No lo puedo creer, más de 300 visitas, estoy muy agradecida con los lectores y los comentarios que han puesto. Bueno, primero digo que este no es el último cap, la historia terminaría en el siguiente y si los lectores quieren, podría hacer un epílogo.
Antes de comenzar quiero mandarle saludos a mi hermana que es TheZoe611, quién me inspiró en abrir mi propia cuenta de fanfiction. Ella escribe relatos de Naruto, Digimon y Monster Rancher ¡Se los recomiendo!
También quiero agregar que para el próximo cap, puede que tome algo de tiempo, por lo que pido paciencia -.-, pero no dejaré esta historia.
Capítulo 3:
La noche que Hipo estuvo inconsciente fue una de las más largas que Estoico el Vasto haya pasado jamás.
Todo comenzó con el regreso de Astrid trayendo consigo a Gothi, y lo primero que ordenó la curandera del pueblo fue que Álbondiga dejará de apalear a los mellizos, y usara sus alas para disipar el polvo sobre el muchacho. Y luego que Bocón, con la cabeza cubierta por una bolsa de cuero, limpió con pala en mano el polvo de dragón.
Cuando los hermanos protagonistas de todo el problema, se recobraron de los ataques de la Gronckle, se llevaron un susto más. Bocón se les había aparecido con la bolsa de cuero en la cabeza y la herramienta en su hombro.
-¡AHHHHHHHH! ¡ES EL VIKINGO SIN CABEZA! ¡¿NO LES DIJE QUE SÍ EXISTÍA?! –salió corriendo Brutacio seguido por su hermana que pedía socorro-¡CORRAN! ¡CORRAN POR SUS VIDAS!
-¿Vikingo sin cabeza? ¿Siempre me he preguntado de dónde sacan esas ideas si ese par no tiene cerebro?
-No lo sé Gobber, pero seré yo quién les deje sin cabeza – repuso Astrid mientras ayudaba a Estoico envolviendo al inconsciente Hipo con una manta.
Al poco tiempo en que el jefe llevaba a su hijo devuelta a su hogar, fueron recibidos por Chimuelo, quién ladeo su cabeza e incórporandose en preocupación por lo ocurrido a su jinete.
Hipo seguía sin recuperar el sentido, acostado en su cama con su dragón cubriéndolo con su cuerpo como una cobija más. En tanto el resto de los vikingos se encontraban en la planta baja esperando el diagnóstico de la curandera.
-Gothi ¿Qué sucederá con mi hijo?
A esto, la anciana respondió escribiendo en el suelo siendo traducida como siempre por Bocón.
-Ella dice: "No tengo la menor idea". Bueno esa no es una respuesta.
-¿Qué deberemos hacer ahora entonces? –preguntó Astrid, mirándo con preocupación al segundo piso.
-"Esperar hasta que el muchacho despierte"
Eso fue todo, el jefe vikingo se mantuvo en vela toda la noche en esperar a que Hipo despertara siendo acompañado por Astrid y Tormenta en el piso inferior. En tanto Bocón había ido en busca de los mellizos por órdenes de su jefe, pero grande fue su sorpresa al ver al par regresar acompañados por su dragón, aunque no exactamente montados en él.
Eructo y Escupitajo traían de vuelta a sus jinetes dentro de una red de pescar, siendo seguidos por Terribles Terrores, a esto se les sumo el padre de Patán Mocoso.
La explicación del vikingo fue más grande que la sorpresa, resulta que el Zippleback se encontraba en el puerto alimentándose de peces hasta que los Terribles Terrores llegaron gorjeando molestos. Spitelout en un momento pensó que se trataba de una riña por la comida, pero cuando llegaron los mellizos gritando aterrados por un vikingo sin cabeza o algo así, todo quedó más confuso.
Su propio dragón los agarró por la cabeza a cada uno, mientras los pequeños dragones no dejaban de gruñir enojados y trayendo consigo la red de pescar. El Zippleback dejó caer a ambos hermanos dentro de la red, luego emprendieron vuelo hacia la plaza de Berk, seguidos por un impresionado Spitelout.
-¡ERUCTO! ¡ESCUPITAJO! ¡EXPLIQUEN ESTE MOTÍN! –gritó exasperado Brutacio, tratando de salir de la red, pero todos sus intentos terminaron con choques contra su propia hermana.
