CAPITULO II
-Esto no tiene sentido…–
La voz del príncipe de los saiyajins como siempre consiguió apercibir a los otros ocupantes de su poco humor. En el mirador más alto de la Corporación Cápsula, donde años antes todos reunidos habían recibido la noticia de los juegos de Cell, ahora y por ese día se encontraban improvisando una mini conferencia. Cuando se enteraron de la llegada de Trunks del futuro, nadie pudo creerlo y la familia de guerreros no había podido menos que revolucionarse ya que en el pasado supuestamente no había sido indicio de nada positivo. La única que había dejado sus conjeturas de lado por una felicidad enorme había sido Bulma, inmediatamente aisló a su hijo de los demás y no lo dejó tranquilo, pero se hablaba por todos al decir que no podían evitar preocuparse.
Lo peor de todo era que el mismo Trunks no mostraba ninguna inquietud, es más hasta parecía disfrutar de su tiempo ahí. Desde que había llegado, gracias a los terribles super cuidados de su madre no habían tenido tiempo de conversar abiertamente con él pero más allá de eso, el joven no parecía querer ofrecer ninguna explicación tampoco.
Los guerreros habían aprovechado para reunirse en la casa de Bulma, desde la pelea con Buu no habían tenido oportunidad de verse y dadas las circunstancias habían hecho una pausa a sus respectivos entrenamientos con el fin de calmar un poco sus dudas.
-Todo esto es muy extraño –dijo Goku. –Trunks no parece haber cambiado en nada pero yo lo recordaba más explicativo antes. ¿Porqué motivo habrá decidido volver?
-Bueno Goku, quizás solo vino de visita, ¿no crees? –señaló Krillin. –Por eso no le pareció importante decirlo. Tal vez solo quería vernos para ver que tan fuerte nos volvimos.
-¿Tú? ¿Fuerte?... No me hagas reír, enano. –comentó Vegeta, cruzado de brazos en una esquina. –Además, Trunks utilizó la máquina del tiempo como último recurso y una medida desesperada. No sería tan estúpido de ponerse a jugar con esa cosa.
-¿De verdad no has hablado con él? –cuestionó Goku.
-Si lo hubiera hecho no estaríamos aquí reunidos como unos idiotas, ¿no crees Kakarotto? El chiquillo no me dijo nada.
-Creo que hay algo que están olvidando. –habló Piccoro por primera vez. –Manejar las coordenadas del espacio-tiempo es un balance muy delicado y por más que Trunks sea un joven extremadamente inteligente no olviden que hace siete años sus cálculos no fueron exactos. En ese momento, corrimos con suerte y pudimos controlar la situación. Pero si lo que está sucediendo ahora es más terrible que la llegada de los androides o de Buu, entonces que Trunks hable de más supondría un grave error y las consecuencias de ello nos costarían incluso la muerte. Trunks solamente está pensando antes de actuar, lo que me parece lógico de alguien que no quiere arriesgarse a que suceda lo mismo dos veces...
Todos callaron después de escuchar la hipótesis de absoluta validez que el guerrero namekiano había formulado. Vegeta todavía estaba procesando cada detalle en su cabeza hasta que un recuerdo lo invadió, fue la primera vez que pudo convertirse en SSJ y Trunks había dado las instrucciones para poder detener al Doctor Maki Gero pero él decidió no cooperar porque todo lo que quería era conocer a los tan temidos androides.
-Maldito mocoso… –murmuró, reviviendo su furia. Ahora entendía lo que Trunks quería hacer. –Por eso ahora me está ocultando todo lo que sabe. Ese insecto se cree muy listo.
-Ahora que lo pienso lo que dices tiene mucho sentido, Piccoro. –admitió Goku.
-¿Pero a qué te refieres con algo más terrible que los androides o Majin Buu? –tembló Krillin.
-Es solo mi punto de vista. Pero al igual que Vegeta no creo que Trunks haya venido para comparar poderes entre ustedes. Supongo que lo único que podemos hacer es confiar en él y esperar.
-Me pregunto si los Kaiosamas tienen algo que ver con lo que está sucediendo. –reflexionó Goku.
