Charles ha recibido muchos paquetes en su vida.

A veces su hermana los ha recibido en su nombre.

Incluso alguno de sus amigos.

Nunca había recibido uno como el que tiene enfrente.

Steve está sentado junto a los mellizos, bebiendo café.

El niño le mira desconfiado, la niña termina de comer sus panqueques.

Charles no ha mirado siquiera la carta.


—Papá dijo que íbamos a vivir con usted un tiempo. —informa la niña, parece más receptiva. Puede que lo recuerde del día del accidente.

—Yo no quiero vivir con usted. —el niño parecía muy valiente al inicio de la frase, al final, se encogió sobre sí mismo y se ocultó un poco tras su hermana.

—Eh… —Charles titubea.

—Peter. —dice Steve, él si leyó la carta. Charles suspira.

—Pietro. —corrige el niño. Steve le sonríe.

—Peter y Wanda. —repite. El niño le mira como si hubiera pisado su carrito de juguete favorito. Wanda (pelirroja, a Charles le recuerda terriblemente a Erik) le sonríe.

—Eres bonito. —Pietro chilla indignado.


—Creí que te habías marchado. —dice Steve. Es inútil pretender que no sabe quién es el hombre sentado en la parte trasera de su vehículo.

—Esa era la idea. Conduce. —Steve lo mira por el retrovisor antes de encender el auto. —¿Te acuestas con Charles? —pregunta sin tacto. Steve enarca una ceja.

—¿En serio? —Max… Eric lo mira como si fuera a morderlo. Steve suspira indignado. —¿Estás usando a tus hijos de chaperones?

—No. —aunque ni él mismo está seguro de si miente. —Necesito ayuda.


Steve está seguro que su propio gobierno tiene algún tipo de programa como el que han estado desarrollando los alemanes.

Él mismo es una prueba viviente, al igual que Erik.

Magda se opuso con rotundidad.

Ahora está muerta.

Ninguno cree que sea una coincidencia.


Steve mira a Pietro y Wanda, durmiendo en el sillón.

Si ese par de niños no existieran, Erik se habría quedado con Charles, todo sería tan diferente en ese momento.

Adóptalos.

Te deben mucho.

No se negarán.

Son ciudadanos estadounidenses.

Se rigen por nuestras leyes.

—No creo que a Erik le haga gracia.

—Erik no está —miente. Erik está cerca. —es lo mejor para ellos. Estarán a salvo contigo.

Tiene razón, no los tocarán si Charles se convierte en su tutor legal.

Mucha influencia política, científica, económica.

Intentar algo contra él traería demasiados conflictos.

Los mellizos no lo valen.

Al menos eso creen.