-¡HEY! ¡PAR DE CABEZAS TRAIDORAS! ¡LA IDEA ES SALIR DE LA ALDEA NO REGRESAR A ELLA! –repuso furiosa la vikinga, golpéando la cabeza de su hermano en señal de protesta.
-Muy bien par de cabezas huecas –les llamó Bocón, seguido por Patapez, Patán y su padre, que no dejaban de ver sorprendidos la escena – Estoico los quiere dentro de poco, espero que tengan una buena excusa por lo ocurrido con ese polvo de dragón.
-¿Polvo de dragón? ¿Polvo de dragón…? No recuerdo nada sobre un polvo de dragón, a ver… ¿Lenhua tyu zabeis ho deil pelfo dei ragoin? –Brutacio volvía a tirar de su lengua para recordar, pero recibió otro golpe de su hermana en nuca provocando que se mordiera la lengua.
-¡AUCH! ¡ESO DOLIÓ! ¡DOLIÓ MUCHO!
-¡No puedo creerlo! –le abofeteó su hermana para despabilarlo- Están hablando de la Raíz de Dragón ¿La que hicimos polvo? ¿Metimos en una bolsa? ¿Y luego la bolsa cayó en Hipo…? ¿Recuerdas ahora, cerebro de Yak?
-Ohhhhh… ¡Cierto! Uf, todo ese asunto del vikingo sin cabeza, que quería comerse la mía luego de arrancarme del resto de mi cu… -pero el vikingo no terminó su extravagante explicación ya que su propio dragón lo calló de un rugido.
-¡Suficiente! Ustedes par de cabezas huecas, tienen mucho que responder.
-Vamos Bocón – trató de defenderse Brutilda- Nunca fue nuestra intención usar el polvo de Raíz de Dragón en Hipo, la idea era Patapez.
-Eso no me hace sentir muy bien que digamos.
-¡Vamos Patapez! –le llamó Brutacio – Sólo queríamos verte en tu forma Berserker.
-¿Forma Berserker? ¡¿Tengo pinta de ser un Berserker?
-Daaaaa, ¿No nos crees? Pregúntale a Patán –la vikinga señalo al vikingo, que tragó nervioso al recordar la última vez que hizo enojar al fan de dragones.
-No-o tengo la men-or idea de lo que hablan…
-Sí claro... Miedo-tán – corearon los mellizos chocando sus palmas y riendo maliciosamente.
El herrero bufó molesto, pero antes que dijera algo más, a espaldas de los vikingos llegó el Furia Nocturna acompañado por un Terrible Terror, Tormenta y Colmillo. Al poco tiempo los dragones de Berk se asomaron molestos de entre las casas y gruñendo hacia los prisioneros que colgaban de la red.
Chimuelo rugió enojado contra los mellizos y les dió un coletazo tan fuerte que los giro hasta marearlos, el dragón volvió a gruñir llamando la atención del resto de su especie y se retiró indignado del lugar.
-Ok ¿Qué acaba de pasar? – comentó inquieto Patán Mocoso, al ver como el número de dragones aumentaba en la plaza de Berk.
-No lo sé –se rió con ganas el herrero - ¡Pero definitivamente no es bueno para ese par de cabezas huecas!
Pronto la red con lo mellizos era colgada en uno de los postes de la plaza y siendo golpeada consecutivamente por todos los dragones de una dirección a otra.
-No recuerdo haberle enseñado eso a Colmillo.
-No lo hicimos Patán, los dragones están castigando a los mellizos por lo sucedido con Hipo.
-Eso no tiene sentido, bueno al menos que se yo ¿Cierto Colmillo? ¿Tú sacarías las garras por defender a tu jinete? –la única respuesta de Colmillo fue lanzarle una pequeña lengua de fuego que hizo correr al vikingo a unos de los brebaderos.
-Bueno Patán, tengo una teoría sobre el comportamiento de los dragones, y tal vez Bocón –se dirigió al vikingo que de reír a carcajadas, avivando a los reptiles – sea mejor que se lo digas a Estoico.
