Disclaimer: Los personajes son propiedad de Mondo Media. La historia me pertenece y está creada con el fin de entretener, sin fines de lucro.

Cuando de bronceados se trata

Cuando se despertó tarde porque justamente ese día se le dio por descomponerse al despertador; porque justamente ese día se tuvo que caer de la cama quedándole un raspón que dolía como el infierno en su espalda; porque justamente ese día se cortó el agua caliente y se bañó con el agua más fría que el mismísimo invierno en Rusia, lo cual hizo que se le entumecieran las piernas y al salir de la ducha se resbalara y cayera de culo al piso. Flaky supo que no iba a ser un buen día.

Y así, aguantando el dolor recientemente mencionado y añadiendo el del café hirviendo haciendo contacto con su lengua, se arregló para ir a visitar a su –sensual, sexi y, porque no, semental- novio para cumplir con su misión.

Ya en casa de Flippy, y con una compresa de hielo sobre su cabeza al golpear la puerta de su casa con estilo -tropezándose con el escalón de la entrada y dándole un susto de muerte al peliverde al escuchar semejante golpe, que por poco y salía Fliqpy- Flaky no estaba muy segura de llevar a cabo su cometido.

— ¿Segura que te sientes bien?— preguntó Flippy al notar a la pelirroja perdida en sus pensamientos —. ¿Quieres un vaso de agua?— ofreció haciendo el ademán de levantarse cuando ella lo detuvo.

— E-estoy bien, no hace falta que te levantes. Iré a por él.

Una vez que la chica quedó fuera de su campo de visión, divertido, le dijo:

— Trata de no romper otro vaso esta vez, ya no quedan muchos.

— N-no lo haré— se le escuchó ofendida.

Flippy soltó una risa. Oh si, seguramente tendría el ceño fruncido y la boca en un adorable puchero, le encantaba cuando se ponía así.

Solo le bastó contar unos pocos segundos para escuchar el sonido del vaso estrellándose contra el suelo, esto estaba empezándose a hacer costumbre.

¿La misión que tiene que cumplir Flaky en la casa de Flippy? Aquí les va:

Merendando en la casa de Giggles en una tarde de otoño, se encontraban las tres chicas de Happy Tree Town a esperas de la cuarta -quien tuvo un pequeño percance en el centro comercial que involucraba a cierto peliazul con síndrome de prota y un antifaz rojo- teniendo una "interesante" conversación.

Siempre me pregunté si ese es su tono de piel. ¿Tú lo sabes Petunia?, es decir, ¿realmente Handy puede tener un bronceado tan perfecto y natural?— preguntó la pelirosa, con un aire soñador.

La aludida se giró a verla, extrañada—. ¿Por qué tendría que saberlo?

Ya sabes lo que dicen—comenzó con tono pícaro—. Si quieres saber si es un bronceado de piel natural tienes que verle el trasero.

¿E-el trasero?—preguntó Flaky con un leve rubor en sus mofletes.

Giggles soltó una risita ante las miradas expectantes de sus amigas.

Sip, ya que no le da el sol ahí lo tendrá blanquito, es decir, su tono de piel verdadero.

Petunia emitió un sonido de entendimiento y, mirando divertida a la pelirosa, se dispuso a contestar su pregunta.

Si, así es su tono de piel.

¿Y tú, Flaky?—preguntó Giggles asustando a la mencionada sentada a su lado, no le gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación—. ¿Cómo es el de Flippy?—sonriendo cual gato Cheshire.

Y ahí estaba, parada en medio de la sala de la casa del peliverde tratando de comprobar –inútilmente- la teoría de su amiga, mientras el pobre limpiaba el desastre que ella había provocado por querer ser autosuficiente.

No puedo hacerlo, pensó incomoda intentando desviar la mirada del trasero de su amado.

Oh claro que puedes… y quieres.

¡Cállate conciencia!, maldita, siempre tenía la razón.

El ex-militar, ajeno al dilema mental de la pelirroja, se encontraba agachado recogiendo los trozos del vaso –con las manos desnudas, claro, como todo macho que se respeta- cuando sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal.

Si sus instintos adquiridos en la guerra no le fallaban, alguien le estaba observando con una intensidad impresionante, y al ser Flaky la única en su casa en ese momento pues… debería ser ella.

Al echarle una mirada de reojo pudo observar que su tierna y mojigata novia le estaba mirando… ¿el trasero?

Si, Flaky le estaba mirando el trasero.

Ja.

Ja ja.

Esto prometía ser bueno.

— ¿Me estás mirando el trasero?— le preguntó con una ceja alzada y una sonrisa juguetona, a esperas de su reacción.

La interrogada pegó un brinco al saberse descubierta y desvió la mirada con la cara tan roja como su cabello.

Lo único que Flaky pudo decir al final del día, fue que Flippy se encargó muy bien de demostrarle que su tono de piel es natural. Oh, sí que lo es.

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Hola a todos nuevamente! Aquí les traigo un nuevo capítulo que espero disfuten – y se rían— como lo he hecho yo. Verán, esta idea surgió de una inocente y para nada malintencionada pregunta que le hice a mi papá: ¿Cómo sabes el tono de piel verdadero de una persona?, y su respuesta fue: Viéndole el trasero.

Y así nació este capítulo.

En fin, quiero agradecer nuevamente los reviews, y sobre todo a SarEma29, en serio, muchas gracias por tu apoyo! Me hace feliz ~ Espero actualizar pronto, si las ideas vienen a esta cabecilla.

Nos leemos! ^^

CornPie ~