Al había estado intentando dormir durante unas horas, pero solo había logrado enredarse en las sabanas debido a las vueltas que había dado tratando de encontrar la posición indicada para quedarse dormido, pero el sueño no iba a venir a él sin importar que tanto lo intentara, además de que el ruido de la tormenta le hacía aún más imposible el poder dormir, así que como en esos viejos tiempos, se levantó y camino al cuarto de su hermano mayor.

Camino solo unos pasos hasta la puerta continua, dicha puerta estaba abierta y una fina grita de luz se asomaba proveniente de la lámpara en la mesa de noche, Al asomo un poco por la puerta.

-¿No puedes dormir?- Al pregunto con voz cansada, mirando a Ed desde la puerta del dormitorio de su hermano, Ed le miro desde su lugar acostado en la cama y le sonrió

-Los truenos nunca me dejan dormir bien, ¿y tú?- Ed apoyo su cabeza bajo su brazo de carne, extrañamente encontrándolo más cómodo que su almohada, su cabello suelto se esparció por toda la almohada y la cama, necesitaba un corte de cabello.

-Lo mismo- Al ser froto la parte posterior de la cabeza, no era verdad acerca de los truenos, toda esa adrenalina de lo ocurrido en la tarde lo mantenía despierto con una sensación de vigilia, como si esos hombres fueran a saltar por su ventana y terminar lo que habían dejado pendiente. Al igual que sabía que era mentira que su hermano no durmiera por una simple tormenta, Ed podía dormir en cualquier parte y casi bajo cualquier circunstancia, probablemente Ed sentía la misma adrenalina que Al, Edward siempre ha sido alguien que le gusta sentir la emoción del peligro, sus clásicas sonrisas cuando estaba frente a un enemigo o su forma de burlar a la inminente muerte hizo a Ed una de las pocas personas que les gusta mantenerse en aventuras que fácilmente podrían matarlo. Pero Ed ahora era algo así como un "adulto responsable" y en vez de quedarse a ayudar a las personas contra los soldados por el simple placer de golpear soldados en la cara, solo había tomado a Al y corrido a casa, cenar y finalmente estar acostado por una hora rodando en la cama tratando de conciliar el sueño, y hasta ahora no parecía que iba a venir pronto.

Así que toda la energía que no había sido gastada en una pelea ajena se estaba desquitando con el privándolo del sueño, su tan necesario e importante sueño.

Ed se sentó en la cama y palmeo el espacio libre del colchón a su lado indicando a su hermano menor para acercarse y sentarse con él, Al ser acerco y se sentó con un suspiro.

-Estoy cansado, pero no puedo dormir- Al se quejó con tono cansado, como lo haría un niño cuando no puede dormir y va a despertar a su madre a media noche.

Ed le miro pensativo, sin prestar atención a lo que su hermano dijo, acerco su mano hasta el cabello de Alphonse tomándolo en su puño.

-Tu cabello...- Ed dijo en una profunda reflexión, mirando con disgusto el largo cabello de su hermano pasando entre sus dedos.

-¿Que tiene?- Al pregunto alcanzando la mano de Edward con su propia y tratando de hacer que soltara su cabello.

Ed miro el cabello castaño claro en su puño, sumido en sus pensamientos profundos y extraños -No me gusta - declaro mientras con su otra mano alcanzaba el cajón de su mesita de noche -Lo voy a cortar-

Al le miro con horror -¡No puedes hacer eso! - tomo la muñeca de su hermano que sostenía su cabello y con su mano libre tiro de su largo cabello hasta librarse y se levantó retrocediendo varios pasos lejos de la cama -¿Porque tú lo puedes tener largo y yo no?-

-Porque es mi estilo, no dejare que lo copies- Ed dijo como si fuera la cosa más obvia del mundo y jugo con las tijeras en su mano.

-No te estoy copiando, solo lo deje crecer y me gusta.- Al contesto y paso su mano por su cabello inconscientemente, la verdad lo había dejado crecer, pero cuando lo tuvo tan largo que necesito recogerlo en una coleta no pudo evitar pensar en que su hermano también lo traía así y lo hizo sentir mejor, al igual que usar la ropa de Ed, era tener una parte de su hermano con el durante el tiempo que lo estuvo buscando, pero ahora que se habían reencontrado, no estaba tan dispuesto a despedirse de su coleta tan fácilmente.

Edward sonrió con arrogancia y paso su mano por su propio largo y rubio cabello, que solo parecía brillar por la luz nocturna de la ventana – No tiene que darte pena, Al. Yo sé que siempre he sido tu ídolo.- Dijo con modestia fingida – Pero a ti se te ve mejor corto, así que…- hizo un ademan con las tijeras.