-Jajajaja, bien Patapez, de-déjame un re-espiro ¡UF! ¡Wohoo! Bien, estoy fresco, habla pequeñín.
-Ehem... Creo que los dragones atacan a los mellizos por lo ocurrido con Hipo...
-Daaa ¡Obvio! Hasta yo me di cuenta de eso – le interrumpió Patán, aún con su trasero en el agua – ¿Pero quién lo diría que Hipo tuviera tantas lagartijas niñeras? Jajaja.
A este comentario, el vikingo se vio rodeado de varios Terribles Terror, que no perdieron el tiempo y lo mordieron por varias partes de su cuerpo.
-¡Muchas gracias pequeños! Bien, como iba explicando Bocón; los dragones atacan a los mellizos por lo ocurrido con Hipo ya que lo consideran uno más de ellos... Los dragones se cuidan los unos a los otros ¿Recuerdas cuando ellos salvaron a Hipo y Chimuelo de la Isla de los Marginados? Ninguno de nosotros les enseñó eso.
-Sin mencionar que el pequeño Hipo es el entrenador original de todos los dragones de Berk, incluyendo los suyos. Eso explicaría la ira de Albóndiga contra esos dos cabezas huecas –reflexiono serio Bocón.
-Veo que ha Hipo le queda bien el título de "Conquistador Dragón"
-Más bien Patapez, yo diría que le queda mejor "Libertador de los dragones", después de todo fue él quien los salvó de ser la cena de la Muerte Roja.
Patapez asintió contento, pero aún así un poco temeroso, ya que si los dragones sentían un gran afecto por Hipo, tal vez eso los haría más leales a él. Tal vez su pequeña Albóndiga es más fiel a Hipo que a su propio jinete.
Estos pensamientos lo pusieron nervioso mientras veía a su amiga golpeando con ganas a Brutacio, llegando a darle algunas mordidas en el trasero.
-No te preocupes muchacho –trató de animarlo Bocón- Esa Gronckle daría su vida por protegerte, de eso estoy seguro.
-Sí, es cierto Bocón, gracias.
Ambos vikingos continuaron mirando divertidos el castigo de los dragones, ignorando por completo al otro jinete que corría por su vida siendo perseguido por una manada de Terrible Terror.
Al día siguiente toda la aldea sabía de lo ocurrido con el hijo del jefe, y como Estoico había dejado a cargo a los dragones el castigo para los culpables.
En tanto el gran vikingo aún se encontraba al lado de Hipo, esperando a que despertara mientras Astrid seguía en la planta baja tratando de cocinar una sopa.
En eso llegó Bocón cargado con diferentes medicinas que Gothi le obligara a cargar hasta la casa.
-Hola Astrid, por lo que veo Hipo aún no despierta.
-No Bocón, y eso ya me está preocupando, a veces no sé si quedarme aquí o ir por mi hacha para unirme con los dragones en el castigo de los mellizos.
Un grito de júbilo interrumpió la conversación y los tres vikingos subieron como un rayo a la planta superior para ver a Estoico y Chimuelo riendo aliviados al ver que Hipo se incorporaba pesadamente de su cama. A primera vista el muchacho parecía estar bien y sano, sino fuera por unas extrañas ojeras.
-¡Hijo! ¡Gracias a Thor y Odín! Me tenías preocupado.
-¿En serio?
El sarcasmo del muchacho no paso desapercibido para Astrid, quién veía que había algo raro en la actitud de Hipo. El joven vikingo parecía molesto con lo dicho por su padre, pero el corpulento hombre no pareció poner atención y abrazo con fuerza al muchacho.
-¡Vamos hijo! Ahora todo está bien, pero por las dudas Gothi va a revisarte, en tanto te traeré algo de la sopa que Astrid preparó para tí ¿Debes tener hambre no?
Estoico dejó la habitación contento, pero la vikinga no podía dejar de observar preocupada a Hipo. Algo definitivamente no andaba bien.
Gothi se acercó al muchacho, tomando con fuerza su cabeza para ver más de cerca sus ojeras, a lo que Hipo se retiró irritado sorprendiendo a todos en la habitación.
-¿En serio? El que sea el bicho raro de la aldea no significa que me traten como a uno.
