Parte III
Sociedad de mercado
Cuánto valen acaso estos días vendidos,
estos huérfanos días cuyo solo propósito
es hacer un depósito en sangre,
afanados en descontar la deuda
que sin querer contrajimos con la vida.
Días expósitos,
abandonados en el quicio
de una ajena puerta.
Desquiciados días
en que de sol a sombra te desmembras
por ganar un pan (agusanado).
Oh sociedad ideal
para ti el pan y para mí el gusano.
Manuel Silva Acevedo
PARA TI EL PAN Y PARA MÍ EL GUSANO
Se sentó en la silla del comedor y fue desempacando la despensa. Estaba más tranquila que minutos antes, su corazón no había dejado de palpitar y sus nervios la descontrolaban, pronto sería la hora de subir y despertar a Itachi.
·
— ¿Y bien, cómo te fue?
—De la puta madre. Se está haciendo la difícil.
—Bueno, considera que ella no sabe lo de la herencia, si lo supiera sería más difícil todo el asunto. Verás que caerá, sólo espero que... ¡No la toques demás!
Las largas piernas se cruzaron una sobre la otra y poco a poco se fue descubriendo la imagen de una mujer sentada en un sillón, fumando un cigarrillo común. Ella estaba entre las sombras y, a simple vista su cabello podría parecer negro, pero debido a unos rayos de sol que traspasaban las cortinas de plástico, su cabello recibía la suficiente luz para determinar que era pelirroja. Su cutis era muy claro y sus labios eran colorados, tenía un rostro simétrico y su belleza excéntrica la hacía muy tentadora.
—Hmph, ¿celosa? Recuerda que eres mi abogada, si descubren lo nuestro todo se hará un caos. —a cada palabra se iba acercando más a ella, quedando sus rodillas casi pegadas. Después se inclinó hasta recargar sus manos en el respaldo del sofá, quedando muy cerca uno del otro. — ¿Acostarte conmigo vale perder tu trabajo? —inquirió con seducción.
—Mmhm, buena pregunta, señor Uchiha. —contestó igual de seductora. —Creo que lo hace más excitante.
—Yo también lo creo. —murmuró con su último aliento cayendo sobre sus labios apoderándose de sus caderas.
·
Sakura caminó en dirección al cuarto de Itachi con la bandeja en las manos, en ella tenía un delicioso desayuno que humeaba un rico sabor. Sostuvo con una mano la bandeja y con otra giró la perilla para asomar la cabeza; justo como lo esperaba, Itachi aún estaba acostado, y parecía tener otra de sus pesadillas. Entró sin hacer mucho ruido y rodeó la cama para poner la bandeja sobre la mesa auxiliar, después abrió las cortinas sabiendo que a él no le gustaría.
Itachi estaba moviéndose en la cama, su cabeza daba vueltas y sus brazos se movían en extraños reflejos repentinos, también transpiraba y su frente estaba perlada. Fijó su mirada en el tronco de su cuerpo, a diferencia de Sasuke, y a pesar de su parálisis, el pecho de Itachi era más ancho y fornido, sus brazos eran más largos y musculosamente esbeltos, podía verlo porque sólo vestía con una camisilla de tirantes blanca, inclusive sus pezones se marcaban en el algodón. El sudor sólo hacía que se enmarcaran más sus tonalidades.
De repente guardó la calma, y las sabanas se deslizaron por su pecho. Sakura se le quedó mirando, él ya respiraba con más tranquilidad y el hueco que nacía de su garganta se hundía al compás de su respiración. Con paso lento, e inseguro, se acercó hasta sentarse a su lado; sonrió, él tenía un rostro tranquilo, ya estaba en paz, sus facciones estaban libres y sus cejas separadas del apretado entrecejo que momentos antes había tenido. Estiró su mano, que por el nerviosismo temblaba, ella siempre quiso acariciarlo, pero él huía de sus manos, de su toque, de sus ojos. Milímetros separaban su dedo de su nariz, ella no podía creer que nada le impedía tocarlo, cuando sintió su nariz separó su dedo esperando una señal de rechazo, al no tenerla volvió a tocarle con lentitud, sintiendo a su paso el puente de su nariz, que apenas se alzaba en una imperceptible curva. Admiró todo su rostro y pasó sus dedos por sobre sus mejillas, apenas rozando la piel como una caricia superficial, era suave en sus párpados, mientras que en la zona de la quijada y la barbilla se notaba un poco de aspereza debido a la barba de tres días.
