CAPITULO 19: MENTIA

Sostengo el bazo entre mis manos, puedo ver a través de él. Todo pintado de un color sepia. Nada tiene lógica, no eh encontrado las respuestas a mis interrogantes... ¿Porque se fue? ¿Porque dijo que me amaba?... Es increíble la velocidad con la que puede cambiar tu vida. Apenas unos minutos y unas cuantas palabras te regresan a un camino que considerabas distante ¿Pero qué caso tiene ahora?

De que me serviría conocer la verdad si no encuentro alternativa a mi infelicidad. Hace apenas unas horas estábamos entrando al bar. Alex tomaba mi mano mientras buscábamos una mesa para sentarnos. -¿West?- me llamo alguien a mi espalda. Me giré y me encontré frente a la Rubia que no veía desde que salimos de la preparatoria. -¿Sam?-

-la misma… ¿cómo has estado?- pregunto saludándome con la mano. -bien gracias-

-jade, ahí hay una mesa libre- me dijo Alex tirando de mi brazo.

-Sí, pide algo y enseguida voy- respondí dándole a entender que nos dejara solas. Alex se alejó dejándome con la amiga de Victoria.

-¿Y tú como has estado?- pregunte por cortesía ya que nada de ella me interesaba.

-Pues no me quejo… Supe que te mudaste-

-Si, en cuanto salimos me fui a vivir sola-

-Fui a buscarte a casa de tus padres-

-¿A buscarme?... ¿Para?- Eso era una de las tantas cosas que no esperaba esa noche. -¿Les sirvo algo?- se acercó uno de los bar tender a preguntarnos, dándole tiempo a Sam de pensar lo que estaba a punto de decirme.-Tráeme un whisky- respondí.-A mí un vodka- dijo ella quitándome la mirada de encima

El chico se alejó dejando un silencio entre nosotras. -¿Porque?-

-Porque quería decirte lo estúpida que fuiste. Sé que no me correspondía, pero de verdad que la jodiste. No se cómo pudiste dejar ir a Tori así de fácil.- por fin dijo ella.

¿Que se creía esa tipa, yo la deje ir? -¿Dejarla?, ella fue quien me dejo a mí. Me dijo que todo había sido por la jodida apuesta. Y todavía después de eso fui a buscarla y que me encuentro… con que ya está con alguien más-

-Daniel- dijo soltando un bufido.

-Quien sea... El punto es que esta con alguien-

-Pues debiste de haberle pedido una explicación, no sabes todo lo que mi amiga sufrió por tener que mentirte.-

-¿Mentirme? Explícame eso-

-Sus bebidas- intervino el bar tender dejándolas sobre la barra. Sam tomo su bazo y dio un gran trago al alcohol contenido.

-Mejor pídele a ella que te lo explique, está aquí en L.A. aunque solo estará una semana hasta el día de la…- se interrumpió, como si estuviera a punto de cometer alguno indiscreción.

No, si ya había comenzado a hablar que terminara. -¿De la que?-

-De la boda. Tori se casa en una semana. El chico con el que la viste es Daniel, el prometido de Tori…-

¿Y así quería que la buscara? ¿Acaso es idiota? –Sus papas la comprometieron con el antes de que se marchara a Londres.- Me llene de ira.

Ella se rindió, ella me dejo, ella era la que no me amaba. No creía ni una de esas palabras, Ella no sufría, no tenía corazón para hacerlo.

-Pues espero que sea muy feliz- dije tomando mi bazo y alejándome de la rubia. -No cometas el mismo error west- sentenció ella. –No la vuelvas a dejar ir sin explicaciones-

Veo a la mujer frente a mí y sé que le eh roto el corazón, pero realmente no quiero lastimarla más de lo que puedo hacerlo en este momento.

Apenas dos meses antes consideraba la posibilidad de enamorarme, ella supo ganarse mi cariño, mi confianza, mi respeto; pero no hay vuelta de hoja, no puedo estar con ella. Sus ojos me miran fijamente con desconcierto, sus labios forman un intento fallido de sonrisa. -Alex… yo…-

-Te entiendo.- Me interrumpe tomando su vaso y bebiendo - La verdad jade es que sabía que eras difícil y para ser sincera contigo eso es lo que más me gusta de ti. Sabía que esto podía suceder, pero eso ya no importa. Yo, te considero alguien muy especial, te quiero y te respeto más de lo que imaginas; y si no me quieres de igual manera, entonces podemos simplemente ser amigas-

-Gracias por entenderlo. No quiero lastimarte…-

-No te preocupes, después de la historia que acabas de contarme al menos puedo comprenderte mejor ¿Qué piensas hacer jade?-

-¿Que pienso hacer?... - Ni yo misma sé que voy a hacer. Tengo dudas, malditas dudas, cuando me dejaran en paz. Al ver que no respondo Alex me pone en claro mis opciones, como si no las supiera ya.