Chimuelo gorjeo preocupado por la actitud de su amigo para tratar de calmarlo, en tanto que Gothi volvía a examinarlo a lo que Hipo respondió violentamente alejándola de él.
-¡Hipo! ¿Qué sucede contigo? –le espetó molesto Bocón ayudando a la curandera.
-¿Qué sucede conmigo? ¡¿Qué sucede con ustedes?! Nunca antes les importó lo que me pasara ¿Por qué les interesa tanto ahora?
-¿De qué hablas Hipo? Nosotros siempre hemos estado preocupados por ti – Astrid trató de razonar con él, para sólo ganarse una mirada de odio de parte del entrenador del Furia Nocturna que la dejó helada.
Chimuelo llamó a su jinete gorjeo más fuerte y lo golpeó suavemente en el brazo preocupado, Hipo sonrió ante este gesto y lo abrazo. Luego llegó Estoico con una sonrisa y un plato de sopa humeante en su mano, ignorando los rostros de preocupación de los vikingos.
-Ten hijo, Astrid preparó esta sopa para ti.
El vikingo extendió el plato hacia su hijo, pero el sólo lo ignoró acurrucándose más en su dragón, que no dejaba de estar preocupado. Chimuelo llamó la atención de Estoico para indicarle que algo realmente mal ocurría con Hipo.
La sonrisa del jefe se desvaneció, y devolvió la mirada al resto de los vikingos que no dejaban de estar preocupados, especialmente Astrid que tenía los ojos vidriosos.
-Hipo… Está bien si no quieres comer, ambos sabemos que Astrid es una "cocinera especial"
-Me sorprende el hecho que siquiera sepa hervir agua.
-¡Hipo! –Estoico se incorporó molesto- ¿Qué clase de actitud es esa? Ella ha estado preocupada por tí todo este tiempo.
-Eso no es cierto, lo único lo que a ella le importa es ser el centro de atención.
Astrid ahogó un gemido y una lágrima rodó en su mejilla, siendo rápidamente consolada por Bocón en tanto Gothi miraba inquisitivamente al joven vikingo, entiendo muy bien lo que ocurría.
-¡YA BASTA! –Estoico golpeó con fuerza el plato en la mesa de noche derramando la sopa en el suelo- No recuerdo haberte criado de esa manera jovencito.
-¿Criado? –Hipo habló tan fríamente que dejó sorprendido a Estoico –No me vengas con eso, si estos últimos quince años no hubiéramos vivido en la misma casa jamás habría sabido que eras mi padre. Para mí siempre fuiste el jefe de Berk al que llamaba papá ¡Pero quién me crió fue Bocón!
Estoico casi se desmaya por lo dicho por su hijo, no se había sentido así desde el incidente con Colmillo y la prueba de dragón. El pequeño rugido que Chimuelo le dió a su jinete logró volverlo a la realidad; el Furia Nocturna miraba entre molesto y preocupado a Hipo, a lo que el chico apartó la mirada pero el dragón lo obligó a mirarlo golpeándolo levemente en la cabeza.
-Pero es cierto amigo, hasta donde yo sé, para él nunca fui su hijo –comentó sinceramente el muchacho acurrucándose más en el pecho de su amigo. En tanto Chimuelo veía dolido al padre del chico, sin comprender porque su jinete decía esas cosas.
Esto quebró a Estoico haciéndolo caer de rodillas y derramando algunas lágrimas.
-Es no es cierto hijo…
-¿Estás de broma? Recuerdo perfectamente que me gritaste a la cara que no era tu hijo.
Esa gota fue la que rebalsó el vaso, Chimuelo rugió furioso contra Hipo dándole un cabezazo que lo tiró a la cama. El joven vikingo se molestó un poco y se cubrió con las tapas.
Bocón tuvo que llevarse a Estoico y Astrid de la habitación, en tanto Gothi volvía a examinar a Hipo siendo apoyada por Chimuelo que corregía los reclamos de su jinete.
Los vikingos afectados por el comportamiento del muchacho trataban de calmarse con una jarra de agua que el herrero les había proporcionado.
-Jamás había visto así a mi hijo Bocón ¿Qué le ha sucedido?
-No lo sé Estoico ¿Podría ser la Raíz de Dragón?
