=3. Un hermoso baile=
De repente, una sensación agradable se extendió por su cuerpo, sus labios sin poder evitarlo, formaron una curva elevada, que se viera por donde se viera, era una clara, dulce y hermosa sonrisa. Un real. No una que pesaba más que el alma o que dolía de tanto de fingir, no, una sonrisa que expresaba lo que sentía en el momento en que la vio… alegría, tranquilidad.
Era como si, con la mera presencia de alguien que no conocía, los años pasados, la tragedia de su vida y el pesar de día a día llevaba en los hombros y hacía que le pesara el corazón, hubiera decidido meterse en el cofre de los malos sentimientos y diera paso a que una hermosa sensación que en esos momentos no era capaz de describir, se instalara en su delicado corazón. No era normal, de hecho algo extraño, pero no quería ni podía negar, que lo que sentía le gustaba.
Sin perder tiempo, cuando Schneider hubo reconocido a su amiga, Levin le siguió a paso apresurado, hasta que estuvieron frente a dos bellas damas que charlaban animadamente. Dietlinde, la que iba vestida de campesina, con antifaz de plumas anaranjadas, fue la primera en hablar apenas hubo notado la presencia de ambos rubios cubiertos de la cara que se habían posado a su lado.
—Karl, pero que gusto verte— dijo la chica abrazando al joven cumpleañero que correspondió alegremente al saludo.
—Lo mismo digo, Dietlinde, lo mismo digo— respondió el festejado, alejándose un poco de la chica— ¿No habrás olvidado a Stephan, verdad?— la chica miró al otro rubio y pasó un momento, hasta que cayó en la cuenta de que efectivamente, se trataba de Stephan Levin.
Dietlinde, había estado, años atrás, encargada de conseguir un hogar en Alemania al joven sueco futbolista, en aquella época, más que en cualquier otra, Levin no sonreía, ni mucho menos hablaba demasiado, se limitaba a respuestas corteses y a miradas melancólicas… tiempo después, cuando la chica se acercó más al trío de Sho, Levin y Schneider, había aprendido que el rubio cenizo no cambiaba y que su actitud se debía a una tragedia que nadie estuvo dispuesto a contarle, pero ella tampoco preguntó demasiado. Acostumbrada pues, a un Levin de mirar nostálgico y labios finamente apretados, la chica se sorprendió en verdad, al momento de notar que aquellos finos y delgados labios, estaban curveados en una sonrisa y que el aquellos ojos agua marina, había un destello antes nunca visto.
—Pero vaya, sí es Stephan Levin, claro que no me he olvidado— comentó al abrazarlo y ser correspondida
—Yo tampoco me he olvidado de ti, es bueno verte después de tanto— le dijo Levin al oído, para que lo escucharan claramente pues la música había subido un poco de tono.
—Oh, eso es porque a ustedes les gusta vivírsela en un campo de juego— refunfuñó Dietlinde, luego dio un paso atrás y se colocó a lado de su amiga, quién muy educadamente había dado un paso atrás para brindar espacio a los reencuentros— Por cierto, ella es Arianne Clark, una muy buena amiga— la chica sonrió y extendió la mano, que Karl no tardó en tomar con una sonrisa bien marcada en el rostro
—Un placer, señorita. Espero que esté disfrutando de la velada— le dijo amablemente. Arianne rió un poco.
—De hecho sí, muy bonita fiesta, joven Schneider. Por cierto, felicidades— Arianne tenía una voz dulce, aterciopelada, poseía dos hoyuelos, uno en cada mejilla que se le marcaban cuando sonreía y sus ojos miel, eran tan atractivos como su hermosa sonrisa, Levin estaba claramente embelesado. En cuanto Schneider se hizo a un lado, él se acercó y extendió la mano antes que la chica.
—Un placer— dijo sin más. Arianne le miró y la sorpresa se instaló en su rostro, sus ojos recorrieron la vestimenta del chico, encontrando la ausencia del chaleco que había mojado anteriormente, su mano vaciló, al momento en que la extendió para estrecharla. Pero Levin la tomó con decisión y le dio un suave apretón, sus ojos no dejaron de mirarla, hasta que se soltaron y Arianne se sonrojó, visiblemente apenada. Una vez con las presentaciones dadas, el Kaiser se hizo con la palabra y pronto inició una conversación, donde todos se ponían al tanto de sus vidas, cuando Arianne estaba por hablar, muy nerviosamente debido a la presencia de Levin, aparecieron Sho y Genzo que por fin los habían encontrado y retrasando las palabras de la castaña, Genzo y Sho saludaron a Dietlinde y se unieron a la charla. Mientras lo hacían, Levin seguía mirando lo más que podía a Arianne, mientras que ella, notando dichas observaciones, reunía sus ojos con los del rubio, de vez en vez, sonrojándose cada que cruzaban miradas. El tiempo transcurrió, rápidamente para aquellos que conversaban, pero muy, muy lento, para aquellos que juntaban miradas y sonreían o se sonrojaban.