-¿Qué te hace pensar eso, Goku? – habló una voz desde todas partes y ninguna a la vez. Todos reconocieron enseguida a la imagen del anciano Supremo Kaiosama por más que no pudieran verlo.
-¡Supremo Kaiosama! ¿Estuvo escuchando todo lo que hablamos? –preguntó el saiyajin, remitiéndose a lo alto.
-Así es. Me temo que no puedo ayudarlos demasiado, a mi también me deben una explicación de porque existe OTRO saiyajin más y encima es pariente de ustedes. De todas formas, de él siento algo que no me recuerda a ninguno y no me refiero a fuerza sino algo mucho más profundo. –
-¿Profundo? –pensó Goku en voz alta.
-Así es. Claro que para terminar con estas suposiciones primero tendría que conocerlo personalmente. –El Anciano Dios tosió un poco. –Goku, quiero que me escuches con mucha atención. Por nada del mundo ustedes deben confiarse, ¿quedó claro?
-¿A qué se refiere?
-Sé que la pelea contra Majin Buu ya ha terminado y en la Tierra reina la paz… pero eso no debe ser un motivo para distraernos. Si están vivos hoy es por sus sentidos de guerreros y su sabiduría para saber escucharlos, nunca los dejaron solos en las peores peleas del pasado, pero si subestiman y callan lo más animal de su instinto saiyajin, puede que la próxima vez no tengan tanta suerte… sea una apología de lo que pasó o no… –
-¡Supremo Kaiosama! –Ante el grito de Goku, la comunicación con el Anciano Dios se perdió.
De repente, el aire era más pesado y la luz entraba fraccionada por los cristales de las ventanas. Un silencio invadió el mirador, donde todos de pie se encontraban atravesados por las últimas palabras del Ser Supremo.
Goku miró a Vegeta y leyó lo mismo que él en su mirada, sólo había pozos de ignorancia en ellos… Lo cierto era que algo iba a pasar pero lo que sabían y sentían hasta ahora no era suficiente… pero en sus genes había algo de verdad… El Supremo Kaiosama tenía razón…
Los diagramas que ejecutaban las computadoras más avanzadas habían alimentado los monitores más masivos del laboratorio cuando ingresó la primera isla de transmisión, y a las cantidades casi industriales de dígitos en lenguaje máquina que empezaron a procesarse ensortijó su mirada por primera vez después de cincuenta años desde que recibió su doctorado. En su mente científica, había silencio maquinario. Las interfaces dotadas de tamaño humano cerraban un semicírculo a su alrededor y sus pupilas sumamente dilatadas chocaban con la luminiscencia casi geométricamente como el lado luminoso de la Luna, pero a diferencia de tantos años repitiendo las mismas tareas operacionales está vez no había estabilidad en su raciocinio, perder esa complicidad con la ciencia no era familiar para él.
De hecho no recordaba haber sentido esa turbación desde que Broly había volado una galaxia entera siete años atrás. Ese día las lecturas del espectroscopio tenían vida propia, el propio satélite de Capsule Corp. en el espacio había sido atacado por radiación gamma en toda su materia, el mismo Ki del Super Saiyajin Legendario, y los sistemas empezaron a colapsar con sólo recibir los criptos de su radiación electromagnética. Ese día, su teléfono particular no había descansado de tantos llamados por parte de la NASA, pero todo tuvo su giro engañoso ya que nunca pudo revelarles a sus colegas la verdadera naturaleza de lo que había pasado.
Ahora, para él y para todos se había acabado el tiempo de seguir escondiéndose.
-¿No hay más café? –
La voz de su nieto del futuro Trunks lo sacó de sus pensamientos. Ya llevaban horas consumidos por la oscuridad del laboratorio y únicamente las luces artificiales cilindradas de las instalaciones eran sus ventanas.
-No. –respondió el Dr. Brief. –Deberías decirle a tu madre que vaya a comprar después…
-Sí… supongo que después se lo diré. – confesó, restándole importancia. –¿Hay respuesta del satélite?
-Lo mismo de hace dos días. La cámara avanzada para sondeos sufrió un choque eléctrico en el circuito de alimentación principal.
-¿y el sistema de activación de respaldo?
