9: ... Y verdades

Steve se mordía el labio nervioso, su pierna temblando ansiosamente mientras picaba cautelosamente una cebolla, Peter por el otro lado picaba sonriente el jamón.

"Estas nervioso" Peter afirmó sin dirigirle la mirada y Steve sonrió para sí mismo, volteo a ver al pequeño y le dio un tierno beso en la frente.

"Es solo que tu papá no ha regresado desde hace varios minutos" dijo y camino hasta el refrigerador, sacando un poco de leche para el café que ya se hervía en la pequeña olla que tenía en la estufa, Peter sonrió inocente y se levantó dejando la tabla con el jamón perfectamente picado al lado de la estufa, Steve contemplo los cuadros perfectos de jamón y soltó una risita

"A veces me es muy difícil creer que eres hijo de Tony" dijo sincero y Peter sonrió animado, trepo hasta la silla alta de la barra contemplando atento a los movimientos de Steve.

"¿Por qué?" indagó

"Tony jamás partiría tan perfectamente nada y mucho menos lo ordenaría" dijo sonriente y vertió el jamón en el sartén, el aroma comenzó a esparcirse.

"Él siempre me ha dicho lo mismo" dijo Peter sincero aún con una sonrisa y Steve sonrió

"Pareces más mi hijo" dijo irónico y comenzó a batir el huevo, su sonrisa se transformó a una mueca rota, tragó saliva, Peter seguía sonriendo inocente contemplando el futuro desayuno.

La puerta principal se abrió y Steve brincó del susto, siendo jalado a su vez de sus pensamientos vagos, Tony entraba acelerado, sus ojos cristalinos y enrojecidos, Steve caminó hasta él, la sonrisa de Peter se esfumo.

"¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿Te hicieron daño?" Las preguntas de Steve salieron un tras otra mientras con una mano sujetaba ambas manos de Tony y con la otra tocaba gentilmente su rostro, Tony levanto la mirada dándole una sonrisa torcida.

"No, Sí… No" Tony balbuceaba monosílabas sin sentido y Steve notó que temblaba ligeramente, Peter intentó acercarse, su mirada preocupada y sus ojos acuíferos.

"¿Papá?" preguntó dudoso y Tony sonrió con dificultad, se puso en cuclillas y tomó cariñosamente al pequeño, plantando un suave beso en su frente.

"Estoy bien, solo recibí una llamada algo estresante, debo salir unos días" dijo tranquilo y después levanto a Peter en brazos, volteo a ver a Steve con mirada angustiada

"¿Podrías quedarte con Peter unos días?" preguntó con voz cortada y Steve asintió.

"Sí, tú sabes que sí" Steve dijo casi ofendido, si llevaba ya más de 3 meses viviendo con ellos, no le producía ningún inconveniente quedarse solo con Peter, lo que sí le producía inconveniente era no saber porque Tony debía partir tan rápido e inesperadamente, y aún peor, Navidad estaba a una semana.

"Llegaré antes de Navidad, lo juro" Tony dijo adivinando los pensamientos de Steve quien procuro bajar la mirada para que Tony no notara su júbilo inmediato, era vergonzoso que a su edad ese tipo de fechas lo emocionaran aún, siempre había intentado ocultarlo, sin embargo como siempre, Tony descifraba todo de él, lo respetaba e incluso lo apoyaba, sonrió tímido. Steve sirvió el desayuno, Tony comió rápido y subió al cuarto, Steve se quedó con Peter más tiempo.

Cuando el pequeño acabó caminó hasta la pequeña biblioteca vertical que había en el estudio de Steve y comenzó a hojear el libro que él y Tony leían todas las noches, Steve se escabullo en silencio, subiendo los escalones de puntitas. Una vez arriba caminó decidido hasta la recamara principal, Tony empacaba rápidamente en una mochila mediana, ni siquiera se molestaba en doblar su ropa u ordenarla, simplemente la arrojaba sin cuidado, caminando hacía el vestidor, el baño y la maleta, su mirada perdida y sus manos agitándose nerviosamente.