—Ari… Ari…— le llamó Dietlinde en cierto momento, justo cuando su mirada, se había cruzado, una vez más, con la de Levin. La chica tardó un par de segundos en prestar atención y se coloró cuando notó que Levin, no era el único que la miraba… todos lo hacían.
—Ah, perdona, estaba pensando en otras cosas, ¿qué me decías?— preguntó apenada
—Genzo preguntó por tu película actual, ya que ha quedado claro que eres actriz— explicó Dietlinde con una sonrisa, no había sido la única, que notó donde estaban los ojos de Arianne, cuando le hablaron.
—Ya… Pues, actualmente estoy grabando "La cabaña del terror" es mi primer producción de terror— explico retomando el hablar normal y una tonalidad nada apenada, los presentes le prestaban tención, mientras contaba el guión del filme que estaba grabando.
—Sorprendente— susurró Levin, cuando Arianne hubo terminado de hablar, sus amigos lo miraron extrañado, porque no era usual, ni el tono de verdadera sorpresa, ni mucho menos que hablara frente a las chicas. Era muy bien sabido por sus compañeros, que si Levin de por sí era callado, lo era diez veces más, en presencia de una chica.
—Perdone… ¿pero qué es lo sorprendente?— cuestionó la chica.
—Sorprendente, que con semejante guión, no haya acabado asustada, aun cuando todo es fingido en las pelis de terror— explicó Levin con una sonrisa— Creo que es la primera chica que conozco que no se asusta—
—Bueno, jamás he sido miedosa y como usted…— comenzó a decir Arianne en una sonrisa
—Tú…— le corrigió Levin, la castaña lo miró confusa— Háblame de tú, tenemos la misma edad— rió y Arianne sonrió a un más de lo que ya lo hacía.
—Bien… y como tú ya has dicho, todo en las pelis de terror es fingido, no hay porque asustarse, aun con el hecho de que el productor nos ha dicho que está basada en un hecho real— comentó.
—Odio que digan eso— opinó Levin, tomando una copa de la charola que pasaba en manos de un mesero y alzándola con una sonrisa en la dirección de Arianne— Me ponen nervioso, la única peli que en verdad me asusta es La Masacre de Texas y dicen que fue real, no he investigado nada, pero eso me pone los pelos de punta. Aún más sorprendente, que con ese dato no estés asustada— comentó sonriente. Schneider, Sho, Genzo y Dietlinde, relegados de la conversación, no se sentían con ganas de interrumpir, dado que era sorprendente, la actitud que Levin demostraba frente a aquella chica.
—Sí, conozco al director de la peli, pero insisto, no me asusté ni una de las 5 veces que vi la película. En realidad, creo que fue un exceso de sangre…— comentó con una sonrisa y sin apartar los ojos del rubio— A mí, contrario a ti, me parece que es sorprendente, que un chico de tu edad, se asuste con las pelis de terror— se mofó
—No soy el único… bueno, eso espero— bromeó el chico y a su alrededor, todos rieron, más por cortesía que por reír de verdad, pues estaban realmente absortos de que Levin no solo estuviera conversando animadamente, sino de que riera y bromeara con una naturalidad que jamás, en lo que iba de conocerse, le habían visto expresar.
Pronto la música que sonaba de fondo, cambió y fue remplazada por una pieza reconocida y que al parecer agradaba a bastantes de los presentes en la celebración. Aunque seguía siendo parte del repertorio de música clásica, para ambientar el tema de la fiesta, los invitados parecían disfrutar realmente de lo que ocurría y bailaban alegremente en la pista. Danubio Azul que era lo que comenzaba a sonar en esos momentos, fue la clave que Levin necesitó para invitar a la chica a bailar:
—Me gusta la canción, ¿me acompañarías?— preguntó cortésmente, extendiendo la mano, en un delicada reverencia, como solía hacerse en la época antigua. Arianne lo miró sonriente y le tomó la mano.