- ¡No puedes decidir sobre mí, hermano! ¡No es como si fueras mi padre o algo así!- Al chillo indignado, una breve imagen de su padre paso por su mente en su cabeza, su padre había usado el cabello largo igual que Ed, así que si se tratara de su padre no le molestaría que trajera su cabello así.

Ed le miro molesto por el comentario, la simple mención de su padre la hacía hervir la sangre.

-Sería un buen padre, a diferencia de ese bastardo- declaro aunque ese no fuera el punto - Ahora siéntate y deja que te corte el cabello, pareces una niña- Edward realmente pensó que ese comentario convencería a su hermano pero Al solo se rio en voz alta.

-¿Una niña? ¿Lo dice el que estuvo usando una trenza?- Al dijo con sarcasmo, realmente no recordaba a Ed usando la trenza, pero había visto las fotos además de ligeros y borrosos recuerdos de su hermano de espaldas, con la corta trenza dorada sobre la chaqueta roja.

-Oye, mi trenza no me hacía ver como una chica-

Al le interrumpió - Lo dices porque nunca te viste a ti mismo por detrás- Ed le miro con un leve tic de enojo en su ceja.

-Como sea, ven aquí y deja que te corte esa maldita coleta- Ed extendió el brazo hacia Al para declarar su punto, el tic se hacía más fuerte cuando Al no se movió.

Al se cruzó de brazos y lo miro desafiante, como un adolecente rebelde que no iba a obedecer por la simple satisfacción de molestar a sus padres, o en este caso su hermano.

Ed estaba a punto de ir por él y cortarle la coleta de un solo corte cuando una idea cruzo por su mente y una sonrisa se deslizo en sus labios - Te propongo algo - dijo sintiéndose muy listo, del mismo cajón donde saco las tijeras saco una pequeña caja que Al reconoció como una baraja - Si yo gano, te corto el cabello- Ed sonrió con arrogancia.

Al entrecerró los ojos tratando de encontrar el truco, pero bien podía usar esto a su favor -Y si yo gano, me regresaras mi abrigo- Al hizo una énfasis en "mi" para declarar su punto, Ed maldijo en su mente, Al era mucho era demasiado listo, pero no había forma de que su hermano le ganara, este era su juego después de todo. -Bien- dijo bajándose de la cama y sentándose estilo indio en el suelo de madera duro, barajeando las cartas en sus manos, Al se sentó frente a él y miro con atención los movimientos de las manos de su hermano en las cartas, tratando de detectar algún indicio de trampa, tenía mucho que perder en este juego.


-¡Quiero la revancha!- Al grito furioso mientras tiraba sus cartas al suelo, por quinta vez.

Ed se rio a carcajadas de él, Al tenía la cara roja por la frustración.

-Al, ya no tienes nada más que perder, ríndete- Ed dijo sin poder dejar de sonreír, ¡su pequeño juego estaba saliendo mejor de lo que creyó!

-¡Solo uno más, Ed! ¡No puedo perder tantas veces seguidas! - Al dijo juntando las cartas y dándoselas a su hermano para que las barajeara, el cansancio y el enojo hacia a Alphonse perder la cordura, si Al hubiera sospechado algo de trampa como al inicio lo hizo el habría barajeado las cartas el mismo, pero en su lugar las lanzo a las manos de Edward.

-Entonces…- Ed dijo tratando de sonar desinteresado pero no podía borrar su sonrisa - Si yo gano, te corto el cabello, me regresaras el resto de mi ropa (ya sé que no me queda pero sigue siendo mía), limpiaras tu solo un mes, cocinaras durante todo el año, dirás una grosería en cada oración durante una semana y tienes que alabar mi altura de ahora en adelante- Ed realmente no ganaba nada con esas apuestas, pero Al no tenía nada en este mundo, el solo había cruzado la puerta con la ropa que traía puesta y nada más.

-Eso no tiene sentido, hermano- Al le miro confundido -¿Cómo voy a alabar una supuesta "altura" que no tienes?-

Ed frunció el ceño -Muy chistoso, haz tu apuesta y ya, estoy cansado-

Al pensó poniendo una mano en su barbilla -Si yo gano... Me regresaras mi abrigo, nunca volverás a decir nada sobre mi cabello, tomaras leche todos los días, nunca volverás a reaccionar violentamente cuando alguien te llame enano o cualquier variante de pequeño, te cortaras tu propio cabello y...me dejaras conseguir un trabajo-

Ed se sorprendió ante eso último pero no dijo nada, el ingenuo Alphonse no iba a ganar de todas formas, Ed repartió las cartas.

