CAPITULO V


Sus ojos lucharon por abrirse, ningún pensamiento gobernó su cabeza más que saber que aún estaba vivo pero sin imaginarse porque. ¿Qué había sucedido? Lo último que recordaba era escuchar a M. Trunks y pensar en cómo sobrevivir si no estaba preparado para recibir su propio ataque, pero no lo había pensado dos veces cuando vio a los demás dejarse caer. Su cuerpo empezó a responder lentamente, resintiendo aun el golpe contra la tierra aunque mayor había sido para las piedras, ahora hechas una fina capa de polvo, que lo frenaron.

Levantó su cabeza con dificultad y sus ojos chocaron con el cuerpo de su padre, el más cercano a él. M. Trunks y Vegeta habían caído sólo a unos pocos metros de distancia.

-¡Rayos! ¿Qué demonios pasó? –se escuchó la voz de Vegeta, intentando ponerse de pie.

-¿Se encuentran bien? –preguntó M. Trunks.

-Nunca se me hubiera ocurrido regresarme el Kame-Hame-Ha solo para salvarme. –dijo Goku, mirando al saiyajin del futuro. –Tuviste una buena idea, Trunks. Si no hubiera sido por eso, quizás no estaríamos aquí. –

-¿Pero porque no nos hicieron algún daño importante, como Cell? –preguntó Gohan.

-Porque son técnicas espirituales, al igual que la Genki-dama. El daño sobre el oponente siempre va a ser mayor que contra su mismo ejecutante, además no te olvides que en ese momento estábamos convertidos en Super Saiyajin y eso también ayudó a disminuirlo. –

-Super Saiyajin o no, no sirvió de nada. –indicó Vegeta, interrumpiendo a su hijo. –¡Maldición, esa cosa se atrevió a burlarse de nosotros!

Finalmente, los otros tres entendieron a lo que el saiyajin se refería.

Gohan no pudo evitar un frío pasar por dentro. Había visto ya demasiado en toda su vida, desde un Death Ball de Freezer que eliminó del mapa a un planeta entero hasta el Kame-Hame-Ha de Cell, inclusive una mínima parte de la furia de Buu que sentenció la vida de todos con la inexistencia misma, pero lo que estaba viendo ahora simplemente eternizó sus ojos para siempre. La fortaleza cromada se fundía con la línea de horizonte, diseccionando el cielo y la tierra como un vacío esferoide que no tenía fin a sus ojos. Las bajas capas de la Tierra habían sido desplazadas y el arco terrestre se perdía dentro de las dimensiones de un bólido celestial semejante a un asteroide en tamaño, que había impactado en la cara del planeta bajo un alud de rocas y polvo consumidos por el rozamiento del ingreso a la atmósfera.

A pesar de los kilómetros que los separaban, Gohan podía sentir la superficie semi caliente bajo sus pies y los túneles de aire electrificado que se expulsaban hacia ellos. Pero sólo hasta que retiró su mirada de la enorme nave pudo entender el grado de daño causado a su alrededor, no había nada que no haya sido alcanzado por fracturas o accidentes geográficos que invadieron las distancias, y entre ellos los restos de la casa de Mister Satán.

Todo se había perdido.

-Malditos. –murmuró Goku, pensando lo mismo que él en ese momento.

-Voy a mandarlos directo al infierno. –gruñó Vegeta e hizo un paso hacia adelante, pero M. Trunks lo detuvo antes.

-No, papá. Lo lamento pero esta vez no será como el despertar de los androides. –declaró fríamente. –No podemos pelear, y menos en estas condiciones. Lo único que podemos hacer es ir con los demás y buscar algún refugio seguro para nuestras familias… eso claro sino quieren que suceda lo mismo que sucedió cuando Buu hizo explotar el mundo. –

Los tres lo miraron atónitos, incluso Vegeta se quedó sin palabras ante el tono ¿sarcástico? de su hijo del futuro. Finalmente, habían comprendido que había algo distinto en este Trunks que del que conocieron siete años atrás, ¿acaso había sucedido algo mucho más oscuro e intenso en su tiempo del que dejaba ver?

-Él tiene razón, Vegeta. Me cuesta admitirlo, pero este no es momento de pelear. Hay que hablar con el Supremo Kaiosama, estoy seguro que él sabrá a la perfección lo que está ocurriendo. –intervino Goku.