—Estaré encantada— respondió y así, dejando la copa vacía que había tenido en las manos en las de Schneider, Levin y Arianne se disculparon, para unirse a las parejas que comenzaban a bailar, dejando detrás a 4 amigos, que cuchicheaban el interés repentino que Levin había sentido por la chica.
Desde el centro de la pista, Levin había guiado con delicadeza a su pareja, la había acercado lentamente a él, con una mano en su cintura y la otra unida a la mano de ella, sintiendo a su vez, como ella colocaba su mano libre sobre su hombro. La pieza era lenta al principio y recordaba claramente a un cuento de hadas, el típico vals que en ellos solían bailarse. Con delicadeza y gracia, los chicos se comenzaron a mover, dando pequeños, ligeros paso y girando en su lugar sin dejar de mirarse.
Pronto la pieza subió de tono y velocidad y ellos con ella, siguieron el ritmo que poco a poco fue notorio como iba incrementando, después de varios giros, la música se volvió lenta de nuevo, atrapándolos en el vals y haciendo que sus ojos solo estuvieran fijos en los del otro, mientras sus pies danzaban con gracia por el suelo. Sus manos unidas, se apretaban de repente, pero Levin cuidaba no sujetarla con demasiada fuerza mientras hacía que Arianne girara, pues no deseaba lastimarla.
—Bailas muy bien— le dijo ella, cuando la música se ralentizó una vez más y se vieron moviéndose de un lado a otro con calma.
—Digo lo mismo, bailas realmente bien. Considera esto, el pago por la lavandería— le dijo en una sonrisa
—Sabía que tendrías que mencionarlo…— rió la castaña, mientras Levin la hacía girar y la acercaba más a él, al volver a su posición normal.
—No puedo evitarlo, te conocí así— Stephan rió y su risa se contagió a Arianne, quién aprovechando el ritmo de la música, se alejó un poco y giró la mano de Levin, haciendo que fuera el chico el que diera la vuelta. Al volver a su posición inicial, la música se tornó lenta y Levin aprovechó para acercarse a Arianne, tomando con ambas manos su cintura, ella colocó las suyas en sus hombros y rió.
—Eres tú, la que debe girar— le espetó cuando la música subió de tono y los obligó a subir la velocidad de sus pasos, mientras lo hacían, varias vueltas que Levin debió haberle dado, se le pasaron y justo cuando la música comenzaba a llegar a su fin, Levin alejó un centímetro sus manos de la cintura de Arianne, haciéndole creer que la soltaría para hacerla girar, pero tal fue la sorpresa de Arianne, cuando la música por fin llegó a la parte final y en la última nota alta, Levin la elevó sujetándola por la cintura y haciéndola girar en el aire.
Sus pies tocaron el suelo, justo cuando el Danubio había culminado y con una enorme sonrisa, Stephan se acercó, tomó su mano y besó el dorso de la misma:
—Espero que no sea lo único que bailemos— le dijo.
—Espero lo mismo…— susurró ella, extasiada. El chico, en medio de una leve risa, la guió de vuelta a donde sus amigos, fingieron no haberlos estado vigilando paso por paso y haber estado charlando de como los negocios de bienes raíces de Dietlinde, cada vez salían mejor.
—Bonito baile— le dijo Karl en un susurro a Levin, dejando de fingir que no lo había visto.
—No me hagas explicar— respondió sin más el rubio cenizo, dándole a entender a Karl, lo que este se estaba preguntado: ¿Por qué el tan repentino cambio de actitud?
La noche siguió, con charlas amenas, bailes agradables y justo a la media noche, como finalizando la celebración, el Kaiser sopló las velas y pidió su deseo número 23 del cumpleaños vigésimo tercero que pasaba en su vida. Justo después del acto, la música clásica cesó y todos los presentes, se retiraron las máscaras que habían estado cubriendo sus rostros, develando así, para Levin, el rostro más dulce que pudo haber visto en su vida, las facciones más suaves y perfectas que alguna vez imagino ver… Su mente, trató con desesperación de llevar una vez, el dolor a su presente, pero Levin se negó a que sus recuerdos le persiguieran hasta el fin de los tiempos, no, la estaba pasando muy bien en compañía de sus amigos y de Arianne, la estaba pasando estupendamente sin sentirse miserable y desdichado, estaba disfrutando, sin pensar en Karen.
