=7. Fuego contra fuego=
Azotó la puerta de su departamento, sin importarle lo que los vecinos, que se encontraban fuera de sus departamentos, pudieran decirle. ¿Pero por qué habría de importarle aquello? De todas formas, esas últimas semanas, se había acostumbrado a que la miraran al caminar en la calle y susurraran cosas de ella, que solo Dios sabía, eran buenas o malas.
Se tumbó en el sofá de la sala y suspiró, como si quisiera que todo el aire que pudiera tener dentro, saliera de una vez por todas, quizás así, se sentiría menos pesada, menos llena de tantas cosas. Cerró los ojos y recargó la cabeza en el respaldo del sofá, tratando de aclarar todos sus pensamientos… Ciertamente y para empezar, había que comenzar por lamentar lo que estaba pasando en su carrera.
Desde niña, Arianne siempre había querido ser actriz y gracias al cielo y a un talento innato con el que nació, le fue posible cumplir su sueño. Desde pequeños comerciales a una serie para adolescentes, la chica había demostrado que estaba dispuesta a cumplir los retos y sobre todo a seguir adelante y no detenerse hasta ser la mejor. Y pronto había conseguido una buena oportunidad para acercarse a su meta. Había logrado grabar películas, que pronto se habían transmitido no solo en Alemania sino también en otros países europeos y con ese logro, ella podría haberse decidido a volver a América y asentarse de por vida en Hollywood donde seguro conseguiría más de lo que ya había logrado… Pero lo había conocido a él. Al que pronto se volvió su nuevo sueño y la razón de su existir. Se había enamorado perdidamente de Stephan y no había podido tolerar la idea de permanecer lejos de él, sinceramente no por el chico, sino por ella y su frágil corazón enamorado. Así pues… había decidido seguir en Alemania, tres películas más y una serie de televisión. La serie que había venido siendo, la culpable de muchos de sus males actuales.
Para empezar, la ausencia de su antiguo manager Louis y la llegada de la chica que no soportaba del todo, Jennyfer, también, el horario agotador que en las últimas fechas, debido a la audiencia tan buena de la serie, se había incrementado. Y para terminar… y el problema más gran e importante que tenía en esos momentos… su mala relación con Stephan.
No podía culparlo, esa tarde había comprendido todo lo que su novio se había guardado por no herirla, por no importunarla y por no enviarle la indirecta de que odiaba tener que ser el novio secreto. Pero es que tampoco ella estaba feliz. Y se lo había dejado claro. Ella había sido la primera en oponerse a esa situación, pero Stephan le había recordado que era su carrera y que aunque para él ya era la mejor, quería que llegara por ella misma, lo más alto que pudiera y lo disfrutara, si en ello, había que sacrificar un par de cosas, él estaría ahí, con ella. ¡Pero eso no era lo que había dicho en su pequeña gran discusión!
A Stephan se le había escapado el comentar que había chicas que no tenían tantos líos y en la mente de Arianne solo una oración, más bien pensamiento, se había formado en aquel instante: "Quizás él, debería salir con otras…" Jamás lo había pensado… pero cierto era, que en lo que iba de su vida, Levin solo había tenido dos relaciones, dignas de considerarse romances, uno con su difunta novia Karen que había sido la principal razón del chico para largarse de Suecia y ella, que había sido el motivo y la seguridad que necesitaba el rubio, para resurgir su personalidad agradable, romántica y viva…
—Ah…. Ya no pienses en eso, ya pasará. Todo está bien, lo vamos a solucionar— se dijo a sí misma en voz alta abriendo los ojos y clavándolos en el techo— No hemos peleado en dos años, no lo haremos por algo que escapa a nosotros mismos… estaremos bien… mañana todo estará bien— concluyó y para despejar su mente, se propuso seguir repasando sus líneas, pues en el set de grabación, aquellos días, solo filmaba una cosa… el gran capítulo final de temporada. Faltaba una semana para que ese capítulo se estrenara… una semana, para que ella pudiera dedicarse enteramente a Levin, porque de seguro y según sus cálculos, al otro día, arreglarían todo.
