12: Aléjate perra

Un rítmico sonido se escuchaba en la puerta, Pepper bajó las escaleras corriendo con el pequeño Peter tras de ella, él llevaba una máscara de capitán américa y ella una de iron man, la rubia abrió la puerta sonriente, su sonrisa se vaporizó al ver la cara destruida de Steve, sus ojeras y sus ojos rojos.

"¡Steve!" Peter gritó emocionado y el Capitán forzó una sonrisa, poniéndose en cuclillas levantando al pequeño. Era tan irónico ver a su… hijo disfrazado de él mismo y que el pequeño no tuviera ni idea.

"Hola pequeño ¿Se divirtieron?" dijo y Peter lo vio intrigado.

"¿Por qué has estado llorando?" Peter preguntó sin siquiera preguntarle si había llorado, lo dedujo en segundos, Steve soltó una risita, a veces de verdad era molesto que Peter fuera demasiado inteligente.

"Necesitamos platicar"

"¿Mi papá está bien?" preguntó Peter asustado y Steve le dio un ligero beso en la frente.

"Sí, él llegó bien, está un poco cansado solamente" mintió y Peter asintió.

"¿De qué necesitamos platicar?" preguntó nervioso

"Nada malo Peter, no te preocupes, vamos por una nieve y a Central Park, ¿te parece?" preguntó y Peter asintió lleno de júbilo, Steve había aprendido que era su lugar favorito.

"Muy bien, ve por tu maleta y agradécele a Pepper por haberte cuidado" dijo y el pequeño volteo hacía la dirección de la rubia que se quitaba cautelosamente la máscara de iron man, dirigió sus grandes ojos azules hacía ella y con una sincera sonrisa obedeció.

"Gracias tía Pepper"

Pepper le dirigió una sonrisa algo rota y cuando el pequeño se había perdido de la vista de ambos, Pepper clavó su mirada en Steve.

"No seas tan severo con Tony, entiéndelo. Entiende lo difícil que fue para él" dijo molesta y Steve exhalo pesadamente.

"Sí, sí lo entiendo, es solo que necesito que Peter sepa también y Tony no está de acuerdo, tuvimos un conflicto… pero todo estará bien, confía en mí" dijo tragando difícilmente entre cada palabra.

Pepper estaba a punto de decir algo sin embargo asintió comprendiéndolo, no quería inclinarse hacia la postura de Tony solamente, quería permanecer neutral, así que sin decir nada contempló a Steve y a Peter salir de su casa.

Tony estaba hecho ovillo junto a la puerta principal, llevaba más de una hora debatiéndose si debía salir o no a buscar a Steve ¿Había sido exagerado? ¡Pero es que maldita sea! Steve jamás lo escuchaba, era tan terco, siempre queriendo hacer lo correcto sin considerar que tal vez a veces no era necesario ser completamente sincero.

Lloraba silencioso entre el amargo sabor de boca que daba el coraje y el frenesí de una pelea reciente, el teléfono comenzó a sonar, no quería contestar sin embargo el sonido constante empezaba a irritarlo.

Se levantó perezoso y lo tomó molesto

"¿Qué?" contesto groseramente sin siquiera considerar quién podría ser el interlocutor, seguramente sería Steve.

"Tony ¿Por qué tan molesto?" la voz femenina contesto y Tony carraspeo la garganta apenado, se secó las lágrimas con el brazo e intento regular su voz cortada

"Agatha ¿Qué pasa?"

"No, más bien dime tú que pasa" Tony titubeo unos segundos, se debatía entre arreglar las cosas con Steve como una persona madura o si quejarse de él de la peor manera posible y hacer estupideces.

Eligió lo que siempre solía elegir.

"Steve ya sabe" se escuchó en voz grave y un suspiro fue su respuesta.

"Entiendo ¿Cómo estas?"

"¿Cómo mierda crees que estoy?" se rompió, rompió en quejas, llanto, coraje, frustración. Ella escuchó pacientemente asintiendo y corroborando acciones en los momentos indicados, como siempre inclinándose del lado de Tony, después de escucharlo por más de 15 minutos encontró el momento oportuno para hablar.

"Bueno Tony, tú y yo sabemos que esto pasaría tarde o temprano"

"Pero Agatha, cruzó la puta puerta, se fue"

Agatha no era una persona mala, al contrario, era brillante, noble, generosa, de un humor negro y un sarcasmo agudo, ella sabía perfectamente que Tony amaba a Steve desde el primer día que lo conoció, lo sabía debido a la manera en que él hablaba del Capitán, ella siempre había notado el ligero rubor en sus mejillas al contar acerca de sus habilidades y su fuerza, notaba claramente como los ojos castaños brillaban al platicar acerca de la gentileza de Steve, su valentía y su mérito en haber ganado la segunda guerra mundial.

Agatha sabía perfectamente que para Tony solo existía Steve, sin embargo el humano es débil, y entre toda la benevolencia siempre se esconde un lado oscuro, turbio, lo había controlado durante estos 5 años, sin embargo en ese momento la situación despertó ese fragmento cruel.