De su parte, Arianne no podía estar más embelesada, cada centímetro que formaba el rostro de Stephan era perfecto para ella, simplemente el chico más atractivo que hubiese conocido alguna vez ¡y conocía demasiados! No solo estadounidenses, de su nación o alemanes, sino canadienses, mexicanos, noruegos, de todos gracias a la actuación, pero ninguno, ninguno en verdad, la había atrapado como aquél rubio oji azul que le sonreía a ella, a nadie más.
Con la música más prendida, Levin se animó a meterse a la pista y bailar desde Justin Bieber hasta Paramore con la chica que le acompañaba esa noche. Cuando el reloj marcó las dos de la mañana, Dietlinde quería retirarse a casa, pero no deseaba importunar a Arianne, esta le dijo que no había ningún problema con ella y aseguró que igual deseaba retirarse a descansar, llegando así, el momento en que Levin y ella, tendrían que despedirse y para pesar de ella, no verse hasta… nadie lo sabía, probablemente, nunca, por sus carreras.
—Espero que pases una linda noche, Arianne, me alegro mucho conocerte el día de hoy, eres estupenda— le dijo Levin con una radiante sonrisa.
—Tú también lo eres, la he pasado increíble— respondió la castaña.
—Entonces… ¿Crees posible, que volvamos a vernos? Me gustaría verte un día en la semana, si quieres, puedo ir por ti a tu estudio de grabación, tu casa, donde quieras y te acomode— le comentó, Arianne casi daba brincos de felicidad, pues no esperaba que Stephan le pidiera que ser vieran de nuevo y tan pronto.
—Llámame y te diré cuando y donde, ¿vale?— le dijo ella, Levin sonrió y captó. Sacó su celular de su bolsillo y buscó el teclado numérico donde la castaña cliqueó su teléfono, entregándole el celular con un nombre guardado:
"Ari: 555-345-125"
—Esperaré tu llamada- dijo ella dispuesta a marcharse, con una sonrisa en los labios.
—No esperaras demasiado— aseguró Stephan igualmente sonriente y para su sorpresa fue acreedor a un beso en la mejilla que le sirvió, para acabar ebrio de alegría, toda la velada que sobró, cuando la chica de hermosos ojos miel que de alguna manera había despertado su sentir, se hubo marchado.
Cuando llegó a casa, Levin miró el reloj cayendo en la sorpresa de que eran casi las 5, dormiría en definitiva muy poco y tendría muchísimo sueño cuando el sol se asomara por su ventana un par de horas después, pero valía la pena, eso le decía que las horas pasarían rápidamente y que sería poco el tiempo que esperaría, no planeaba romper lo prometido y apenas acabara su entrenamiento del día siguiente, llamaría a Arianne Clark.
Continuará…
:-:-:-:-:
NOTAS:
*Danubio azul, es una pieza de Johan Strauss. Un vals realmente conocido.
*Masacre en Texas es una peli estadounidense, basada en los hechos sucedidos en Texas, que como el nombre marca, terminó en la masacre de varias personas.
*La cabaña del terror, según yo es inventada por mí, pero si alguien sabe de una peli con el mismo nombre y de terror, entonces tal vez, la habré escuchado en algún lado.
Mil, mil y unas cinco mil disculpas más, de verdad. Lamento muchísimo haberme tardado tanto en actualizar esta historia, pero… bueno, nada de lo que diga será suficiente, un mes después y vengo con este capítulo. Comprendo en serio, si me odian por atrasada, pero yo esperaría que se les pasara un poquitín, con el contenido de esto. Prometo que ya no tardaré tanto en actualizar y que a partir de hoy, la prioridad en Fanfiction será acabar con esto. ¡Lo juro por mi amor a Captain Tsubasa!
Y pues… entrando en el capítulo, espero que fuera lo que esperaban y que se hayan entretenido con este cambio surgido en Levin, como pueden ver, es un cap corto, pero con muy lindo contenido, porque la verdad, es la historia que creo que Levin merece. Esperando se animen a dejarme algún comentario, me despido por hoy y nos estamos leyendo, para avanzar, con este gran proyecto.
MUCHISIMAS GRACIAS A:
Tatilu, Kaarlaa, Lola123, CANDY, ValeMisaki
Con cariño,
JulietaG.28
¡El balón es nuestro amigo!
