Para los queridos lectores que pidieron el epílogo y gracias a "aileen" por las sugerencias para el último cap, y cómo dije antes, voy primero a traducir este fic al inglés, (aunque no sé cuánto tiempo me lleve debido a mi trabajo y otros proyectos que tengo por ahí), y empezaría con una historia de las TMNT 2012.
Gracias a todos por su apoyo y disfruten la lectura!
EPÍLOGO:
Tres años después, en la Orilla del Dragón…
Era cómo un día cualquiera en el puesto de avanzada, los jinetes con sus dragones se encontraban en sus quehaceres diarios, bueno, unos más que otros.
El problema comenzó una semana atrás a la hora de comer, de los seis adolescentes sólo estaban reunidos cinco en la Sala Común, el jinete faltante era Hipo que había dejado de salir de su hogar desde ese día.
Hipo estaba absorto con los nuevos descubrimientos que estaba realizando con el Ojo de Dragón, que no tomaba en cuenta el tiempo, su descanso y "ni su alimentación".
Y esto preocupaba enormemente a Astrid, ya que al jinete del Furia Nocturna le había dado por trabajar horas extras con el estudio de nuevos dragones. El muchacho pasaba desvelado en su cabaña tomando apuntes nuevos para el Libro de Dragones, por lo que su las paredes de su habitación comenzaban a tapizarse con bosquejos y notas.
Debido a esto Chimuelo se había vuelto muy nervioso e impaciente con su jinete hasta el punto que Astrid tenía que sacarlo a pasear.
Los primeros en preocuparse de esta situación fueron desde luego Astrid y Patapez, en tanto que los otros jinetes decían que exageraban con toda la situación.
-¡Oh, vamos! Ya saben cómo es Hipo cuándo se entusiasma con los dragones ¡Es peor que Patapez! –repuso Patán, mientras alimentaba a Colmillo.
Los mellizos apoyaban la idea montados desde su dragón.
-¡Es cierto! Estoy de acuerdo con Patán – afirmó Brutacio con su gallina posada en su casco y un poco aburrido de la insistencia de los otros dos vikingos preocupados.
-Sí, no hay de que preocuparse, Patán tiene razón… Momento…- en eso Brutilda empieza un intento de razonar, tomando la atención de su hermano- Sí Patán tiene razón… ¡Oh barba de Odín! ¡Entonces si tenemos de qué estar preocupados!
-¡AHHHH! ¡Tienes razón sis! Tal vez si le suceda algo malo a Hipo –comentó el vikingo como si tuviera una revelación.
-¡Oigan par de cabezas de Yak! ¿Qué me quieren decir?
-Algo que todo el mundo sabe Patán, pero dejándote de lado ¿Qué vamos hacer con Hipo? Ha estado encerrado en su cabaña por casi una semana.
-Y eso no es para nada bueno, ni para él y Chimuelo –les indicó Patapez, mientras todos quedaron mirando al Furia Nocturna que estaba en el umbral de la entrada de la cabaña de su amigo, con un semblante depresivo.
-¡Oh, está bien! Si la idea es sacar a Hipo de la cabaña para que coma al menos algo y no sólo los restos del caldo de pollo – A eso Brutacio le "tapó los oídos" a su gallina, como si el animal llegará a entender lo que decía el otro vikingo-, Colmillo y yo somos los indicados para el trabajo.
-¡Espera Patán! ¿Qué planeas hacer? –Astrid trató de detenerlos, pero el jinete con la Pesadilla Monstruosa ya habían despegado en dirección a la cabaña de Hipo.
-¡Hey! Nock, Nock ¿Estás ahí Hipo?
-Ahora no Patán, estoy muy ocupado –le contestó el muchacho, tomando unos apuntes en su libreta sin siquiera voltearse a verlo.
-Vaya por Thor, mira que estás entusiasmado, bueno eso a mi no me importa ¡Colmillo! – el vikingo llamó a su dragón chasqueando sus dedos.
El Pesadilla Monstruosa ingresó al lugar siendo seguido por Chimuelo y el resto de los jinetes.
-Es hora de que el "jefe" salga a tomar un poco de aire... – Patán le indicó con señas a su dragón para que sacará a Hipo de la cabaña.
