CAPITULO 8: NIEVE
-Toco mucho mejor que tú y lo sabes- Ya estaba a unos centímetros de su rostro. Y no pude evitar mirar sus labios acercándose a mí. Estábamos a punto de besarnos; y yo lo deseaba con cada poro de mi piel. Sentí su aliento sobre mi rostro, se me erizo la piel. Tomo mi mano y la aprisiono tiernamente. Mi corazón latía rápidamente y mi mano comenzaba a sudar. No pude evitar sentirme nerviosa.
-No lo creo… ya estas viejita. Hasta kris ya toca mejor que tu-
Su expresión cambio tan rápido como salieron las palabras de sus labios. Y yo me aleje tan rápido de ella como me había acercado.
-¿kris?... ¿cómo sabes que kristen toca mejor que yo?-
-jade…- tori agacho su rostro y evitaba mi mirada.
De nuevo sentí enojo inundando mi ser. Mis puños se contrajeron y mi corazón por un momento se detuvo.
-¿Cuando la viste?-
-Jade… por favor-
-¿Te pregunte cuando la viste?- dije airada sin mirarla
- Las últimas vacaciones- su voz parecía un susurro apenas audible.
-¿Donde esta?- tori no me respondía – ¡Dime donde carajos esta!-
-En Oregón-
-Eres increíble; todo este tiempo supiste donde estaba, me veías sufrir, me viste llorar y no dijiste nada-
-Jade… déjame explicarte por favor- dijo tomando mis manos entre las suyas.
-¡Cállate!... no quiero escuchar tus excusas; no puedo creerlo ¡eres una maldita victoria!- le arrebate mis manos y me levante del banquillo.
-Jade por favor- dijo intentando tocarme de nuevo.
-¡No me toques! ¡Me das asco Vega!-
Salí corriendo lo más rápido que pude.
-¡Jade no te vayas!... está lloviendo… es peligroso- me gritaba.
-¡sería mejor morir que seguir aquí contigo!- le grite
Salí por la puerta y la fría lluvia me helo hasta los huesos. Sentí como entro el aire congelado por mi nariz hasta mis pulmones. Sentí como se desvió, y como las calles de L.A. en ese momento, convirtió mi corazón en lluvia.
-¡Jade!- Me grito desde la puerta, pero no volví mi vista atrás.
El auto iba a gran velocidad. Las lágrimas que corrían a lo largo de mis mejillas no eran de tristeza, era de enojo, odio… rencor. Mis manos aprisionaban el volante tan fuerte que se me pusieron los dedos blancos por la presión. Seguía el camino sin ninguna dirección. Me sentí estúpida… Me había dejado llevar por mis sentimentalismos y logre hacerme daño de nuevo. La odie, la odie como nunca la había odiado. Mi celular comenzó a sonar, me estaba llamando; cinco minutos después volvió a sonar y esta vez era Ryder. Lo tome y lo arroje a la parte de atrás. No quería escuchar a nadie. Grite y pise a fondo el acelerador.
Aunque ahora sabía dónde estaba kristen la idea de irla a buscar me aterro ¿Y si ya no sentía lo mismo por mí? ¿Si ya me había olvidado? ¿No me había hecho ya bastante daño? Intente detener el auto para dar vuelta y regresar a casa, pero este patino y perdí el control. El auto giro y giro hasta que algo lo detuvo. Estaba temblando, sentí miedo hasta de moverme. Fue un montículo de granizo lo que amortiguo el impacto. Metí reversa aun temblando un poco y me fui directo a mi casa. ¿Qué me había dolido tanto? El saber que no podía confiar en ella… o el querer confiar en ella. ¿Su mentira? ¿O el hecho de que estuviera enamorada de la misma mujer a la que yo amaba?
El teléfono seguía sonando y yo seguía ignorándolo. Tome la botella de vodka que había en la cocina y me encerré en mi cuarto.
No supe a qué hora me dormí. Solo sentía la pesadez de mi cuerpo fundiéndose con la cama. La botella de vodka yacía junto a mi cama completamente vacía. Estaba cansada de llorar. Sentí que alguien se recostó junto a mí y mire algo asustada. Su cabello aun goteaba. Sus ojos penetraban en los míos con esa mirada llena de ternura.