-¿Vas a buscarla o te quedaras igual?... pensando en lo que pudo ser-

-No lo sé… ¿De qué me sirve que me de sus razones si a fin de cuentas el resultado es el mismo?-

-Al menos puedes decir que hiciste algo… la última vez que la viste ya no dijiste nada; ahora puedes hacerlo.- ¿Decirle que no quería que se fuera? ¿Que no se case?...

Por Dios, solo me quedaba una ficha más, una ficha que tenía grabada mi orgullo. Podía retirarme sin haber perdido todo, pero entonces sería una cobarde, y ya lo eh sido lo suficiente.

Dejo a Alex en su casa… con su sonrisa intenta infundirme ánimo, pero hace falta algo más. Dice algo, pero ya no le prestó atención, ahora mis sentidos están muy lejos de ahí. -¿jade?-

-¿Si?- Respondo -Maneja con cuidado quieres.-

-No te preocupes, nos vemos luego-

-Si claro- responde con sarcasmo –Fue un placer conocerte- dice a modo de despedida.

Manejo sin fijarme realmente un destino, sin querer racionalizar lo que ha pasado. La corta conversación pasaba una y otra vez en mi cabeza. Prometido, boda, sufrimiento, mentiras, Daniel, sus papas, Victoria. Sus besos, sus palabras, sus caricias, sus miradas. ¿La amo? Estaciono el auto frente a su casa. Es muy tarde para tocar y pregunta por ella. Quizá ella no está en casa de sus padres, quizá esta con él, con su prometido. ¿Porque se comprometió? ¿La comprometieron?, da igual solo sé que va a casarse. Mis manos se aferran al volante recordándome aquella tarde donde todo termino.

Me siento sola, me siento vacía. ¿Porque deje ir a Alex?, porque llegue a la conclusión de no poder estar con ella aun sabiendo que Victoria no era para mí. No podía mentirme a mí misma, no podía mentirle a mi corazón. Quince minutos después toque esa puerta tan conocida, no sé qué me llevó a ese lugar pero lo necesitaba.

-¿Jade?-

-Hola mama-

-¿Estas bien mi amor?- me pregunta abrigándose con su suéter.-Si mamá, solo venía a saludar-

-Pasa, está haciendo frío- me dice tomando mi brazo con delicadeza.

Entramos a la sala y ella va preparar un poco de chocolate caliente. Todo seguía igual al día en que deje esa casa. Las fotografías, los muebles, la televisión, todo en el mismo sitio. Escucho pasos en la escalera y me giró para encontrarme con la mirada de papa. -¿Hija?- hace cuanto que no me llama así?-

-Hola papá-

-¿Estas bien?- me pregunta tocándose la barba en ese gesto de inseguridad. -Sí, todo bien-

-Que haces aquí, digo es muy tarde-

-Lo sé, lo siento… solo quería venir a saludar- Mi voz está a punto de quebrarse, que egoísta había sido con ellos. -Hija- dice apenas en un susurro y corre a envolverme en sus brazos.

Siento el calor recorriendo mi cuerpo, esa sensación de seguridad que acompaña su abrazo. El olor que expide llena mi nariz, como cuando era pequeña y el me protegía de todo. Mamá sale de la cocina al escuchar la voz de papa.

-¿Tienes hambre?-

-Si- respondo aun sabiendo que no es verdad. -Voy a preparar Waffles para desayunar- Papá y yo soltamos una sonrisa. Platicamos de cosas triviales sentados en la sala, trabajo, escuela, todo lo que se estaban perdiendo de mi vida.

Comemos los Waffles de mamá y siento que todo es como antes, como debería seguir siendo; me siento en familia. Reímos de las ocurrencias de papá, ese hombre que en algún tiempo solo fue Víctor West el frio hombre de negocios y que ahora regresa a ser mi papá. -¿Y qué piensas hacer después?-

-Aun no lo sé, me está gustando eso de tocar el piano- subo mis pies a la silla de al lado para sentirme más cómoda –estaba pensando en irme a vivir a Nueva York, me ofrecieron dirigir una película-

-Pero, eso está muy lejos hija- dice mi madre. -Lo se mamá pero es solo una idea-

-Bueno este es el desayuno más temprano de toda mi vida- dice mi papá haciéndonos reír.

-Deberíamos dormir otro rato, aún falta para que amanezca- dice mi madre. -Sí, creo que llegue muy temprano jajaja-

-¿Porque no duermes en tu habitación?-

-Sí, buenos días- digo dándoles un beso a cada uno en la mejilla. Entro a mi habitación… tampoco esto había cambiado. Mi espejo, en el que no me podía ver, mi closet, mi cama y… mis fotos. Esa foto que ella me regalo, que tomó mi mejor amigo, que deje pensando que se quedaría en el pasado. Tomo el marco y con cuidado la saco de él. "se veían muy bien juntas" dijo Ryder, no, nos veíamos enamoradas, me sentía así.

Me siento en el borde de mi cama observando nuestros rostros. Sonrío sin remordimiento, no importa que pase mañana, hoy estoy feliz de haber estado con ella, de haberme entregado a ella.

