8: Entre mentiras...
Tony se armó de valor y abrió sus labios temblorosos
"El último día que hablamos y que dijiste que no tenías nada que ver conmigo, quemé toda mi ropa, autodestruí varios trajes, inclusive eliminé el sistema operativo de iron man, tomé lo necesario, 5,000 dólares y ninguna tarjeta, salí de la torre a medianoche y tomé un vuelo hacía Argentina. No sé realmente por qué hacía Argentina, solo quería irme lo más lejos posible, de ti, de la empresa, del equipo, de mí mismo, quería escapar de todo. Estando allá viví varias etapas… La primera fue de demasiado alcohol" Dijo temeroso de la reacción de Steve, sin embargo el par de ojos azules seguía fijos en él, ningún tinte de desaprobación, más bien comenzaban a teñirse de dolor, Tony tragó saliva y continuó.
"Hubo un momento en el que el alcohol no fue suficiente para sedarme, para callar mis demonios… y me adentré en un coctel de pastillas, polvos e inyecciones, de vuelta a la heroína" Noto la mirada rota de Steve y como se mojaba los labios intentando contener sus lágrimas "…conocía el mundo, había estado ahí antes e inconscientemente sabía que volvería. De ahí viene la cicatriz, un lavado de intestino cuando tuve la primer sobredosis" Steve sintió un viento helado en su interior, sin embargo se mantuvo estático "En esa etapa no duré demasiado, la heroína no resulto ser suficiente para dejarte ir, para olvidar todas las muertes que la guerra empezó… Nada fue suficiente para olvidar la mirada de Barton al ver a Laura muerta, ni siquiera las metanfetaminas podían sacarme de tu mirada desaprobatoria y tu gélido contacto"
Un silencio fúnebre se hizo presente, Tony suspiro y prosiguió.
"Estuve varias veces a punto de suicidarme, salté de un puente pero tengo una puta suerte" dijo y sonrió nostálgico, Steve lo miro con ojos cristalinos.
"En fin, caí sobre una lancha inflable, solo conseguí romperme un maldito brazo. Caí en una depresión que creí que jamás terminaría. El alcohol paso a segundo plano, las drogas no lograban sacarme de la realidad, un día decidí que era suficiente y deje eso, en menos de un mes mi salud parecía consumirse… Así que opte por simplemente ser Tony Stark, un maldito Stark más, así que estuve con demasiadas personas, rompí muchos corazones, asesine indirectamente a mucha gente, me vendí por una adrenalina experimental que me dejara olvidarte… me sentía tan solo, tan vacío… Discúlpame" Tony dijo con voz entrecortada, Steve le dio un tierno beso en los labios procurando no romper a llanto tendido, su garganta se había cerrado completamente, intentaba no moverse demasiado, tenía miedo de abrir los labios y dejar escapar un sollozo, tenía miedo de comenzar a convulsionar, a temblar, jamás había sentido tanta culpa y dolor en su vida. La sola imagen de un Tony drogado y con personas que lo lastimaran le mandaba escalofríos por el cuerpo.
"En fin… En uno de mis patéticos intentos de suicidio decidí cortarme las venas, desde ahí tengo una manía de ocultar todos los cuchillos por miedo a colapsa de nuevo" Steve asintió benevolente.
"Esa ocasión sí estuve demasiado cerca de morir, hubiera muerto de no haber sido por ella" Steve sintió un vacío en el pecho "Ella me atendió y no solo me salvo físicamente sino espiritualmente. Una sincera amistad se transformó una noche de alcohol y platicas existenciales, ella tenía una vida hecha, era directora médica del mejor hospital de la ciudad, impartía clases en la universidad de medicina, una mujer dedicada a sus sueños y yo… bueno, yo era simplemente el bonus en sus días, sin embargo ella, ella se convirtió en mi todo"
"Después de esa noche de amnesia, sexo y alcohol, ella quedo embarazada, no éramos nada, ni siquiera nos habíamos dicho que nos queríamos" sonrió incrédulo para sí mismo, Steve lo miraba atento "Sin embargo no la iba a dejar sola, no iba a huir, no iba a hacer lo que Howard hizo… pensé que sería una oportunidad para una nueva vida, y no, jamás me case con ella" dijo y Steve bajo la mirada avergonzado.
