien se le notaba un poco ansiosa – comento Carlisle abriendo la puerta de la habitación en la que se encontraban.
- Más que ansiosa, estaba nerviosa sobre lo que podrían llegar a pensar de ella, eso es todo, como que no creía que la amarían como yo ya lo hago – dijo Edward.
Ninguno de los dos hombres dijo nada más y cuando regresaron a donde les esperaba toda la familia descubrieron lo bien que encajaba Bella en su familia compartiendo como si se conocieran de toda la vida y en ese momento Edward supo que había hecho la mejor elección de su vida al hacer suya a la bella mujer de cabello chocolate que convivía con su familia siendo ahora parte de ella.
Bueno ahora si ya es todo lo que tenia esta historia para dar, les agradezcoque se hayan tomado el tiempo y la paciencia para acompañarme todo este tiempo, mil gracias de verdad, no me queda nada mas que decirles mas que gracias por todo y esto no es un adióssi o mas bien un hasta la próxima.
Besos Ana Lau.