El jinete del Furia Nocturna no era consciente de lo que ocurría a sus espaldas; pero el dragón en vez de obedecer a Patán, lo sacó a él en lugar de Hipo, agarrándolo con su hocico. Así, tanto entrenador como dragón, salieron volando de la cabaña de Hipo, escuchándose las maldiciones y reclamos del vikingo, hasta que se perdieron de vista.
-Al menos Colmillo respeta a Hipo –comentó Patapez, mientras que los mellizos se reían a carcajada limpia y Astrid aprovechaba de tratar de razonar con su "mejor amigo"
-Hipo, por amor a Odín, tienes que tomar un descanso.
-No puedo Astrid, creo que estoy muy cerca de encontrar la combinación correcta… -decía entusiasmado el chico, mientras giraba los engranajes y espejos del Ojo de Dragón.
-¿Combinación para qué? –preguntó curiosa la vikinga, mientras el resto del grupo se acercaba para escuchar mejor la explicación.
-¡Para los Furias Nocturnas!
-¡Wow! ¿En serio Hipo? ¿Hay información de la especie de Chimuelo? –se le unió entusiasmado Patapez, mientras que el resto ponía más atención.
-Bueno, no estoy seguro si realmente es sobre Chimuelo, pero encontré una buena pista sobre la Clase Embestida.
-¿Y por eso apenas has descansado y comido? –le repuso preocupada Astrid, a lo que Hipo se detuvo en seco –Hipo, sé muy bien que haces todo esto por Chimuelo, pero también debes pensar en tí un poco más, tienes que descansar.
-Ese es el punto Astrid, no puedo, creo que por fin he dado con una pista sobre la familia de Chimuelo y no puedo dejarla ir.
-¿Pero por qué es tan importante Hipo?
-Astrid, seamos realistas, yo no voy a durar para siempre y los dragones viven más años que los vikingos ¿No es así Patapez?
El robusto vikingo movió sus manos nervioso, tanto por el contexto de la pregunta de Hipo como por las miradas del resto de la pandilla sobre él.
-B-bueno, sí asi es, por mucho que me duela admitir que mi "chica" estará sin mí luego de varios años –dijo esto mientras le daba un amoroso abrazo a Albóndiga – Los dragones son mucho más longevos que cualquier otro vikingo que haya conocido, incluyendo a Gothi.
-¡Exacto! – le dió la razón Hipo, mientras volvía a sus quehaceres - Astrid, esto es muy importante.
-Bueno sí, ya veo que lo es, pero Hipo ya hemos hablado de esto. Chimuelo es feliz contigo.
A esto el dragón se acercó a su jinete gorjeando tiernamente para detenerlo en su trabajo con el artefacto.
-Pero Astrid, cuándo yo no esté, ¿Quién va ha cuidar de él?
Astrid se sonrojo por un momento y antes que pensara bien lo que iba a decir, el Ojo de Dragón brilló intensamente mostrando la información que Hipo había estado buscando.
Por un momento el joven vikingo sonrió contento, pero pronto su expresión cambió a decepción, la imagen correspondía a un Skrill.
-¡No puedo creerlo! –Hipo se sentó en su mesón de trabajo completamente derrotado siendo consolado rápidamente por Chimuelo que posó su cabeza en su regazo – Lo siento amigo, pensé que esta vez sí podría reunirte con los tuyos.
Hipo acaricio suavemente la piel escamosa de su "hermano", en tanto Astrid trataba de encontrar las palabras correctas para animarlo hasta que sus pensamientos fueron interrumpidos por Patapez.
-¡Hipo! Tal vez esto no fue una pérdida después de todo.
-¿Qué no fue una pérdida? – le interrumpió Brutacio, golpeándolo con varios coscorrones – Toc, Toc, tierra a Patapez, la información es sobre el Skrill, y créeme que mi hermana y yo sabemos bastante de él.
-Sip, dragón muy enojón, con grandes colmillos y garras, veloz, explosivo y que lanzan rayos con relámpagos por la delantera y la trasera.
-¿Pueden dejarme terminar? Sí, la imagen corresponde a un Skrill, pero la información habla de un Skrill de Nieve.