"Tienes razón Tony, él no te escuchó, no le importa mucho tu opinión"

Las palabras de Agatha definitivamente sacaron a Tony de su trance

"¿De verdad lo piensas?"

"Claro"

"Bueno si tú lo dices es porque debo estar por primera vez bien"

"Sin duda alguna"

Otro momento de silencio cruzó la línea.

"Agatha, oye, y ¿Para qué llamabas?" preguntó curioso y escucho la voz de la mujer dudar un segundo.

"Quería ver si estabas libre, haré una fiesta en una torre no muy lejana de la tuya, ya obtuve mi doctorado en Harvard y vine a Nueva York a conocer y festejar, quería decirte que podías venir con Steve y Peter, sin embargo deberías venir solo"

Lanzó el anzuelo inocentemente y Tony a pesar de ser un hombre de más años y mucha más experiencia, lo mordió.

"Claro, deja me baño, pásame la dirección. Necesito aclarar mi mente"

"Perfecto"

Steve sujetaba nervioso un cono de helado, contemplaba angustiado el semblante pacifico de Peter mientras veía a los patos nadando y comía su helado de fresa.

"Peter, necesito contarte una historia"

"¿Sobre qué trata?"

"Es algo de amor, con dolor, felicidad y tiempo… guerras y paz. Pero sobretodo es una historia de segundas oportunidades"

EL niño lo vio intrigado sin embargo volteo a verlo sonriente, dándole toda su atención, Steve tragó con dificultad y comenzó….

El ascensor de cristal se abrió en el penthouse de aquel rascacielos anónimo, con una seguridad impenetrable, un paso seguro y una mirada penetrante entró Tony Stark vistiendo un smoking negro y una camisa blanca, donde un moño tinto resaltaba en su cuello, capturó todas las miradas del lugar, Tony sonrió satisfecho, extrañaba esta sensación de poder, de dominio, extrañaba su arrogancia, las desveladas, la gente vacía, las pláticas sin ningún fin, los cheques en blanco, las mujeres, el alcohol… Extrañaba esta vida tan superficial en la que nació.

A lo lejos una mujer castaña de tez blanca y nariz recta, cejas pobladas y grandes ojos miel levantó la mirada, su cabello perfectamente arreglad de costado, sus pecas rojizas debajo de su mirada penetrante, llevaba un vestido verde esmeralda entallado con un escote en el pecho que se abría en V hasta el final de las costillas, sus senos naturales caían en gota voluptuosa asomándose sensuales entre el escote, Tony sintió un nudo en la garganta.

Llevaban años sin verse.

Agatha caminó sonriente en altos tacones de aguja hasta él, lo envolvió en un abrazo cálido y seguro, Tony al aspirar su aroma recordó todas aquellas noches con ella viendo películas o hablando de ciencia, ella frotando su panza de embarazo con crema para evitar aún más estrías, él y su larga lista de posibles nombres, ella y su risa compulsiva a media noche, él y sus ganas de aferrarse a ella por siempre, ellos y la inamovible presencia de un fantasma entre ambos. Steve.

Ella lo recordó en un relámpago y se separó del ingeniero, su mirada algo rota, él la contempló de la misma manera

"Te extrañé tanto"

"Yo más mujer"

"Ven, debes conocer mi tesis y varios científicos, te encantará"

Peter lagrimeaba silencioso, sus ojos azules totalmente rotos, su mirada confundida sus labios entreabiertos buscando aire para mantenerse integro, no quería romper en llanto. Steve por su parte evitaba su mirada, sabía que con verlo se rompería.

"Entonces mi papá me mintió" fueron las palabras que concluyeron después de la larga historia que había tomado más de 2 horas contarla, Steve le dirigió una mirada represiva.

"Peter, tienes que entender lo difícil que fue para él todo esto, nadie se lo esperaba"

Peter asintió dudoso.

"Él siempre me dijo que debía decir la verdad y me engañó todo este tiempo, jamás me habló de ti como Steve, sino como Capitán, y ni siquiera sabía que él era iron man, ni que Agatha no es mi mamá… es demasiado. No sé quién soy ya"

"Peter necesito que entiendas que nada de lo que te conté hace que tu papá te quiera menos, al contrario te ama tanto que tuvo un miedo inmenso de este momento, de que lo rechazaras o lo vieras extraño por haberte dado a luz, su mayor terror es perderte Peter"

Peter levantó la mirada molesto

"Jamás lo voy a dejar de amar Steve"

Steve asintió

"Él no sabe eso. Tony, él quiere ser perfecto para ti porque te ama"

"Debió de ser difícil" dijo el pequeño después de largos minutos de silencio, sus lágrimas cayendo silenciosas por sus mejillas.

"Lo fue, y Tony… Tony es la mejor persona que he conocido en mi vida, él da todo, sacrifica su propia vida por desconocidos, sacrificaría absolutamente todo por verte feliz Peter, Howard no fue un buen padre y él no quiere que tú sientas lo que él sintió"

"¿Tú no estás molesto?" preguntó curioso.