-Esta operante. Pero dos de los tres detectores fallaron y el generador termoeléctrico de radioisótopos también ha perdido rendimiento, las potencias no superan los 319 W y los termopares bimetálicos están en su 80% de capacidad.
-Bien, no hay problema. –concluyó M. Trunks, retirándose de la pared donde recargaba su musculosa espalda. –Iré a repararlo tan pronto como pueda.
-No, Trunks. No puedes abandonar la Tierra ahora. –advirtió el Dr. Brief metódicamente. –Antes de su apagón, fue golpeado por una fuente de emisión cósmica muy lejana y los satélites Near Shoemaker, BeppoSax, Wind y Rxte tuvieron que refrenar sus operaciones para prevenir daños con sólo radiar a la Tierra su detección. Según astrónomos que me llamaron de la NASA la liberación de energía en tan sólo pocos segundos de duración fue superior a la energía producida por el Sol en 250.000 años.
M. Trunks dudó unos segundos. Su mirada clavada en los altos monitores de su propia fabricación como si quiera fundirse con la máquina.
-Comunícame con Djorgovski, del Observatorio Ruso…. –habló finalmente en tono grave.
El dueño de la Corporación Cápsula obedeció enseguida. La videollamada entró en el sistema operativo y en pocos segundos ambos pelililas observaron un rostro familiar desplegarse, un científico con rasgos rusos y un semi bigote, una de las personalidades de la ciencia del siglo, que se unía a ellos.
-Stanislav… –saludó M. Trunks. –¿Puedes decirme exactamente qué identificaste hace unos días?
-Los telescopios orbitales Spitzer y Chandra lo rastrearon y dieron con el origen del brote, el nuestro también está mapeando el objeto en cuestión. Fue una duración de segundos, donde los sondeos repitieron un multiplicador de energía cósmica que reduce a cero todos los fenómenos astrofísicos conocidos en el universo, con la salvedad de hypernovas y brotes de rayos gamma.
-¿Revisaron fotometría? –preguntó, mirando a su abuelo y luego a la computadora.
-Dos grupos científicos de Hawaii lo hicieron, doctor. Una primera lectura errónea calculó un corrimiento al rojo de 9. La segunda fijó un límite entre 7 y 9. Ya nos llamaron de Chile, donde la explosión se hizo visible en cielo norte. Su luminosidad es variable en casi todas las longitudes de onda, desde las ondas de radio a los rayos gamma. Se ha observado polarización en radio, infrarrojo y óptico, lo cual sugiere que una gran cantidad de emisión es por radiación sincrotrón, creada por un jet de partículas cargadas moviéndose a velocidades relativistas.
-Y hay una anomalía aquí. –notó M. Trunks, leyendo rápidamente los datos. –Cosmológicamente hablando y considerando el modelo teórico, la robótica nos revela las directrices de la curva de luz del Brote de Rayos Gamma que se fragmenta en tres segmentos relativos y fundados en relación de leyes potenciales. Si se analizan los espectros de cada fase y se derivan en un diagrama que facilite la distribución del índice de alta energía espectral con el componente de la curva de luz, los resultados despiden una evidente variación espectroscópica en las respectivas energías entre la primera y las siguientes fases en la física de los Rayos X detectados por los satélites.
-Bueno, el modo de conteo de fotones muestra un brillo alterno entre las dos fases. –confirmó el papá de Bulma.
-Este brillo puede deberse a una región de materia interestelar localizada a 0.5 años luz sobre la línea de observación del agujero negro formado. Pero es sólo una teoría. Lo relevante es que hay una inestabilidad magnetohidrodinámica a partir de la segunda fase del brote. El índice de materia bariónica, la masa inicial, la energía isotópica liberada y las limitaciones que impone el modelo cosmológico estandar de ΛCDM pueden ser indicadores de un shock externo de radiación sincrotón adiabático pero si la colisión de los bariones con la radiación de fondo de microondas no se acerca a los valores ideales, entonces es una falla que necesita revisión… sea un proceso de colapso gravitacional de una estrella o no.