Hoy voy a dormir tranquila, en paz… mañana será otro día. Un rayo de sol, que se cuela por las cortinas de mi ventana me despierta. Ok y ahora que vas a hacer west? Ni idea. -¿Jade?- me llama mi madre desde la puerta.

-Pasa- digo levantándome aun con los parpados pesados. -Tu padre ya se fue al trabajo-

-Ok, yo voy a salir pero… ¿puedo venir para la comida?-

-Seguro hija, te esperamos aquí-

-Ok, voy al departamento para cambiarme de ropa y luego a la universidad-

-Si mi amor. Entonces nos vemos para la comida-

Hoy no tengo ganas de ir a la universidad, simplemente quiero caminar. Dejo el auto estacionado frente a una plaza. Hay niños corriendo de un lado para otro, las madres tomando café en los pequeños locales de los alrededores y un tipo vendiendo globos. Pedí un helado de crema con zarzamora y camine hacía aquella banca, como si así de alguna manera supiera lo que tenía que hacer.

Soy como una hoja en el viento que se deja llevar. Que flota y solo llega a ciertos lugares que puede ver, reconocer y después vuelve a flotar. Al demonio con la última ficha.

-Hay cosas que nuca cambian-

-¿Victoria?-

CAPITULO 20: ENCUENTRO

-Hola Jade-

Se ve tan bien. Ya no parece la niña de la que me enamore, se ah alaciado el cabello, viste formalmente. Ahora parece toda una mujer.

-Hola- digo con un deje de indiferencia. Se acerca a mi… ese aroma. Se sienta junto a mí y cruza sus piernas con elegancia. -¿Qué haces aquí?- le pregunto tirando el resto de mi helado en el cesto de basura junto a la banca. No quiero verla, quiero evitar cuanto pueda mirar sus ojos. -Vine a caminar-

-Igual yo- Me siento de nuevo junto a ella, siento su mirada, un escalofríos recorre mi cuello y mi espalda. No puedo creerlo, la tengo tan cerca, siento su presencia y pienso que en cualquier momento desaparecerá y yo despertaré. -Es un bonito día-

-Si así es- Años de no vernos y estamos hablando del… clima. Que elocuente -Oí que vas a casarte- sueltan mis labios

-Así es, en cinco días es mi boda- Demonios, ahora menos quiero verla. Se hace un silenció en mi mente y en mis labios, estoy en blanco. ¡Jade di algo! Comienzo a sentir mis ojos humedeciéndose. No, no, no Jade, no. -¿Es el chico con el que te fuiste?-

-Si, Daniel es mi prometido- Ya lo sé, demonios!... Siento algo cálido en mi mano, no puedo evitar voltear a ver; es ella, me está tocando. -Wow, que bien- digo con sarcasmo. ¡Qué bien! West dile algo. No, no lo hagas, mejor espera. Separo mi mano de la de ella.

-¿Quieres ir a tomar un café?- ¿café? Mis músculos se tensan, y mis dedos quieren enterrarse en el metal de la banca. Ella aun me mira. -Si seguro- respondo. Nos levantamos y caminamos hacía una de las pequeñas cafeterías. -¿Cómo has estado?-

-¿Bien y tú?-

-Bien, ya sabes todos los preparativos de la boda y la universidad… es cansado-

-Me imagino- Nos sentamos frente a frente en una mesa sobre la acera. Por fin la miro de frente, sin agachar la cabeza, directo a los ojos; y todo desaparece, solo somos ella y yo, por un momento. -¿Y cómo estuvo la graduación?- me pregunta fijando su mirada en el menú.

-Bien, casi perfecto

-Hola ¿qué les vamos a servir?- pregunta la mesera. -Un capuchino con canela- le pido yo. -A mi me traes un moka-

-Enseguida se los traigo- dice marchándose.

-¿Casi?- Pregunta regresando su mirada a mí. -Pues sí, casi. A kristen se le ocurrió llegar ese día- Hace una mueca extraña, y se acomoda de nuevo en su asiento.

-¿Y qué paso?- Pregunta de nuevo levantando la ceja. No recuerdo que hiciera tanto esos gestos. -Pues cuando supo que ya no estabas llego abrazándome y queriéndome besar. Y la aparte solamente-

-¿Y qué hizo?-

-Pues se puso como loca a gritarme que me odiaba, no sabes la vergüenza que sentí. Pero todo lo demás estuvo muy bien- Aun no quita esa expresión

–Ryder y yo fuimos juntos al baile de graduación, fuimos los reyes. Beck llevo a su hermana-

-¿Y se fue? ¿O siguió molestándote?- me interrumpe.

-¿Kris?, se fue y no la eh vuelto a ver- Sonríe.