Como de costumbre Vegeta sólo emitió un gruñido en respuesta. Gohan miró como su padre con sus dedos en su frente concentraba su técnica para buscar el Ki de sus amigos y se regresó a los otros tres.

-Ahí están. Sujétense. Hay que salir de aquí cuanto antes. –


-¿Por qué no se dan prisa? ¿Acaso es tan difícil para ustedes encontrar cuatro Ki como los de Goku y los demás? –gritó Bulma.

Todos habían abandonado Ciudad Satán después de sentir el Ki de los cuatro saiyajins pero notando el impacto que habían desencadenado, Krillin advirtió que debían refugiarse en un lugar lejano como Kame House hasta que sea seguro. A pesar de las protestas, en su mayoría de Bulma y Milk, no les quedó otra que volar hasta la isla y rezar porque esto sea sólo una pelea fácil y que termine sin tener que lamentarse de nada.

Los ojos azules de Videl no se habían despegado del cielo. Podía escuchar el sonido del mar como un eco pero todo lo demás eran sólo los golpes de sus latidos en su interior, cada vez sintiendo que moría lentamente por la espera. Durante todo este tiempo, había intentado tranquilizar a Milk diciéndole que no le pasaría nada a Gohan, pero la verdad era que ella estaba igual o incluso más asustada y lo único que esperaba era verlo junto a ella otra vez. Finalmente, el grito de alegría de las dos mujeres mayores permitió que liberara un suspiro aliviado pero cuando giró su cuerpo, algo la atravesó al instante.

Vegeta retiró enseguida su mano del hombro de Goku y no se quedó observando mucho a los demás, quizás por eso no vio la exagerada sorpresa en el rostro de todos al recibirlos pero Milk tampoco al correr directamente con Goku.

-¡Goku! –gritó.

Bulma estaba por hacer exactamente lo mismo pero no se movió.

-¿Dónde están Trunks y Gohan? –.

Los dos guerreros se quedaron de una sola pieza, si estaban con ellos. Uno lentamente volvió la cabeza después del otro y sus ojos se ampliaron sin creerlo. No estaban. ¿Cómo podía ser posible? Ambos intercambiaron una mirada rápida y no hizo falta decir más nada para saber que ninguno estaba enterado de esto.

-Pero porque… –dudó Goku.

-¿Qué ocurre? –Krillin se acercó a su amigo. –¿Por qué Gohan y Trunks no están con ustedes?

-Los muy idiotas se deben haber soltado a último momento. –dijo Vegeta, muy molesto. –Me gustaría saber quien fue el que les dijo que hagan semejante estupidez.

-Fui yo. –escucharon desde lo más alto.

La voz del Supremo Kaiosama desde el Planeta Sagrado llegó a todos como un golpe seco y levantó una cortina de silencio que ninguno se atrevió a interrumpir.

-Debí imaginarlo. –comentó el Príncipe Saiyajin, con una sonrisa irónica. –Me pregunto que más nos ha estado ocultando usted junto con mi hijo y espero que no se atreva a seguir mintiendo.

-No sé de que hablas, Vegeta. –respondió el anciano Dios, ofendido. –Te dije que yo no sabía porque Trunks viajó otra vez a este tiempo. Yo solo me comuniqué con él y Gohan para pedirles un favor.

-¿Y qué es exactamente lo que les pidió que hagan, Supremo Kaiosama? –preguntó Goku en tono neutro.

-¿Lo que les pedí?... Bueno, básicamente lo que les pedí… ¡es que no sean tan idiotas como sus padres! Mírate, Goku… tú también Vegeta. ¿Acaso alguno realmente pudo recuperarse al cien por ciento de la pelea con Majin Buu, y ya están pensando que enfrentarán muy felizmente a otro enemigo? No se olviden, que ustedes dos desaparecerán definitivamente si algo por mínimo que sea les llegase a pasar porque ya agotaron sus recursos en la pelea anterior ya sea vivos o muertos. Esta vez, tienen que usar un poco la cabeza porque si eso antes les costó la vida hoy no quiero imaginarme como terminarán todas estas personas si ustedes no vuelven nunca más.

-¿Qué? ¿Pero entonces Trunks y Gohan no van a pelear con esos extraños? –quiso saber Krillin.