Y como todas las veces anteriores, Al lanzo sus cartas al suelo en la derrota.

Ed fingía inspeccionar el filo de las tijeras -Te lo dije, Al. No puedes ganarle a tu hermano mayor-

Ed sonrió arrogante esperando a su hermano para quejarse o llorar. Pero cuando solo hubo silencio aparto su mirada de las tijeras para ver a su hermano, Alphonse miraba en blanco con los ojos perdidos hacia ningún punto fijo en el suelo, Ed estaba por preguntar lo que estaba mal cuando los ojos perdidos de Alphonse volvieron a la normalidad y su mirada se pasó de la nada a las mangas largas de la pijama de Edward, alcanzó rápidamente la manga y la recorio hasta el codo de Ed, en consecuencia un puñado de cartas se deslizaron fuera de la manga de pijama cayendo al suelo.

-Hiciste trampa... otra vez- Al le miro, sus ojos brillando entre el enojo y la decepción.

Edward parpadeo recuperándose de su sorpresa inicial -¿Acabas de recordarlo? – Ed pregunto con entusiasmo, Al no había estado recordando mucho estos días pero este era un avance significativo, pero ¿Por qué recordar a Edward haciendo trama en sus juegos en lugar de recordarlo haciendo algo heroico? Tal vez todo el concepto de Al hacia Ed fue de un tramposo o solo era mala suerte. Pensó que Al se distraería del problema con la felicidad de recuerdos volviendo, pero Al solo frunció el ceño con los ojos peligrosamente húmedos, se levantó y salió de la habitación de Edward sin decir nada.

Ed se arrepintió de inmediato, un solo vistazo a la mirada adolorida de Al podía calmar la ira inhumana de Ed, podía estar frente a su mayor enemigo o el coronel Mustang con su cuchilla de automail para asesinarlo y Al podría calmarlo, así es como siempre ha sido, se levanta para seguir a Alphonse y disculparse, pero cuando estuvo saliendo por la puerta de su habitación algo grande, blanco y suave golpeo con fuerza su rostro, haciéndolo tambalear por la sorpresa unos pasos hacia atrás al interior de la habitación.

Al estaba afuera del cuarto, sosteniendo su almohada como si fuera un arma mortal, con postura de combate miro a su hermano con decisión -Es mi culpa por no recordar que eras un tramposo. Pero eso no evita que no tome venganza sobre ti- levanto la almohada para demostrar su punto y disposición a pelear con Edward -¡Todas las apuestas se cancelan!

Ed se froto la cara y sonrió -Solo si puedes vencerme - tomo su propia almohada de la cama y se acomodó imitando la postura de Alphonse. Durante unos segundos de silencio en que ambos hermanos se miraron a los ojos con decisión y algo de diversión, finalmente, Alphonse se lanzó hacia adelante poniendo toda su fuerza en la almohada para un golpe en la cara de Edward, Ed lo vio venir y se agacho evitando el golpe por mucho, usando su propia almohada para golpea a Al en el estómago, acertando en el ataque se acomodó detrás de Al esperando el siguiente movimiento, una simple almohada no puede herir a Alphonse, pero un golpe es un golpe.

Después de un par de blandos golpes con las almohadas se detuvieron en seco, una batalla con bonitas y suaves almohadas no era algo muy varonil.

No era varonil en absoluto.

Ed y Al lanzaron sus almohadas lejos en ese instante, como si hubieran pensado lo mismo, las almohadas cayeron lejos hasta el suelo pero los hermanos no apartaron la vista uno del otro, esperando el otro a atacar, esta vez Ed se hartó de estar quieto y corrió hacia su hermano, Al lo intercepto a media habitación, Ed puso sus manos en los hombros de Al tratando de empujarlo, mientras Al tenía sus manos en el pecho de Ed empujando de igual manera, al igual que los sumos tratando de sacar al otro del dohyo, en una habitación pequeña como la de Edward no podían tener uno de sus habituales combates de entrenamiento, así que este sería uno de esos que tenían de niños "El que inmovilice al otro primero gana"

Alphonse ahora era considerablemente más bajo que Edward, así que usando su altura a su favor se agacho hasta el suelo, haciendo a Ed caer hacia adelante por la fuerza que estaba aplicando en Al que se había movido repentinamente, tropezando con Al en el suelo callo hasta que su barbilla golpeo la dura madera del suelo con un golpe doloroso, Al se levantó y se sentó sobre la espalda de su hermano.