"Vivimos juntos todo su embarazo, no te miento, por momentos creí que podría vivir con ella toda la vida, me hacía sentir tan especial, como si mereciera todo lo bueno que ella era en mi vida"
Steve seguía estático, conteniendo sus lágrimas y su arrepentimiento, él no había podido ser eso para Tony y posiblemente jamás podría. No podía competir contra eso.
"Peter nació y entre ambos vivimos los mejores dos meses de mi vida, Peter es tan perfecto" dijo con la mirada perdida y después carraspeo la garganta "Sin embargo la vida jamás es justa y mientras cuidaba al bebé recibí una llamada, era el hospital general de Buenos Aires… Agatha estaba muerta" dijo las últimas palabras con una voz helada, tanto que mando un escalofrío a través de la piel de Steve.
"¿Qué paso?" indago curioso.
"Un idiota se pasó un semáforo en rojo, ella iba caminando"
El silencio se apodero del momento por largos minutos.
"Cuando pensé en decirte y buscarte, tú estabas con Sharon. Decidí que era mejor que cada quién hiciera su vida por separado"
"¿Peter sabe esto?" preguntó Steve consternado.
"No, Peter no sabe mucho de ella, porque yo tampoco sabía mucho de ella" dijo y Steve asintió.
"Hiciste lo correcto" dijo Steve con voz firme.
"No me arrepiento de nada, tengo a Peter" dijo y Steve sonrió melancólico.
"Me hubiera gustado ser parte de tu vida" dijo con voz abrumada y Tony sonrió ligeramente.
"Lo eres"
"A veces siento que aún la extrañas" Steve confesó y Tony sonrió.
"Sí, a veces la extraño. La quiero demasiado" Tony dijo, ambos viendo hacía el saco de pelea que colgaba estático del techo. Steve se mordió el labio conteniendo las pequeñas lagrimas que salían de sus ojos azules, intento secárselas con la mano. Tony lo tomó del mentón obligándolo a verlo.
"Puedes extrañar a alguien a quien quieres, pero no puedes vivir sin alguien a quién amas"
"¿Hay alguna diferencia?" preguntó Steve con voz cortada
"Abismal"
"¿De verdad me amas? A pesar de lo mierda que he sido contigo" Steve no preguntó lo último, lo afirmo secamente.
"Te amo"
"Lamento que tu historia terminara así" Steve medio mintió, de verdad sí le dolía que Tony la hubiera perdido, pero al mismo tiempo lo agradecía, con ella aún aquí nada de esto sería posible. Maldita sea, era un monstruo egoísta, sollozo audiblemente.
"Yo también"
"Tony…Te amo" Steve murmuro con la mirada clavada en sus pies, el mayor se bajó del ring poniéndose de pie frente a él, lo beso profundamente, enmarañando sus dedos entre el cabello rubio.
"Steve, prométeme que no me dejaras" Tony pidió inseguro, Steve lo envolvió en un abrazo.
"Jamás"
"¿Aunque descubras cosas aún más desagradables de mí?" preguntó Tony con voz quebrada.
"No hay nada desagradable en ti Tony, eres muy valiente"
Steve caminó directamente al cuarto, desvistiéndose tranquilamente, se metió a la regadera acristalada. Se sentía más relajado después de saber la historia de Agatha, en el camino él había interrogado acerca de detalles de ella, como su color favorito o lo que solían hacer cuando estaban juntos, Tony había contestado gustoso, riéndose al recordar ciertos aspectos de su vida pasada, aún sentía una inquietud latente que sabía bien que eran celos, sin embargo respetaba a Agatha, ella siempre sería parte de la vida de Tony, y nada podía cambiar eso. Sintió el agua tibia bajando por su cuerpo.
Tony estaba en su taller, ordenaba los prototipos que mañana debía llevar para la junta de inversionistas, le gustaba ver a Steve más calmado, más seguro. El fax comenzó a trabajar, volteo a verlo curioso, eran cerca de las 3 de la madrugada ¿Quién podría ser? Además un fax era demasiado antiguo, ¿por qué no mandarle un correo? Se acercó cautelosamente y tomó la hoja que cayó al piso.
