=Nuevas oportunidades=
Tres meses después…
En algún salón de fiestas de Munich
Como era costumbre en las premieres de películas, los directores y el equipo de producción, preparaban una fiesta para los actores, donde celebraban el éxito de su filme en compañía de sus amigos y después de haber visto en la pantalla grande su enorme trabajo. Para ese punto de la noche, la película ya había sido vista y los invitados ya habían llegado, se habían firmado autógrafos y también comido bocadillos, se había abierto el baile en la pista y las personas que se reunían habían comenzado a charlar de la peli o de cosas vanas. Y él, había pasado al menos por 15 presentaciones, todas igual de agradables.
Esa mágica noche, Stephan había acudido a aquel lugar, no porque fuera parte del reparto, sino más bien, porque la protagonista era su mejor amiga. Arianne había realizado un trabajo perfecto en el filme y para celebrarlo, le habían permitido invitar al evento a una sola persona y esa fue ni más ni menos que Levin, quien gustosamente acepto. En los tres meses que iban, desde que se habían conocido, Stephan y Arianne había forjado una amistad fuerte y muy unida, tanto así, que a diario o al menos los días que entrenamiento lo permitía, Levin se pasaba por el set de grabación de Ari y miraba sus últimas grabaciones o la llevaba a comer y luego a casa. Cuando el chico tenía partidos o un entrenamiento le llevaba más tiempo, era Arianne quien se pasaba por el campo o le apoyaba en las tribunas, para haber transcurrido solo tres meses, los chicos parecían haberse conocido de toda la vida y un gran cambio había surgido en sus personalidades.
Para empezar, Arianne sonreía más de lo normal, su personalidad alegre y fuerte, había incrementado un 50% y había demostrado ser una chica que realmente valía la pena conocer. Lo que más le gustaba a Arianne, en lo que iba de esos tres meses, no era tanto la compañía de Levin, sino más bien las charlas que sostenía con él. El sueco era hábil con las palabras y tenía poemas olvidados y sin versos, guardados en el corazón. Sus sentimientos más fuertes, como Arianne había descubierto, era aquellos que estaban repletos de tristeza o dolor, sus reflexiones más profundas, también giraban en torno a ello y fue para Arianne un completo honor, que Levin se abriera con ella, le contara sus secretos y sobre todo, que le narrara el suceso que lo había llevado a Alemania. ¡Le había partido el corazón! Imaginar un chico de 19 años, sufriendo la pérdida de alguien que era más que una novia, una amiga y una compañera incondicional. Pero también le admiraba, porque a pesar de lo ocurrido, en lugar de estar siempre estancado, Stephan había sobresalido en el futbol, había vencido sus miedos a no poder avanzar y sonreía cada día con mucha más intensidad que el día anterior.
Lo que Arianne no sabía, claro estaba, era que Levin había vencido cada uno de sus miedos a continuar, cada uno de los estremecimientos que le llegaban cuando sonreía demasiado o cuando se sentía bien, gracias más que nada o nadie, a ella, a su sonrisa y su apoyo, a sus palabras y sus abrazos, a sus risas y chistes, a sus paseos al atardecer. Porque Stephan había recordado poco a poco, lo era sentirse bien… Aquella hermosa sensación, era lo que sentía cuando caminaba con la castaña por las calles, cuando charlaban hasta cansarse, cuando acudían a las proyecciones de películas viejas y se quedaban dormidos en el asiento trasero del auto, con las palomitas tiradas encima de ellos. Aunque a veces la recordaba… no podía evitarlo, el recuerdo llegaba como un flash a su memoria y más que nunca, trataba con creses de que todo lo que en tres meses, lo que día a día iba construyendo, se fuera completamente abajo. Cuando sus ojos llegaban a su memoria, cuando su aroma invadía de nuevo sus fosas nasales y cuando su figura se plantaba frente a él, apuntando directamente a su corazón, Stephan pensaba que todo lo que se había esforzado en seguir, no habría válido de nada, pensaba más de una vez, que Karen no habría querido que la olvidara, que ella habría deseado que como prometió, fuera fiel al sentimiento y continuara con su promesa, de amarla por siempre… pero ya no podía.
Sentado desde la mesa que les habían asignado, Levin volvía a sus pensamientos melancólicos, mientras miraba a Arianne en la cima del escenario, acompañada por su coprotagonista y el demás elenco de su filmación y trataba de encontrar una solución, de saber si era correcto lo que iba a hacer… Sí, Karen habría deseado que fuera feliz… Pero Karen también habría querido que cumpliera y la amara por siempre… Aunque lo haría, estaba seguro, porque ¿cómo olvidar aquel gran amor?... Pero si lo hacía, si decía y actuaba como deseaba, poco a poco se olvidaría de ella, después de todo, ya no estaban en Suecia para recordarla siempre… Pero ella estaba en su corazón y en sus recuerdos. Él no pretendía hacer como que nunca pasó o como que nunca la conoció… Solo quería darse una nueva oportunidad. Una que su corazón, estaba pidiendo a gritos, que fuera otorgada. Y con ese último pensamiento, se puso de pie como lo hicieron todos a su alrededor y aplaudió enérgicamente en compañía de todos los presentes.