-¿Qué haces aquí?-
-Shh… no digas nada- dijo mientras me tomaba del rostro y se acercaba a mí. Mis ojos se inundaron y una lágrima rodó por mi mejilla.
-Shh-
Sus labios eran espinas en mi corazón. Beso el camino recorrido por mi lágrima hasta mi cuello. Sentí su lengua traspasando mi piel.
Sus besos limpiando mi tristeza. Entonces la tome de la nuca y la acerque a mis labios. La bese, como nunca había besado a nadie. Con necesidad, con deseo y con odio.
Abrace su cuerpo con una pierna y la acerque más a mí. Necesitaba sentirla, necesitaba hacerla mía. Le mordí el labio y ella se quejó, pero siguió pegada a mis labios correspondiendo esa necesidad de las dos. Se recostó sobre mí y recorrió todo el contorno de mi figura con sus manos. Me tomó de la cintura y recorrió la superficie del pantalón hasta el frente donde por un momento dudo. Sin preguntar ni esperar respuesta metí mis manos debajo de su playera, acaricie su piel, y besé cada centímetro de su cuello.
Su voz se convirtió en un gemido apenas audible que provocaba un salto en mi estómago cada vez que salía de sus labios.
-Sigue así- me dijo.
-¿Así como?-
-Así, volviéndome loca-
Me beso en los labios y dejo escarpar una sonrisa de complicidad.
-Dime que me amas Jade-
-Tori… -
-Dímelo-
-Yo te… ¡No, no, no!-
Me desperté con el corazón desbocado dentro de mi pecho, sudando y abrazando fuertemente la almohada junto a mí.
-¿Que fue eso? a la nada arrojando la almohada del otro lado de la habitación.
¿Qué me estaba ocurriendo?... ¿Me estaba enamorando de Victoria? No, no… me negué a pensarlo si quiera. Solo fueron muchas cosas en poco tiempo… estaba confundida.
Al día siguiente las calles estaban llenas de charcos. Aun hacía frío, pero nada que no se pudiera soportar. El teléfono de mi buró sonó dos veces antes de que contestara.
-¿Alo?-
-¿Jade?-
-Si mama. ¿Cómo están?-
-¿Dónde te metiste ayer? Te estuvimos llamando y no contestabas-
-lo siento. Me quede dormida, y en la mañana fui a casa de Victoria-
-¿Victoria?... ¿Victoria Vega?-
-Si ma… ella- me cubrí la cara con las cobijas. Como si mi madre pudiera verme y saber lo que había soñado esa noche.
-Ahhh… ¿ya son amigas de nuevo?... que bien hija… hemmm… bueno te llamaba para avisarte que tu abuela no está bien… -
-¿Que tiene?- pregunte mientras me levantaba de la cama
-neumonía, estamos en el hospital. Pero no te preocupes, ya sabes que es fuerte. Creo que ella nos va a enterrar a todos.-
-hay mama-
-Bueno pero cuando la den de alta nos vamos a quedar con ella un par de semanas…-
-¿Eso quiere decir que no van a estar para navidad?-
-Si hija… tu papa está preocupado y no quiere separarse de ella-
-Esta bien… - Mis papas no estaban muy involucrados en mi vida, pero nunca habíamos pasado una navidad separados.
-Hija si quieres venir…-
-No ma está bien… nos vemos pronto-
-Si hija… te cuidas ¡Y por favor no bebas!-
-No mama-
Genial otra razón para decir que mi vida era miserable.
Llegue a la escuela sin tener la menor idea de que iba a pasar con lo de nosotras. ¿Seguir con el plan? ¿O alejarla de mí? No, no se podía ir sin pagar lo infeliz que me había hecho.
-En donde estabas West?- me pregunto ryder cuando entre por la puerta de la escuela.
-En mi casa-
-Tori me llamo, estaba muy preocupada por ti-
-Esa estúpida no se preocupa ni por su madre-
-Jade… ¿porque hablas así?-
-Porque se me pega la gana… es una bruja!-
En ese momento tori apareció por el pasillo.