"Lo estuve un momento, sin embargo después me di cuenta que no me enoja el hecho de que tú existas, ese siempre fue mi sueño, y haberlo logrado con Tony, es una bendición. Lo que molesto es no haber estado para él, ni para ti. Perdón Peter"

"No importa, ya estás aquí ahora y no te irás ¿O sí?"

"Jamás"

El niño clavó su azul mirada en el lago y en los patos que ya se preparaban para dormir, después volvió su mirada a Steve.

"¿Lo amas?"

"Sí"

"¿Aún después de todo este tiempo?"

"Siempre"

Peter sonrió sincero y abrazó cálidamente a Steve que plantó un beso en el cabello del menor, abrazándolo, al tenerlo entre sus brazos y pensar que no solo era el hijo de Tony, sino su hijo, sintió un escalofrió correrle por la piel y una sensación de júbilo, esas ganas de ser inmortal que solo sentía al estar así con Tony. Sonrió, ya tenía dos razones para seguir luchando.

"Steve… ¿Me quieres?" preguntó en un susurro.

"Te amo"

Tony se tambaleaba entre sus pasos, sostenía en lo alto una botella de whiskey y reía histéricamente, a su lado Agatha sonreía ampliamente con una copa entre su mano huesuda.

"¿De verdad crees que sea posible?" Tony preguntó atropellando las palabras entre sí

"Tengo mis teorías"

"Yo creo… que si podies... pudieras embarazar a un hombre, no lo hagas haría… Yo no lo haría jamás de nuevo" dijo tratando de estructurar sus ideas, Agatha sonrió ampliamente.

"¿Tan malo fue tu embarazo?"

"No, fue… fue toda una idea experiencia. Pero no, de nuevo no… Me dejo tan… gordo y ve esto" dijo ya alegre y se levantó la camisa blanca dejando ver su estómago plano y las tenues líneas blancas que decoraban su piel

"Estrías" dijo ella y él asintió

"Veme, soy asco, un asco"

"Yo no creo eso, eres hermoso Tony"

"Porque soy tu amigo, dime Agatha, Agatha dime, tú, ¿tú no me cogerías?"

Agatha soltó una risita nerviosa y lo examinó con la mirada

"Yo sí te cogería" dijo audiblemente y Tony alzó una ceja juguetón.

"No te creo"

"¿De qué otra manera crees que hubiera accedido a tu juego? ¿A pretender que Peter es mi hijo?" preguntó sincera y Tony meneo la cabeza negándolo.

"No te creo, no es cierto, tú no, jamás, eres toda una científica personalidad en el mundo"

"Tú también"

"¿Hablas en serio?"

"¿Quieres que te lo pruebe?"

Steve sostenía la taza de café entre sus dedos, su mirada fija al reloj de acero inoxidable negro que colgaba en el muro de la cocina, eran pasadas de las 11 de la noche y Tony aun no llegaba, conociéndolo lo más seguro es que no llegaría, sin embargo un sexto sentido lo mantenía inquieto, ¿Estaría bien?

Bajó la mirada cansado y vio de reojo una dirección anotada con su letra en una servilleta junto al frutero… Exhalo pesadamente.

"Jarvis, quédate con Peter, cualquier cosa me avisas, iré a buscarlo"

"Entendido"

Steve montó su motocicleta llegando a la dirección en menos de 15 minutos, subió en el ascensor acristalado hasta llegar a una masiva fiesta que parecía haberse convertido en orgía, apretó los dientes molesto, si había algo que odiaba de Tony era que a la primer pelea o conflicto que tenía en su vida se hundía en esta vida superficial y vacía que de alguna maldita manera siempre lo seguía.

Lo buscó por todo el estar, la cocina, el comedor… no lo encontró, estaba a punto de salir de la fiesta cuando contempló aquel saco negro conocido en el sillón de la mini sala que estaba junto a la escalera, ese saco era de Tony. Su mirada azul se clavó en los peraltes de la escalera de concreto empotrada, tragó con dificultad y subió decidido, orando por no encontrarlo.

Lo encontró.

Lo encontró en la peor situación, Tony no tenía camisa, tomaba directamente de una botella, recargado en un muro de cristal, sus ojos cerrados y sus labios entreabiertos, una mujer de vestido verde hincada frente a él mamándosela vertiginosamente.

Steve era una persona de principios sólidos, de reglas estrictas y paciencia implacable sin embargo al contemplar la escena mando al carajo la paciencia y los principios y todas esas normas sociales.

Caminó directamente hacía ella tomándola agresivamente del cabello y jalándola de Tony, arrastrándola por el piso, ella gritó asustada y Tony abrió los ojos difícilmente.

Steve le dirigió una mirada llena de odio y lo tomó de la mano

"Ya nos vamos"

Jaló a Tony y se dio cuenta que Tony no estaba del todo consciente, el penetrante aroma a alcohol explicaba perfectamente la dificultad que representaba para el ingeniero mantenerse de pie, Steve lo tomó de la cintura y lo levantó sin dificultad, se lo hecho al hombro como costal de papas y antes de salir del cuarto volteo a ver a la mujer que se tallaba la cabeza adolorida.

"Tony Stark es mío, perra"