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Martes… Tres días después…
Pero al otro día, nada se arregló. Y una vez más, como había estado desde el sábado en que regresó de discutir en el parque, Arianne se tumbó en el sofá de su departamento. Era temprano, el reloj estaba por marcar las 10 de la mañana y gracias a todos los dioses, su manager le había permitido a ella y a Derek (quién había fingido estar resfriado para conseguir un permiso) tomarse el día para descansar y reponerse, en el caso del pelinegro. Al menos sacaba algo bueno, de los últimos días…
Su relación con Derek, era mejor, de nuevo eran amigos. Más que nada, porque Derek ya le había dejado en claro que no deseaba separarla de Levin y que a últimas, arriesgaría incluso su fama porque ella resolviera sus asuntos con el futbolista. ¡Pero es que eso era complicado! Desde el sábado, ella y Levin no habían hablado y no precisamente porque ella se hubiera puesto difícil. Todo lo contrario.
Era Stephan el que se ponía difícil. Era el rubio el que el domingo no había llamado y el que el lunes la había mandado al buzón de voz. Era el sueco el que muy infantilmente, había puesto en su cuenta oficial de Twitter:
StephanL 12_BayernFC
Lo único que tu vampiro jamás hará bien, será jugar futbol y besarte como se debe.
StephanL 12_BayernFC
Yo también puedo conseguirme un anuncio gigante.
—Tonto—había pensado Arianne de primer momento, pero después había visto los mensajes de nuevo y había corroborado que Stephan no estaba enojado, sino herido. Pero en algo tenía razón… Derek jamás podría jugar bien al soccer, de los besos, no sabía, ella siempre se ponía plástico protector para labios, cuando necesitaba filmar esas escenas, porque ella no quería otros besos que no fueran los del sueco. Y anhelante de besarlos, otra vez y otra vez y en ese mismo instante, se puso de pie, tomó sus cosas y salió rumbo al campo, en pos de recuperar a su novio.
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=Campo de entrenamiento del Bayern Munich=
—Oye Genzo… ¿Qué está haciendo Annika aquí?— preguntó Schneider al portero que miraba como él, confundido a su compañero Levin en compañía de una chica peli roja, de ojos verdes, modelo, por profesión.
—No tengo idea, pero será interesante ver que se trae en manos— respondió el guardameta, mientras miraba a Levin sin perder detalle de lo que pasaba.
Mientras, en su corta plática, Levin ya se había cansado de escuchar a la modelo, amiga de Michelle Oppenheim, ex novia de Schneider, hablar de lo estupendo que marchaba su carrera, pero necesitaba ser amable, para que Annika accediera a lo que iba a proponerle. Cuando ella se calló por fin, el rubio le sonrió en respuesta y decidió que no podía perder más tiempo para lo que iba a decir.
—Bueno yo… tengo un favor que pedirte— comenzó a decir— Claro que si no quieres ayudarme, bien puedes decirme que no…— se excusó
—¿Por qué no querría? ¿De qué se trata?— preguntó la chica con una sonrisa. Desde que había conocido a Stephan, cuando su mejor amiga salía con Karl, siempre le había parecido que el rubio tenía una genial personalidad y una sonrisa hermosa, aunque en realidad el que le gustaba era…
—Quiero que salgas conmigo… de mentira… claro…— dijo el rubio rápidamente, notando como la chica miraba por sobre su hombro a donde seguramente se encontraban sus amigos— Estoy teniendo problemas con…
—Oh sí, ya lo sé. Veo la serie de tu novia, pero… ¿qué no ella te dejo por Derek?— preguntó Annika logrando que Levin se irritara.
—Pues no, aún no me deja por él, es culpa de su manager que todo esto esté pasando... pero yo en verdad quiero que Arianne sepa lo que siento al verla siempre con ese…— no pudo terminar, Annika lo miró con una sonrisa cómplice y habló.
—Lo haré, no hay problema. Pero… quiero que cuando todo esto termine, me consigas una cita con Genzo— espetó
—Pero Genzo tiene…— comenzó a decir el rubio
—Su novia me trae sin cuidado, una tonta pianista, no es mucha competencia… ese es el trato, sino lo cumples…
—Lo haré, lo haré. Le diré a Genzo que salga contigo, si él no quiere tú lo convencerás y si tu novia te mata antes de que lo logres, no me hago responsable. ¿Queda claro?— Levin estrechó la mano de la modelo que muy contenta y segura de que cuando el portero supiera que quería algo con él, este dejaría inmediatamente a la chica con la que había estado saliendo. Estaban cerrando el trato, cuando alguien los interrumpió y al girarse, Stephan se esforzó por no lucir pálido:
—¿Qué significa esto, Stephan?— preguntó Arianne al borde de la explosión.