Arianne lo miró desde el escenario y le sonrió y le guiñó un ojo. Y le hiso saber, que estaba en lo correcto, que lo necesitaba, como todos en la vida… una segunda oportunidad, no estaba de más, no era demasiado, era justamente lo necesario. Porque ya no podía negarlo más… En tres meses de amistad, o quizás en menos, quizás desde que le derramó el vino en el cumpleaños de Schneider… quizás desde ese momento, se había enamorado de ella. Y sin saberlo, sin darse cuenta de que la chica que lo observaba desde el escenario, le miraba solo a él y a nadie más, con la más infinita de las ternuras y el más puro de los sentimientos en la mano, Arianne también sabía y estaba seguro y odiaba no poder gritar, que se había enamorado de Stephan, completa y perdidamente…
Los actores bajaron del escenario, uno a uno y siguieron siendo alabados en el suelo, mientras se dirigían a los asientos dispuestos para ellos. Mientras Arianne se dirigía a donde Levin, este la miraba embelesado recorriendo con detalle a la chica. Su estatura rayaba en el 1.75, su cuerpo era delgado, con curvas generosas y atributos merecidos, su piel era blanca pero colorida, quizás un poco bronceada por los días de filmación bajo el sol, su cabello era castaño, quebrado y con pequeños caireles en las puntas, largo hasta la media espalda y esa noche, recogido en media coleta, con uno que otro mechón que había logrado escapar y se zafaba de detrás de su oreja. Su vestido era blanco, largo hasta los tobillos y de caída recta, se ajustaba a la perfección en su cintura y se sujetaba a su cuello dejando sus hombros libres, como adornos, piedras diminutas y brillantes formaban tres líneas recorriendo desde la cintura hasta un costado y en su definición más agradable, mostraba una sexy rajada en el muslo derecho, dejando ver una de las torneadas piernas de la chica, sus tacones además de altos, plateados y bellos, otorgaban más figura y porte a su figura. Pero que importaba lo que se pusiera, para Stephan siempre, aunque la viera con sombrero, aunque la maquillaran para parecer golpeada, mugrosa o como fuera, para él siempre se veía hermosa. Lo único que en verdad lo atrapaba, lo único que no soportaba poder admirar cuando la chica usaba gafas oscuras, eran sus ojos. Unos ojos miel, claros, brillantes y profundos, unos ojos que lo hechizaban y que si ella quería, lo ponían completamente a su merced, unos ojos como jamás había visto unos que le sonreían aunque ella no curveara sus labios.
—Y bien ¿qué te parece la fiesta?— le preguntó Arianne apenas llegó a donde él, con una sonrisa y fingiendo que no había estado viéndola en todo su recorrido, Stephan se aclaró un poco la garganta y habló.
—Muy agradable, de hecho me estoy divirtiendo— le aseguró— Pero creo que podríamos divertirnos a un más— en esos momentos, la música había cambiado y un piano, anunciaba el comienzo de una música que no era más que electrónica. "I'm an albatraoz" sonó pronto en el salón y varios de los presentes se unieron a la pista a bailar, entre ellos, Levin y Arianne que se divirtieron de verdad, sobre todo cuando las luces del lugar comenzaron a otorgarle un espectáculo increíble. Se quedaron un rato más, bailando "The Lazy Song" y posteriormente "Truly madly deeply", que fue donde sus pies se sintieron realmente agotados y se dispusieron a sentarse un rato.
—Siempre lo diré, bailas muy bien— le comentó ella en una sonrisa.
—Bueno, date las gracias, porque en realidad, no se bailar. Contigo sí, pero ponme solo y no se hacer nada— le explicó el chico.
—Eso es una mentira. ¿Me estás coqueteando?— bromeó la chica, Levin sonrió y por un momento, Arianne pensó que le seguiría la broma, pero el chico se tornó serio por unos momentos y muy firmemente respondió a su pregunta.
—Te estoy conquistando…—
—Stephan…— trató Arianne de hablar, pero sus palabras se esfumaron en su garganta y una sonrisa asomó en sus labios, con sus ojos un tanto cristalinos, Levin le sonrió, antes de hablar.
—Me gustas— aseguró. Justo entonces, la música volvió a cambiar y fue remplazada por una música clásica, que el pianista contratado, había decidido usar, para abrir su espectáculo. "A comme amour" comenzó.
—Arianne ¿bailarías conmigo?— preguntó Stephan con una dulce sonrisa, Arianne aún sorprendida por sus antiguas palabras, solo tomó su mano, asintió con la cabeza y se puso de pie, siendo guiada por el chico, hasta el centro de la pista, donde pronto salió del trance, gracias al estremecimiento que le causó la mano del sueco, al posarse en su cintura.
Las notas eran lentas, un poco melancólicas tal vez, como debían sonar al salir del piano, pero eso a ellos, realmente no les importaba, dado que estaba disfrutando tanto de la música. Como tampoco les vino importando que todos los presentes, de repente, posaran sus miradas en ellos, sorprendidos, alegres y algunos triunfantes, al ver que por fin, actuaban como una pareja verdadera. Esa noche, los fotógrafos los habían tomado llegando juntos, esa noche, todos especulaban un nuevo noviazgo, pero cada que preguntaban, los jóvenes negaban cualquier relación que excediera su amistad.