Yo conozco esa sonrisa; como cuando consigue lo que quiere, cuando está satisfecha con algo. Hablamos de todo lo que ah pasado en estos años, de todo, menos de nosotras. Planea irse a vivir a Londres definitivamente y firmar con una disquera importante. Pasa el tiempo rápidamente que ni siquiera logro verlo. -El martes tengo que recoger mi vestido… quieres acompañarme-

-eh... No sé si tenga tiempo. -me miro suplicante a lo que suspire resignada -¿A qué hora?- algo dentro de mi debe estar muy mal.

Parte de mi quiere verla vestida de novia… pero… me da impotencia que no sea yo quien la espere con ansias frente a todos. -¿A medio día puedes?-

-Supongo que tendré tiempo-

-Entonces te espero en el café de la calle breacktrip. Me tengo que ir.- dice mientras busca su cartera en el bolso. -Ok, yo pago-

-No, yo pago-

-La siguiente pagas tú-

-Ok… hasta el martes- dice levantándose y desapareciendo entre la gente. En dos días la vuelvo a ver… Enserio hay algo mal en mí.

Saco mi celular y marco un número de memoria. -¿Ryder?... necesito verte-

Ahora sé que está viva, y que está bien. Parece contenta con lo de su boda. Me olvidó. Ella si pudo olvidarse de mí. Y yo aquí, como estúpida perdidamente enamorada de ti. Dos días. Genial, ahora el tiempo se me hace eterno.

Estoy nerviosa. Entro al café y espero a Tori con un americano casi terminado frente a mí. La puerta se abre y ahí está mi hermosa morena deslumbrante como siempre.

-Hola- dice acercándose a mí

-hey-

-Perdón pero se me hizo tarde… ¿te importa si nos vamos de una vez? Tenemos que estar en 15 minutos en la tienda-

-Ok, vámonos- dejo unos billetes sobre la mesa, suficiente para pagar el café

-Es hermoso, pero tenían que ajustarlo- dice mientras arranca el auto. No puedo decir nada, cualquier cosa sería contraproducente para mí.

Miro por la ventanilla del auto. Ella está junto a mí y se siente como si estuviera a kilómetros.

Ella habla con la vendedora. Yo recorro con la vista el resto de la tienda. Nunca me ah gustado usar vestidos, pero cada uno de ellos significa un sueño, una esperanza de felicidad. Y la mía se está yendo, no tengo nada que ver aqui. -Ya está todo listo señorita ¿Quiere pasar a probárselo?-

-Si… jade ¿vienes?- No respondo, solo camino detrás de ella a la parte trasera de la tienda.

-Espera un segundo- dice entrando a uno de los probadores a cambiarse. Me siento en uno de los sillones para esperar. A donde quiera que voltee me encuentro con mi reflejo, es algo espeluznante ver los ojos vacios de esa chica en el espejo. -Sam me contó que se encontraron- me dice subiendo el tono de voz para que la escuche.

-Sí, el sábado-

-¿Y la chica con la que estabas es tu novia?- No puedo evitar sonreír. Esta celosa. -Pues lo estamos intentando. ¿Daniel es un buen tipo?-

-Sí, es muy tierno. Me respeta mucho y me llena de atenciones- Mi sonrisa se borra y deja tras de sí una mueca. -¿Lo quieres?-

-Claro, por eso me caso con el- Bien, ¿eso querías escuchar? ya lo hiciste. Ya no tienes nada que estar haciendo aquí. Mis músculos se tensan y mis pulmones por un segundo dejan de funcionar. Me levanto y camino hacia la salida sin esperar a que salga del probador.

-¿Está todo bien?- pregunta la vendedora. Asiento con la cabeza y salgo casi corriendo de ahí.

Las palabras que todo este tiempo había querido escuchar se desgarran en mi cabeza. Mi amor por ella me lastima, me ahoga, me mata.

Quiero escapar, quiero desaparecer. Siento la humedad que cruza mi mejilla como un hielo cortando mi piel. -¡¿Jade?! ¡Jade! ¡Espera!-

La veo correr hacia mí con el vestido blanco puesto. Se ve tan hermosa, parce un ángel, un espejismo, casi un sueño que me atraviesa el alma.

-No, yo… me tengo que ir- digo limpiando la lagrima que se escapo.

-No- Dice llegando hasta donde estoy – No te vallas, aun no- Cierro los ojos esperando contener esas emociones que no me dejan respirar. Siento su mano en mi mejilla.

-Solo un beso más, el último beso- me dice muy cerca.

Roza mis labios con los suyos. No se cómo explicar esa sensación, tendría que reinventar palabras para hacerlo. Sus manos se aferran con fuerza a mi cuello. Yo simplemente me limito a dejar mis brazos quietos.

Apenas dura unos segundos cuando ella ya se está separando de mí.

-Yo…- comienza a hablar -¿Porque?- ella sabe a lo que me refiero.

Agacha su rostro ocultándolo de mí. Es tan hermosa, la veo y no puedo creer que estuviera conmigo. No puedo creer que ella me hubiese amado. -Porque te amaba… y… y… Jade tu me conoces mejor que Nadie, tu sabes perfectamente por qué. Comienzo a alterarme, no sé ni lo que siento, curiosidad, coraje, miedo, dolor, angustia… todo está mezclado.