A mitad de la hoja en blanco se leía "Tú como siempre construyendo una red de mentiras, eres todo un Stark"
Tony la contempló nervioso, volteo paranoico hacía todos lados, se encontraba solo en el taller, su corazón comenzó a latir agitado, sudor mojando su frente y descendiendo por su cuello, intento controlar su respiración entrecortada ¿Quién podría ser? ¿Cómo sabía que había hablado con Steve? ¿Cómo sabía de Agatha?
Rompió la hoja por mitad, y a las mitades por mitad, y así hasta que trituro todo en miles de pedazos insignificantes, los junto en la mesa y le prendió fuego, su mirada perdida en la flama azulosa que se levantaba viva, su mente divagando entre las consecuencias de sus actos.
Ya era muy tarde para arrepentimientos, las cosas ya estaban hechas.
Tony contempló el fax comenzando a trabajar de nuevo, lo vio temeroso y optó por desconectarlo, no, ya no quería leer nada más, sus nervios inestables y sus manos temblorosas no le permitían tomar su taza de agua que había dejado junto al fuego que ya se consumía. Al fin lo logró, el agua temblando entre sus manos, trago con dificultad.
Dos meses más pasaron y un 18 de Diciembre a las 8 de la mañana el teléfono comenzó a sonar, Steve se movió perezoso entre las cobijas y abrió los ojos cautelosamente, Tony dormía plácidamente a su lado, sus brazos aferrados a su cintura y ambas piernas de Tony entrelazadas en una de él, suspiro, estaba inmovilizado. Beso tiernamente la frente de Tony e intento moverse, el teléfono siguió sonando.
"Tony, déjame contestar" Steve murmuro en su oído y el billonario dijo algo inentendible "Tony vamos, solo suéltame poquito"
"No te vayas" dijo somnoliento y tenso más su cuerpo alrededor de Steve, el rubio torció los ojos, el teléfono dejo de sonar. No pasaron dos minutos cuando comenzó a sonar de nuevo, Tony refunfuño y soltó a Steve, el menor se levantó de la cama y tomó el teléfono
"¿Buenos días?"
Tony permanecía con los ojos cerrados, el calor de las sabanas transportándolo de nuevo a un sueño profundo, después sintió a Steve agitándolo, entreabrió los ojos molesto.
"Es para ti Tony" dijo Steve con voz temblorosa, Tony abrió bien los ojos y se sentó en la cama, la mirada de Steve lucía nerviosa.
"¿Quién es?" preguntó nervioso y Steve levanto los hombros
"No sé, solo me dijo que era de vida o muerte hablar contigo"
Tony se levantó rápido y tomó el teléfono "¿Hola?" Preguntó temeroso.
"Buenos días Tony" Esa voz dulce y femenina tan conocida mandó un mareo indescriptible a través de Tony, sus manos comenzaron a temblar ligeramente y su voz se tornó quebrada "Buenos días" contestó en un hilo de voz y le dirigió una mirada a Steve, después le hizo una seña de que volvería en poco tiempo y salió del cuarto.
Bajo las escaleras rápido y salió del penthouse, Steve salió del cuarto siguiéndolo y se dio cuenta que había salido del penthouse, pensaba seguirlo hasta afuera cuando escucho al pequeño Peter detrás de él "Buenos días Steve" dijo tímido y Steve volteo a verlo, sonrió ligeramente y lo tomo entre brazos
"Ven, vamos a hacer de desayunar, cambiemos tu pijama" dijo y Peter asintió con una sonrisa aflojerada.
Tony caminaba por la calle, había ya salido de la torre, sus manos aun temblaban, su respiración pesada.
"Te siento nervioso Tony, ¿Estas bien?" preguntó la voz femenina y Tony se mordió el labio, conteniendo sus lágrimas y su angustia "No creo, hace años que no sabía nada de ti" dijo con voz cortada y escucho una ligera risa del otro lado de la línea.
"¿Me extrañabas?"
Tony sonrío nostálgico mirando hacía la copa de un árbol, sostenía el teléfono con sus manos sudorosas, la garganta cerrada y su estómago volcando.
"Siempre Agatha"