-¿Skrill de Nieve? –Hipo se incorporó rápidamente, sin ocultar su entusiasmo.
-Según esto, el Skrill de Nieve comparte varias características con el que conocemos normalmente, pero es mucho más dócil y tal parece que bastante curioso.
-Eso significa, que sí encontramos uno ¿Podríamos entrenarlo? – la voz de Hipo no ocultaba exaltación.
Pero antes que Patapez respondiera cualquier cosa, Astrid agarró a Hipo del brazo con fuerza y lo sacó a arrastras del lugar, dejando a todos callados.
Chimuelo siguió a las afueras a la pareja, entre bromista y curioso, en tanto que Hipo trataba de librarse, pero la chica lo tenía de tal manera, que se rindió.
-Muy bien, ahora quiero que montes a Chimuelo y vas a seguirme sin reclamo alguno –le ordenó Astrid, a lo que Hipo se subió a su dragón en completo silencio.
Astrid montó a Tormenta, tomó vuelo siendo seguida por Hipo, dejando al resto del grupo en blanco.
-Te hago una apuesta… -propuso de pronto Brutilda a su hermano.
-¿Cuál? –respondió Brutacio sin quitar los ojos del cielo.
-Te apuesto a que los dos van volver como novios.
-Muy bien, yo digo que Hipo va a volver como Yak apaleado, y nada que terminan como novios… ¿El castigo de siempre?
-Sí.
Así ambos hermanos dieron por abierta otras de sus apuestas, escupiendo sus manos y cerrando el trato. Pero Patapez no estaba atento los hábitos de los mellizos, sino preocupado por el pobre de Hipo, después de todo iba a recibir un buen regaño de la vikinga más ruda y fuerte en la historia de Berk.
...
Los dos jóvenes aterrizaron en el río que quedaba dónde Hipo probara por primera vez el modelo 1 del traje de vuelo.
-Hum... ¿Astrid que planeas hacer? – aunque lo que quería preguntar era, ¿Qué planeaba hacerle?
-Baja de Chimuelo y dirigite al río de inmediato.
El muchacho no protesto, sólo intercambio una mirada asustada a su compañero, que sólo se limitaba a reír desdentadamente.
Hipo se acercó lo más que pudo al río, y antes que se diera la vuelta, Astrid lo empujó con fuerza para arrojarlo al agua.
-¡Astrid! ¡En el nombre de Odín! ¿Por qué fue eso?
La vikinga no respondió a los reclamos de Hipo, sólo entró al agua y comenzó a salpicarle en plena cara.
-¡Astrid, ya basta!
El chico trató de detenerla, pero ella en un rápido movimiento, lo redujo quedando encima de él. Los dragones se avergonzaron un poco por esta escena un tanto incómoda, y la vikinga los fulminó con la mirada.
-Déjennos.
Los dos reptiles tragaron con fuerza, y salieron corriendo del lugar.
-¡Espera! ¡Chimuelo! ¿A dónde crees que vas? ¡Reptil bueno para nada!
Hipo estaba asustado y su mirada se encontró con la fría expresión de Astrid, cerró con fuerza los ojos para recibir lo que pensaba que iba a ser "la paliza de su vida", pero en su lugar, recibió un abrazo inesperado.
-Hipo, para ser el vikingo más listo de Berk, haces demasiadas estupideces.
-¿Astrid?
-Siempre es lo mismo, dragones esto, dragones aquello, pones tu entusiasmo por sobre tu propia salud… Debo admitir que estoy terriblemente celosa de Chimuelo, ya que él siempre capta la mayor parte de tu atención y es cómo si fuera lo único importante para ti… De verdad, ¿Nosotros no somos igual de importantes? ¿No soy especial para ti?
La muchacha ocultó su pecho en Hipo, quién había recordado una situación muy similar que habían compartido ambos, y esbozo una leve sonrisa. Tal vez ya era tiempo de tomar este asunto con Astrid en serio.
Hipo, la tomó desprevenida y la posó en su regazo para luego besarla, una acción que ella no tardo en corresponder.
-Lo siento, supongo que me tomé demasiado tiempo para dar el otro paso, pero creía que tu estabas feliz cómo estabas y pensé que si me insinuaba podrías sentirte presionada.
