Charles cree que el destino lo odia. El viaje en Estados Unidos se extiende por tres meses más. Trata de no salir de las instalaciones de la CIA y el hotel, está consciente de que las posibilidades son pocas, pero es mejor no tentar a la suerte.
Le cuenta a Hank sobre Erik, porque le pregunta por qué no tiene móvil y porque conoce a Hank desde que llegó a Inglaterra y ahora es su colega en sus investigaciones para la CIA. Hank no lo juzga, tampoco lo entiende.
Pero le obsequia un teléfono que él ya no usa.
Sabe que no debió confiarse. Es lo que se repite una y otra vez mientras espera en la sala del hospital a que llegue algún familiar de los pequeños que se abrazan a él, aferrándose como si fuera la única cosa buena en sus vidas.
No quiere ser él quien les diga que su madre ni siquiera llegó a terapia intensiva.
Es un horrible accidente el que hay más adelante. Hank se baja del auto y ayuda a algunos de los heridos. Charles no sabe nada de medicina, pero siempre ha sido alguien empático y habla con las personas, reconfortándolas.
Aunque no conoce las palabras necesarias para animar a un par de mellizos que lloran desconsolados en la parte trasera de una camioneta que tiene el frente destrozado.
Iba al cine cuando ven cómo el vehículo de adelante pierde el control, va a estrellarse de costado contra el muro de contención. El conductor hace una maniobra extraña, evita el golpe con el tráiler que transita un poco más adelante, pero aun así otro lo golpea en la cola y derrapa en el asfalto.
Hank tiene conocimientos médicos, es de esos que ayuda a la gente. Le grita que ayude a los niños. Charles no sabe de qué niños habla.
Hank responde preguntas de los oficiales.
Agentes de la CIA aparecen luego de unas horas, tienen orden de escoltarlos de regreso, pero Charles no quiere dejar solos a los mellizos, no cuando se abrazan a él incluso dormidos.
Cuando una enfermera les informa que el padre de los niños ha llegado, Charles lucha con el deseo de verlo, pero una de las agentes le dice que ella se encargara.
Charles no se encuentra con Erik, no sabe si debería llorar.
Tampoco se entera que Erik lo miró dormido, abrazando a sus hijos.