Muy pocos momentos era los que recordaba como esos que estaba viviendo, tal vez y ese fuera el único momento que tendría en su memoria, el único recuerdo que tendría de Itachi que valiera como felicidad. Tan exageradamente sentimental y fantasioso era una caricia que no se imaginó nunca hacerlo. Tocar no era lo mismo que acariciar, ella desearía poder hacerlo con su permiso...
—Deja de tocarme. —Sakura se quedó paralizada todavía con la mano en sus labios, ahí se habían quedado. La respiración cálida de Itachi le rociaba los dedos y sus labios carnosos se movían lentamente a cada palabra: — Prepara mi baño, también necesito que tires la bolsa de orines.
Sakura salió de su ensoñación, él la miraba sin expresión alguna.
A Itachi siempre le daba vergüenza que ella hiciera el cambio de bolsa con sus desechos, ella sólo a veces se encargaba de la orina, lo cual no le daba asco. Se puso de pie pero repentinamente su mano se vio sujeta.
—¿A dónde fuiste en la mañana?
—A comprar la despensa, como siempre. —respondió al momento.
—¿Te encontraste con alguien? —la miró analizándola. —Sabes que no me gusta que te vistas de esa forma. —le dijo de forma ronca y temperamental, mirando de arriba abajo, deteniéndose en su escote. —Me molesta, y lo sabes.
—¿Por qué? —se atrevió a decir sintiendo al instante más presión en su mano.
—Qué te importa. Ahora ve y haz lo que te dije, ahora.
Ella se movió siendo liberada por él, después se dirigió al baño para medir el agua y preparar la tina, cuando volvió al cuarto se lo encontró intentando ponerse de costado para acercar la silla.
—Deja que te ayude. —Sakura se acercó y él intentó negarse, pero al final ella le ayudó a sentarse sobre la silla.
Después de ello lo llevó al baño donde vació la bolsa de orines. Era una rutina que era de memoria, ella lo ayudaba a desvestirse y lo bañaba, él en esos momentos era más vulnerable que en silla de ruedas, por lo que en momentos resultaba ser más delicado con ella, claro, Itachi Uchiha tenía su propia definición de "delicadeza".
Lo desnudó prenda por prenda; al pasar de los años también aprendió a nunca ver abajo, no por esos motivos íntimos, si no que a él no le gustaba que lo viera. Itachi era muy orgulloso, pero también vergonzoso, así que ella tenía que estar siempre semi erguida para no violar su dignidad.
La tina se llenó y ella cerró la llave, se acercó a su esposo y lo ayudó a ponerse de pie para que colocara una pierna en la tina, después le siguió la otra y lo recargó con mucha delicadeza en el respaldo del frío metal.
—¿Estás cómodo así?
—Empieza rápido, no quiero estar tanto tiempo en el agua.
A Itachi tampoco le gustaba el agua, aun cuando fuera en un tina odiaba sentir ese líquido a su alrededor. Así que Sakura, no con rudeza, se apresuraba a lavarlo para que no se desesperara. Ella únicamente le tallaba la espalda, los brazos, el tórax, el cabello y las piernas, Itachi le arrebataba el estropajo para lavarse sus partes, ella se volteaba para darle privacidad; nunca quiso verlo hacer eso, no sabía por qué razón realmente, pero suponía que sería vergonzoso. Realmente no podían llamarse completamente esposos.
Al poco rato él avisó que había terminado (siempre dejaba la higiene más íntima al último), ella se dio la media vuelta y remangándose el suéter metió mano para destapar la tina y así el agua corriera, después dejó la regadera abierta para que el agua enjuagara el cuerpo de Itachi y los residuos que pudieron haber quedado. Lo ayudó a levantarse y él se sujetó tan fuerte de sus hombros que ella se quejó en un jadeó ahogado.
—Lo siento. —murmuró.