-¡Yo gano! – Al declaro triunfante con los brazos extendidos en el aire mientras Ed se froto su barbilla con un gemido de dolor.

-Tú siempre ganas- Ed sonrió ante los buenos recuerdos, su sonrisa solo se hizo más amplia al pensar que esta vez no había luchado contra una armadura.


Ed salió de su habitación a la mañana siguiente después de terminar de bañarse, aun le dolía la barbilla y tenía ojeras bajo los ojos a la falta de sueño la noche anterior y parte de la madrugada, murmuro un buenos días para Al que estaba en la cocina mientras caminaba directo a la cafetera, Al le contesto alegremente y siguió con el desayuno.

Una vez que el desayuno fue servido y Ed había tomado dos tazas de café mientras hacía muecas de repulsión cuando su hermano se sirvió y tomo un largo trago de leche, Edward apoyo su cabeza en su mano evitando el moretón de su barbilla y a su vez el codo en la mesa y miro a Al.

-Sabes, hoy tengo que volver con ese profesor del que te hable la otra vez, me tuvo esperando horas y nunca llegara a nuestra reunión, así que pensé en que tal vez podrías venir conmigo y así nosotros podríamos ir algún lado si ese maldito viejo vuelve a dejarme plantado- Ed se detuvo cuando Al levanto la vista con rapidez de su plato a la cara de su hermano.

-¿Lo dices en serio?- Al pregunto con los ojos brillando de emoción.

-Si-

-¿De verdad?-

-¡Vamos, Al! ¡No es como si fuera a dejarte aquí encerrado para siempre!- Ed dijo con leve molestia, se supone que era el hermano agradable, no el padre estricto, al menos no hoy.

Al murmuro algo para sí mismo pero asintió con la cabeza – Esta bien, iré contigo - dijo tratando de borrar su entusiasmo levantándose de la mesa mientras recogía su plato.

Una vez que ambos estuvieron listos, Ed alcanzo a su hermano en la puerta, la abrió y dejo a Al salir primero antes que él mismo y cerró la puerta con llave, no estaba del todo satisfecho en dejar a Al salir sin abrigo, pero tampoco iba a regresárselo tan fácilmente, al menos las mangas de la camisa negra que Al traía eran largas y lo suficientemente gruesas para evitar el frío. La otra razón de salir hoy era para comprar algo de ropa para él.

Caminaron por un largo camino de casas y pequeños callejones, Ed había decidido evitar el camino que cruza el mercado, Al no tenía por qué ver el desastre que ahora era el antiguo y colorido mercado, era probable que no volviera a verse como antes nunca más, aun así Al miro maravillado a su alrededor, tomando un vistazo de todas las cosas que le parecían interesantes, Ed mantenía un paso lento para dejar a Al distraerse un poco antes de volver a alcanzarlo, excepto cuando Al encontró algún gato callejero por ahí, en ese caso Ed seria caminar más rápido para dejar en claro que no iba a considerar la idea de adoptar un gato.

Cuando finalmente llegaron al edificio de ciencias e investigaciones, Ed entró con Al detrás de él, la secretaria parecía apenada de ver a Ed después del tiempo que le hizo esperar la última vez que lo vió.

-Señor Elric, el profesor le está esperando- dijo con voz dulce, su corazón se sentía mejor de saber que no lo tendría esperando en el sillón mientras lanzaba esas miradas acusadoras a ella como la última vez.

Edward asintió con la cabeza y le agradeció, se volvió hacia Al. –Quédate aquí, no creo que tarde mucho - Al asintió con la cabeza y Ed se fue por la puerta que le indico la secretaria.

Edward llego hasta lo que parecía ser la oficina principal, tenía un gran escritorio de madera negra que parecía ser caro,, detrás de el escritorio había una silla de piel tan grande como lo fue el escritorio, el asiento forrado en cuero, las sillas frente al escritorio se veían aún más pequeños en comparación que su inmensidad, había un ventanal del tamaño de la pared que estaba cubierto por gruesas cortinas impidiendo el paso de la luz y haciendo a la oficina fría y oscura. Detrás del escritorio y la silla, toda la pared fue un estante lleno de libros antiguos y gordos, una leve capa de polvo estaba sobre los libros en las repisas más altas, como si fuera más una decoración a libros que estuvieran en uso, lo que llamo la atención de Edward fue el hombre junto a la ventana, sosteniendo una parte de la gruesa cortina para poder ver hacia el exterior, un delgado rayo de luz de deslizo por la oficina iluminando considerablemente su alrededor, este hombre fue alto, con una composición delgada que hacían sobresalir sus amplios hombros de una manera extraña, casi huesudo. Este hombre es el profesor Lethood.