-No, no lo sé. Así que explícame-

-jade ya no tiene caso- dice separándose de mi definitivamente.

-Sí, para mí lo tiene ¡merezco saber!-

-¿Recuerdas el día de tu cumpleaños?- Claro que lo recuerdo, por momentos pero recuerdo.-Si-

-Ese día por la mañana yo estaba segura de que pasaríamos el resto de nuestras vidas juntas, es una tontería yo lo se…- No, yo también creí que así sería. Se toma un segundo para respirar

–Cuando entré al bar y vi que kristen te besaba comencé a dudar de lo que tú y yo teníamos. Ella me jalo al baño cuando comenzó aquel desastre y me dijo que pasará lo que pasará ella era el amor de tu vida, que no entendía porque estabas conmigo sin quererme, que no tenía lógica, pero entonces yo pensé que si la tenía. Si la apuesta era una especie de venganza que mejor manera de hacerme sufrir que enamorándome. Luego salimos y tu dijiste que tu corazón siempre había tenido dueña… ¿siempre?-

Suelta un suspiro y yo intento procesar sus palabras ¿Y ahora se supone que yo tengo la culpa?

-Pues te equivocaste. Un "oye jade que carajo quisiste decir fuera del bar" ¿No hubiera servido? ¿Porque no me dijiste lo que estaba pasando?-

-Porque después las cosas se complicaron más- vuelve a tomar un respiro para seguir hablando. –Mi papá comenzó a tener problemas en la empresa, y perdió una gran suma de capital en una inversión, así que muy fácilmente lo resolvió comprometiendo a su hija con el hijo de uno de sus socios. Y luego cuando yo me negué exploto, me dijo que el ya sabía que teníamos algo tu y yo y el resto está de sobra contártelo. Además tu tampoco preguntaste… simplemente actuaste como si no te importara-

-¿Y qué querías? Con lo que me dijiste ¿Crees que quería hacer algo? Y aun así hice algo para evitar que te fueras… pero todo se vino abajo cuando te vi con el-

-Lo sé, estabas ahí y quería correr hacia ti, pero en cuanto vi la cara que pusiste supe que nunca me perdonarías. Y ahora las cosas son así jade. Estoy feliz de saber que estuve contigo, pero ya di mi palabra y tengo que cumplirla-

-Lo sé. Y Espero que seas feliz con tus decisiones-

-Igual yo- Me voy sin mirar atrás, si lo hago no podría irme.

Tres días después

-¿Hija estas segura de lo que estas haciendo?- me pregunta mi mama, mientras subo las maletas al taxi.

-Si mamá, no puedo estar aquí.-

-Cuídate mucho hija, y sabes que cualquier cosa aquí vamos a estar esperándote-

-Gracias mamá- Me despido de ella con un beso en la mejilla y subo al auto. -Me despides de papá- grito antes de marcharme. Las calles de la ciudad comienzan a teñirse de blanco. El recuerdo de una cabaña en medio de la nieve invade mi mente. No pedo evitar reír al recordar su cara de asco por la gasolina.

-¡Guacala!

-¿Que? ¿Qué paso?-

-¡Lo que me faltaba! ¡Le di un trago a esta cosa! ¡Voy a morir intoxicada con gasolina!–

-No exageres, no pasa de que te de diarrea-

-¡Jade! ¡Cierra la boca!–

-¿Señorita está bien?- me pregunta el taxista viéndome por el retrovisor. -Sí, estoy bien- Genial ahora este piensa que estoy loca.

Ya que yo no puedo olvidarte, hazlo tú. Borra nuestra historia de tu memoria… bórrame a mí.

Mis manos comienzan a entumirse. Las meto en los bolsillos de mi abrigo y siento algo metálico contra mi piel. Saco mi mano envolviendo una moneda con ella.

-¿Cara o cruz?-

-Ok- dije sonriendo-Si gano, me dejas en paz.-

-Si pierdes, seguimos con esto-

-ok-Aun hay esperanza, aun no se casa. -Aún hay tiempo para una última apuesta-

Capitulo 21: all in

-Aun hay tiempo para una última apuesta-

-¿Disculpe?-

-Antes haremos una parada- le digo al taxista No puedo ir en contra de mi corazón, es una locura intentarlo; y sería una estupidez hacerlo. Porque no se me ocurrió decirle mientras la tenía de frente? Me hubiera ahorrado la vergüenza. ¿Y que le voy a decir? ¿que voy a hacer?...

Entro corriendo a la iglesia mientras el sacerdote pronuncia esas conocidas palabras -Si hay alguien que conozca alguna razón para que estos dos jóvenes no unan sus vidas que hable ahora o calle para siempre.

-Yo me opongo!- grito en el pasillo central de la iglesia.

Todos los invitados se levantan exclamando palabras de sorpresa y molestia. Jalo a tori de una mano y la cargo sobre mi hombro. Se escucha una exclamacion general.

