Capítulo 23
Cuando Shaka finalmente salió de aquella casa vio que la poderosa diosa olímpica lo esperaba cerca del monasterio. El muchacho sonrió al verla y recordó todo el cariño y protección que había recibido por parte suya desde el momento de su concepción.
—Te saludo, Shaka de Virgo, el más cercano a los dioses... —le dijo en un tono admirativo y Shaka recibió un tierno beso.
—Namashkar*, Hera-ji —respondió con el saludo más formal en su lengua nativa.
Nada más franquear las puertas de entrada del monasterio su maestro se fue hacia el joven y lo envolvió en un abrazo de oso y Hera tuvo que moverse un paso hacia un lado o de lo contrario habría sufrido un fuerte empujón. Aunque no era aquel exactamente el comportamiento protocolario de un lama, en aquel instante el buen hombre no pudo controlar su profunda emoción y por ese motivo la diosa no hizo comentario alguno ni se sintió ofendida.
—Hijo mío... —dijo con lágrimas de felicidad al ver que el muchacho estaba sano y porque en verdad siempre había sentido un gran cariño por él.
—Mi querido y venerable maestro —el muchacho tomó su rostro entre ambas manos y lo miró sonriente—, ¿acaso no creíais que volvería?
—Perdóname, Shaka, no debería comportarme con tanta familiaridad— le diio algo azorado mientras trataba de recobrar su compostura.
—Si alguien puede hacerlo, ese sois vos, guru-ji.
—Perdonadme, señora, ¿dónde están mis modales? Namashkar.
El buen hombre cortésmente cedió el paso a la diosa al recinto donde se encontraba la armadura de Virgo y tras una breve ceremonia le fue entregada al muchacho. A pesar de la atmósfera de felicidad que se respiraba todos eran conscientes de que aquel rito marcaba un hito importante y un nuevo capítulo en la vida del joven. Shaka debía marcharse a Grecia a cumplir su deber como guardián de la sexta casa del Santuario de Atena.
—Shaka, tu nueva vida ha de empezar ya, lamento que tengas que marcharte de este maravilloso lugar pero tu destino es velar por Atena. Desgraciadamente nuestro tiempo juntos también se agota, aunque te juro que nunca te abandonaré. Permanece unos días más entre los tuyos para que tengas tiempo de ordenar tus asuntos y despedirte de los seres que tanto han cuidado de ti —la diosa bajó la mirada porque aunque no lo aparentara, el decirle aquellas palabras le causaban un profundo pesar. Suspiró profundamente y continuó—. Estoy muy orgullosa de ti pero ahora debo retirarme, hay asuntos que debo atender antes de llevarte a Grecia...
Shaka escuchó atentamente sus palabras, hizo un gesto de asentimiento y le agradeció enormemente el bello cumplido. Sabía que todo iba a cambiar para siempre, aquella confrontación con su familia había sido un punto clave en su vida y uno que le daría un giro completamente inesperado; pero tal era su karma como bodditshava. Nada era inamovible.
Aunque por lo general los monjes no eran dados a las demostraciones públicas de emoción, Shaka sentía muy dentro de sí el cariño, respeto y orgullo de los lamas de aquel humilde lugar y con quienes tantas experiencias tanto buenas como malas había compartido. Tras la partida de la diosa, Shaka se despidió de ellos, de las gentes del lugar y de su familia. En especial quería visitar a su hermanito y su primo y debía cumplir con un importante compromiso. Cuando se cumplieron los ritos funerarios por su tío, su viuda se sintió tan llena de odio por Shaka y los suyos y tan fuerte fue el disgusto sufrido por la muerte de su esposo, que se lanzó a su pira funeraria para cumplir a rajatabla el rito del suttee. Shaka meneó tristemente la cabeza de un lado a otro porque la mujer lo hizo sin importarle las consecuencias para su hijo si ella le faltaba. Por suerte para el pequeño los padres de Shiva decidieron adoptarlo; Shaka se sintió feliz por ambos niños y un profundo alivio al saber que el pequeño Agora tendría una familia que lo querría.
Por último, tomó posesión de su armadura y se la enfundó dispuesto a partir rumbo a Grecia a cumplir con la siguiente etapa de su destino.
FIN
*Namashkar tiene el mismo significado que Namaste, pero es una palabra más formal.