Astrid le dió un pequeño puñetazo y luego rodeo su cuello con sus manos.
-¿Estás de broma? ¡Tendría que darte un buen castigo por hacerme esperar tanto!
-¿Entonces cómo puedo ser perdonado, my lady?
-Mph… ¿Qué tal si preparas una cita especial para nosotros? Sin dragones, ni bersekers, cazadores de dragones, ni nada por el estilo. Solos tú y yo, para recuperar el tiempo perdido.
-Ja ja ja, tus deseos son ordenes.
Ambos jóvenes, contentos con el acuerdo, se quedaron abrazados, sin importarles el hecho que estaban empapados de pie a cabeza. Simplemente disfrutaban del contacto del uno con el otro.
-¿Hipo? –la muchacha rompió el silencio entre ambos, pero sin soltarlo- No vuelvas a mencionar nada parecido a "cuándo ya no estés" y lo que le sucedería a Chimuelo luego de eso.
-Lo siento, pero en verdad me preocupó por él, ¿Acaso no sientes lo mismo por Tormenta?
-Bueno sí, pero sé que si estoy contigo, no tengo de qué preocuparme por el futuro de ella… - lo último, la chica lo dijo en susurro totalmente sonrojada, pero Hipo lo escuchó y entendió la idea perfectamente.
-E-espera Astrid, ¿No estarás mencionando algo cómo…? –Hipo apenas articulaba palabra entre sonrojado y nervioso.
-¡Uy! ¡Por amor a Freiya! Escucha muy bien Hipo, ya sabes a lo que me refiero, pero por ahora es muy pronto para pensarlo… Y sé que ambos nos aseguraremos el futuro de nuestro dragones.
-S-sí, claro, seg-guro, si consideramos a los que sería nuestros descendientes…
La vikinga alcanzó a escuchar el comentario, y totalmente roja por la vergüenza, volvió a hundir a Hipo en el agua.
-¡Couf! ¡Couf! ¡Astrid! No tenías que tomarlo de esa manera –le reclamó el joven jinete, mientras que la chica salía del agua, aún con la cara roja.
Luego se volteó a verlo con las manos en la cadera, y con su sola expresión acalló los balbuceos de Hipo.
-¡Una cosa quiero que te claro Haddock! Más te vale no dejarme por nada o nadie, ya sea otra vikinga o dragón. Por que lo juro por los dioses, que Berk deberá buscarse otro heredero.
Hipo parpadeo varias veces, era muy raro que lo llamarán por su apellido de su clan, pero sabía que aquella chica delante de él hablaba en serio, por lo que de sentirse intimidado, esbozo una pícara sonrisa que hizo volver el rubor a las mejillas de Astrid.
El vikingo se incorporó y camino calmadamente hacia la muchacha de sus sueños, quién parecía hipnotizada por su mirada. Una vez que se colocó en frente a ella, tomó con delicadeza su coleta e inspiro su aroma.
Esta acción dejó a Astrid como un tomate y sin palabras, nunca en su vida se imaginó a Hipo en una acción como esa. Pero en el fondo sabía que él ya no era un niño igual que ella, "todos habían crecido"
Y cómo si no fuera poco, el muchacho la sorprendió al levantarla en sus brazos y dejar un rápido beso en sus labios.
-Entonces déjeme decirle esto, my lady, si algún otro vikingo se atreviera a insinuarsele yo mismo me encargaré en dejarle claro que usted es mi dama, hasta el punto que deseara no haber nacido.
Los ojos de Astrid brillaron con esta declaración y decidió molestar un poco a Hipo.
-¿Y qué sucedería si algún otro vikingo llamara mi atención? –le preguntó pícaramente, estaba muy ansiosa por la respuesta que diera Hipo.
Para su sorpresa, el muchacho la recostó en el césped, pero aún manteniendola entre sus brazos. Luego la volvió a besar, pero esta vez tan intensamente que Astrid soltó un suspiro, y cuando parecía que lo volverían a repetir, Hipo se apartó de ella en el último segundo con una sonrisa de autosuficiencia.
-Entonces, my lady, sería usted la que perdería no yo…
Astrid abrió los ojos y su boca por la sorpresa e incertidumbre ante estas palabras.