Podía haber fingido no haberlo escuchado, pero levantó la mirada y se le quedó mirando fijamente, tanto que Itachi se dio cuenta de su "desliz",pero él tampoco sabía qué decir, ambos se estaban sujetando bien, nadie caería, ella estaba frente a frente con él y pocos centímetros les separaban para unirlos en un beso. Él antes la había besado a la fuerza, pero hacía tiempo que no le daba un beso, y ella en verdad quería que le diera uno. Cabe decir que sus besos estaban ausentes de cariño o algo de amor, casi siempre la besaba en arranques de ira o furia, y eso si ella se acercaba y él tenía la disposición de halarla y hacerla suya en un poderoso agarre; pero habían pasado semanas desde el último beso, y ella no iba a desaprovechar la oportunidad de darle uno con su propio toque. Itachi se intentó alejar de ella al ver sus intenciones reflejadas en su mirada, pero Sakura fue más rápida y lo sujetó para plantarle un beso ni corto ni largo que cargó de cariño y gracia. Cuando quiso finalizarlo él lo prolongó, y ella gozó ese momento para acariciarlo de nuevo, pero la apartó bruscamente.
—No vuelvas a tocarme de esa forma. — amenazó. Ella quedó sumisa y toda roja ante el beso. Itachi no parecía en absoluto cohibido —Sácame de aquí.
Le secó el cuerpo, después el cabello y con cuidado se lo sujetó en una coleta. Sakura lo ayudó con la ropa interior, siempre con el detalle de no ver demasiado abajo. Era un trabajo difícil, pero ella tenía que hacerlo. Después lo sentó en la silla con un cojín, le pasó la camisa de algodón sobre la cabeza, le metió los pantalones y dejó que se los abrochara.
—¿Quieres que te afeite?
—Yo puedo solo, ya vete.
Ella obedeció en silencio y dejó la puerta entreabierta. Cuando salió al cuarto observó la bandeja con el desayuno y lo probó; estaba frío.
·
—¿Y entonces qué vamos a hacer?
—Itachi dejó su herencia a Sakura porque cree que va a morir... o tal vez piensa que lo van a matar, no sé... tú eres la licenciada.
—Bueno, si me lo preguntas... ¿por qué no lo ayudas?
—¿Ayudarlo?
—Si tu hermano vuelve a recuperar la movilidad, desheredará ese monto a esa chica, ya sabes, según el investigador son un matrimonio disfuncional, te aseguro que sólo la tiene allí porque la quiere como su enfermera-sirvienta. Y bueno, si hace eso, tú podrás pelear ese dinero con más facilidad, Sasuke-kun, y no tendremos que usar el "plan B".
—Qué inteligente eres. Es algo tonto, a primera vista...pero hay posibilidades.
—¿No quieres ir a la cárcel por homicidio, cierto? Tienes que tener paciencia para este tipo de cosas, ya verás que todo resultará como quieres. —frunció el entrecejo ante su sarcasmo.
—Y así no tendré que sacar el silenciador.
La mujer se rió.
—Y matar a mi hermano... y a ti también. —su risa murió. —No te pago por nada, Karin, así que si nada de esto resulta...tú serás la primera en recibir lo que mereces.
Sasuke salió de la cama desnudo y recogió sus boxers para entrar a lo que fuera un baño, Karin quedó silenciosa en la cama, en medio de toda esa habitación.
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Itachi comía lentamente, él estaba sentado sobre una silla del comedor y ella estaba cercas para ayudarle si se le ofrecía.
Sakura comenzó a lavar los pocos platos que había ensuciado por el desayuno, guardó y secó los utensilios y después se acercó a él.
—¿Te gustaría salir afuera? —preguntó un poco insegura, con la mirada baja y las manos juntas.
Itachi levantó la vista de su platillo. —No. —y volvió a lo suyo.
—Pero es un hermoso día, creo que te haría bien, ya sabes, no puedes estar todo el tiempo encerrado.
—He dicho que no.
Sakura puso una mueca de añoranza.
—Entonces me voy.
—¿Adónde?
—A dar un paseo.
—Tú no vas a salir, todavía tienes que hacer cosas en la casa.
—...N-No es como si fuera tu sirvienta.
—¿Qué? —entonces él la miró directo a los ojos, ella estaba en el umbral de la entrada, y parecía insegura de retarle.
—Dije...que no soy tu sirvienta...yo sí quiero salir.