-Ahí viene Gothi… -les indicó Astrid, ya un poco más recuperada.
La anciana bajó las escaleras con el semblante serio y rápidamente comenzó a escribir en el suelo.
-"Al parecer la Raíz de Dragón vuelve a los vikingos…" ¿aprehencibles? –la anciana golpeó con su bastón a Bocón para corregirlo- Haaaa, "sensibles…"
-¿Hay alguna cura para mi hijo?
-"Hasta ahora no la he encontrado, pero recomiendo que el chico permanezca con su dragón, tal parece que es el único que logra lamerlo lo suficiente" ¿Lamerlo? ¡Auch! –Bocón recibió varios bastonazos de parte de la anciana – Jejeje ups, era "calmarlo lo suficiente"
-Entonces ¿Ahora sólo podemos esperar a que Hipo se recupere? –preguntó Astrid, aún con la jarra en la mano.
-"Me temo que sí"
La joven vikinga salió de la casa completamente shockeada, siendo recibida por Patapez y Patán, siendo que este último estaba vendado de los brazos y las piernas.
-Astrid ¿Ya ha despertado Hipo?
-Bueno sí, pero… ¡HAAAAA! ¡ESA MALDITA RAÍZ DE DRAGÓN LE HIZO ALGO! ¡Y ahora no sabemos cómo curarlo! –gritó furiosa, dejándo mudos a los vikingos.
En tanto Patapez trataba de calmarla, llegaron los mellizos totalmente chamuscados y golpeados.
-Hola Astrid ¿Qué hay de nuevo? –preguntó Brutacio con su típica sonrisa torcida.
En cuanto la vikinga vió a los hermanos, encolerizó a tal punto que se avalanzó contra ellos, agarrándolos de sus caras y golpeándolos reiteradamente contra el suelo. La violencia era tal que Patapez y Patan tuvieron que detenerla.
-¡TODO ES SU CULPA PAR DE CEREBROS DE YAK! ¡ESA RAÍZ VOLVIÓ A HIPO IRRECONOCIBLE!
-¡Astrid ya cálmate! –gritó Patapez, agarrándola de los hombros- Dinos exactamente lo que pasó.
-Ni yo sé cómo explicarlo Patapez, todo lo que sé es que parece que Hipo odiara a muerte a todo el mundo.
-¿A todo el mundo? ¿Incluyendo a Chimuelo?
-No, no Patapez, de hecho Chimuelo es el único que lo calma…
-Hmp… ¿Qué dijo Gothi sobre el estado de Hipo?
-Dijo que la Raíz de Dragón lo hizo sensible.
-¡¿Eso es todo?! –interrumpió Brutacio, que aún estaba en suelo con su hermana luego del ataque de Astrid – Es lo mismo que ocurre cuando a los vikingos se les pasa la mano con la cerveza, se ponen muy sensibles.
-Sí, se ponen a reclamar por cualquier cosa, pero después se les pasa cuando se dan un buen baño en el mar –continuó su hermana, un poco decepcionada.
-Cierren la boca, cabezas huecas –les repuso Patán.
A esto escucharon un grito desde la casa del jefe, y vieron a Hipo volando con Chimuelo siendo llamado por su padre.
-¡Jefe! ¿A dónde va Hipo? –le preguntó preocupado Patapez.
-No lo sé, pero dijo que ya no quería verme de nuevo, al menos sé que Chimuelo no dejará que mi hijo haga alguna locura.
-No lo entiendo ¿Cómo es que Hipo no es agresivo con su propio dragón? –se preguntó confundido Patán.
-Tal vez por que es el primero en toda su vida que lo aceptó como era… -comentó Patapez, ganándose la mirada extrañada del resto de los vikingos –Sólo recuerden la vida de Hipo antes de la paz con los dragones, no… era muy… buena que digamos… Y él siempre ha dicho que Chimuelo es su primer y mejor amigo.
-Patapez tiene razón Estoico – dio la razón Bocón- El muchacho ni siquiera ha sido agresivo conmigo… pero el resto es otro cuento, yo creo que será mejor buscarlo, no vaya a ser que al chico se le ocurra dejar la isla o algo parecido.
-¿Pero a dónde pudo haber ido Bocón?