—Arianne… ¿Qué haces aquí?— espetó el chico sin palabras, por un momento.
—Yo pregunte primero, dime tú, entonces— indicó la castaña de mala manera. Annika, intercedió, prensándose al brazo de Stephan, justo en el momento en que Allison y Edeline, hacían acto de presencia, detrás de Arianne.
—No es algo que te interese, porque no mejor, vas con tu novio Derek ¿eh?— escupió la modelo, dirigiendo una mala mirada a Allison, que sin saber porque, correspondió.
—Vaya, pensé que salía con un chico que tiene su propia boca— Arianne estaba de mal humor, la modelo no hacía más que irritarla hasta al tope, incrementando la ira al prensarse más al brazo de Stephan. El chico, por fin recuperó sus palabras.
—Pues verás, es un truco de publicidad. Los directivos de aquí, han llegado a la conclusión de que deben salvar mi nombre, que por cierto, tu novio Derek y tu odiosa manager pisotearon. Annika está aquí, para salir conmigo…
—Tú como yo, sabemos que eso es una canallada y una mentira. Si te la crees, por mía está bien, pudimos arreglar esto, pero decidiste poner infantilerias en Twitter y no coger el teléfono cuando llamé, si al final has decidido esto, es tu problema, me largo— sin más que decir, Arianne salió del campo, con Edeline detrás quién antes de retirarse había negado con la cabeza, la actitud de Levin. Allison se quedó un par de momentos mirando a Annika y dispuesta a soltar un gran discurso, pero al final cedió y decidió que su amiga era más importante. Stephan se quedó ahí, sin palabras y con la boca abierta, Annika lo había soltado pero había corrido, directamente en pos de Genzo, quien no estaba muy lejos, pues tanto como él y Sho y Karl, ya se acercaban a donde Stephan.
—Soy un imbécil— susurró Levin para sí, cuando Schneider se colocaba a su lado.
—En efecto, lo eres— le aseguró, Levin lo miró con reproche pero la mirada del rubio, decía: "Tú solito te buscaste esto…"
—Puedes arreglarlo, amigo, ve tras ella ahora y soluciónalo— le sugirió Sho. Levin lo miró y lo pensó…
—Ari tiene razón, yo preferí hacer todo esto, pero tampoco tiene derecho a enojarse. Ella no ha hecho nada para solucionar lo suyo, yo en cambio, no debo enfadarme y aceptarlo… Ah, me voy a casa. Nos vemos mañana, tengo cosas que pensar— sin más, Levin desapareció del campo, cruzándose con una Allison que regresaba para ver a Genzo, quién ni siquiera se molestó en mirarle, visiblemente en solidaridad a Arianne. Cuando llegó al campo, encontró a Schneider y Sho, riendo a carcajada viva, mientras observaban a Genzo, padecer.
—Por favor, sal conmigo, será muy divertido— le dijo Annika con una radiante sonrisa y jalándolo de la camiseta, Allison detrás de ella, rodó los ojos, aquella no era la primera que intentaba algo con su novio. Annika, le retiró la gorra a Genzo y se la puso ella… ¡Oh no, eso sí que no! La única con el derecho para hacerse con aquella gorra, era Allison.
—Ya te dije que no, déjame en paz y dame la gorra— inquirió Genzo de mala gana, harto hasta el tope de la modelito.
—Pero…—
—Esto es mío— dijo Allison al aparecerse y quitarle de golpe la gorra a Annika, quién la fulminó con la mirada, mientras la pianista se acercaba a su novio y lo abrazaba— Y ni me mires así, que te puedes quedar sin ojos. Uno por mi novio y otro por mi amiga— le amenazó sin más, sus brillantes ojos plata se clavaron en los verdes de Annika y compitieron solo por una fracción de segundo, en furia, ganando al siguiente instante y con creses
—No me amenaces…— le espetó Annika, controlándose para no titubear en el tono firme y furioso que aportó.