"¿Qué pasó?" pregunto Steve con voz inquieta, Tony se detuvo y clavó la mirada en Steve, se mordió el labio dudando, el Capitán sabía perfectamente que ese gesto particular de Tony significaba debatirse entre decir o no la verdad, suspiro pesadamente.

"Tiene que ver con Agatha" Tony dijo en un murmuro y Steve sintió su piel tensarse, un escalofrío levantó todos los pequeños vellos rubios de su cuerpo, sintió su estómago revuelto.

"¿Sucede algo?" preguntó más temeroso y Tony reanudo su camino hasta el baño, tomó su pasta de dientes, desodorante y lo metió a la maleta de nuevo.

"No es nada grave, solo es cuestión de propiedades y cosas legales" dijo intentando que no sonara lo suficientemente interesante

"Pero creí que nunca se habían casado" Steve seguía petrificado en el marco de la puerta, sus brazos inertes y su voz en altibajos.

"Sí, bueno… son cosas complicadas, pero nada importante" dijo y comenzó a intentar cerrar la mochila, la ropa que se desbordaba lo hacía más difícil, Tony la empujaba con todas sus fuerzas sin lograr mucho, Steve sonrió dándose por vencido y camino hasta él, apoyo su mano grande y pesada sobre la ropa y con la otra la cerro sin ningún problema, Tony bufó y torció los ojos juguetón.

"Claro, súper fuerza, súper humano. ¿Cómo olvidarlo?" dijo sarcástico y Steve lo beso tiernamente, pegándolo más a su cuerpo en un abrazo.

"Tony, no quiero que me ocultes nada, por favor" pidió con voz temerosa y Tony aun con sus brazos entrelazados a su cintura levanto la mirada castaña, los 15 centímetros que Steve le sacaba eran evidentes en esta posición, el billonario notó que ya no se sentía vulnerable como hace unos meses, no, ahora se sentía protegido.

"Ya no hay nada más que ocultar" dijo con una sonrisa pícara y Steve sacudió la cabeza resignado.

"Eso solo quiere decir que ya has ocultado demasiado" dijo con su voz llena de desaprobación y Tony sonrió ampliamente, se paró de puntitas y beso suavemente a Steve, el beso se tornó necesitado, hambriento, las manos grandes del Capitán explorando el cuerpo ya conocido de Tony, comenzó a besar su cuello, Tony sintió en su vientre la creciente erección de Steve.

"Steve debo irme" dijo y Steve sacudió la cabeza de una manera tan dominante que no le quedo ninguna opción a Tony más que mirarlo con grandes ojos brillantes y sentir una oleada de placer despertar su entrepierna.

"Quiero que a dónde vayas sepan que eres mío" dijo claramente en su oído, cada palabra pronunciada con una dicción envidiable, Tony tragó con dificultad y lo contempló algo asustado, Steve sintió sus manos temblando de placer al contemplar la mirada e Tony, grandes ojos de venado y labios llenos entreabiertos delineados por la perfecta barba negra que el ingeniero siempre llevaba, salivó.

Tomó a Tony de la cadera y lo volteo bruscamente, estampándolo contra la pared, bajo sus pantalones junto con sus boxers negros sin mucho cuidado, dejando al aire su perfecto trasero redondo, la vista era jugosa.

A pesar de las muchas estrías que se veían contrastando la piel trigueña, y la silueta algo protuberada, el billonario de casi 50 años era irresistible. Steve comenzó besando su espalda, dando mordiscos no tan gentiles en sus omóplatos, su espalda baja y sus nalgas.

Tony gemía entre dolor y placer, después sintió lo que ya conocía más que perfectamente, la punta gorda y jugosa de Steve en su entrada, tragó con dificultad.