-¡Te amo!- grito para que ella pueda escucharlo, para que todos escuchen. -¡Creí que nunca vendrías!- me dice sonriendo.

-No iba a dejar que cometas una estupidez- le respondo.-¡Te amo!-Salgo corriendo aun con ella encima de mi, me detengo fuera de la iglesia, la bajo y nos besamos como nunca.

No, muy de película…-¿No puede ir mas rápido?-

-Lo siento señorita, pero es el camino mas corto-

Entro corriendo a la iglesia mientras el sacerdote pronuncia esas conocidas palabras -Victoria aceptas a Daniel como tu legitimo esposo, para amarlo y respetarlo hasta que la muerte los separe -

-¡no!-

-¿Jade?- dice mientras voltea a verme con los ojos abiertos de sorpresa. -¡Tori no lo hagas, yo te amo!-

-¡Jade!- Dice mientras se lanza a mis brazos. Me besa con amor. Nos miramos fijamente a los ojos, nos tomamos de la mano y salimos corriendo hacia un nuevo futuro, un futuro para nosotras dos.

No, tampoco me gusta… No puedo evitar idealizar ese momento en el que ella y yo huimos de nuestro pasado; donde a pesar de todo tenemos nuestro final feliz. Bueno lo importante es que este conmigo. El auto comienza a dar saltos descontroladamente. Hay no ¿Porque en este momento? El conductor detiene el auto y sale a revisarlo. No puedo esperar, si me quedo aquí todo se va a la basura. Saco la cabeza por la ventanilla para inspeccionar.

Oh no, la llanta esta echa un desastre. Fuck my life! Esto no esta bien, nada bien. Voy a entrar en pánico. Salgo del taxi y comienzo a correr, tengo que llegar a tiempo...

-¿Señorita a donde va?- pregunta el taxista al verme correr. -¡por ella!- Voy por ella ¡Maldición! La ceremonia ya comenzó. Estoy en una carrera contra el tiempo. Si llego tarde la voy a perder!. No Jade, piensa positivamente, ese no puede ser el final de nuestra historia, si lo fuera no la sentiría tan dentro de mi como ahora.

Además ella fue la que me beso, ¡me beso!, eso significa que me sigue amando. Todos los mal entendidos ya quedaron atrás…Y si… ¿Y si aun así ella no quiere volver conmigo? ¿si pesa mas el compromiso con su familia? ¿O si de verdad lo ama a el?... No, no me voy a quedar con la duda… ¿Que mas da? ¿planeas estar otros dos años de tu vida esperando poder olvidarla?. Al menos ahora sabré que no hay mas que hacer. Ya esta, si ella no sale de esa iglesia conmigo, entonces me la saco del alma del mismo modo en el que entró. Esta es la última, nuestra última apuesta ¿Porque dejamos que todo llegara tan lejos? ¿porque no nos aferramos a lo que sentíamos?... Porque aun tenemos una oportunidad. -Maldición- Mis piernas comienzan a dolerme, siento que en cualquier momento se doblarán dejándome tirada en el pavimento. Cada segundo se vuelve eterno, cada paso estoy mas cerca de ella. Se acelera mi ritmo cardiaco. Me comienzan a sudar las manos e intento relajarme apretando con todas mis fuerzas la moneda que aun se encuentra en mi mano.

Estoy a punto de perderla, tengo que detenerla. Me topo con la puerta enorme de madera y no me detengo, la empujo con ambas manos hacia el interior provocando un gran estruendo cuando se abren de par en par. Todos los invitados voltean a verme y yo sigo de largo hasta el altar. Corro con el alma en una mano y todo el valor que tengo en la otra. Y ahí esta frente a mi.

Con su vestido de novia. Blanco como la nieve. El velo cubre parte de su cabello. Se ve hermosa con el cabello recogido en un elegante peinado. Algunos mechones salen enmarcando su rostro. Deslumbrante.

-¡Espera!- grito desesperada. -¡Es Jade!- escucho la voz de Trina pero no la encuentro en el mar de invitados. –¿Que esta haciendo?- Bueno, al menos si alguien quiere golpearme no voy a estar sola.

Ryder dijo que vendría, es un poco reconfortante. Tori voltea lentamente; su rostro es serio, sin expresión alguna, se ve hermosa, con su seguridad, con su pose de niña mimada e irrompible. Sus labios pintados de rojo se abren y el estomago me salta. -¿Jade?... ¿que haces aquí?- me pregunta. -¿Que es todo esto?- Pregunta su padre poniéndose de pie, ese hombre si que intimida. Ya no puedo salir corriendo, ya estoy aquí.

-Te amo- digo por fin. Suelto un respiro de tranquilidad

–Quizá ya es tarde para cambiar todos los "te quiero" por un solo "te amo" pero no piedo vivir sin habértelo dicho -Me mira, la miro. Cierro los ojos, la seguridad me esta dejando. Esto no esta saliendo como esperaba; según yo en este momento es cuando se lanza a mis brazos, nos besamos y salimos corriendo.

