Capítulo 14
Al maestro no se le pasó por alto el que el muchacho debía haber tomado esta decisión anteriormente. A sabiendas de que no lograría disuadirlo de su empeño, le pidió que no fuera solo y que recordara lo que había pasado a sus compañeros.
—Guruji, a vos aprecio especialmente por los cuidados que me habéis prodigado desde mi llegada y por compartir conmigo vuestra sabiduría y experiencia. No obstante, en esta ocasión debo seguir mi propio juicio. Yo soy el motivo principal por el que mi tío ataca al templo; de hecho, su ambición desmesurada le hace oprimir a las gentes más pobres del lugar, se ensaña en los más indefensos y hasta incumple las normas de su propia casta social.
El maestro volvió a tratar de disuadirlo pero el joven se negó de nuevo. Shaka arguyó que era su responsabilidad y que no debía rehuir de ella aunque le costara la vida.
Su tío era alguien cruel que no se detendría a pensar antes de hacer cualquier bajeza con tal de conseguir su objetivo. En ausencia de su hermano dictaba la casa con mano de hierro y estaba pensando en deshacerse discretamente de su cuñada y del hijo que su hermano había tenido con ella. Maldecía la suerte que no lo había hecho nacer como al primogénito pues se veía a sí mismo como a un guerrero más fuerte y mucho más carismático que su hermano; además, él fue el principal instigador de los rumores acerca de la madre de Shaka, a quien en su día quiso seducir pero desistió de hacerlo al haberse quedado ella embarazada casi inmediatamente después de la boda.
Mientras que Shaka era declarado por los lamas como la nueva reencarnación de Buda, su tío, que había convocado a un grupo de guerreros, les estaba dando instrucciones referentes al saqueo del templo.
Mientras Shaka daba sus argumentos para convencer a su maestro de que lo dejara marchar una presencia conocida apareció ante sus ojos y saludó a ambos en la forma tradicional.
—Namaste— dijeron tanto uno como otro como saludo a la diosa.
—Lamento mi tardanza, señores, tenía asuntos pendientes en Grecia.
Miró al joven de frente, le sonrió y extendió sus manos hacia las del muchacho al que había salvado de una muerte cruel; Hera se sentía particularmente orgullosa de que Shaka hubiera demostrado su entereza durante todos estos años y de que siempre hubiera aceptado y tratado con sumo cariño las flores de loto que durante ese tiempo le había enviado.
—Sé muy bien que desde la infancia has notado mi presencia. Tu madre siempre pensó que yo era la diosa hindú Shashti y nunca quiso aceptar ninguna otra explicación; en parte no se equivocó porque soy Hera, reina del Olimpo y tú, mi hermoso joven, eres mi protegido. Hay tantas cosas que debo contarte y muchos misterios por revelarte, pero desgraciadamente éste no es el momento.
Soltó su mano de la de Shaka y se dio la vuelta para hablar con el mayor de los monjes.
—El tío de Shaka y sus hombres vienen en camino y están dispuestos a saquear el monasterio. Sé que ustedes tienen estrictamente prohibido el levantar la mano contra ningún ser viviente, pero esa restricción no tiene nada que ver conmigo y no tengo inconveniente alguno en hacer correr la sangre de aquellos que osan maltratar a mis protegidos.
—Heraji, Guruji, hay un favor que debo pediros. Dejadme ir solo— el joven se dirigió a su maestro y la diosa pues tampoco quería que ella interviniera directamente en este asunto ni que corriera la sangre innecesariamente.
Hera comprendía perfectamente el que Shaka deseara tratar de solucionar las cosas de manera pacífica, no obstante, quiso tratar de disuadirlo.
—Shaka, desgraciadamente tu tío puede herirte de muchas otras formas —dijo ella pensando principalmente en el padre del joven lama—. Comprendo que de acuerdo con vuestras tradiciones no sería correcto que levantaras tu mano en su contra por muy vil y canalla que sea. Aunque, Shaka, como caballero de Virgo tal restricción quedaría cancelada.
—Heraji, estáis en lo cierto pero no os preocupéis por mí... karma —añadió algo enigmáticamente el muchacho.
La diosa dudó por un instante al oírlo pero como el chico parecía haber formulado algún plan, se volvió hacia su mentor pues necesitaba conocer otro detalle de suma importancia.
—Guruji, tal vez esta pregunta sea innecesaria, pero quisiera saber si ha realizado Shaka las pruebas que según sus tradiciones, le designan como la reencarnación de Buda.