—¡Pues entonces lárgate! ¡No vuelvas!—espetó molesto queriendo moverse de la silla a lo cual ella se acercó para ayudarle, pero él, en un arranque de ira, la tomó de la muñeca y ambos cayeron al suelo. Itachi estaba sobre ella, y Sakura estaba completamente indefensa a su nueva ola de rabia. Él rodeó su cuello con sus fuertes manos y comenzó a estrangularla, estaba rojo de la ira y sus venas se marcaban en su cuello, estaba descontrolado ante la idea de que ella escapase de él, por lo que no podía pensar en otra cosa que matarla para que ella no huyera. Sakura se vio obligada a golpearle con el puño cerrado, Itachi bajó la guardia y ella lo aventó a un lado, escapando de su asfixia.
Itachi tosió varias veces emitiendo extraños quejidos.
—¡Pero qué te pasa! —vociferó con la mano en el cuello, donde tenía dos grandes marcas de sus dedos. —¿Por qué quieres matarme? —sollozó.
Itachi estaba sobre el suelo, ocultando su rostro con su antebrazo. Él tenía el labio temblando, y su pecho subía y bajaba descontroladamente.
—¡Itachi! —gritó ella, víctima de un miedo sofocante.
Itachi movió los labios como intentando frenar algo, pero pronto sus lágrimas rodaron por sus mejillas hasta sus oídos, y comenzó a gritar tapándose el rostro.
Sakura huyó de la cocina y salió al patio, se metió entre los árboles y se hizo paso entre los verdes arbustos, encontró el columpio viejo donde se sentó a esperar que las lágrimas dejaran de resbalarse por su rostro.
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Ya eran las seis de la tarde, comenzaba a anochecer porque los colores del alba eran púrpuras y rojos, tiñéndose un poco con el azul negruzco propio de la noche. Sakura observaba cómo mágicamente las estrellas se asomaban entre las nubes, parpadeando incandescentemente. Ella estaba ahí desde antes de medio día, y había permanecido en un shock que le hubo impedido volver a la mansión hasta que entrara en razón. Las montañas se oscurecía y las vagas líneas de luz que las rodeaban se iban difuminando en el horizonte.
Ella parecía abstraída en una canción que tarareaba, estaba sola, sentada, ya no se columpiaba y sus ojos pocas veces parpadeaban, sólo se quedaba con la vista fija en sus zapatillas. Un grillo saltó cerca de sus pies, y comenzó a tocar su melodía, ella se le quedó viendo y por fin se puso de pie asustando al insecto. Salió de entre la sombra del árbol y caminó por el claro de luna que iluminaba la fachada de la mansión, la cual estaba toda en penumbras.
Subió los escalones de cemento y rodeó el jardín de rosas que tanto había cuidado, después se detuvo frente a la puerta, observando el paisaje que estaba decorado en los espejos de ésta. Tocó la cerradura, y la empujó ocasionando un chirrido salido de ultratumba, la luz de la luna iluminó la entrada y proyectó su sombra al piso de madera, después buscó el interruptor del foco pero no le encontró, decidió ir a la cocina para ver si Itachi seguía en el suelo; todavía tenía miedo, pero se dijo a sí misma que él no podría hacerle nada malo, no mientras no se acercara mucho a él.
La cocina estaba igual de oscura, pero podía asegurar que la mesa estaba a cinco pasos, y que Itachi estaba a diez. Ella asomó la cabeza por un lado del comedor, y observó los pies de él, los cuales estaban inmóviles. Pronto se sintió embargada por un desprecio a ella misma, podía haber desatado su furia, ella seguro era la culpable de su desgracia, o tal vez no, ella no lo sabía, pero no podía evitar sentirse miserable cada vez que le hacía cosas como esas; dejarlo solo, encerrarlo, ignorarlo, intentar huir de él, y decir que lo amaba a la vez, eso ya no comenzaba a funcionar, estaba a punto de quererse ahorcar por todos los desplantes que le soportaba.
—¿Itachi? —murmuró indecisa, todavía no veía su rostro, se acercaba con pasos lentos y la culpa implantada en su corazón.