Y ella solo está parada ahí frente a mi sin decir nada, sin moverse.

-¿Hay tiempo para una última apuesta?- pregunto con la esperanza de un si. Levanta un poco su vestido dejándome ver sus zapatos de tacón con encaje. Su tobillo delicado y delgado. Baja los tres escalones que nos separan y me ve directamente a los ojos.

-¿Tori?- Daniel se acerca pero Tori lo detiene, coloca una mano frente a él dándole a entender que guardara silencio.

-Tranquilo cariño, solo es una apuesta- dice -Nuestra última apuesta-

Se escuchan susurros tan bajos que apenas y se entienden. ¿Quién es ella? ¿Que está haciendo? ¡Qué vergüenza! ¿Tori es gay?

-¿Que apostamos?- me pregunta con prepotencia. Veo sus ojos y siento miedo. No hay expresión alguna en ellos. No tengo ninguna seguridad de estar haciendo lo correcto, la tengo frente a mí, pero es de piedra, una estatua que apenas y se mueve. Quizá no me ama, quizá nunca lo hizo, pero ya estoy aquí.

Humillándome, destrozando mi dignidad por esa morena frente a mi. –Todo. Si yo gano, te juro que no permitiré que te cases, porque algo dentro de mi te escogió a ti para amarte, para entregarte todo lo que soy. Te juro que cada día de mi vida haré todo lo que pueda para hacerte feliz. Te amo Victoria Vega, te amo y eso es lo que te estoy entregando.- Todos se quedan en silencio haciendo más incomoda mi situación. Ella no deja de mirarme pero no dice nada, solo esta esperando. -Si tu ganas, entonces tu decides que hacer. Pero te juro que del mismo modo en el que te colaste a mi alma así te saco- Bajo la mirada esperando su respuesta. No me puedo mover, no puedo ni pensar. -¿cara o cruz?-

-Tori, que estas haciendo?- pregunta Daniel, matándome con la mirada. -Tranquilo, solo es una apuesta- dice como si se tratara de cualquier cosa. -Cara o cruz- respondo. Saco la mano de mi abrigo con la moneda dentro de mi puño. Y la coloco sobre mi mano, pero ella me detiene. -Yo la lanzo-

Su mano cubierta por un guante de seda apenas roza mi piel. Se la entrego. Mis manos están temblando así que da lo mismo si la lanzo yo, o lo hace ella. Coloca la moneda sobre su pulgar y la lanza.

La moneda esta en el aire girando. -Cruz- dice ella, yo solo espero. El mundo se detiene, mi respiración igual, mi corazón deja de latir por un segundo. El resto de mi vida depende de ello, mi felicidad depende del azar. Tori no despega su vista de la moneda, yo no puedo dejar de verla a ella. La moneda cae en el suelo, el sonido retumba en las paredes de la iglesia creando un eco asfixiante. Me ve. -perdiste- me dice. Cierro los ojos, tengo un nudo en mi estomago. Eso nunca fue parte del plan. Miro la moneda. Cruz. Perdí. La miro por ultima vez.

La mujer a la que mas he amado en mi vida. La dueña de mis sueños, mis pasiones y todas mis ilusiones.

-Espero que seas muy feliz- Le digo con toda honestidad. Esperando que ella consiga todo lo que quiera, que sonría todos sus días, que nada le haga daño, que sea feliz siempre.

-Disculpen la interrupción.- Digo bajando la mirada. Doy media vuelta sobre mis talones, me dirijo caminando derrotada hacia la puerta. Estoy a punto de llorar.

-Jade- me toman del brazo y me detienen. -No te preocupes Ryd, estaré bien- le digo a mi amigo, viéndolo a los ojos. Ryder, mi amigo incondicional, quien me ayudo a encontrarme de nuevo. Mis ojos intentan decirle el "gracias" que mis labios no pueden pronunciar. Si abro la boca en este momento solo saldrá una gemido de dolor.

Trina esta junto a el y ambos me miran con compasión. -Vámonos- dice ella. -No, ustedes quédense. -

-No te vamos a dejar- me dice ryder.-Gracias, pero necesito estar sola-

-Podemos continuar?- Escucho preguntar al padre. -Si padre- responde Daniel.

Con algo de trabajo Ryder me suelta del brazo y yo sigo mi camino. Genial, la apuesta mas importante de mi vida, y se me ocurre perder. Veo las puertas de la iglesia cerradas de par en para mi espalda. Ya no hay nada que hacer. Se acabo. -¿Jade?- Me giro para encontrarme con ese chico que poco a poco se gano mi confianza, que también supo lo que saben sus labios. -Beck- Me alegra verlo, se ve increíblemente guapo en ese esmoking. Lo abrazo y el me corresponde. Mis ojos están apunto de reventar y trato de esquivar su mirada. -¿Que estas haciendo aquí?- preguntamos los dos al mismo tiempo.-He, bueno se me hizo un poquito tarde- me dice. -Si, ya comenzó la ceremonia- digo bajando la mirada

-Estas bien?- Me dice tomándome del mentón y levantando mi rostro. -No, ya sabes… yo… la amo-

-Y que haces aquí?-

-Yo vine a… terminar de romper mi corazón- Me abraza con mucho cariño, y yo medio sonrió. Veo el taxi en el que venia estacionado justo frente a la entrada.