—No te estoy amenazando— inquirió Allison con una repentina sonrisa y zafándose del abrazo de Genzo, que la miraba muy, muy sonriente— Te estoy previniendo de lo que te voy a hacer— dijo sin más, dando un paso hacia la modelo— Para mí, tú no eres nadie, ni siquiera la reconocida modelo que finges ser, para mí, solo eres la niña tonta que Stephan consiguió para su tontería, para mí, solo eres la patética escuincla que quiso coquetear con mi novio, así que ni siquiera digas lo que crees que eres, porque no me interesa. Cometiste el error de meterte con mi novio y con mi amiga y eso, es lo que más caro te va a costar, si no te largas en este preciso momento— sentenció la pelinegra. Ni siquiera el mismísimo Tomás Müller, guardameta nacional de Alemania, con sus casi dos metros encima, podría haberse quedado ahí plantado después de la mirada de Allison y sus palabras frías y crueles, sin más y aterrada, Annika desapareció instantes después, dejando a Genzo, Sho y Schneider vitoreando el argumento de Allison.
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Jueves… Dos días después.
=Estadio Allianz Arena=
Contrario a lo que hacía cuando se presentaba en compañía de Allison y Edeline, esa tarde, Arianne había optado por apretujarse en la tribuna del Bayern y no, en la banca de jugadores donde habitualmente se sentaba. Desde el martes, se había jurado que asistiría aquel día al partido de vuelta de los octavos de final, pero es que al hablar con Allison no había podido no acudir.
La pianista, le había asegurado el miércoles por la tarde en que fue a visitarla al set, que Annika, no volvería a aparecer en la vida de Stephan durante un tiempo, gracias a todo lo que le había dicho en el campo, la mañana del martes. Si bien Arianne ya sabía, del carácter explosivo y autoritario de Allison, jamás habría imaginado el argumento que la chica lanzo para asustar y humillar a Annika, un 10 en cuanto protección de novios y amigas. Tras un fuerte abrazo, Arianne había decidido que sí acudiría al partido, aunque no se dejaría ver.
Con un boleto clase estándar y sintiendo por primera vez que varias chicas de la tribuna la odiaban por mancillar el nombre de Levin (aunque ella no hubiera sido) Arianne había acabado, incómoda y algo asustada, pero muy, muy conforme con ver a Stephan, en la tribuna del Bayern que ese día, apoyaba incondicionalmente al equipo, que jugaba en casa. El marcado hasta el momento, en lo global, era 2-0 a favor del Bayern, pero ella aseguraba no se quedaría así.
Apenas transcurrieron los primeros 34 minutos, Schneider se hiso con el logro de un primer gol y Arianne perdió por completo la incomodidad y le miedo, en cuanto Stephan, al minuto 38, estuvo a poco de hacer un gol. Por supuesto, él no sabía que ella había acudido a verle, sino se habría percatado de la frase que con orgullo, Arianne gritó, sin importarle quién la oyera: "¡Ese es mi novio! ¡Sigue así, mi amor!"
Varias chicas en la tribuna le miraron, pero Arianne no las miró siquiera, al menos, varias de esas chicas, le sonreían de nuevo y la miraban como la enamorada y afortunada novia de su ídolo futbolero.
Cuando el medio tiempo llegó, un chico se acercó a Arianne, aparentemente sin reconocerla y le pidió su número telefónico, Arianne respondió, quitada de la pena:
—Si no eres Stephan, ni te molestes en llamar— y ante el comentario, las chicas que ya no la miraban con odio y quienes habían resultado ser, fieles enamoradas y seguidoras de Levin, le ofrecieron una camiseta con la foto de Levin y también le pidieron un autógrafo, por su carrera como actriz
—Es mentira que dejaste a Stephan por Kofman ¿verdad?— se atrevió a preguntarle, la que parecía la líder de las seguidoras. Arianne decidida, respondió:
—Jamás dejaría a Stephan, Derek no le llega ni a la mitad. Solo que a veces, Stephan y yo, también tenemos nuestros pleitos, por eso estoy aquí—
Cuando el encuentro se reanudó, el equipo italiano que había viajado a Munich, el Milán, se acercó bastante más a la portería, pero en su intento por anotar, la derrota les llegó, cuando Genzo, sin ningún problema, detuvo el balón. Pasados ya los primero 60 minutos del encuentro, ningún equipo lograba anotar, pareciendo así que solo llegarían a un 3-0, pero justo en el minuto 89, Stephan se hizo de una maravillosa jugada y con una maestría impresionante, anotó sin problemas, Gino no pudo hacer nada, el disparo era perfecto, por fuerza del universo, tenía que estar en la red.