"Steve no…" advirtió asustado y Steve lo tomó con una mano de las muñecas, sujetándolo ferozmente, con la otra mano le cubrió la boca y dio un tierno beso en su cuello.

"Eres mío" repitió territorial en su oído y sin pensarlo dos veces se introdujo en él, sintió como los tensos y rígidos músculos de Tony se abrían obedientes, sintió un grito ahogado de Tony en su palma y como se humedecían sus dedos de saliva del mayor, lo penetró aún más.

Entraba lentamente, cada vez el cuerpo de Tony devoraba su erección, la calidez de lo estrecho mandaba escalofríos nacientes en su erección que corrían por sus muslos tensos y su cuello, jadeo.

"Mierda, eres tan perfecto" dijo con la voz ya entrecortada y se movió ligeramente en su interior, lo penetraba despacio e intentando no desgarrarlo, pero sí lastimarlo, era su intención, quería que su cuerpo hablará por sí mismo.

Tony mordió algo agresivo la mano de Steve, el Capitán la quitó y escucho la voz totalmente vibrante del mayor "¿Qué estas... esperando?" era demandante y áspera, justo como Tony siempre era en estas ocasiones, Steve hundió sus dedos en la piel de Tony lo embistió fuertemente, el billonario lanzó un grito y sus muslos temblaron, Steve no pudo contenerse ante la imagen de Tony.

Sus codos y su frente apoyadas en el muro, sus muslos temblando y su cuerpo arqueado hasta llegar a él, comenzó a penetrarlo profundo pero lento, esperando a que el cuerpo de Tony se adaptara a él, sin embargo no había suficiente tiempo, era de mañana y Peter podía subir en cualquier momento, además sentía que en cualquier segundo su condición de súper humano iba a traicionarlo.

Jaló la cadera de Tony hacía él y jadeo, tiro su cabeza hacía atrás y al sentir la próstata de Tony… perdió el control.

Las embestidas ahora eran rápidas y profundas, sus dedos marcando de púrpura la piel del mayor que gritaba descontrolado mientras los orgasmos salían sin autorización de la erección del billonario, Steve no pudo aguantar más, sintió el cuerpo de Tony tan frágil, tan cálido, tomó la cadera del ingeniero con fuerza y lo penetró mucho más profundamente, tanto que sintió el cuerpo de Tony abrirse de una manera que jamás había sentido, se vino inmediatamente sin separarse del ingeniero.

Tony sintió ese líquido caliente llenarlo de una manera peculiar, sus piernas temblando, su frente escurriendo gruesas gotas de sudor, cuando al fin sintió a Steve saliendo de su cuerpo intento erguirse, un dolor punzocortante lo obligó a mantenerse encorvado, todo el cuerpo le dolía, Steve soltó una risita y después de abrocharse su pantalón subió delicadamente la ropa del mayor, limpiando los restos de semen con el pañuelo de seda que siempre solía llevar como el "Abuelito que era" según Stark.

Cuando Steve ya había vestido a Tony que seguía estático junto al muro, caminó hasta la cama, tomó la mochila del billonario y lo tomó de la mano.

"Vamos, tienes un vuelo que tomar" dijo Steve cínicamente y Tony lo fulminó con la mirada, dio un paso y sintió las piernas temblar, estaba a punto de caer. Steve sonrió ampliamente.

"Creo que tendrás que retrasar tus planes" dijo el Capitán inocentemente y Tony lo vio encendido en coraje

"Hijo de puta" bufó molesto y Steve le dio un tierno beso en la frente.

"Cada que intentes sentarte o que no puedas agilizar el paso, notarás y la gente notará, que me perteneces" dijo posesivo y Tony abrió los ojos indignado.

"¿Desde cuándo tan posesivo Rogers? Creí que para ti el amor era libre y sin ataduras" dijo jugando mientras caminaba lentamente hacía las escaleras, Steve siguiéndolo sujetándolo de la mano para hacerle más fácil el camino.