Cuando la música comenzó a tomar forma, con notas firmes, que a cada momento, subían más y más de tono, Arianne y Levin, como en el baile del Kaiser que había demostrado ser el inicio de todo, meses atrás; siguieron cada nota con determinación, dieron giros lentos, suaves, perfectos, pasos atrás, pasos delante, de nuevo atrás y una vez más adelante… y se unieron en un bello vals, donde sus miradas estaban fijas en las del otro y donde sus corazones palpitaban a la misma velocidad, eufóricos, extasiados de felicidad, alcanzando el clímax de la misma.
En cierto momento, la música bajó un poco de tono una vez más, de nuevo melancólica, de nuevo siendo un piano, expulsando sus tonos, sus mejores notas y una melodía que poseía la magia de ser un tanto lúgubre y tornarse alegre y excelsa más adelante. Stephan tomó la mano de Arianne posando la otra en su cintura con una delicadeza y un cariño nuevo, con una mirada de absoluta felicidad y de verdadera determinación mientras sonreía, de verdad, con todo el éxtasis del mundo y solo para ella. Solo para Arianne.
—Ari… ¿quieres ser mi novia?— preguntó en un susurro. Sus labios apenas se movieron, nadie más notó sus palabras, solo la persona a la que iban dirigidas, solo la castaña que por poco saltaba de felicidad ante lo que acababan de proponerle. ¡Jamás había estado tan feliz! Ni cuando le dijeron que iría a Alemania, ni cuando le dieron su primer protagónico, ni en ningún otro momento, aquella era una felicidad nueva, completa y que le pertenecía solo a ella, a la chica elegida por el rubio más atractivo a la que había logrado robarse, por completo y que también había sanado, el corazón del sueco número 1.
Y la música subió. Y él la hizo girar. Y de nuevo otra vuelta, un paso, dos… una vuelta, un vals lento y sonrisas que se encontraban. Y la música bajó. Siendo ahora solo notas, siendo acordes que formaban melodías y siendo el precursor que anunciaba el final, una vuelta más y el final llegó por fin y con ello, la respuesta de Arianne que entre sonrisas e imitando a Stephan, llegó solo a donde debía llegar… A él.
—Sí, sí quiero— susurró. Y un momento después, los presentes aplaudieron al pianista por su magnífico trabajo, mientras este lo olvidaba por unirse a lo que en verdad merecía un aplauso: la pareja que había bailado, la que había demostrado más amor del que jamás se había visto y la que había cautivado cada corazón que había visto su presentación. En el centro, Levin y Arianne que no habían esperado más, habían unido sus labios, como debían de haberlo hecho, desde hacía mucho tiempo.
Primero en un leve roce, un reconocimiento del terreno que a partir de entonces, besarían de nuevo en cada oportunidad. Luego una caricia sincera, un acto de amor, una demostración y un sello, que acordaba hacer perdurar y guardar, el sentimiento que había nacido en los dos. Un sentimiento único, puro y sincero, que no podría ser definido como otra cosa, más como lo que realmente era… amor.
Una nueva oportunidad. Una para Arianne, para proteger y cuidar del delicado corazón que una vez más, latía para amar y esperaba ser atesorado. Una oportunidad para Levin, que más que nunca se abría a las posibilidades y tomaba el corazón de Arianne, como ella tomaba el suyo y prometía en silencio, lo mismo que la americana… amarla, protegerla, atesorarla, jamás herirla.
Esa noche, Arianne y Levin salieron en las fotografías que los reporteros habían realizado al entrar al lugar y eran conscientes de que al otro día, nuevo rumores respecto a su relación saldrían en las revistas… pero era gratificante saber, que nada de lo que se dijera o escribiera sería un rumor… habían llegado siendo amigos y habían salido siendo novios… el uno, para el otro. ¡Cómo cambia todo en solo un momento!
Continuará…
:-:-:-:-:
NOTAS:
*I'm an albatraoz es una canción de Aron Chupa.
*The Lazy Song es una canción de Bruno Mars.
*Truly madly deeply es una canción de Savage Garden.
* A comme amour, es una pieza de piano, que pertenece a Richard Clayderman.
Bueno, heme aquí, con mi promesa bien cumplida de actualizar más. Aquí les traigo un pequeño capítulo, que en realidad no quería extender demasiado, porque creo que en lo que escribí, queda claro todo lo que ambos chicos sintieron. Y bueno… tal vez el siguiente capítulo les sorprenda, para aquellos que con anterioridad conocieron a la pareja en "Del odio al amor" o "Jeté, gran Jeté, I Love You" quizás la historia que hasta ahora han tenido Levin y Arianne, les deje sorprendidas al dar un nuevo giro.
Muchas gracias por el tiempo que me brindan, prometo no defraudarlas.
GRACIAS A: CANDY.
Con cariño,
JuelitaG.28
¡El balón es nuestro amigo!