-¡Claro que no! No son locos… Irán enseguida a una estrella para rehabilitarse a si mismos y también curar sus cuerpos de la radiación. Es algo que les llega a todos los saiyajins y que con el tiempo se nota, porque cuando uno empieza a no prestarse cuidado como estos dos a la larga se hace peor. Bueno, siempre hay que tener especial atención cuando se viaja por el espacio y los saiyajins no son la excepción temo decir, ¿no es verdad Vegeta?

-Sí… Supongo que ya era tiempo para Trunks y Gohan hacerse ese tipo de rehabilitación. En mi caso, recibí suficiente tratamiento de los hombres de Freezer y supongo que Kakarotto también por los seres aquellos que cuidaron de él, pero no me había imaginado que era por eso.

-¿Pero porque el espacio exterior? ¿Qué relación tiene con ese extraño planeta que invadió la Tierra? –preguntó Bulma.

-Porque cada pequeño signo en la balanza entre estar bien y no estarlo hará la diferencia en esta batalla. Y quiero decirles que su hijo es por lejos un experto en este tipo de datos, ahora lleva una grandísima responsabilidad de la que yo mismo carezco y por eso prefiero dejarlo a cargo antes que atreverme a contradecirlo. Lamentablemente, al perder mi vida y cedérsela a Goku mi sabiduría y conocimientos se acortaron enormemente y por eso no controlo la información de ese lugar M2, pero Trunks significa una gran ayuda… para todos… y ahora lo necesitamos más que nunca…

-M2… –murmuró 18, súbitamente interesada. –Recuerdo haber leído ese nombre en una de las computadoras del doctor Maki Gero.

-¿En serio? ¿Y no recuerdas nada de esa información? –la cuestionó su esposo, ella negó suavemente.

-Sino hubiesen destruido el laboratorio, quizás los archivos aún seguirían ahí. Aunque estoy segura, que el único que podría llegar a tenerlos dentro de su computadora era 16, después de todo a diferencia de 17 y mía él era un androide en su totalidad.

-Bulma, ¿Cuándo reconstruiste a 16 pudiste alcanzar a guardar algunas fuentes de datos de su memoria? –Goku miró a su amiga, quien solo lo meditó poco bajo la mirada de todos.

-Bueno, adquirimos información de su memoria pero nada relacionado con un planeta extraño de nombre M2. –reflexionó preocupada.

-Ya veo… Esto no es bueno. Ahora, todo lo que podemos hacer es esperar por Trunks quien es la llave de todo esto. Me hubiese gustado ir con ellos, pero tengo que admitir que el Supremo Kaiosama está en lo cierto, la condición mía y de Vegeta no es buena y nos tomará unos cuantos días reponernos y volver a lo que éramos antes.

-Qué bueno que lo comprendes, Goku. –señaló el Maestro Roshi. –Cuando al fin pudiste recuperarte de tu enfermedad del corazón, te alejaste inmediatamente para entrenar en la habitación del tiempo con Gohan y después sacrificaste tu vida para detener a Cell. Hoy sabes a la perfección que no puede suceder lo mismo y ten la seguridad que Gohan y Trunks lo saben también mejor que nadie. Debes confiar en ellos. Es la única forma de ganar.


Ninguno se movió después de que los dos mayores desaparecieran de su visión. Los dos se encontraron solos repentinamente pero por algún extraño motivo ambos habían anticipado lo que el otro haría sin decir nada, como si sus mentes actuaran copiando a la otra por reflejo. Incluso sus posturas eran idénticas en ese momento, ninguno tenía la intención de retroceder o dar la espalda ante la mega estructura que se elevaba frente a sí mismos así que hombro a hombro cerraban el paso, mientras la oscuridad trepaba por los oscuros rincones y caía sobre ellos.

-¿Por qué te soltaste? –preguntó M. Trunks, aunque ya creía conocer la respuesta.

-Sabía que tú ibas a hacerlo…

-Aprendes rápido. –sonrió el saiyajin mayor.

-¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Vamos a pelear? –Gohan lo miró seriamente.

-Imposible. Solo hay uno de ellos que viene en camino y se lo conoce como General Rild, es… como un androide aún más perfeccionado que hasta el mismo Cell y cuenta con mucha importancia en ese lugar ya que es la mano derecha de su creador y visionario el Dr. Myu. No podremos luchar con él ahora, pero sabes bien que no podíamos permitir que nos siguiera.