-Hola Closetera-
Tori puso cara de extrañeza y molestia por como la salude, pero no dijo nada.
-¿Qué no piensas saludar a tu NOVIA?-
Tori se me acerco sin saber bien que hacer o decir.
-Por favor no me vuelvas a hacer eso jade-
-¿Qué?-
-Irte así, no contestabas y creí que te había pasado algo-
-¡LA CLOSETERA ESTABA PREOCUPADA POR SU NOVIA!... QUE LINDA-
Victoria se puso del color más rojo que he visto. Todos los que estaban alrededor de nosotros comenzaron a reír. "closetera jajaja"
-Jade… no lo hagas- me dijo llevándose las manos a la cara.
-Tranquila… solo son unas cuantas risas… pronto te acostumbraras-
me acerque a ella; le di un beso en los labios y un par de palmadas en la espalda para después ir a dejar mis cosas al salón.
-Jade… no entendiste nada de lo que te dije verdad-
-Ya ryder! ¡No estoy para sermones!-
-West…-
-ryder… no sabes lo que me hizo esa bruja!-
-A ver dime que te hizo?-
-Todo este tiempo supo dónde estaba kris… me vio llorar… ¡me vio morir por ella y no me dijo dónde estaba!-
-Y que eso no era parte de lo que ya te había hecho?-
-Si, pero yo no lo sabía…-
-Y como lo supiste?-
-Ella me lo dijo-
-Y porque te lo dijo?-
-Se le salió-
-¡Hay Jade!, y de donde sacaste eso de closetera?
-Se me ocurrió-
Entramos al salón y di por terminada la conversación. Tori entro unos minutos después de nosotros. Cuando la vi pude notar que había llorado y los murmullos no se hicieron esperar. Se sentó junto a mí sin mirarme.
A medio día estábamos de nuevo sentados en los merenderos.
-¿Y tú tori?... ¿qué vas a hacer?- le pregunto Ryder. Toda la mañana tori y yo nos ignoramos y ella seguía molesta.
-Pues mis papas tienen una cabaña cerca del lago upper red en Canadá… y me voy a ir uno días ahí, mientras mis papas se van a Londres-
-¿Y tú Jade? ¿Qué vas a hacer en vacaciones?- me pregunto Cat
-No lo sé, mis papas no van a regresar para navidad por lo de mi abuela-
-pues ya sabes que te puedes ir a mi casa- me dijo ryder
-Si ya lo sé-
-Pues espero que te la pases mejor… ¡hay! Solo de pensar en pasar 2 semanas enteras con mí hermano me da dolor de cabeza- dijo cat
-jajaja… Pues yo me voy a fresno con mis abuelos. Lo malo es que no nos vamos a ver amor- dijo trina abrazando a cat.
-Lo sé, pero cuando regresemos nos vamos a querer más porque nos vamos a extrañar todas las vacaciones.
-¡Ya! ¡Que voy a vomitar!- Grito ryder –Son más empalagosas que la miel!-
-Déjalas ryd… simplemente se quieren- dije
-Si así es… jade lamento lo de tu abuela… ojala que se mejore-
-Gracias tri-
-Oye y porque no te vas con tori?- me preguntó
A cat se le desorbitaron los ojos en cuanto lo menciono.
-No sería mala idea- dijo ryder
CAPITULO 9: MIEDO
-como odio a ryder- dije para mi sola.
Ya llevábamos media hora en la carretera, después de haber estado en un vuelo de hora y media, y ya me estaba arrepintiendo de hacerle caso.
-¿Segura de que sabes cómo llegar?- dijo tori sin despegar su mirada de la carretera.
-Si ya te dije que si-
-Pues según yo ya deberíamos de haber tomado la desviación-
-No presiones… ya ves… apenas vamos a llegar- Señale el letrero que anunciaba la desviación hacia upper red. Me quite el cinturón de seguridad que comenzaba a asfixiarme junto con la enorme chamarra que llevaba.