Desesperadamente abrazo al muchacho, cayendo nuevamente encima de él y ocultando su rostro en su pecho.
-Ni aunque llegara Ragnarok, me alejaría de tí, te has vuelto mi vida Hipo.
-Y tú la mía Astrid.
...
Ambos jinetes regresaron al anochecer al puesto de avanzada, en donde los esperaban toda la pandilla, incluyendo a Patán que estaba todo chamuscado luego de su paseo improvisado con su dragón.
A su encuentro fueron Patapez y Albóndiga, felices de ver que habían vuelto.
-¡Chicos, que bueno que han regresado! Y por lo visto Hipo llegó en una pieza –comentó alegre el robusto vikingo.
-Vemos que Hipo "sobrevivió" a su encuentro con Astrid –Brutila le insinuó esto a su hermano, a lo que él gruñó molesto.
-Bueno tal vez él no recibió su golpiza, pero no veo que los dos sean novios o algo parecido, sis.
Lo dicho por Brutacio llamó la atención de todos, excepto de Patapez que ya era consciente de la apuesta.
Astrid volvía a sonrojarse por la vergüenza, Hipo se rascaba la cabeza nervioso, Patán había quedado boquiabierta y el resto de los dragones intercambiaban miradas divertidos.
-Ja ja ja ,¡Por favor! –exclamó de pronto Patán, en un intento de que tomaran los comentarios de los mellizos como broma - ¿Hipo y Astrid novios? ¡Que ridículo! No es así Astrid, ¿Qué vas a estar con él cuándo puedes estar con este pedazo de vikingo?
Las insinuaciones de Patán habían provocado los típicos malestares estomacales de la chica, pero antes que ella se recuperara, Hipo la tomó por la cintura y la atrajo hacia él. Todos quedaron en blanco con está acción, he hizo que Patán se callara su risa.
-¿Cómo digo esto? Supongo que debo darle gracias a los mellizos –comento Hipo entre serio y sarcástico, con Chimuelo gorjeando a su favor.
-¿A nosotros? –preguntaron en unísono los hermanos, un poco extrañados de que hicieran "algo bien".
-Así, aunque no lo crean, el incidente de años atrás con la Raíz de Dragón, fortaleció mi lazo con Astrid.
-¿En serio? ¿Significa que ahora ustedes son novios? –preguntó esperanzada Brutilda, a lo que su hermano negaba con la cabeza en ilusión que no fuese así.
-Efectivamente, de hecho mañana a primera hora quiero anunciar a Berk que la señorita Astrid Hoffeson es ahora mi novia, espero que a todos haya quedado claro, ¿Entendiste Patán?
-Ja ja ja, vaya Hipo sí que tienes senti-… -pero las palabras de Patán fueron silenciadas cuando el jinete del Furia Nocturna plantó un beso de sorpresa Astrid delante de todos.
La joven vikinga no tardó en corresponderle, y una vez que se separaron ella lo abrazó con fuerza riendo entusiasmadamente.
-¡Sí, Odín! ¡Yo ganó la apuesta!
Brutilda saltaba por su victoria y luego le dio un puñetazo a su desanimado hermano. Patán estaba con la boca abierta sin poder creer que Astrid aceptara ser la novia de Hipo, en cambio Patapez estaba contento por la pareja, y aprovechó de burlarse del entrenador del Pesadilla Monstruosa al cerrarle su boca con un leve puñetazo en su mandíbula.
Chimuelo y los demás dragones gorjeaban felices, lanzando sus llamarada al cielo.
El espectáculo de los dragones fue disfrutado por los jóvenes, en tanto que Hipo y Astrid no dejaban de abrazarse.
-Me pregunto ¿Qué dirá Estoico cuándo se entere?
-Qué no dira querrás decir, apuesto que no dejará de aclamarte como mi prometida, así como yo.
-¡Por los dioses! ¿En qué me he metido? –rió ella, mientras se posaba en su pecho.
-Bueno… supongo que una locura como todo cualquier vikingo.
Así la pareja decidió empezó su relación, disfrutando las luces de los dragones que no dejaban de alumbrar el cielo nocturno.