"Bueno, digamos que es el lado oscuro que aún no conocías" dijo con voz sombría, Tony sintió un nudo en la garganta y un temor excitante correr por su cuerpo.

"Vamos, déjanos llevarte al aeropuerto" dijo Steve y vio a Peter aun leyendo en la pequeña biblioteca.

"Yo no tomo vuelos comerciales" dijo Tony arrogante y Steve torció los ojos.

"Te llevamos a tu Hangar"

"Anda papá, vamos a despedirte" el pequeño Peter caminaba hacia ellos, Steve lo levantó en brazos ahorrándole el trabajo a Tony que lo vio agradecido.

"Creo que no tengo otra opción" dijo resignado y Steve sonrió ampliamente

Una vez en el carro Tony se acercó sigiloso a Steve, pegando sus labios a su oído.

"No creas que esto se va a quedar así cabrón" dijo en un murmuro y Steve soltó una risita.

"Sí bueno, tendré que esperar unas semanas para tu venganza" dijo cínico y Tony bufó más molesto, sin duda alguna este maldito dolor iba a durarle más de dos semanas, cruzó los brazos sobre el pecho molesto.

"Oye dramas… Te amo" dijo Steve mientras conducía calmado.

"Sí, sí… claro" dijo aún molesto y escuchó la ligera voz de Peter.

"Yo también te amo" Steve sonrió complacido y Tony se dio por vencido.

"Los amo, a los dos" dijo y tomó la mano de Steve.

Habían pasado 5 días desde que Tony había partido, y solo faltaba un día para NocheBuena y el penthouse aún no estaba decorado al cien, Steve y Peter se habían esforzado para tener todo decorado y darle esa sorpresa a Tony quién hace unas horas había prometido que llegaría mañana en la mañana, Steve dudaba mucho que alguna vez Tony hubiera vivido una Navidad normal, generalmente Howard decía que estos eventos eran para los idiotas y Maria siempre hundida en depresiones no había aportado mucho, así que quería que esta Navidad fuera especial para él y para Peter.

"Las extensiones mi papá las tiene en su taller" dijo Peter mientras colocaba cauteloso esferas en la parte baja del pino natural que estaba en la triple altura del penthouse, justo junto a la sala y el amplio muro de cristal.

"Iré a buscarlas, ya que acabes de poner esferas sigue con los moños que deje en el sillón, ¿Sí?"

"Está bien"

Steve sonrió complacido y planto un suave beso en el cabello castaño del pequeño, caminó cauteloso hasta el taller del ingeniero, todo era un completo desorden. Pensó en preguntarle a Jarvis pero sabía que Tony tenía el hábito de mantener contacto con el sistema operativo y quería que esto fuera una sorpresa, así que exhalo resignado y comenzó a indagar entre sus cosas.

La mayoría eran cajas de herramientas, circuitos, aceites, polvos con etiquetas que decían "PELIGRO", Steve procuro no incendiar nada.

Abrió un contenedor de acero rojo, hasta arriba contempló demasiados cables, los vio con detenimiento… sonrió victorioso, los había encontrado. No le tomó mucho esfuerzo bajarlos, con una mano los sacó y de nuevo dirigió su mirada hacia arriba procurando no haber movido nada, entonces la vio.

Justo debajo de las extensiones estaba una caja blanca de plástico con grandes letras escritas en plumón negro, Steve reconocía la letra, era de Tony, igual de desordenada y triangular que él, su curiosidad carcomiéndolo, sintió sus manos temblando y un debate moral interno. Después de varios segundos de torturarse mentalmente le dirigió otra mirada y la tomó. La apoyo en el piso y se sentó junto a ella.

¿Qué daño haría si ya sabía todo? Sin embargo un sexto sentido lo hizo dudar, y mirando paranoicamente hacía la puerta se mordió el labio y destapó cautelosamente aquella caja blanca que en tinta negra se leía perfectamente "AGATHA"

La caja estaba llena de papeles, la mayoría eran impresiones, sobres cerrados, cartas, tomó la primera entre sus manos.