Antes que dieran cualquier respuesta, Astrid salía disparada montando a Tormenta detrás de Hipo.
La joven vikinga tenía una idea de dónde podrían estar los dos amigos, y cómo sea traería a Hipo de vuelta.
Su corazonada dio en el blanco, llegando con su dragona a la cueva en que Hipo entrenara a Chimuelo, los encontró discutiendo. Hipo trataba de montar a su dragón pero éste no le dejana gorjeando molesto.
-¡Hipo!
El muchacho detuvo su persecución, girando molesto hacia la vikinga que desmontaba a su Nadder.
-¿Qué rayos crees que haces aquí?
-Por favor Hipo, no estás bien, volvamos a al aldea.
-¿Y por qué debería hacer semejante estupidez?
-Pero Hipo, Berk es tu hogar.
-¿En serio? ¿Llamarías hogar a un lugar en el que todos te despreciaban por sólo pensar diferente?
-¿Acaso lo olvidaste Hipo? Tú lo cambiaste todo en la aldea, inclusive detuviste la guerra.
-¿Y por eso te fijaste en mí?
Astrid no supo que responder, Tormenta se acercó a ella preocupada y Chimuelo la observó igual.
-JeJeJe ¿No es extraño? Desde siempre me mantuviste a distancia, y las únicas veces que me hablabas era para decirme que era un inútil y que no debía estar en donde no me llamaban. Pero cuándo comencé a superarte en las pruebas de dragón, empezaste a enojarte porque ya no eras el centro de atención de Berk, que la Gran Astrid Hofferson estaba siendo vencida por el bueno para nada de la aldea ¡Fue aquí que me amenazaste con tu hacha para decirte como obtenía las victorias en las pruebas! ¡Casi me rompes el brazo! Y tú eres testigo de eso –lo último lo dijo apuntando a su dragón.
-Hipo, por favor, lo siento mucho, yo…
-¿Lo sientes? Por favor Astrid ¿Por qué crees que jamás he correspondido a tus "besos"? – a esto la joven lo miró entre extrañada y con miedo- Es porque no creo que realmente yo te importe, es decir, ¿Cómo es posible que guste alguien de la noche a la mañana? Si me odiabas durante toda la vida, es por eso que me he mantenido a distancia contigo, es porque no creo que tú realmente me quieras.
-Eso no es cierto Hipo…
-¡Pues eso es lo que veo! Vamos Astrid, tú nunca te hubieras fijado en mí aunque estuvieras envuelta en fuego y yo tuviera el único balde de agua en el pueblo.
-Por favor Hipo, no digas esas cosas…
-Entonces déjame preguntarte algo, señorita Hofferson, si jamás hubiera conocido a Chimuelo y detenido la guerra ¿Te habrías acercado a mí aunque eso arruinara tu reputación de guerrera vikinga?
Astrid enmudeció al comentario y tomó su cabello de manera nerviosa, dudando de la respuesta que iba a dar.
-Eso pensé –le sacó de sus pensamientos Hipo- Supongo que la mejor vikinga de Berk quería hacerse de novia con el jinete del Furia sí Patán hubiese sido el entrenador de Chimuelo y derrotado a la Muerte Roja ¿Te habrías hecho su prometida en un dos por tres? ¿Cierto?
La vikinga se tapó la boca horrorizada de que el muchacho enfrente de ella dijera esas barbaridades.
-¿Eso piensas de mí?
-Sí.
Con el corazón destrozado y llorando a mares, Astrid montó a su dragona devuelta a Berk. Por lo que no vio que Chimuelo derribaba a su jinete con su cola y comenzó darle a coletazo limpio como correctivo.
El grupo de vikingos esperaba nerviosos el regreso de los jinetes, y el alma de Estoico dio un vuelco al ver llegar solamente a Astrid, quién además estaba llorando.
-¡Muchacha! ¿Qué pasó? ¿Dónde está mi hijo?
-É-él está con Chimuelo en la cueva, pero no sé si realmente ha sido la… l-la Raíz de Dragón o yo los culpables de su comportamiento.
Estoico abrazo a la chica que no dejaba de sollozar, mientras que el grupo se preocupaba más.
-¡Suficiente! –gritó de pronto Patán montando a Colmillo- Voy a traer de vuelta a Hipo aunque sea amarrado.