No sé cómo me deje convencer, pero ya estaba en camino a lo que pensaba seria la peor semana de mi vida. Los días anteriores me había encargado de hacerle la vida imposible a mi acompañante; humillaciones, malos tratos y hasta burlas de mi parte habían logrado hacerla llorar en más de una ocasión. Estábamos a punto de llegar cuando una tormenta de nieve nos alcanzó. Apenas y podía ver a través de la ventana.
-Baja la velocidad- le dije en tono autoritario.
Ella solo se aferró más al volante y no dijo nada. Creo que a esas alturas hasta miedo le causaba hablarme. A ella también le costaba trabajo moverse por el abrigo que llevaba, pero hacía un frío endemoniado. Puse la radio para disolver el silencio que ya me tenía harta; pero a causa de la tormenta solo se escuchaba estática, la cual era peor.
Ella fue quien lo apago.
Los minutos pasaban lentamente, y realmente me estaba poniendo de malas. A ese ritmo jamás llegaríamos. No supe de donde salió, ni que fue; pero algún desgraciado animal se nos atravesó. Tori trato de mantener el control del auto pero este seguía su propia voluntad. No íbamos muy rápido por lo que solo esperaba que pudiera mantenerse en el camino. Tori se agarró muy fuerte y se dio cuenta de que yo ya no traía el cinturón de seguridad. El auto se salió de la carretera y nos lanzó en picada contra un árbol. Vi como tori se abalanzó contra mí y me abrazo, interponiéndose entre el tablero del auto y mi cuerpo. Solo sentí un impacto contra mi cabeza y después de eso solo vi oscuridad. Quede inconsciente por al menos un par de horas.
Cuando abrí los ojos maldije mi suerte, dos en menos de una semana. No sabía dónde me encontraba. Estaba tendida en una cama con un par de cobijas encima de mí. Por la ventana pude ver que seguía nevando. Tori entro a la habitación con un recipiente con agua.
-¿Te encuentras bien?-
-¿Que paso?- fue lo que respondí, aun me sentía desorientada.
-Te desmayaste, el auto quedo inservible-
-¿Cómo llegue aquí?-
-Te traje yo. No estaba tan lejos y te traje cargando.-
Tori dejo el recipiente en el buró y se sentó a un costado de la cama pero evitaba mirarme a los ojos.
-¿Te duele algo?- pregunto con culpa en la voz.
-No-
-Si nos hubiéramos quedado en el auto ahora seríamos dos paletas humanas perdidas en la nieve.- dijo intentando bromear un poco. -¿Necesitas algo?-
-No, estoy bien…- dije sin ánimos de seguir charlando con ella.
Tori se disponía a salir pero antes de cruzar la puerta se detuvo.
-Lo siento-
No respondí, me cubrí con las cobijas y me volví a dormir.
Dos días pasaron sin que le dirigiera la palabra; a pesar de sus esfuerzos por cuidarme yo simplemente la ignoraba. Dejaba la comida en el buró y yo no salía de la habitación. Cuando desperté al tercer día, escuche a tori en la cocina. Ya no nevaba. Me acerque y vi que estaba preparando el desayuno y un poco de café. Cuando me acerque a la cafetera me di cuenta de que se le olvido ponerle café y solo había agua hirviendo.
-¿Qué demonios es esto?... ¿acaso piensas que voy a tomar esto?-
-¿perdón?-
-Es una porquería… ¿no puedes hacer nada bien?- dije levantando la jarra de café.
-¿De que estas hablando?-
-¡De que tu café es solo agua hirviendo!- dije tirando el café en el lavatrastos
-Pues si no te gusta no te lo tomes y prepáralo tú-
-¡pues eso voy a hacer imbécil-
-¿Cómo me llamaste?- dijo dejando lo que estaba haciendo.
-IMBÉCIL… ¿que no oyes? Ni eso puedes hacer bien-
-¡basta! No te permito que me hables así-
-No te estoy pidiendo permiso, estoy harta de tus tonterías. Yo me largo de aquí… ¡A no! ¡Espera! ¡Se me olvidaba que por tu culpa no tenemos auto!-
-No fue mi culpa… y si quieres irte, camina-
-¡pues me voy caminando!- dije estallando en cólera.
