Capítulo 17.

El tío de Shaka en realidad no esperaba tener que atacar el templo, porque pensó que con el castigo tan brutal que dio a los dos lamas que le llevaron el dinero bastaría para acobardarlos. Siempre había creído que esta gente no tenía lugar en el reino, que ocupaban una tierra inútilmente, que eran holgazanes y que perdían su tiempo en ayudar a los más necesitados. A su modo de ver las cosas, los más fuertes dominaban siempre a los más débiles y siempre habría una casta superior a la otra.

No es que los monjes creyeran en la igualdad social ni deploraran la jerarquía existente, simplemente no estaban interesados en los temas políticos y para ellos toda criatura viviente desde el más poderoso rey hasta el más pobre trabajador tenía su lugar en esta vida y cada cual debía cumplir con su destino porque tenían la esperanza de que su siguiente reencarnación les trajera una mejor recompensa. Los monjes tampoco ambicionaban poder temporal ni acumular bienes materiales porque con tener lo suficiente para vivir y cubrir las necesidades básicas les era suficiente. Su deber principal era el de dar esperanza a todos aquellos que pasaban peores penurias.
Eso era lo que Shaka intentaba hacer ver a su tío a sabiendas de que no lo lograría.

—No te dejaré pasar— dijo Shaka, cuya aura se había intensificado.
—¿En serio?, ¿un niño indefenso y sin armas? No me hagas reír...
—Precisamente porque no voy armado no podrás. ¿Tanto miedo me tienes?

Murmullos de asiento se oyeron entre las filas de aquel hombre, lo cual hizo que se enfureciera más de lo que ya estaba y aunque su voz sonaba calmada el tono de amenaza en ella era evidente.
— Tu padre lo pagará caro.
—Mi padre tiene su propio karma.
—Al igual que su esposa, porque si él muere, ella lo seguirá a la pira funeraria tal como indica la ley. Además, su hijo es aún menor de edad... —añadió en un tono malicioso.

La expresión de Shaka se endureció momentáneamente pues aquel comentario le había parecido completamente fuera de lugar. No obstante, no quiso darle la satisfacción de pedir aclaración alguna, así que no lo hizo, ni tampoco se molestó en replicarle que la práctica del suttee* era una costumbre ancestral, no un requerimiento legal.
—Estás muy equivocado si piensas que te permitiré el pasar libremente a destruir el templo de Buda.
—Debo reconocer que me diviertes, pequeño y que hasta ahora nadie había tenido el valor de hablarme así.
—Alguien debía hacerlo.

Una gran parte de sus acompañantes, que incluía a los guerreros de mayor rango, se horrorizaron al oír al aristócrata pues en ellos todavía quedaba un resquicio de honor y de respeto debido a aquellos que habían dedicado sus vidas a la espiritualidad. Sin embargo, ninguno se atrevió a demostrarlo abiertamente.
—¿Acaso no respetas el sistema de castas, pequeño indeseable?— le preguntó sorprendido de que el chico no mostrara signo alguno de miedo tras oír sus amenazas.
—Los monjes han tomado órdenes sagradas y por lo tanto, están a la par con los brahmanes, quienes sino me equivoco, pertenecen a la casta superior. Tú eres quien falta el respeto y no al revés.
—Los brahmanes provienen todos de familias nobles, vosotros no.
—Eso es irrelevante. Ellos han hecho un voto sagrado mientras que tú has quebrantado las normas de la jerarquía que tanto dices respetar.

Tras un largo tira y afloja el tío de Shaka optó por regresar a su hogar. Al llegar a la casa señorial ordenó a uno de los sirvientes que sirviera una copa de vino al padre de Shaka al que añadió un potentísimo veneno pero el sirviente tropezó contra un escalón, la mayor parte del líquido fue a parar al suelo y fue lamido por un gato al que la muerte le sobrevino de inmediato entre unos terribles espasmos.

Mientras los monjes meditaban, la diosa Hera hizo una ofrenda de incienso a los Hados para que protegieran al muchacho y lo ayudaran en tan difícil momento ya que no se trataba de una cuestión de fuerza bruta, sino de una experiencia que podría hacerle mucho daño espiritualmente y que podría quebrantar su paz interior con resultados desastrosos. No obstante, confiaba en la sabiduría del joven y en que estuviera preparado para enfrentase a muchos y peores peligros.

Pensó en Grecia, concretamente en el Santuario de su hijastra Atena y sonrió al pensar que pronto Shaka ocuparía su lugar como guardián de la sexta casa, un honor que pocos habían tenido hasta entonces. Mientras escuchaba atentamente los cantos y oraciones de los lamas trataba de armonizar sus pensamientos con los de ellos pues aunque sus costumbres y ritos eran mus distintos pero su deseo era el mismo. Cerró los ojos, concentró su cosmos y lo expandió de manera que protegiera a las gentes del pueblo.

Hera tuvo una visión que la sobresaltó e interrumpió su concentración aunque se cuidó muy bien de que nadie más lo notara: una estrella fugaz acababa de pasar por el firmamento en Grecia y su luz iluminó la antigua estatua de Atena, lo que significaba que Ella había llegado a la Tierra. Pudo ver como Shion tomaba a la pequeña en sus brazos y la llevaba consigo al Santuario, a la habitación destinada a la reencarnación de la diosa de la sabiduría. A la diosa le alarmó enormemente el que el Gran Patriarca no notara que una especie de sombra le seguía sigilosamente.
La diosa levantó su preocupada mirada al cielo pero como en lo referente al Santuario ateniense debía dejar que los Hados cumplieran con su función, volvió su atención a otro tema mucho más urgente. Localizó al joven sentado al pie de un árbol y lo vio expander su cosmos en dirección a la casa de su padre.

"Bien hecho Shaka, tu sabiduría y serenidad se han impuesto pero esto no es más que el principio, deberás ser muy prudente de ahora en adelante. Sé que ahora velas por tu padre y aunque entiendo que carga con su propio Karma puede ser que en tus manos esté el cambiar su destino. Los monjes oran por ti y tu seguridad y yo lo seguiré haciendo por aquellos a quienes me has encomendado."

*Suttee o sati. práctica ritual en la India de arrojar a una mujer viuda a la pira funeraria de su esposo. A menudo su arrojamiento era voluntario, aunque en muchos casos eran forzadas a osbservar tal costumbre. Actualmente es ilegal pero se sospecha que se siguen dando casos en algunas regiones recónditas.