Cuando llegó a su lado se dio cuenta de que él estaba despierto, Itachi miraba por la ventanilla la luna que se asomaba y le iluminaba el rostro, él estaba todo desparramado desde hacía medio día y seguro estaba entumecido de caderas a cabeza, Sakura se sintió peor por él.
—Perdóname. —susurró de repente. Ella emitió un leve sonido salido de sus labios, parecido a un suspiro, que no era más signo de sorpresa y anticipación a sus lágrimas.
Sakura olvidó cualquier peligro, y se arrodilló a su lado para abrazarle, extraordinariamente él movió su brazo y, la rodeó de las caderas, mientras que ella se escondía en su rostro llorando sin control. Ambos estaban enfermos, no querían aceptar que su amor nunca había existido, y si éste hubiera existido, ya no estaba ni una ínfima parte de lo que hubo sido en el pasado lejano. De todas formas, el factor lástima era la más fuerte de las razones por las cuales Sakura estaba a su lado, e Itachi, él no se podía mover, y sólo optaba por mirarla desde lejos añorando la movilidad de sus piernas.
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—Le pagaré el triple, doctor, si usted cancela sus vacaciones. —se escuchó algo del otro lado de la línea, lo cual hizo sonreír al hombre que hablaba con tono medido. —Bien, entonces apunte la dirección.
Karin estaba sentada en un sillón, bebiendo vino con mucha elegancia mientras observaba a Sasuke negociar. Él se volvió a mirarla con una mirada sardónica.
—Entonces lo esperamos con muchas ansias, estoy desesperado por mi hermano, quiero que se cumpla su sueño...sí, claro, recibirá el dinero inmediatamente usted lo haga volver a caminar...pues no me importa cual sea el diagnóstico...no, si usted no me da lo que quiero yo no le daré lo que quiere, además, su estado no es muy grave, hace años hubiera tenido la oportunidad de volver a caminar, pero por falta de dinero los tratamientos se cancelaron y él quedó entumecido... le aseguro, doctor, que todo resultará bien, así que déjese de excusas. Bien, ha sido un placer. —Colgó el teléfono ante la mirada de Karin, la cual se levantó del sofá cruzando sus brazos.
—¿Y bien? —dijo ella. —¿Qué dijo el doctor?
—Todo está arreglado, no hay problema con Itachi, así que nena, hay más del 50% de certeza de que esto resulte tal y como lo maquinaste. Ven aquí. —Karin se quedó de pie reacia a ir con él, Sasuke se impacientó. —¡Dije que vinieras aquí! —la haló con brutalidad del cabello y la arrojó a la cama que estaba cercas, Karin quedó estupefacta. —¿Cuál es tu problema eh? ¿No te gusta mi plan? Seremos ricos, maldita sea, y tú dejarás de abogar casos injustos, ¿acaso no es lo que querías?
—Éste es uno de ellos.
—Hmph, será el último, recibirás el pago más extremo en toda tu historia, tanto que te podrás mantener hasta que mueras. Y bueno, si se te acaba el dinero, ya sabes, siempre hay un lugar en mi cama. —Sasuke comenzó a reírse hasta carcajearse en la cara de Karin, que impertérrita lo miraba con rencor. Él se detuvo a mirarla, aún sobre su cuerpo. —Eres muy bella, Karin, tu belleza siempre será tu peor enemiga...a las mujeres bellas nunca se les toma en cuenta ante la ley...podrás sentirte superior por tus estudios, pero por dentro sigues siendo una simple mujer añorando poder y personalidad. No eres diferente a todos ellos. No eres la única.
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Agradecimientos para:
Akatsukihime, Sadness-doll, Uchiha Fans, yukino-san6 , NoOnis, Uchiha Fans, Chiharu No Natsumi, Firey Girl, Ying nnU, Paiway Underberg, ferzhita, Hevith de Zar, Queen-Of-The Shadow, CaMyLa ("Joker" ya está terminado C:), y Ponzha.¡Gracias chics! (dudo que chicos...pero por las dudas xD)
Me gustaría contestar a sus review, pero ahora mismo tengo que irme a dormir, prometo que si veo alguna duda que tenga que ser aclarada (porque hay algunas que no las puedo contestar, ya que conciernen a la trama del fic) la contestaré por medio de mp o en su caso públicamente C:
Muchas gracias por sus favoritos y alertas.
¡Saludos!
MC