-te estas tardando.-
Salí de la casa azotando la puerta detrás de mí; el viento erizó mi piel e instintivamente me abrace, el coraje era más grande que mi razón y comencé a caminar. Apenas llevaba unos metros cuando tori salió corriendo para alcanzarme.
-No seas estúpida y regresa- dijo jalándome del brazo.
-A mí no me dices estúpida imbécil-
-¡te digo como se da la gana! Deja de comportarte como una niña… madura west!-
-Madurar es lo que te hace falta… ya supera que kristen me escogió a mí y déjame en paz-
Victoria enfureció y me propino una cachetada que me puso la mejilla roja
-Que ciega eres… ¡NO TE DAS CUENTA QUE DE QUIEN ESTABA ENAMORADA NO ERA DE KRISTEN!-
¿Entonces de quien estaba enamorada? Agacho la mirada y me soltó del brazo. Toque mi mejilla enrojecida y me enoje aún más.
-¡ESO NO QUITA EL HECHO DE QUE ME ARRUINARAS LA VIDA!-
-¡NO SABES QUE FUE LO QUE PASO!- respondió enojándose de nuevo.
-¡Lo que paso fue que destruiste mi vida! ¡Me quitaste todo Victoria! ¡TE ODIO!- Grite esto último y me acerque a ella empujándola sin fuerza. Las lágrimas salían libremente de mis ojos.
-¡NO SABES LO QUE YO SENTÍ!... YO ESTABA ENAMORADA Y…. SOLO SE ME ROMPIÓ EL CORAZÓN- dijo tomándome de las muñecas evitando que me moviera.
-¿Quien? ¿Quién te rompió el corazón?-
Tori no dijo nada, no se movió ni me soltó.
-¡Dímelo! ¿De quién te enamoraste?-
-Yo…-
-¡DE QUIEN!-
-No…-
-¡DIMELO!
-¡DE TI ESTÚPIDA!... de ti…-
En un segundo hice un recuento de todo lo sucedido. ¿Lo sabía? Creo que alguna parte de mí siempre lo supo. Cuando estuve a punto de decirle de mi relación con kris ella me miró de una manera distinta, como esperando que el final de la frase fuera su nombre
-tori estoy enamorada…-
-aja- dijo esperando a que continuara.
-Bueno esta persona es especial para mi… pero es algo complicado-
-¿Complicado porque?... –
-Hummm... pues porque es…-
Tiempo después nos encontró besándonos. Yo la había lastimado; sin darme cuenta había roto su corazón. Tori estaba llorando y por más que lo intente no pude descifrar si era de tristeza o de coraje. En un arrebato jalé mis brazos aun atrapados por sus manos y la acerqué a mí. Me soltó y tomo mi rostro entre sus manos. Me besó y yo la besé de regreso. Mordió mis labios con coraje y yo la presioné de la cintura contra mí con todas mis fuerzas. Dio un paso hacia delante provocando que perdiera el equilibrio y cayéramos juntas sobre la nieve. La caída no fue suficiente para romper con nuestro beso. Sentí el contraste del frio en mi espalda y el calor de su cuerpo sobre mí. Puse mis piernas a sus costados abrazándola firmemente con ellas. Me sujeto de la muñecas y llevó mis manos por encima de mi cabeza. Ahora puedo admitir que su agresividad me éxito más. Empujo su cuerpo contra el mío en un movimiento que hizo saltar mi estómago. Sentí una calidez entre mis piernas e instintivamente levanté mis caderas correspondiendo su movimiento. Mordí su cuello de una manera que dejaría la marca hasta unos días después. Me soltó y su mano emprendió la retirada hasta instalarse sobre mi seno izquierdo. Lo presiono intensamente y yo deje escapar un gemido de entre mis labios. La empuje con fuerza hasta tirarla a un lado de mí, me subí sobre su cuerpo y levante su blusa. Bese y mordí su abdomen. Ella se quejó, pero no pidió que parara. Me jalo por los hombros; enredo sus dedos entre mi cabello y regreso a mis labios el contacto de los suyos. Con su mano izquierda recorría todo mi cuerpo, mientras que con la derecha evitaba que me alejara de ella. Coloqué mi pierna izquierda entre las de ella y empuje contra su cuerpo; ella gimió e imito el movimiento que yo había hecho con la cadera. Sus labios se desviaron hacia mi oído. Lo mordisqueo de una manera menos agresiva. Mi respiración se aceleró al igual que el movimiento de nuestros cuerpos. Mi mano derecha paso de estar entre la nieve a encontrar el calor bajo su blusa hasta su seno, tembló ante el contacto y sentí su pezón rígido entre mis dedos. El camino seguido por su mano finalmente la llevo entre mis piernas y entre nuestros cuerpos. Oprimió mi intimidad causándome el más grande placer vivido hasta ese momento. Me estaba volviendo loca la necesidad de tenerla, de hacerla mía, de sentirla.