Sus colegas mayores intercambiaron una mirada y el cigarrillo del Dr. Brief perdió un poco más de cenizas sin que lo notara. Trunks levantó la cabeza, la misma pesadumbre de su sabiduría se despedía también en sus ojos, mientras colocaba una mano sobre el hombro de su abuelo.
-Sigamos trabajando. –
-Explícamelo de nuevo, por favor. –
Gohan suspiró. Hoy él y su padre se habían levantado temprano para ir a la Corporación Cápsula y hablar con el saiyajin del futuro sobre su regreso. El día de ayer no había sido oportuno después de la pelea que mantuvieron en las afueras de la preparatoria, y Gohan desde ese momento, estuvo esperando poder verse con su amigo de hace siete años pero más aún responder y conciliar sus suposiciones ya que la noche anterior no había podido dormir preguntándose el motivo del viaje.
Pero antes de poder abandonar su casa, Videl se apareció en su puerta en el último segundo y lo atacó con preguntas casi o más urgentes que las suyas. Goku había partido solo y el más joven tuvo que quedarse atrás, sufriendo un leve retroceso en el tiempo de cuando la joven sospechaba de él y su identidad como el Gran Saiyaman.
-¿Cómo ese chico puede ser Trunks si Trunks es un niño? ¡Es imposible!
-Bueno, lo que sucede es que él no es el pequeño Trunks que tú conoces. –
-¿Y cómo puede pasar algo así? –contestó ella, visiblemente enojada.
-¿Recuerdas lo que te conté de hace siete años? Cuando fue la pelea contra Cell, yo te confesé que en realidad no había sido tu padre el causante de su desaparición, sino yo. Pero antes de eso, nosotros nos enteramos anticipadamente de lo que tendríamos que enfrentar, gracias a Trunks. Él en realidad, es el Trunks que existe en otra línea de tiempo… es decir, el Trunks del futuro que viajó en el tiempo hace siete años atrás para avisarnos de la llegada de los androides. Cuando yo contaba con siete años, él planeó viajar veinte en el pasado… es decir, llegó aquí cuando ni siquiera había nacido. A partir de ese momento, los eventos para él y para nosotros también empezaron a cambiar… las cosas en su tiempo, no sucedieron de la misma forma que aquí por eso es una persona totalmente distinta del Trunks que tú conoces. Luego de derrotar a Cell, él regresó a su tiempo…
-Entonces, ¿realmente viene del futuro?
-Así es. –confirmó Gohan. -¿Ahora lo entiendes?
-Algo. Pero lo que no me quedó claro es porque regresó ahora. Es decir, han pasado siete años. Si tenía pensado volver para ayudarlos con Majin Buu, bueno podría haberlo hecho antes, ¿no crees?
No hubo necesidad de responder más el silencio del saiyajin fue suficiente. Si M. Trunks hubiera llegado antes cuando estaban debatiéndose la vida con Majin Buu no sería del todo extraño, pero algo sobre esta visita post peligro, la pelea de ayer y el resguardo del hijo de Vegeta lo tenía más intranquilo que de costumbre. Y no solamente eso ¿por qué no había podido usar su transformación mística ayer? Todo vagaba por su cabeza mientras inconscientemente su mano derecha apretaba su pecho contra la ropa de entrenamiento.
-Gohan, ¿estas bien?
-Sí, discúlpame. Es solo que a mi también me sorprende. Es muy extraño viniendo de él.
-Bueno, lo más seguro es que no sea nada grave. De lo contrario se los hubiese contado así que no te preocupes. –lo tranquilizó ella. –Bien, me iré a casa. ¿Pasas por mi mañana?
El hijo de Goku estaba tan abstraído en sus pensamientos que hicieron falta un par de segundos para que reaccionara.
-La boda de mi papá, ¿recuerdas? – dijo, como si le leyera la mente. –No voy a ir sola así que te espero mañana.
Videl se despidió de un salto y salió volando a ciudad Satán, dejando a Gohan inmóvil en la entrada. Había olvidado la boda de Mister Satán por completo. Tal vez debería hacerle caso y no preocuparse demasiado, pero últimamente se le estaba haciendo más difícil desoír al saiyajin que había dentro de él, especialmente después de la pelea de ayer.
-Ya empiezo a parecerme al señor Piccoro. –murmuró.