" 28 Julio 2016

Doctora Agatha Auvoi

Buenas tardes, me dirijo a usted por recomendación del Doctor en ciencia nuclear, Bruce Banner. Me comenta que ustedes establecen una cercana relación de amistad y que podría ayudarme, me ha comentado que es la gineco-genetista más reconocida en el mundo y que tiene mente amplia y abierta, me encantaría exponerle un caso muy delicado que necesita atención inmediata.

Gracias por su atención

Dr. Tony Stark"

Steve la releyó incrédulo, su garganta comenzaba a cerrarse, la dejo de lado y busco desesperado la respuesta, debajo de esa hoja se encontraba un sobre con la fecha del 31 de Julio del mismo año, Steve la abrió con manos temblorosas.

"Doctor Anthony E. Stark

Agradezco sus halagos y que el Doctor Banner tenga tan buena imagen de mí, sin embargo cabe recordarle que tengo una amplia lista de espera y clientes exigentes y casos delicados alrededor del mundo que atender, pero con gusto podría canalizar a su esposa con un buen colega mío que la atenderá de maravilla

Dr. Agatha"

Steve dejó el papel en el piso y con un miedo incontenible y lágrimas ya en los ojos tomó la siguiente carta, todas cronológicamente ordenadas.

"Doctora Agatha 01 Agosto 2016

Perdón pero… Estoy desesperado, tengo miedo de tomar esta maldita pistola y dispararme, tengo miedo de volver a comprar jeringas y quemar cucharas, tengo miedo de estar solo, de que él no este… de que nadie pueda ayudarme, tengo miedo de ser lo que mi padre fue.

La necesito, la desconozco pero es la única que puede salvarme de esto. Necesito terminar esto, necesito que lo salve de mí, de este maldito mundo mierda, necesito que me diga que es factible, que me ayude a salvarlo…Necesito un legrado.

No puedo brindarle una buena vida, ni una familia, ni siquiera sé que putas sea eso, ni un mundo, no puedo salvarlo de verme, de conocer el despreciable y anormal ser del que salió, no puedo soportar la idea de que no soy nada definido, ni la duda de que pasará conmigo o con él o ella… No soporto verme al espejo y contemplar los cambios de mi cuerpo, ni la cara de desprecio con la que la gente me contemplará, ¿Y si Steve él me odia? ¿Y si le resulto asqueroso? ¿Y si sí lo soy?

Me estoy volviendo loco. No puedo dejar seguir creciendo vida dentro de mí… pero tampoco quiero asesinarlo

Ayúdeme"

Steve no supo cuántas veces leyó esa carta, tomo el papel entre sus manos sudadas y temblorosas, lloro descontrolado, no pudo callar sus sollozos audibles ni detener su respiración agitada, se hizo ovillo en el piso pegando la carta de Tony a su pecho, la culpa destruyéndolo… Había abandonado a Tony cuando él más lo necesitaba, sintió unas incontenibles ganas de matarse, se odiaba… ¡¿Cómo no se había dado cuenta carajo?! Jamás lo habría adivinado, inclusive cuando todas las pistas apuntaban a eso… ¡Maldita sea!

Apretó los dientes impotente y le lanzó una mirada angustiosa a la caja que yacía aún llena en el piso, esperando silenciosamente a destruirlo. Su mirada era borrosa, un dolor en el pecho lo hacía quedarse sin aire, sus manos temblaban descontroladas, pensó en simplemente cerrar la caja… ¡No carajo! No, eso sería cobarde. Y Steve Rogers no era un cobarde, se mordió el labio hasta hacerlo sangrar y se arrastró de nuevo hasta la caja, tomó el siguiente sobre con fecha del 02 de Agosto del 2016. Ya había descubierto la red de mentiras de Tony, no pensaba irse hasta conocerla a detalle.

Abrió el sobre.