-Nuestros padres no estaban en la condición necesaria para pelear. –asintió, bajando los ojos.

-Gohan… prepárate. –advirtió M. Trunks.

Ambos fueron atravesados por lo mismo en ese instante. No era un Ki normal sino que parecía deformar y fagocitar cada organismo a su paso reuniendo en un ciclo las miles de muertes que ostentaba, hasta el punto de que Gohan no sabía si se trataba de uno o más. Miró rápidamente a su lado pero M. Trunks se veía más pasivo y concentrado que antes lo que terminó por confundirlo más, pero antes de que pudiera hablar su propio cuerpo empezó a responder a la fuerte emisión de energía. La distancia reveló un punto negro en las selladuras más altas que se acercaba a mucha velocidad hacia donde estaban.

El desprendimiento de materia los envolvió repentinamente pero ninguno retrocedió. Gohan pudo sentir como todo parecía perder su composición rindiéndose ante el dueño de ese Ki casi como si estuviera burlándose de ellos, hasta que finalmente la cacería llegó a su fin. Sus ojos se encontraron con un robot que los superaba en tamaño, diseñado con una red de metales y diamantes que parecían acercarlo a las máquinas asesinas producidas por el Dr. Gero aunque su finalidad era aun mayor, sólo por la forma en que cerraba el paso Gohan pudo saber que cualquier oportunidad de escapar estaba perdida.

Las retículas visuales del robot se fijaron en M. Trunks, quien sólo le devolvió la mirada con un ceño poco amistoso.

-Saiyajin 00J1120064 A0. Heredero del Imperio Saiyajin. Hijo del príncipe Vegeta. Nieto del Rey Vegeta. –

-General Rild… –saludó en respuesta.

-No pareces sorprendido del todo, príncipe. Pero como estarlo si provienes de un mundo futuro ya tomado por los inevitables resultados. ¿Realmente crees que tu patética sangre merece otra cosa que no sea la extinción total?

-Creo que estás muy seguro de tus palabras y lamentablemente no eres el primero del que he escuchado eso antes de callarlos para siempre como pasó con Freezer o Cell, sino mal recuerdas. Tus hermanos, debo decir…

-¿Hermanos? De ninguna manera tales primigenios pueden calificarse a ese título. –

-Claro… Tú estas al dominio de los Tsufurujin.

-Todos ustedes lo estarán mañana y será mucho más que solo la batalla entre ambos sobrevivientes de sus razas. Tal vez de solo pensarlo prefieres que te mate ahora para evitarte ese sufrimiento.

Una sonrisa burlona apareció en su rostro, vigente desde sus primeros días como Super Saiyajin.

-Me gustaría que lo intentes… idiota. –

Una gota bajó de la cabeza de Gohan después de escucharlo. Al parecer este Trunks tenía más en común con el pequeño Trunks de esta época de lo que creía. ¿Pero qué estaba intentando hacer? Hace un momento le había dicho que era imposible para ellos pelear con ese sujeto y sin embargo no hacía otra cosa que provocarlo, lo que seguro no les traería un buen final.

El amazónico robot lanzó una mirada asesina sobre el joven y su puño casi desprende chispas.

-Maldito saiyajin… ¡Vas a morir por esto! –

El guerrero se abalanzó sobre los dos y Gohan no tuvo tiempo ni siquiera de ponerse a la defensiva antes de que M. Trunks actuara rápido y lanzara en cara metálica una pequeña cápsula. Estalló frisando por completo la escena y dejando suspendida una mediana nave con cabina y propulsores que el joven saiyajin reconoció enseguida como la máquina del tiempo. El puño del General Rild seguía su curso y atravesó el tanque de combustible, llegando a los motores que hicieron un derrape eléctrico.

-¡GOHAN, VAMONOS DE AQUÍ! ¡SIGUEME! –ordenó el mayor.

Los dos se convirtieron en Super Saiyajin y escaparon dejando atrás la increíble repercusión lumínica del vehículo que murió luego de una detonación rotunda. Pero gracias a eso acababan de salvarse, sólo alcanzaron a escuchar un altavoz reproduciendo la última orden de M. Trunks perdidamente y después todo se perdió dentro de una nube de humo.