Ya saben, los personajes de Fire Emblem desgraciadamente no me pertenecen.


Chapter 2

-¿Sothe y Micaiah?- se preguntó Raiu más para sí mismo que a los demás.- Yo he escuchado esos nombres antes.

-Pues claro que los has escuchado.- dijo Greil con voz seria.- Son los reyes de Daein.

-¿Enserio?- dijo Raiu con mucha sorpresa en su voz.- ¡Aaaaaah! Ya me acorde. Lo siento, tengo mala memoria.

-Bien, como no podemos dejarlos aquí solos ¿Qué les parece si los llevamos con sus padre?- les dijo Elena a los niños.

Ellos asintieron con la cabeza y se pusieron de pie.

-Muchas gracias.- dijeron los dos al unísono.

-Entonces hay que seguir. Tenemos que llegar rápido.- dijo Raiu.- Ya no falta mucho para llegar, bueno aún falta un poco para llegar a Nevassa.

-No importa, de cualquier manera teníamos pensado ir ahí.- dijo un Greil despreocupado.- ¿Nadie necesita dormir?

-¿Tú quieres dormir hermano?- pregunto Elena con una sonrisa en su rostro. Sabía perfectamente que su hermano había preguntado eso porque tenía sueño.

-¿Quién? ¿Yo? Claro que no.- respondió con una risa algo nerviosa.

-Bien porque no dormiremos hasta que estemos por lo menos a mitad de camino. ¿Están de acuerdo?

-Hermana, no puedes exigirle tanto a estos pobres niños indefensos.- dijo Greil en un susurro para que los niños no los escucharan.- Es demasiado.

-¿Quién dice que eso es exigirnos demasiado?- dijo Zote algo enfadado y mirando a Greil a los ojos.- Nosotros no somos débiles, solo que esos brutos nos tomaron por sorpresa a mi hermano y a mí.

Elena le dirigió una sonrisa de burla a su hermano.

-Lo siento Greil, creo que no vas a poder dormir esta noche.- dijo Raiu también burlándose de Greil.

-Ya que.- el ojiazul dio un suspiro de resignación.

Los niños caminaron por enfrente de los jóvenes para guiarlos por un camino más corto. El resto del viaje fue tranquilo. Al llegar a Nevassa, las personas que caminaban en la calle dejaban de prestar atención a sus compras y sus chismes para mirar a los jóvenes y señalarlos con el dedo mientras susurraban cosas a otras personas pero sin quitar la vista de los muchachos.

-¿Por qué nos miran así?- pregunto Raiu que al parecer se sentía algo incómodo por las miradas de beorc y laguz.

-Pues porque los príncipes, que llevan como tres días perdidos, están con nosotros.- dijo Greil al parecer también incómodo.

-Se supone que han pasado tres días desde que los encontramos. ¿Cuánto tiempo llevaban secuestrados?- pregunto Elena sin prestar atención a todas las personas.

-Como dos días.- dijo Tsuya con la mirada baja y algo ruborizado.

-Eso lo explica todo. Hay que caminar más rápido.- la atención que las personas estaba comenzando a incomodar a la joven.

Llegaron al castillo en donde un soldado estaba a punto de impedirles el paso, pero se detuvo en seco al ver a los niños.

-¡Están a salvo!- exclamo con lágrimas en los ojos.-Ustedes.- refiriéndose a los jóvenes.- ¿Quiénes son? ¿Dónde los encontraron? ¿Cómo los encontraron? ¿Fueron ustedes quienes se los llevaron o acaso…

-¡Hey! Cálmate. Demasiadas preguntas.- dijo Greil frunciendo el ceño.- Nosotros no nos llevamos a los niños, fuimos nosotros quienes salvamos sus pequeños traseros nobles de los bandidos que los tenían.

-¡Oooh! Desde lo más profundo de mi alma se los agradezco. Príncipes, sus padres están tan preocupados, tenemos que informarles que ya han aparecido. Síganme, ustedes también jóvenes por favor y nuevamente, gracias.

Elena no sabía si el guardia estaba demente o si solo era la emoción de ver a los príncipes sanos y salvos. Caminaba de una manera torpe y de pronto comenzaba a balbucear cosas que Elena no podía comprender y a juzgar por la expresión de Raiu y Greil, ellos pensaban lo mismo que ella.

Llegaron a un salón enorme en donde había una mujer de cabello largo color plata sentada y al parecer al borde de las lágrimas. Detrás de ella un hombre de cabello color verde oscuro y ojos color miel miraba al piso hasta que escucho abrirse la puerta.

-¡Niños!- dijo mientras se acercaba corriendo hacia los pequeños. Abrazo a Zote y después a Tsuya.

-Mis pequeños.- dijo ahora la mujer con los ojos, color ámbar, anegados en lágrimas. Abrazo a ambos niños al mismo tiempo.- ¿Están bien? ¿No les paso nada?

-No mamá, estamos bien.- A juzgar por la mirada de Zote, el niño trataba de zafarse del abrazo de su madre.- Ellos nos salvaron.- la lucha de el niño había dado frutos y ahora estaba libre.

-¿Es eso cierto?- pregunto el hombre quien estudiaba a Greil muy detenidamente.

-S… si, fuimos nosotros.- respondió Elena algo incomoda con la mirada de la reina clavada en sus ojos.

-Me gustaría hablar con los tres. A solas.- el hombre de cabello verde miraba ahora a los tres muchachos con mucho interés.- Si son tan amables de acompañarme a mi esposa y a mi.- señalo una puerta que estaba a su derecha.- Rufus, lleva a los niños con Luisa para que se aseen por favor.

-Como usted ordene su alteza.- dijo el soldado haciendo una pequeña reverencia.

-Pero papá…- dijo Zote acercándose al rey.

-Obedece a tu padre Zote.- era ahora la reina quien hablaba mientas limpiaba sus ojos.

-Si mamá.- respondió el niño de mala gana.

Cuando entraron a la habitación, el rey cerró la puerta.-Mi nombre es Sothe y ella es mi esposa, la reina Micaiah. Les agradecemos mucho que hayan ayudado a nuestros hijos.

-Dígannos cuánto dinero quieren por haberlos traído a salvo.- dijo la reina con una mirada seria.

-No, eso no es necesario.- se apresuró a decir Elena ante la oferta de los reyes.

-Nosotros no ayudamos a sus hijos por dinero, lo hicimos porque era lo correcto.- dijo Greil con voz serena.- No somos casa recompensas ni nada por el estilo.

-Esperaba esa respuesta.- dijo Sothe con una sonrisa en su rostro.- Esa sería la misma respuesta que su padre hubiera dado.


Bueno, un capitulo micerablemente corto pero despues de esto comienza a desarrollarce la trama de la historia, osea que la historia se va a poner emocionante (por fin) por favor, reviews, se los pido de favor, eso me hara no caer en la deprecion.

Gracias por leer.