-¡Señorita!- grita el taxista corriendo hacia mi. –¡Dejo sus maletas!-

-¿Maletas?- pregunta beck. -Si, me voy-

-¿Te vas?- me pregunta sorprendido. -Si, no puedo estar aquí. No quiero estar aquí.- Le digo alejándome de sus brazos. No quiero dar mas explicaciones. Solo quiero irme y borrar de mi memoria todo esto. -Entiendo… -

-Me voy, espero verte pronto- digo dándole un beso en la mejilla de despedida. -Si, mucha suerte Jade-

Me da un abrazo y me deja marchar. -Vámonos- le digo al taxista. La estación de Autobuses esta cerca… tiene años que no viajo en autobus, me dara tiempo de pensar. Ya quiero llegar a casa de mi abuela. Me alegro de no haberla vendido, el aroma de su habitación es lo más tranquilizante que conozco. Me coloco una maleta en el hombro y la otra la arrastro por el pavimento. Pago el taxi y me dirijo a la terminal. Inspiro profundo. Se acabó, ya todo termino entre nosotras. En medio de tanta gente camino acompañada de mi soledad. Amigos despidiéndose, parejas abrazándose. Yo… susurrando su nombre como un rezo. -TODOS A BORDO- Es hora. Hora de comenzar una nueva vida, un nuevo futuro.

Pongo las maletas en el porta equipaje y me siento junto a la ventanilla. El autobús arranca y comienza a avanzar lentamente. Mi mirada se pierde en el horizonte; el cielo con sus tonos rojizos tan tranquilizadores.

No quiero correr, estoy cansada. No quiero llorar, ya no hay lágrimas que borren la tristeza de mi corazón. No quiero gritar, porque ella no va a escuchar mis palabras.

Porque yo perdí.

EPILOGO

Por fin llego a casa de mi abuela, me bajo del taxi y empujo sin ánimo las maletas.

Mis ojos están hinchados ¡ja! Y yo que creí que ya no podía llorar. La casa se ve sola, con todas las luces apagadas. Apenas y veo por donde camino, si no fuera por el faro de la calle seguramente ya estaría en el suelo. Hace frio, mucho. El aire me da en la cara. Victoria ahora debe de estar celebrando su boda. Tengo que ir por una botella de un buen vino.

Miro la oscuridad del porche y recuerdo el día en que Tori llego a mi lado cuando mi abuela murió.

"No quisiera estar en ningún otro lado"

Es malo recordar esa clase de cosas cuando mi corazón está hecho polvo. Llego hasta la entrada, meto la llave en la cerradura pero no puedo girarla. Una luz rojiza llama mi atención, se prende y se apaga.

Me acerco y ahí está de nuevo, iluminando por un momento su rostro. -No esperaste a saber que decidí- me dice sonriendo. Tira el cigarrillo en el suelo y lo apaga con la punta del pie. -¿como…?-

-Por eso existen los aviones- dice sonriendo. No puedo creer que este aquí, no puedo creer que su decisión soy yo.

Camina hacia mí y me besa como nunca me ha besado. La tomo del rostro y correspondo el palpitar de sus labios sobre los míos. Las maletas se caen al suelo, las llaves se resbalan entre mis dedos y caen en el espacio entre su cuerpo y el mío. No puedo dejar de sonreír, no puedo dejar de amarla. La levanto del suelo en mis brazos y le doy vueltas mientras reímos como un par de niñas. -por cierto- dice me dice al oído –yo también te amo-.

El amor es una apuesta donde no importa si ganas o pierdes, lo importante es poner todo sobre la mesa.

N\A: Cuanta cursilería pero valió la pena xD en fin que subí el final antes porque me van a quitar mi internet T.T y no tendré en un par de meses y pues que digo "ole tio que esta gente no se puede quedar así" y eso que lo eh terminado.

Gracias a todos los que dejaron review, y a los que no también, la verdad es que igual veo cuanta gente se pasa por el fic xD

Muchas gracias.

Ah! Próximamente iré subiendo un fic, se llamara mascaras que viene a ser este mismo fic pero desde el punto de vista de victoria y ustedes dirán "oye pero es lo mismo" pues no¸ ese fic data desde más atrás, cuando ellas se conocieron y como se dio su amistad a partir de ese momento, y conocerán a fondo todo lo que sentía victoria, si les gusto este fic no se querrán perder ese otro.

En fin, sin nada más que decir nos leeremos luego! Cuando mi internet vuelva u.u

See ya! I love you guys!