Justo cuando los equipos se despidieron, el Milán, deseando suerte al Bayern en la semifinal de la competencia, Levin sintió una punzada fuerte al pecho, un vacío extraño y sin sentido, que minutos después, cobró todo el realismo y la lógica del mundo… El Kaiser y Genzo, abrazaban y besaban a sus novias que les esperaban en las bancas, felices hasta el tope de haber ganado el encuentro. Entonces Levin lo notó, el vacío que estaba ahí, el hueco en el pecho y la constante sensación, desde el sábado que había pasado, de haber estado en un lugar sin algo importante, estaba más que claro, era ella. Extrañaba a Arianne…
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Por la noche…
Rebuscó en su bolso, para encontrar las llaves de su hogar. Después de un día un poco ajetreado, Arianne por fin llegaba a casa para descansar después de todo. Luego del encuentro del Bayern, había pensado romper el orgullo y acudir como Allison y Edeline le habían pedido, por medio de un SMS, al restaurante Hofbraühaus para celebrarcon los chicos, las victoria que habían obtenido, sin embargo, una llamada de Derek, avisándole que era necesaria su presencia en el set de grabación, le impidió ir en pos de una disculpa con Stephan y tras la grabación de dos nuevas escenas, Arianne por fin pudo librarse del trabajo, no así, el tiempo ya no le rendía para alcanzar a sus amigos en el restaurante y cansada como estaba, no sentía las fuerzas necesarias para llegar y batirse a duelo con Levin.
Una vez dando con las llaves, alzó la vista y se encontró, con el pasillo con el que siempre se encontraba al llegar a casa. Tres departamentos a cada lado, seis puertas de madera oscura con un número dorado en letras cursivas de metal pegadas a cada una. Una alfombra pegada al suelo color crema y las paredes tonos corales y macetas de adorno con platas de sombra. Dos cuadros colgados como adorno en la pared del fondo… y una chico, sentado al lado de la puerta número 12, un chico rubio cenizo y cabizbajo, que apostaba, estaba por quedarse algo más dormido. ¿Cuánto llevaría ahí? El reloj estaba por marcar las 10 de la noche.
—Stephan…— susurró Arianne apenas se hubo acercado al chico y se hubo arrodillado para estar a la altura del mismo. El chico reaccionó, visiblemente despertando y la miró por unos momentos algo confundido, luego reaccionó y espabiló.
—Ari… llegaste…— le dijo en una sonrisa
—Pues claro, tenía que llegar— respondió ella en una sonrisa
—Perdón— dijo el sin más y alzó una de sus manos, que habían reposado a sus costados. En ella, había una hermosa flor rosa, con tonos blancos, una delicada Acapulco bien abierta y desprendiendo un aroma hermoso— Te iba a traer claveles, como te gustan, pero no había ya en la florería— se excusó el chico
—No importa, esta me gusta— le sonrió Arianne
—Perdóname, de verdad… yo, actué mal, con los estados de Twitter y con Annika, en realidad, yo le pedí… tú tenías razón, pero es que no aguantaba verte con él y tu manager malvada… yo… lo siento en verdad, eres lo mejor y lo más importante que hay en mi vida, sin ti… ha sido..— comenzó a decir, pero Arianne lo calló, cuando sin previo aviso, besó sus labios, sin poder resistirse más, importándole poco que estuvieran en un pasillo, uno sentado y la otra en cuclillas, restándole importancia a todo lo que los había separado en esos días y solo anhelante de que probar aquellos labios que tanta falta le habían hecho, llenándose de su sabor, de su textura, del aroma a limón que Stephan desprendía y apreciando, más que nunca, la sedosidad de su cabello, que se enredaba poco a poco en sus dedos, cuando los sumergía en aquella rebelde mata de cabello.
Y como si nada hubiera pasado… un solo beso, resolvió lo que había pasado, a pesar de Jennyfer y su horroroso plan, de Derek y lo que se veía obligado a fingir, de la guerra fuego contra fuego que Levin había provocado, a pesar de todo… Ya todo estaba bien.
Continuará…
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NOTAS:
*Annika, es un personaje propiedad de JulietaG.28
*Michelle Oppenheim es propiedad de JulietaG.28
*El Twitter de Stephan, obviamente es invento mío.
Bueno, esperando que este nuevo capítulo les agrade y que se animen como siempre a comentar y a pasarles esta historia a cualquiera que sea fan de Levin, dejó aquí el séptimo capítulo y espero con ansias poder seguirnos leyendo en el siguiente episodio. Avanzando vamos, por el gran proyecto.
GRACIAS A:
Candy, Kaarlaa
Con cariño,
JulietaG.28