Se alzó y me tomó de la mano. No fue necesario preguntar a donde nos dirigíamos. Entramos a la cabaña y mientras llegábamos a la habitación la pasión y el deseo aumentaban. Al pie de las escaleras la besé con una gran intensidad. Puse mis manos debajo de su cintura y la cargue colocándola contra la pared; volví a aquel vaivén que encendía nuestros sentidos. La solté y apresurada desabrocho mi pantalón. Seguimos nuestro camino hacía la habitación sin dejar de besarnos. Rápidamente empuje al suelo las cosas que había sobre la cama. Ella me jaló y de nuevo nuestros labios se juntaron. Caímos sobre la cama haciendo nulo el espacio entre nuestros cuerpos. Se levantó y de un tirón me saco en pantalón; para después hacer lo mismo con el suyo. Se posó sobre mí y me miró directo a los ojos. En ese momento supe que ya era suya, aunque no lo aceptara. Por alguna razón el coraje no desaparecía y se acrecentó aún más, clave mis uñas en su espalda y ella apretó fuertemente los ojos tratando de aguantar el dolor. La empuje fuertemente y forcejeamos hasta que de nuevo encerró mis manos con la suyas y las hundió en la cama por encima de mi cabeza.
-¡Basta!- dijo apretando los dientes
Yo no le respondí y deje que me mordiera el hombro. En ese momento todo se apagó, ya no sentía fuerzas para seguir peleando, me sentía cansada. Una mezcla de sentimientos me atormentaba; por un lado la odiaba, por el otro sentía que mi piel se quemaba al contacto de la suya; mi mente decía "no" y mi cuerpo rogaba "si". Su mirada reflejaba el terror a ser rechazada, y sus manos gritaban que me deseaba. Metió su mano por debajo de mi ropa interior y me dio miedo.
-No- dije alejándola de mí y sentándome al borde de la cama.
-Jade…- dijo acercándose a mí por la espalda.
-Lo siento tori pero estoy muy confundida- no quería verla o terminaría lo que comenzamos.
-Te amo Jade-
Ella se recostó dándome la espalda y me giré para verla. Observe un moretón del tamaño de mi mano en su espalda.
-¿y esto?- dije tocándolo con la punta de los dedos.
-Me pegue con el tablero cuando chocamos- su voz era un susurro apenas audible.
-Perdóname, no sabía que te habías lastimado-
-No es nada- El ver en retrospectiva el accidente me hizo sentir culpable.
-Al menos no saliste volando por el parabrisas- dijo sin voltear a verme.- Jade… yo te amo-
Creí que algo dentro de mi explotaría.
-No puedo…- Salí casi corriendo a mi habitación. Mis ojos volvieron a humedecerse. Cerré la puerta con seguro y me tumbé sobre la cama.
-No puedo…-
Nunca había sentido tanto miedo.
Nota del autor:
Pues eso, que me tarde demasiado en publicar (gestiones personales x.x) pero ya está aquí :3 y está bueno el doble cap, ok y eso es todo de mi parte, publicare cada cuatro días e.e al menos asi será constante
Hasta la próxima…. See ya
