Charles mira a Hank.
Sus padres nunca lo comprendieron del todo. Demasiado inteligente para gente modesta, con apenas educación.
No hace mucho alcanzó la edad legal para considerarse un adulto.
Mira a los gemelos y piensa a cuántos más podría ayudar.
Tiene una casa fuera de la ciudad, grande, abandonada. También el dinero suficiente y la inteligencia para conseguir más.
Puede ayudar en su educación, Hank sería un buen maestro, tal vez su hermana Raven quiera unirse.
Los gemelos sólo serán los primeros.
Charles termina adoptando a dos más.
Alexander (Alex, si no te importa) Summers, según él mismo es casi un adulto, pero su hermano Scott aún depende del programa de acogida, por lo que la oferta de Charles viene como caída del cielo.
Darwin, un taxista que Charles conoció mientras se dirigía a la oficina del trabajador social se hace más cercano a él. Charles le cuenta lo que está haciendo. Darwin está estudiando ciencias y le gustan los niños, acepta el trabajo dando clases a los más pequeños.
Raven impartirá clases de educación física y defensa personal.
Hank se encargará de las clases de los mayores, física, matemáticas, biología.
Su escuela/hogar de acogida, pronto toma forma.
Steve ve tan emocionado a Charles que piensa que ha olvidado el origen de todo eso.
Steve es asignado a una misión más peligrosa.
Actividades extrañas de una célula terrorista.
No le sorprende toparse con Erik como informante.
Doble agente.
Debió sospecharlo.
Erik le sonríe mostrándole todos los dientes.
Steve se da cuenta que Erik no podía ser tan malo.
No si Charles aún lo sigue amando.
La oficina de inteligencia a la que pertenecía Erik estaba infiltrada.
Hombres con altos cargos habían sido colocados estratégicamente y el gobierno alemán y estadounidense trabajaban en conjunto para descubrir a todos los implicados.
Erik había sospechado cuando encontró pistas de que el asesinato de su madre y el posterior suicidio de su padre habían sido montados.
Una ejecución disfrazada de tragedia.
Magda había estado ayudando a descubrirlo, pero se había alterado cuando pidieron a sus hijos.
Steve y Erik sabían de los programas de entrenamiento de élite, pero siempre era una opción que el individuo tomaba, no una obligación que se imponía a los niños.
Era un trabajo en el que Erik llevaba trabajando varios años y duraría unos cuantos más.
Cada noche que Charles mira a los mellizos, recuerda a Erik.