-No puedo creer que diga esto Patán Mocoso, pero te acompaño –le siguió Patapez, montando a Albóndiga.
Pero antes que emprendieran el vuelo escucharon el rugido de un Furia Nocturna, y vieron en el cielo como Hipo y Chimuelo peleaban por tomar la dirección hasta que se estrellaron en el puerto de Berk.
Todos los vikingos, a excepción de Astrid que se había quedado con Gothi y Tormenta, se dirigieron raudamente hasta el accidente, donde vieron a Hipo discutiendo con su dragón.
-Dime ¿Qué tiene de malo el querer dejar este lugar?
Chimuelo rugió molesto, dando un coletazo y poniéndose encima de su jinete para no dejar que se escapara.
-Chimuelo, quítate de encima, ¿No ves que abandonar este lugar será lo mejor para los dos?
-¡Hijo! –le llamó Estoico- ¿Cómo que dejarnos? ¡Este es tu hogar!
-¡No! ¡No lo es y jamás lo ha sido! ¡Quiero estar solo y alejado de todo esto! Lo intenté una vez y lo haré de nuevo.
-¿Cómo que intentado una vez? –preguntó Bocón, rascándose la nuca.
-Es cierto Bocón –llegó Astrid, aún apenada, pero a pesar de todo, quería ver como estaba Hipo- La vez que lo descubrí con Chimuelo, Hipo tenía una cesta de viaje. Planeaba abandonar Berk.
-Sí es cierto, y me arrepiento de no haberlo hecho en esa ocasión… ¡Chimuelo! ¿Quieres quitarte de encima? Vamos amigo.
El dragón negó con la cabeza molesto, aumentando más la presión.
-Hijo por favor, no hagas estas cosas, no estás solo.
-¡Tú eres un veterano en dejarme solo! ¡Todos ustedes siempre me han dejado solo! –Hipo soltó algunas lágrimas entre molesto y dolido.
-Auch, eso dolió bastante, me hace sentir, no sé ¿herido? –comentó apenado Brutacio.
-Cierto, es como si me clavaran una daga en el corazón –apoyó deprimida su hermana.
Estoico y el resto de los vikingos no supieron que responder, hasta que Chimuelo rugió nuevamente enojado a su jinete ya teniendo suficiente con la situación.
Con su hocico agarró a Hipo de la ropa y lo metió al agua, sacudiéndolo varias veces para la sorpresa de todos, y antes que el jefe reaccionara, el dragón sacó del agua al empapado muchacho que tosía violentamente y sufría un desmayo.
-¡Hipo! ¡Hijo! –lo atrapó a tiempo antes que cayera al suelo.
-¿Papá? –el muchacho recobró rápidamente el conocimiento- ¿Qué pasó? Oh por Odín santísimo, siento que se me parte la cabeza ¿Y porqué estoy empapado?
-¿No recuerdas nada hijo?
-¿Ah? No, lo último que recuerdo es la bolsa del polvo de dragón que caía encima de mí, luego tosía y después… ¡Oh por Thor! Tengo una jaqueca horrible, me duela la cabeza hasta para hablar ¿Qué sucedió papá?
-Nada hijo, todo estará bien de ahora en adelante.
Hipo sonrió tranquilamente a su padre, luego cerró los ojos por el cansancio y el dolor de cabeza.
Tanto padre como hijo regresaban a su hogar acompañados por el grupo, que aún no se explicaban bien lo que sucedió.
-¿Ven? –comentó Brutacio llamando atención de todo el mundo- El mar sirve para curar a los vikingos sensibles por la cerveza y la Raíz de Dragón.
-Sip, teníamos la razón hermano.
-¿De qué me perdí? –preguntó extrañado Hipo, a lo que su padre se tapó la cara molesto con ese par de idiotas.
Entonces Chimuelo se acercó por detrás de los hermanos y giró bruscamente para golpearlos con su cola y mandarlos a volar a unos barriles de pescados podridos. Luego bufó molesto y regresó con su jinete que miraba extrañado a todo el mundo, y muy preocupado por Astrid, ya que estaba casi seguro de que ella estuvo llorando.
-Ya en serio ¿Qué sucedió?