Lethood se volvió hacia Edward -Un placer volver a verlo, señor Elric – Dijo cortésmente e hizo un ademan con sus delgada mano hacia una de las sillas frente al escritorio, Edward regreso el saludo con su mejor tono cordial y se sentó en una de las sillas.

–Lamento no haber podido acudir a nuestra cita anterior, pero algunos asuntos urgentes surgieron, espero me disculpe- Lethood camino hasta su propia silla frente al escritorio y se sentó. – Veo que hoy trajiste a tu hermano contigo, Alphonse ¿cierto?- Lethood sonrió, el tipo de sonrisa que un abuelo le daría a un nieto adolecente que no ha conocido desde hace mucho tiempo y trata de ganar su confianza.

Edward se sorprendió un momento, ¿Cómo este hombre sabia el nombre de Al? No recordaba haberlo mencionado el día que había conocido a este hombre, aunque existía la posibilidad de que lo hubiera mencionado para sí mismo o sin darse cuenta, no debe de ser algo de que preocuparse –Si, pensé que me tendría esperando otra vez- dijo restándole importancia y se recargo contra el respaldo de la silla. – Entonces, ¿Qué es lo que quería proponerme?-

Lethood entrelazó sus manos delante de el -Como ya te había dicho anteriormente, he estado trabajando en una investigación sobre un nuevo artefacto que es capaz de entrelazar átomos para causar reacciones en cadena,, pero hasta ahora ha sido bastante difícil para mí y mis subordinados descifrar los componentes exactos de este artefacto, me gustaría que trabajaras para mí en esta investigación, he oído de fuentes confiables que eres bastante bueno en este campo-

-¿Cómo esta tan seguro de que yo podría descifrar algo que usted no pudo lograr?- Edward pregunto cruzadose de brazos, la reputación del señor Lethood en la ciencia fue tanta que solo podía compararse con la fama que Ed mismo había tenido en Amestris como el Alquimista de acero.

Lethood nunca borro su sonrisa confiada – Debido a que usted proviene del mismo lugar que este material –

Edward abrió los ojos en sorpresa, este hombre no pudo haber estado refiriéndose al supuesto "Shamballa" Nadie aparte de la sociedad Thule sabia acerca de eso, y a las pocas personas que le conto sobre ello nunca le creían.

-No se sorprenda señor Elric, ¿Por qué otra razón buscaría a un chiquillo como usted si no tuviera razones tan específicas? Solo necesito que lo investigue para mi y le enseñe a mis hombres a crearlas, por supuesto le pagare generosamente-

-No- Ed le interrumpió apretando los puños, ahora entendía, ese "artefacto" era la bomba de uranio, no podría ser otra cosa. Y no había manera en que Ed iba a cooperar en ello.- No lo hare.-

El hombre se levantó de su silla y comenzó a caminar por la habitación deteniéndose junto a la ventana donde había estado parado cuando Edward entró en la oficina -Lamentablemente eso no está en debate, señor Elric. ¿Acaso no comprende que si acepta trabajar para mí podre ayudarle a conseguir los papeles que su hermano tanto necesita? - El hombre sonrió un poco más amplio, el corazón de Ed se hizo un nudo con las siguientes palabras -No sabes que cosas podrían pasarle si no tiene los papeles necesarios, con este nuevo régimen y fuera de eso ninguna autoridad podría ayudarle si algo llegara a pasarle... - la sonrisa del hombre se volvió más amplia y empalagosa, Edward se levantó rápidamente de su silla, con los puños y la mandíbula apretada de la ira.

-Bastardo...- sus puños temblaban por la fuerza en mantenerlos quietos y no darle una paliza a este hombre por atreverse a hacer una amenaza como esa, pero si hacia algo estúpido o violento las cosas podrían terminar muy mal. -No dejare que le pase nada...-

-Somos civilizados, señor Elric, mientras usted haga lo que le pida nadie saldrá herido.- Edward le fulmino con una mirada como si con solo verlo pudiera partirlo en dos, la sonrisa del hombre nunca se inmutó - ¿Tenemos un trato?-

Edward solo le miro desde donde estaba parado, su cerebro eligiendo la opción contraria a su corazón.

Solo podía esperar no haberse equivocado cuando su respuesta salió involuntariamente de su boca.